OBLIGADOS A SOBREVIVIR - Capítulo 23
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23: Capítulo 23: Sin resistencia 23: Capítulo 23: Sin resistencia El interior del colegio del Distrito 2 se abrió ante ellos con una quietud que no encajaba, los pasillos estaban en penumbra, con la luz entrando de forma irregular por ventanas parcialmente cubiertas, el suelo tenía marcas de pasos antiguos, algunos restos de objetos desplazados, mochilas abiertas, botellas vacías, señales de que había habido actividad… pero no recientemente, como si el lugar hubiera sido consumido poco a poco hasta quedarse sin energía.
El grupo avanzó en formación cerrada, sin romper la línea, cada uno cubriendo su ángulo, cada paso medido, sin hacer más ruido del necesario, el ambiente no generaba urgencia, generaba alerta, una sensación constante de que algo estaba mal, no peligroso en el sentido inmediato, sino… incompleto.
Raggie iba al frente.
Mirando.
Calculando.
Sin confiar en lo que veía.
Zarek giraba ligeramente la cabeza cada pocos segundos, revisando laterales, puertas abiertas, posibles rutas de salida, su postura no cambiaba, pero su atención estaba en todos lados al mismo tiempo.
Narel y los demás seguían el ritmo, sin romper la formación, sin hablar de más, sin distraerse.
Silencio.
Demasiado constante.
“…No hay señales de defensa” -Narel dijo en voz baja Raggie no respondió de inmediato.
Siguió avanzando unos pasos más.
Observando el suelo.
Las paredes.
El aire mismo.
“No significa que no estén” -Raggie dijo Zarek habló sin apartar la mirada del frente.
“Si fueran diez organizados… ya nos habrían visto” -Zarek dijo Raggie asintió levemente.
“Y ya habrían reaccionado” -Raggie dijo Silencio.
Eso era lo extraño.
No había reacción.
El primer piso fue revisado en cuestión de minutos, aulas vacías, pasillos sin presencia, algunos espacios mostraban señales de uso reciente, pero no había nadie, ni vigilancia, ni preparación, nada que indicara que estaban esperando un ataque.
El grupo no se relajó.
No bajaron la guardia.
Porque eso lo hacía peor.
“Segundo nivel” -Raggie dijo Subieron.
Los pasos sobre las escaleras resonaron más de lo que deberían, el eco rebotaba en las paredes, amplificando cada movimiento, cada respiración parecía demasiado fuerte en ese entorno cerrado.
Arriba… El ambiente cambió.
No en estructura.
Sino en sensación.
Más denso.
Más… cargado.
Fue en el segundo pasillo donde los encontraron.
No estaban ocultos.
No estaban preparados.
Estaban… ahí.
Los diez.
Distribuidos de forma irregular, algunos sentados contra la pared, otros apoyados en las puertas, uno incluso en el suelo, la escena no parecía un grupo listo para defenderse, parecía un grupo que ya había pasado por algo y no había logrado recuperarse.
Cuando vieron al grupo de Raggie… Reaccionaron tarde.
Muy tarde.
Uno de ellos se levantó con dificultad, dando un paso al frente, su postura inestable, pero su mirada fija.
“…Así que vinieron” -dijo Silencio.
El grupo de Raggie no rompió la formación.
No respondió.
Solo avanzó un paso más.
“Somos lo que queda” -dijo el chico Su voz no tenía fuerza.
No tenía intención de intimidar.
Solo… aceptación.
“Lo sabemos” -Zarek dijo Raggie no apartó la mirada.
“Si van a hacerlo…” -dijo el chico Pausa.
Respiró.
“Háganlo rápido” -dijo Silencio.
Pesado.
Inmóvil.
Por un segundo… Nadie se movió.
No por duda.
Sino por lectura.
Raggie observó a cada uno.
Sus posturas.
Sus miradas.
Su estado.
No eran una amenaza real.
Pero seguían siendo un colegio.
Y en ese sistema… Eso era suficiente.
“Muévanse” -Raggie dijo El ataque fue inmediato.
Sin señal exagerada.
Sin gritos.
Solo movimiento.
El grupo avanzó al mismo tiempo, reduciendo la distancia en segundos, los diez reaccionaron como pudieron, algunos intentaron levantarse completamente, otros buscaron objetos cercanos, otros simplemente levantaron los brazos tarde.
Raggie fue el primero en impactar.
Un movimiento directo.
Sin desperdicio.
Golpeó al que estaba al frente, derribándolo antes de que pudiera reaccionar, girando inmediatamente para interceptar otro intento de ataque, bloqueando, respondiendo, avanzando sin detenerse.
