OBLIGADOS A SOBREVIVIR - Capítulo 36
- Inicio
- OBLIGADOS A SOBREVIVIR
- Capítulo 36 - Capítulo 36: Capítulo 36: Antes del amanecer
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 36: Capítulo 36: Antes del amanecer
La noche terminó de caer sobre el colegio del Distrito 8 con una calma engañosa. Desde afuera, el edificio parecía quieto, casi normal, como si dentro solo hubiera estudiantes descansando después de un día largo. Pero la realidad era distinta. Cada pared guardaba cansancio, heridas recientes, miedo contenido y una tensión que nadie lograba nombrar por completo.
Aun así, por primera vez en varios días, muchos intentaban dormir.
Los pasillos estaban más silenciosos que de costumbre. Algunas lámparas improvisadas seguían encendidas, proyectando sombras largas sobre el suelo. En varias aulas adaptadas como dormitorios temporales, grupos enteros descansaban donde podían: sobre pupitres juntos, colchonetas viejas, mantas extendidas o simplemente en el piso.
El cansancio había vencido incluso a los más inquietos.
Kael estaba sentado contra una pared, con los brazos cruzados y los ojos cerrados. No dormía del todo, pero tampoco estaba despierto por completo. A unos metros, Darien seguía hablando en voz baja con otros dos estudiantes, intentando bromear incluso cuando el sueño lo vencía.
“Si mañana sigo vivo, exijo desayuno doble” -Darien dijo
Uno de los presentes soltó una risa baja.
“Si mañana sigues vivo, te toca ayudar a limpiar baños” -Kael dijo sin abrir los ojos
Darien giró la cabeza hacia él.
“¿Ves? Por eso digo que este hombre no conoce la felicidad” -Darien dijo
Kael apenas movió una ceja.
“Duérmete” -Kael dijo
Darien abrió la boca para responder, pero terminó bostezando.
“Eso haré… porque soy maduro” -Darien dijo
Se acomodó en el suelo usando una mochila como almohada y, en menos de un minuto, dejó de hablar.
Nora observó la escena desde la entrada del aula. Llevaba una botella de agua en la mano y una expresión tranquila, aunque cansada. Nicole estaba a su lado, todavía adaptándose al ambiente, mirando cómo convivían personas que, pese a todo, aún conservaban algo de normalidad.
“¿Siempre son así?” -Nicole preguntó en voz baja
Nora la miró un segundo.
“Peor” -Nora dijo
Nicole no pudo evitar una pequeña sonrisa.
“Pensé que después de todo esto… la gente estaría diferente” -Nicole dijo
Nora apoyó la espalda en la pared.
“Lo está” -Nora respondió
Pausa.
“Por eso hacen eso” -Nora dijo señalando a Darien dormido y a Kael fingiendo ignorarlo
Nicole entendió.
No eran tonterías vacías. Eran una forma de resistir.
A cierta distancia, Raidis caminaba solo por uno de los corredores laterales. No hacía ruido innecesario. Sus pasos eran lentos, medidos, y su mirada repasaba cada detalle del colegio como si memorizara el lugar una última vez.
Puertas. Ventanas. Entradas. Rutas cortas. Zonas ciegas.
Su mente no descansaba.
Había terminado de mover a los vigilantes antes del anochecer. Nadie entendió del todo por qué cambió posiciones justo ese día, pero obedecieron. Algunos desconfiaron. Otros solo agradecieron tener una tarea clara.
Raidis se detuvo frente a una ventana y miró hacia la oscuridad exterior.
Demasiado tranquilo.
Eso nunca significaba nada bueno.
En otro salón, Raggie terminaba de revisar vendas y suministros junto a Elion. Ambos lucían agotados, pero seguían activos.
“¿Dormirás algo?” -Elion preguntó
Raggie negó.
“Después” -Raggie dijo
“Siempre dices eso” -Elion respondió
Raggie dejó una caja en el suelo.
“Y sigo aquí” -Raggie dijo
Elion lo observó unos segundos.
“Eso no significa que sea buena idea” -Elion dijo
Raggie soltó una pequeña exhalación por la nariz, algo parecido a una risa.
“Lo tendré en cuenta cuando todo termine” -Raggie dijo
Elion iba a responder, pero ambos callaron cuando escucharon pasos acercarse.
Era Valtor.
Entró al salón con la misma presencia firme de siempre. Sus heridas ya no limitaban sus movimientos, aunque aún se notaba el desgaste en su cuerpo.
“Todos abajo en una hora” -Valtor dijo
Raggie frunció el ceño.
“¿Algo pasó?” -Raggie preguntó
Valtor negó.
“No. Solo quiero que estén listos si pasa”-Valtor dijo
Silencio breve.
Elion cruzó los brazos.
“También lo sientes” -Elion dijo
Valtor sostuvo la mirada.
