Nunca Fue un Juego - Capítulo 9
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9: Capítulo 9: Recompensas y Decisiones 9: Capítulo 9: Recompensas y Decisiones El polvo aún flotaba en el aire dentro de las ruinas de la Torre del Vigía.
El cuerpo del Guardián se había desmoronado por completo, dejando solo un montón de piedras inertes y fragmentos de cristal que brillaban débilmente en el suelo.
El silencio era casi ensordecedor después de los rugidos y los gritos de la batalla.
Owen seguía de rodillas, respirando con dificultad.
La sangre le cubría gran parte del cuerpo y sentía que las fuerzas lo abandonaban poco a poco.
Henry estaba apoyado contra una columna, presionándose el hombro herido.
Ava se encontraba sentada en el suelo, con las manos quemadas y temblorosas.
Jacob, con una herida profunda en la pierna, intentaba mantenerse consciente.
De repente, varias ventanas azules aparecieron frente a cada miembro del grupo.
[Recompensas por derrotar al Guardián de la Torre Olvidada] Henry fue el primero en reaccionar.
Una sonrisa cansada apareció en su rostro ensangrentado.
—Subí dos niveles… Nivel 6 ahora.
Y me dieron una habilidad nueva: “Golpe Demoledor”.
Aumenta la fuerza de mis ataques durante diez segundos.
No está mal… Ava levantó la cabeza lentamente.
Sus ojos se abrieron con sorpresa cuando leyó su propia ventana.
—Yo… también subí de nivel.
Nivel 6.
Y recibí una habilidad nueva… “Toque Curativo Inicial”.
[Habilidad: Toque Curativo Inicial (Rank E)] Descripción: Permite curar heridas leves y moderadas mediante contacto físico.
Consume mana del usuario.
Puede detener sangrado, cerrar cortes superficiales y aliviar dolor.
No cura heridas graves ni regenera miembros perdidos.
Duración y efectividad dependen de la cantidad de mana disponible y del nivel del usuario.
Costo: Moderado (se agota rápidamente si se usa en múltiples personas).
Ava miró sus manos quemadas y luego a sus compañeros.
—Puedo… curarlos.
Al menos un poco.
Sin esperar respuesta, se arrastró primero hacia Owen.
Colocó sus manos temblorosas sobre las heridas más graves de su costado y brazos.
Un suave brillo verde pálido surgió de sus palmas.
Owen sintió un calor reconfortante que aliviaba el dolor ardiente.
La sangre dejó de brotar con tanta fuerza y algunos cortes más superficiales comenzaron a cerrarse lentamente.
—Gracias… —murmuró Owen, con voz ronca.
—No me agradezcas todavía —dijo Ava con una sonrisa débil—.
Todavía estoy aprendiendo a usar esto.
Duele un poco usarlo, pero… es mejor que nada.
Luego se movió hacia Henry.
Colocó las manos sobre su hombro herido.
El brillo verde apareció de nuevo.
Henry soltó un suspiro de alivio cuando el sangrado se detuvo y el dolor disminuyó notablemente.
—Esto es increíble, Ava —dijo Henry—.
Sin ti estaríamos mucho peor.
Jacob fue el último.
Ava curó la herida de su pierna lo mejor que pudo.
El corte dejó de sangrar, aunque todavía se veía feo.
—Gracias… —susurró Jacob, con los ojos húmedos—.
De verdad… gracias.
Mientras Ava recuperaba el aliento, exhausta por el uso de su nueva habilidad, Owen abrió su propio menú de recompensas.
[Recompensas individuales] Nivel actual: 8 25 puntos de atributo recibidos Ítem: Anillo de Protección Básica (Rareza: Baja) Efecto: Reduce un 15% el daño físico recibido.
Aumenta ligeramente la resistencia a efectos negativos.
Descripción: Un simple anillo de plata con un pequeño cristal incrustado.
Se activa automáticamente cuando el usuario recibe daño.
Owen miró el anillo que había aparecido en su inventario.
Era un aro sencillo de plata con un pequeño fragmento del cristal del Guardián incrustado.
Se lo puso en el dedo índice de la mano derecha.
Inmediatamente sintió una ligera calidez que recorría su cuerpo.
—Este anillo reduce el daño físico… —murmuró—.
Es útil.
Muy útil después de lo que acabamos de pasar.
Isuki Riku habló dentro de su cabeza con tono serio, aunque con un leve matiz burlón: —Buena elección.
Al menos ahora no morirás tan rápido la próxima vez que decidas hacer de héroe ensangrentado.
Distribuye tus puntos con cabeza.
Sugiero poner varios en Resistencia y Percepción.
Tu nueva habilidad “Slow Perception” se beneficiará mucho de eso.
Owen asintió y distribuyó los 25 puntos: +8 Resistencia +8 Percepción +5 Agilidad +4 Inteligencia Sintió cómo su cuerpo se fortalecía ligeramente a pesar de las heridas.