Zarek se desplazó hacia la derecha, cortando el espacio de dos al mismo tiempo, sus movimientos eran precisos, rápidos, sin margen de error, cada acción tenía un propósito claro, neutralizar, no prolongar.
Narel y los demás hicieron lo mismo.
No hubo gritos largos.
No hubo resistencia organizada.
Solo intentos.
Fallidos.
Descoordinados.
Uno cayó.
Luego otro.
Un tercero intentó reaccionar con más fuerza, pero fue superado en segundos, derribado antes de completar su movimiento.
El pasillo se llenó de impactos cortos.
Secos.
Rápidos.
Sin pausa.
Uno de los del Distrito 2 logró retroceder unos pasos, intentando crear distancia, respirando agitado, mirando alrededor buscando apoyo… Pero no había nadie.
Ya no.
Intentó avanzar de nuevo.
Pero Raggie lo interceptó.
Directo.
Sin palabras.
Sin intención de prolongar.
Y lo derribó.
El último intentó mantenerse de pie.
Solo.
Respirando con dificultad.
Mirando al grupo.
No atacó.
No retrocedió.
Solo… se quedó.
Raggie lo miró un segundo.
Nada más.
Y avanzó.
El enfrentamiento terminó.
Rápido.
Sin interrupciones.
Sin complicaciones.
Sin resistencia real.
El pasillo volvió al silencio.
Pesado.
Denso.
Los cuerpos en el suelo.
Sin movimiento.
Sin voz.
Sin colegio.
Raggie bajó ligeramente la guardia.
Respirando controlado.
Sin expresión clara.
Zarek miró alrededor.
Verificando.
Confirmando.
“…Se acabó” -Zarek dijo Narel soltó el aire lentamente.
“Sí…” -Narel dijo Pausa.
“Ya no queda Distrito 2” -Narel dijo Silencio.
Nadie respondió.
Porque no había nada que agregar.
Raggie dio media vuelta.
“Nos vamos” -Raggie dijo El grupo obedeció sin dudar.
Sin mirar atrás.
Sin revisar más de lo necesario.
No había razón.
Ya no.
Salieron del colegio en el mismo silencio con el que entraron, el exterior no había cambiado, la ciudad seguía igual de vacía, igual de quieta, pero ahora… un colegio menos existía en ese mapa invisible que todos compartían.
Los pasos de regreso fueron constantes, sin conversación innecesaria, el ambiente no era de victoria, era de avance, una acción completada, un movimiento más dentro de algo mucho más grande.
Entonces… Apareció.
━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ [SISTEMA — ACTUALIZACIÓN] [CIUDAD] Colegio del Distrito 2 ha sido eliminado Colegios restantes: 04 ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ El mensaje se proyectó frente a ellos.
Claro.
Frío.
Innegable.
Narel lo miró fijamente.
“…Cuatro” -Narel dijo Zarek no apartó la mirada del frente.
“Esto se está cerrando” -Zarek dijo Raggie no dijo nada.
Pero lo entendía.
Menos colegios.
Más presión.
Más cerca del final.
El camino de regreso continuó sin interrupciones, el ritmo no bajó, pero tampoco aumentó, todos sabían que lo importante ahora no era correr… era volver.
Cuando el colegio del Distrito 8 apareció a lo lejos, el grupo no cambió su ritmo, pero sí su enfoque, las miradas se ajustaron, más atentas, más cuidadosas, no porque esperaran ataque… sino porque ya sabían que confiar demasiado podía costar caro.
El portón estaba en su lugar.
Cerrado.
Como lo habían dejado.
Uno de los que vigilaban desde dentro lo abrió al reconocerlos.
Entraron.
Sin ceremonia.
Sin ruido.
Dentro, el ambiente seguía cargado, los heridos aún ocupaban los espacios improvisados, algunos ya más estables, otros todavía recuperándose, el movimiento era menor, pero constante, una calma frágil.
Raidis estaba ahí.
En el mismo lugar.
Atendiendo.
Sin descanso real.
Levantó la mirada apenas cuando los vio entrar.
Evaluando.
Sin mostrar reacción inmediata.
Raggie se acercó directamente.
Sin rodeos.
Se detuvo frente a él.
Silencio breve.
Raidis habló primero.
“¿Hay heridos?” -Raidis dijo Raggie negó levemente.
“No” -Raggie dijo Pausa.
“Cero” -Raggie dijo Silencio.
Raidis sostuvo la mirada un segundo más.
Asintió levemente.
Y volvió a lo que estaba haciendo.
Pero algo había cambiado.
No en lo visible.
No en las palabras.
Sino en el ritmo.
En la forma en la que todo avanzaba.
Porque ahora… Quedaban cuatro.
Y cada movimiento… Iba a pesar más.
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