OBLIGADOS A SOBREVIVIR - Capítulo 27
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 27: Capítulo 27: Cacería
La ciudad no estaba en silencio, estaba conteniendo algo.
El Distrito 1 no sabía que el ataque ya había comenzado.
El primer sonido no fue un grito, fue un golpe seco y rápido, una puerta cediendo bajo la fuerza del impacto, y luego todo se rompió al mismo tiempo.
Los del Distrito 4 entraron sin aviso, sin formación perfecta, pero con algo más peligroso, intención clara, no estaban improvisando ni probando suerte, estaban ejecutando un plan que ya había sido preparado.
El caos fue inmediato, gritos mezclados con pasos desordenados, impactos contra el suelo, cuerpos reaccionando tarde ante algo que ya estaba encima de ellos.
El Distrito 1 reaccionó tarde, algunos intentaron organizarse mientras otros apenas entendían qué estaba pasando, pero el error ya estaba hecho, el ataque no empezó cuando lo notaron, empezó cuando ya estaban dentro.
Uno cayó primero, luego otro, y después ya no hubo orden, solo golpes directos sin pausa ni dudas, movimientos destinados a terminar rápido, sin intención de medir fuerza, solo de eliminar.
Pero algo no encajaba.
No todos peleaban igual.
Cuatro del Distrito 4 se movían distinto, no estaban desesperados ni descontrolados, estaban calculando cada paso, cada movimiento, cada oportunidad.
Y dentro del propio Distrito 1, dos más no defendían ni protegían, esperaban, uno dejó pasar un golpe sin intervenir, otro empujó a un compañero hacia el ataque, rompiendo la poca organización que quedaba.
Traidores.
Seis en total.
Y nadie lo entendió a tiempo.
La pelea se rompió desde dentro, cada intento de resistencia se desarmaba antes de consolidarse, cada formación duraba segundos, cada defensa se convertía en una apertura.
El Distrito 1 no cayó por fuerza, cayó por dentro.
El combate duró lo suficiente como para que doliera, pero no lo suficiente como para cambiar el resultado.
Uno a uno fueron cayendo, hasta que el ruido desapareció.
El silencio regresó pesado, cubriendo todo el lugar, cuerpos esparcidos en el suelo, algunos aún respirando con dificultad, otros completamente inmóviles, el aire cargado, espeso, difícil de ignorar.
Los sobrevivientes comenzaron a contarse, mirándose entre sí con incertidumbre, intentando entender qué acababa de pasar realmente.
Veinte.
Pero ya no eran un grupo.
Eran lo que quedaba.
Y entre ellos, los seis traidores, que ahora ya no ocultaban nada, su postura había cambiado, su mirada también, ya no había duda en ellos.
Pasos comenzaron a escucharse desde afuera, firmes, sin prisa, sin tensión.
Distrito 7.
Entraron como si el resultado ya hubiera sido decidido desde antes de que comenzara todo, observando el lugar sin sorpresa, sin urgencia.
Uno de ellos recorrió el lugar con la mirada y habló con calma
“Terminó” -dijo
Luego otro caminó entre los sobrevivientes, observando los cuerpos en el suelo y añadió
“Más rápido de lo esperado” -dijo
Los seis traidores avanzaron hacia ellos sin miedo, sin dudas, dejando claro a quién pertenecían ahora.
Uno de los del Distrito 7 los observó y asintió levemente
“Bien hecho” -dijo
Los demás sobrevivientes empezaban a entender lo que estaba pasando, la tensión crecía en el ambiente, pesada, inevitable.
Uno de los miembros del Distrito 7 dio un paso al frente y habló con voz firme
“Los que siguen de pie tienen una oportunidad” -dijo
Hizo una breve pausa, dejando que las palabras se asentaran
“Unirse… o quedarse atrás” -dijo
Nadie preguntó qué significaba quedarse atrás.
No hacía falta.
Dos chicas estaban entre los sobrevivientes, respirando agitadas, con miedo evidente, pero aún conscientes.
Uno del Distrito 7 las miró directamente y habló sin apuro
“Ustedes también tienen elección” -dijo
Su mirada se mantuvo fija en ellas unos segundos más
“Si vienen… tienen un lugar” -dijo
Hizo una pausa breve, suficiente para que el silencio presionara
“Si no…” -dijo
No terminó la frase.
Las miradas se tensaron, una bajó la mirada mientras la otra apretó los dientes, ambas dudaron, respiraron profundo.
Finalmente, la primera asintió lentamente, y la segunda, tras unos segundos más, también lo hizo
.
Ambas dieron un paso al frente.
Se unieron.
El resto observó sin moverse, atrapados entre el miedo y la incertidumbre.
Y entonces, otra chica rompió ese momento.
Corrió.
Sin aviso.
Sin mirar atrás.
Uno de los del Distrito 7 soltó una leve risa y habló con calma
“Deja que corra, que crea que puede escapar” -dijo
Luego giró la mirada hacia tres más y añadió
“Vayan” -dijo
Los tres salieron tras ella sin prisa, con confianza, como si ya supieran cómo iba a terminar.
La chica corría sin dirección clara, su respiración estaba rota, su cuerpo temblaba, pero no se detenía, solo avanzaba.
Dobló una esquina, luego otra, sin pensar realmente hacia dónde iba.
Y entonces chocó.
Contra alguien.
El impacto la hizo retroceder, casi cae, pero logró sostenerse, levantando la mirada de inmediato, agitada, desesperada.
Detrás de ella, los pasos se acercaban cada vez más rápido.
Y ahora…
Ya no estaba sola.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com