La nueva habilidad “Slow Perception” ahora se sentía más estable en su mente.
Mientras tanto, el grupo comenzó a hablar en voz baja.
Ava seguía recuperándose del esfuerzo de curar a todos.
Henry fue el primero en mencionar lo inevitable: —Esa notificación… la de la chica llamada Hinata.
Dijo que creó una ciudad llamada “Tokio”.
Un lugar seguro.
Ava miró al suelo, pensativa.
—Suena demasiado bueno para ser verdad.
¿Podemos confiar en ella?
¿Y si es una trampa?
Hay jugadores que ya están matando a otros por equipo.
¿Por qué alguien ofrecería un lugar seguro sin pedir nada a cambio?
Jacob, todavía pálido, intervino: —Pero… ¿qué otra opción tenemos?
Estamos heridos, cansados y apenas tenemos equipo.
Si seguimos vagando por el bosque, tarde o temprano algo más fuerte nos va a encontrar.
Al menos en una ciudad tendríamos paredes, más gente y tal vez información real sobre cómo volver a casa.
Henry se pasó una mano por el rostro, limpiándose la sangre seca.
—Yo quiero ir.
Tengo que volver con mi hermana.
Si hay una posibilidad de encontrar un lugar donde podamos descansar y planear, tengo que tomarla.
No puedo seguir arriesgándome solo en el bosque.
Owen se quedó en silencio unos segundos.
Miró el anillo en su dedo y luego a sus compañeros heridos.
Isuki Riku habló en su mente con tono calmado: —Decide con cuidado, Owen.
Una ciudad puede ofrecer seguridad, pero también atrae a mucha gente.
Donde hay mucha gente, hay conflictos.
Observa bien a tus compañeros antes de tomar una decisión definitiva.
Tu habilidad es buena para eso.
Owen finalmente habló: —Estoy de acuerdo en ir.
Pero no confío ciegamente en Hinata.
Iremos con cautela.
Observaremos cómo es el lugar y cómo trata la gente allí.
Si parece una trampa o algo peligroso, nos iremos inmediatamente.
Ava asintió lentamente.
—Tiene sentido.
Iremos juntos.
Al menos por ahora.
Jacob soltó un suspiro de alivio.
—Gracias a Dios… No quería seguir durmiendo en el bosque con miedo a que algo me comiera.
Henry se puso de pie con esfuerzo, ofreciendo una mano a Ava para ayudarla a levantarse.
—Entonces está decidido.
Descansemos aquí esta noche, curémonos lo mejor posible y mañana al amanecer nos dirigimos hacia la zona de Tokio.
Ava, ¿crees que puedas seguir curándonos un poco más mañana?
Ava sonrió débilmente.
—Lo intentaré.
Mi mana se agota rápido, pero… haré lo que pueda.
Owen se levantó con dificultad.
Las heridas seguían doliendo, pero ya no sangraban tanto gracias al toque curativo de Ava.
Miró los restos del Guardián una última vez.
—Hoy casi morimos todos —dijo en voz baja—.
Pero sobrevivimos.
Eso significa que podemos seguir adelante.
Isuki Riku habló en su mente, con un tono ligeramente burlón pero sincero: —No estuvo mal para un grupo de principiantes ensangrentados.
Pero no te confíes.
El verdadero peligro no son solo los monstruos.
Son las personas.
Especialmente en una ciudad llamada “Tokio”.
El grupo comenzó a preparar un campamento improvisado dentro de las ruinas, usando los escombros como protección.
Ava usó su nueva habilidad de curación una vez más en las heridas más graves, aunque se notaba exhausta después.
Mientras el sol se ponía fuera de la torre, los cuatro se sentaron alrededor de una pequeña fogata que Ava había encendido.
Henry miró las llamas y habló con voz grave: —Sea lo que sea que nos espere en Tokio… al menos ya no estamos solos.
Ava asintió.
—Exacto.
Sobrevivimos juntos hoy.
Podemos seguir haciéndolo.
Jacob, por primera vez en mucho tiempo, sonrió débilmente.
—Gracias… a todos.
Owen miró a sus compañeros y luego al anillo en su dedo.
Pensó en su pasado en el orfanato, en su vida tranquila en Japón y en el mundo que ahora los había tragado.
No voy a morir aquí.
Todavía tengo muchas cosas que descubrir.
Isuki Riku habló por última vez esa noche, con voz calmada: —Descansa, Owen.
Mañana será un día largo.
Y yo estaré aquí para recordarte que observes todo con atención.
El fuego crepitaba suavemente.
Las heridas dolían menos.
Y por primera vez desde que todo comenzó, el grupo sintió una pequeña chispa de esperanza.
Mañana partirían hacia la ciudad llamada Tokio.
Hacia lo desconocido.
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