OBLIGADOS A SOBREVIVIR - Capítulo 28
- Inicio
- OBLIGADOS A SOBREVIVIR
- Capítulo 28 - Capítulo 28: Capítulo 28: Interferencia
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 28: Capítulo 28: Interferencia
El colegio del Distrito 8 ya no se sentía igual, no era caos, no era calma, era algo intermedio, una estabilidad forzada que todos mantenían porque no había otra opción, porque sabían que en cualquier momento todo podía romperse otra vez.
Raidis observaba ese equilibrio desde dentro, no participaba en las conversaciones, no intervenía más de lo necesario, pero estaba atento, siempre atento, procesando, conectando, adelantándose.
Los heridos estaban mejor, no todos, pero suficientes como para que el grupo volviera a moverse, algunos caminaban con dificultad, otros ya podían ayudar, el ambiente había mejorado, pero no era suficiente.
Y él lo sabía, no era solo sobrevivir, no era solo defender, era adelantarse otra vez.
Raidis terminó de ajustar una venda y se levantó sin hacer ruido, su mirada recorrió el aula una última vez antes de salir, sin anunciarlo, sin pedir permiso, simplemente decidió.
Necesitaban materiales, no recursos básicos, no comida, no agua, necesitaban algo más específico, algo que no podían improvisar, algo que les diera ventaja real si la situación volvía a escalar.
Y eso no lo iban a encontrar dentro.
Caminó por el pasillo con calma, sin llamar la atención, algunos lo vieron pasar, pero nadie preguntó, ya estaban acostumbrados a que se moviera por su cuenta.
Al llegar a la salida, uno de los que vigilaban lo miró
“¿Vas a salir?” -dijo
Raidis asintió levemente
“Vuelvo rápido” -dijo
No explicó más, no hacía falta.
El portón se abrió lo suficiente para dejarlo pasar y se cerró detrás de él con ese sonido metálico que ya se había vuelto normal.
Afuera, la ciudad seguía igual, vacía, silenciosa, pero no muerta, nunca lo había estado, solo esperando.
Raidis avanzó sin prisa, pero sin perder tiempo, su ruta no era aleatoria, ya tenía en mente a dónde ir, edificios específicos, lugares donde aún podían quedar restos útiles, piezas, herramientas, materiales que otros no notarían pero que él sí.
El camino fue limpio, sin interrupciones, sin encuentros, solo el sonido de sus propios pasos acompañándolo mientras se alejaba del colegio.
Llegó al primer punto, un pequeño almacén parcialmente saqueado, la entrada estaba abierta, señales claras de que alguien había pasado antes, pero no todo había sido tomado.
Entró, revisó rápido, sin perder tiempo en lo inútil, ignorando lo básico, enfocándose en lo que necesitaba, piezas metálicas, mecanismos, cualquier cosa que pudiera servir para reforzar o crear algo funcional.
Tomó lo necesario, lo justo, sin sobrecargarse, sabía que velocidad también era supervivencia.
Salió y continuó.
El segundo lugar estaba más dañado, parte del techo colapsado, el interior oscuro pero aún accesible, entró igual.
Más materiales, más piezas, suficiente.
No necesitaba más.
El regreso fue inmediato, sin desvíos, sin detenerse, pero fue en ese momento, cuando ya estaba cerca de su ruta de vuelta, que algo cambió.
Un sonido lejano, no constante, no claro, pero suficiente hizo que Raidis se detuviera, escuchó otra vez, golpes y movimientos, no era el viento, no era algo casual, era actividad.
Giró ligeramente la mirada hacia el origen, una estructura escolar no demasiado lejos, parcialmente cubierta por otras edificaciones, lo suficiente para pasar desapercibida si no prestabas atención, pero él sí lo hacía.
Se quedó en silencio unos segundos evaluando, podía ignorarlo, volver, entregar los materiales, eso era lo lógico, pero algo no encajaba, demasiado movimiento para ser casual, demasiado cercano.
