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Nunca Fue un Juego - Capítulo 8

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8: Capítulo 8: El Precio de la Victoria 8: Capítulo 8: El Precio de la Victoria El Guardián de la Torre Olvidada rugió con furia renovada.

Su cuerpo de piedra estaba lleno de grietas y el núcleo cristalino en su pecho brillaba de forma inestable, parpadeando entre rojo intenso y un blanco cegador.

La Fase 3 —Desesperación Cristalina— había convertido al monstruo en una tormenta de fragmentos afilados que volaban en todas direcciones.

Owen respiraba con dificultad.

Tenía cortes profundos en ambos brazos, uno en el costado y otro en la mejilla izquierda.

La sangre le corría por el rostro y le empapaba la ropa.

Cada movimiento le dolía como fuego líquido.

Henry estaba de rodillas, sujetándose el hombro izquierdo que sangraba profusamente.

Ava tenía quemaduras en las manos por haber usado demasiado su magia de fuego y apenas podía mantenerse en pie.

Jacob estaba tirado contra una columna, con una herida en la pierna y el rostro pálido de terror.

El Guardián levantó ambos brazos.

El núcleo brilló con máxima intensidad y una oleada masiva de fragmentos de cristal salió disparada en todas direcciones.

—¡Cuidado!

—gritó Owen.

Henry recibió varios fragmentos en el pecho y cayó hacia atrás con un gruñido ahogado.

Ava logró levantar una pequeña barrera de fuego, pero el esfuerzo la dejó exhausta.

Jacob gritó cuando un fragmento le cortó profundamente el muslo.

Owen sintió un dolor agudo en el costado cuando uno de los cristales se clavó en su carne.

La sangre brotó caliente y abundante.

Cayó de rodillas, jadeando.

Duele… duele demasiado… pensó, con la visión empezando a nublarse.

No puedo morir aquí.

Todavía no.

Tengo que seguir… Isuki Riku habló dentro de su cabeza, con voz urgente y seria: —Owen, estás perdiendo mucha sangre.

Si no terminas esto pronto, vas a desmayarte.

El núcleo está extremadamente inestable.

Un golpe directo en el centro lo destruirá, pero tienes que acercarte.

¡Ahora!

El Guardián dio un paso pesado hacia Owen, levantando un puño enorme para aplastarlo.

En ese instante, algo cambió dentro de Owen.

Una nueva ventana azul apareció de golpe frente a sus ojos, brillando con más intensidad que nunca.

[Habilidad nueva desbloqueada por situación crítica] Nombre: Slow Perception (Percepción Lenta) Rango: E Descripción: En momentos de alto peligro, tu percepción del tiempo se ralentiza temporalmente, permitiéndote ver y reaccionar a los movimientos enemigos con mayor claridad.

Duración limitada según tu resistencia actual.

El mundo a su alrededor pareció ralentizarse.

Los fragmentos de cristal que volaban por el aire se movían como si flotaran en miel.

El puño descendente del Guardián, que antes era un borrón mortal, ahora se veía claro y predecible.

Owen pudo ver cada grieta en la piedra, cada contracción de los músculos de piedra, y el núcleo que palpitaba débilmente en el centro del pecho.

Ahí… Owen se levantó con un grito gutural.

Ignorando el dolor lacerante de sus heridas y la sangre que le corría por el cuerpo, se lanzó hacia adelante.

Esquivó el puño gigante del Guardián con un movimiento que antes le habría sido imposible.

El puño impactó en el suelo justo donde él había estado un segundo antes, creando un cráter.

Owen saltó sobre el brazo extendido del Guardián, usando la lentitud percibida para correr por encima del miembro de piedra como si fuera un puente.

Llegó hasta el pecho y clavó su daga con todas sus fuerzas directamente en el núcleo cristalino.

El cristal se agrietó con un sonido agudo, como vidrio rompiéndose.

El Guardián soltó un rugido ensordecedor y comenzó a tambalearse.

Owen no se detuvo.

Sacó la daga y la clavó de nuevo, una y otra vez, gritando con rabia y dolor.

—¡Muere ya!

La sangre de Owen goteaba sobre el núcleo mientras lo golpeaba sin parar.

Sus brazos temblaban por el esfuerzo y el dolor, pero la nueva habilidad le permitía seguir viendo los movimientos del Guardián incluso mientras este intentaba aplastarlo.

El núcleo finalmente se quebró por completo.

Una explosión de luz roja llenó la sala.

El Guardián se tambaleó hacia atrás y cayó de rodillas con un estruendo que hizo temblar toda la torre.

Pero no estaba muerto aún.

El cuerpo de piedra empezó a regenerarse lentamente.

Las grietas comenzaron a cerrarse y el núcleo roto empezó a brillar de nuevo, intentando reformarse.