Raidis ajustó ligeramente el agarre de lo que llevaba y cambió de dirección.
Se acercó, lento, sin hacer ruido, cada paso medido, cada esquina revisada antes de avanzar, su respiración controlada, su presencia reducida al mínimo.
El sonido se hizo más claro a medida que se acercaba, impactos, voces, caídas, no era entrenamiento, era combate.
Se posicionó cerca de una de las entradas laterales, parcialmente cubierta, lo suficiente para observar sin ser visto.
Y lo vio.
Distrito 1 y Distrito 4 peleando.
Pero no era una pelea normal, no había orden claro, no había control total, era irregular.
Raidis entrecerró ligeramente los ojos, observando, analizando.
Algo no encajaba, algunos atacaban con intención clara, otros reaccionaban tarde, otros dudaban y dentro de ese caos ciertos movimientos eran demasiado precisos, diferentes, no eran parte del mismo ritmo.
Entonces lo entendió, no todos estaban del mismo lado.
Se movió ligeramente para escuchar mejor, sin exponerse, sin perder cobertura, las voces comenzaron a filtrarse con más claridad, fragmentos, palabras sueltas, pero suficientes.
“…ya están dentro…” -dijo uno
“…no confíen…” -dijo otro
“…traidores…” -dijo alguien más
Raidis no se movió, siguió escuchando, atento, las piezas comenzaron a encajar solas, infiltración, división interna, no era un ataque directo, era manipulación.
El combate no duró mucho más, el ruido comenzó a bajar, los impactos se volvieron menos frecuentes hasta desaparecer, el silencio regresó.
Raidis se mantuvo en su posición sin moverse, sin apresurarse.
Entonces pasos, desde afuera, firmes, controlados.
Distrito 7.
Raidis no los veía completamente, pero escuchaba lo suficiente para entender.
“Terminó” -dijo una voz
“Más rápido de lo esperado” -dijo otra
Raidis no reaccionó, pero registró todo, más voces, más información, unión, amenaza, control.
Y entonces decidió que ya era suficiente.
Se movió lentamente hacia atrás, alejándose sin hacer ruido, sin apresurarse, manteniendo el control, sin intención de involucrarse, esa no era su pelea, su valor estaba en lo que había entendido.
Giró para retirarse.
Y en ese momento… impacto.
Una figura chocó contra él con fuerza.
El golpe fue inesperado, pero Raidis no perdió el equilibrio, la otra persona sí, retrocedió casi cayendo, respirando agitada.
Era una chica.
Sus ojos estaban abiertos, desesperados, su respiración rota, su cuerpo temblando, como si hubiera corrido sin detenerse.
Detrás de ella, pasos.
Cada vez más cerca.
Raidis la observó un segundo.
Y entendió todo.
Ella también lo miró.
Y ahora… ninguno de los dos estaba solo.
El impacto no fue limpio, fue brusco y desordenado, la chica retrocedió tratando de mantenerse en pie mientras su respiración se rompía en el proceso, sus ojos abiertos, cargados de miedo, buscando una salida que ya no tenía.
Raidis no se movió, la observó un segundo, suficiente, detrás de ella los pasos seguían acercándose, firmes, constantes, seguros, no estaban corriendo, no lo necesitaban, ya sabían cómo terminaban estas situaciones.
Raidis habló.
“¿Quieres vivir?” -dijo
La pregunta la golpeó más que el miedo, la chica lo miró confundida al inicio, como si no entendiera por qué alguien preguntaría algo así en ese momento, pero lo entendió rápido, demasiado rápido
.
“…Sí” -dijo
Su voz salió rota, pero firme.
Raidis no apartó la mirada.
“Entonces escúchame bien” -dijo
“Tienes una opción” -dijo
Los pasos se acercaban más, el tiempo se acortaba.
“Puedes quedarte aquí y morir o puedes moverte conmigo” -dijo
La chica tragó saliva, su cuerpo seguía temblando, pero su mirada ya no estaba perdida, estaba enfocada en él.
“…¿Cómo?” -dijo
Raidis respondió sin dudar.
“Únete a otro colegio” -dijo
Silencio breve, confusión.
“¿Qué…?” -dijo ella
Raidis continuó.
“Aún estás a tiempo, al Distrito 8” -dijo
El nombre quedó en el aire, pesado.
La chica apretó los dientes.
“…No quiero morir, pero tampoco quiero ser como ellas” -dijo
Raidis entendió sin necesidad de más explicación.
“Ahí no funciona así, decide ahora” -dijo
Los pasos estaban cerca, demasiado cerca.
La chica cerró los ojos un segundo, respiró y asintió.
“…Sí” -dijo
Raidis no perdió tiempo.
“Entonces dilo, al sistema” -dijo
El aire pareció tensarse, la chica levantó ligeramente la mirada, dudó un segundo, pero lo hizo.
“Quiero cambiar de colegio, quiero unirme al Distrito 8” -dijo
Silencio.
Y entonces apareció.
━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
[SISTEMA — SOLICITUD]
Transferencia detectada
Cambio de afiliación solicitado
Distrito actual: Distrito 4
Nuevo destino: Distrito 8
Confirmar…
━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
La chica no dudó esta vez.
“Confirmo” -dijo
Un segundo y el sistema respondió.
━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
[SISTEMA — ACTUALIZACIÓN]
Nuevo integrante añadido
Distrito 8: +1 participante
━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
Desapareció.
Raidis la miró una última vez.
“Corre” -dijo
No esperó respuesta, se movió primero y ella lo siguió, ambos avanzaron entre las calles, rápidos, sin hacer ruido innecesario, pero los pasos detrás de ellos cambiaron, más rápidos, más agresivos, los habían detectado.
“…Nos siguen” -dijo ella
“Lo sé” -Raidis dijo
Giraron una esquina, luego otra, Raidis levantó la mano, alto, se detuvieron, respiraciones agitadas, silencio.
Raidis observó el entorno, un espacio cerrado entre estructuras, sin salida visible a simple vista, pero con puntos de cobertura, suficiente.
“Escóndete” -dijo
La chica no dudó, se movió hacia un punto cubierto, tratando de controlar su respiración.
Raidis no se ocultó, se quedó esperando.
Los pasos llegaron segundos después, tres, entraron al espacio sin cuidado, confiados, error.
El primero apenas dio dos pasos dentro cuando Raidis se movió, rápido, directo, el impacto fue seco y brutal, un golpe directo al rostro que lo desorientó al instante, seguido de otro más corto y cercano que rompió su postura antes de que pudiera reaccionar, cayó.
El segundo reaccionó tarde, intentó atacar, Raidis giró, bloqueó el movimiento y respondió con un golpe descendente que lo hizo retroceder, pero no se detuvo, avanzó, cerró la distancia y lo golpeó otra vez, más fuerte, más preciso, el sonido fue claro, hueso.
El tercero intentó rodearlo, Raidis lo vio y se movió antes, lo interceptó, un choque directo, fuerza contra fuerza, pero no fue suficiente, Raidis no peleaba para probar, peleaba para terminar, un golpe al cuerpo, otro al rostro, otro más, sin pausa, sin espacio.
El tercero cayó de rodillas, intentó levantarse, Raidis no lo dejó, el impacto final fue seco, definitivo.
Silencio, pesado, solo respiración agitada controlándose poco a poco.
La chica no salió de inmediato, estaba paralizada, no por miedo, por lo que acababa de ver.
Raidis se mantuvo de pie unos segundos más, observando, asegurándose, ninguno se movía.
Entonces habló.
“Ya” -dijo
Ella salió lentamente, aún temblando, lo miró distinto ahora, no como antes.
Raidis no dijo nada más, se giró.
“Nos movemos” -dijo
Y comenzó a avanzar, ella lo siguió, porque ahora ya no tenía duda, no sobre sobrevivir, sino sobre con quién hacerlo.
Y detrás de ellos, el silencio volvió, pero esta vez manchado.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com