Owen, cubierto de sangre de la cabeza a los pies, con la ropa hecha jirones y el cuerpo temblando por el agotamiento y el dolor, miró al Guardián caído.

—No… no vas a levantarte otra vez… Con un grito primal que salió desde lo más profundo de su pecho, Owen se lanzó sobre el cuerpo caído del Guardián.

Clavó la daga en el núcleo destrozado una vez más y comenzó a girarla con furia, rompiendo los últimos fragmentos que quedaban.

—¡Muere!

¡Muere de una vez!

Golpeaba sin parar, incluso cuando sus manos sangraban y sus brazos ya no respondían correctamente.

Lágrimas de dolor y rabia se mezclaban con la sangre en su rostro.

Isuki Riku habló en su mente, con voz seria pero con un leve tono de sorpresa: —Owen… suficiente.

Ya está… Pero Owen no se detuvo hasta que el núcleo quedó completamente destruido, convertido en polvo brillante que se dispersó en el aire.

El cuerpo del Guardián se derrumbó por completo.

Las piedras que formaban su figura se desmoronaron y quedaron inertes en el suelo.

[Has derrotado al Guardián de la Torre Olvidada (Nivel 8)] [Experiencia obtenida: 480 puntos] [Nivel actual: 5 → 8] [Has recibido 25 puntos de atributo para distribuir] [Recompensa adicional: “Cristal de Guardián” (material raro) y “Anillo de Protección Básica”] Owen cayó de rodillas sobre los restos del Guardián, respirando con dificultad.

Su cuerpo estaba cubierto de sangre —suya y de la criatura—.

Las heridas le ardían como fuego.

La visión se le nublaba por momentos.

Henry, Ava y Jacob se acercaron tambaleándose.

Henry tenía una herida grave en el hombro, Ava apenas podía sostenerse en pie y Jacob cojeaba fuertemente.

Ava se arrodilló junto a Owen, con los ojos muy abiertos.

—Owen… estás sangrando mucho… ¿Estás bien?

Owen intentó sonreír, pero solo salió una mueca dolorosa.

—Sobreviví… eso es suficiente por ahora.

Jacob miró los restos del Guardián con incredulidad.

—Lo… lo hiciste tú solo al final… Isuki Riku habló dentro de la cabeza de Owen, con tono serio pero con un leve matiz burlón: —Impresionante, mironcito.

Casi mueres desangrado, pero lograste destruirlo completamente.

La nueva habilidad “Slow Perception” te salvó la vida.

Úsala con inteligencia.

Y ahora… distribuye esos puntos antes de desmayarte.

Owen, aún de rodillas y respirando con dificultad, abrió el menú de atributos con manos temblorosas.

La torre quedó en silencio, solo roto por la respiración agitada de los cuatro supervivientes.

Habían vencido al Guardián.

Pero el precio había sido muy alto.

Y justo cuando Owen pensaba que podrían descansar, una nueva ventana azul apareció frente a todos los miembros del grupo al mismo tiempo.

[Notificación Global] Mensaje de Hinata El mensaje brilló con letras elegantes y claras.

Owen levantó la cabeza con esfuerzo, la sangre goteando desde su frente.

La voz suave y clara de una chica resonó en la mente de todos los jugadores del mundo: —Hola a todos… Me llamo Hinata.

Como muchos de ustedes ya saben si jugaron Eternal Frontier antes de quedar atrapados aquí, varios grupos de jugadores fuertes crearon sus propias ciudades seguras.

Yo decidí establecer una en lo que antes era la zona inicial de Tokio.

El creador de esta ciudad le puso el nombre de “Tokio” en honor al mundo que dejamos atrás.

Hinata hizo una pausa breve, su voz transmitiendo calma y determinación.

—Esta ciudad es un lugar donde podemos estar relativamente tranquilos y protegidos.

Si están cansados de huir, si necesitan un lugar seguro para recuperarse y planear, vengan a Tokio.

Estaremos esperando a quienes quieran unirse.

La notificación se desvaneció lentamente.

Owen, aún cubierto de sangre y exhausto, miró a sus compañeros.

Henry sonrió débilmente a pesar del dolor.

—Tokio… parece que tenemos un destino.

Ava asintió, ayudando a Owen a levantarse.

—Primero… tenemos que curarnos.

Pero sí… quizás allí encontremos respuestas.

Jacob, todavía temblando, murmuró: —Al menos… hay un lugar donde ir.

Owen miró los restos del Guardián y luego la ventana que acababa de desaparecer.

Isuki Riku habló en su mente, con tono serio: —Descansa un poco, Owen.

Te lo has ganado.

Pero esto apenas empieza.

Owen cerró los ojos un segundo, sintiendo cómo la sangre seguía corriendo por su cuerpo herido.

Habían vencido al boss.

Pero la verdadera supervivencia en este mundo recién comenzaba.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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