“Sí” -Valtor respondió
No hizo falta explicar más.
Lejos del Distrito 8, en la base del Distrito 7, el ambiente era completamente distinto.
No había cansancio relajado. No había bromas. No había intentos de normalidad.
Había preparación.
La sala principal estaba iluminada por varias lámparas colocadas estratégicamente. Decenas de personas se movían con orden preciso. Algunos ajustaban equipo improvisado. Otros transportaban cajas. Otros simplemente esperaban instrucciones.
Al frente de todos, el líder observaba un mapa extendido sobre una mesa.
Grande. Firme. Imponente.
No necesitaba levantar la voz para que todos callaran.
Uno de sus hombres se acercó y habló apenas estuvo frente a él.
“El aviso llegó hace una hora” -dijo
“¿Confirmado?” -preguntó el líder
“Sí. Nuestro contacto abrió paso. Dice que al amanecer habrá entrada libre por la zona principal” -dijo
El líder asintió levemente.
“Bien” -dijo
Otro dio un paso al frente.
“Noventa y uno listos para moverse” -dijo
“¿Incluyendo mujeres aptas?” -preguntó el líder
“Sí. Las de buena condición también” -respondió
El líder apoyó ambas manos sobre la mesa.
“Las demás se quedan” -dijo
Nadie cuestionó.
“Que no estorben. Que nadie salga. Que nadie toque suministros hasta nuevo aviso” -dijo
“Entendido” -respondieron varios al mismo tiempo
El líder levantó la mirada hacia todos los presentes.
“Escuchen bien” -dijo
La sala quedó inmóvil.
“El Distrito 8 cree que resistió” -dijo
Pausa.
“Cree que sobrevivir una vez lo hace fuerte” -dijo
Caminó lentamente alrededor de la mesa.
“Eso los vuelve confiados” -dijo
Se detuvo.
“Y la confianza mata más rápido que cualquier arma” -dijo
Silencio absoluto.
“Entraremos al amanecer” -continuó
“Rápido. Directo. Sin ruido antes de tiempo” -dijo
“Los primeros limpian acceso. Los demás presionan hasta romper línea interior” -dijo
Otro miembro habló.
“¿Y si prepararon algo?” -preguntó
El líder lo miró apenas.
“Entonces rompemos eso también” -dijo
No había arrogancia en su tono.
Solo certeza.
“Recuerden esto” -añadió
“Ya tenemos a uno dentro” -dijo
Varios sonrieron con dureza.
“Ellos no están defendiendo un colegio” -continuó
“Están defendiendo una puerta abierta desde adentro” -dijo
La frase quedó suspendida en el aire.
El líder giró hacia la salida.
“Descansen por turnos” -ordenó
“Pocos minutos. Nada más” -dijo
“Mañana termina esto” -dijo
De vuelta en el Distrito 8, la madrugada avanzaba lenta.
Nicole no lograba dormir.
Se encontraba sentada cerca de una ventana en el aula donde la habían dejado descansar. Escuchaba respiraciones ajenas, pequeños movimientos, madera crujiendo por el peso de personas dormidas.
No estaba acostumbrada a sentirse segura.
Y quizás por eso no podía relajarse.
La puerta se abrió apenas.
Raidis entró sin hacer ruido, cargando una caja pequeña con materiales.
Nicole lo miró.
“No duermes” -Nicole dijo en voz baja
Raidis dejó la caja sobre una mesa.
“Tú tampoco” -respondió
Nicole dudó un momento.
“¿Siempre eres así?” -preguntó
“¿Así cómo?” -Raidis dijo
“Como si ya supieras que algo malo viene” -Nicole respondió
Raidis la observó un segundo.
“No lo sé” -dijo
Pausa.
“Solo actúo como si pudiera venir” -añadió
Nicole bajó la mirada.
“Eso suena agotador” -dijo
Raidis acomodó algunos objetos dentro de la caja.
“Lo es” -respondió
Ella soltó una pequeña risa nasal.
“Al menos eres honesto a veces” -Nicole dijo
Raidis no respondió.
Pero tampoco se fue enseguida.
“Descansa si puedes” -dijo finalmente
“¿Y tú?” -preguntó Nicole
Raidis tomó la caja otra vez.
“Tengo trabajo” -respondió
Y salió.
Nicole lo vio irse sin decir nada más.
En un salón apartado, Raidis colocó materiales sobre una mesa larga.
Carbón. Azufre. Fragmentos de metal. Botellas con combustible. Madera cortada. Telas viejas. Cuerdas.
Sus manos trabajaban con rapidez precisa.
Medía. Separaba. Combinaba.
No improvisaba.
Cada movimiento respondía a cálculos previos.
Miró por un segundo la puerta cerrada.
Las cosas se adelantaron más de lo que esperaba.
Necesitaba terminar eso cuanto antes.
Y necesitaba que funcionara.
En la azotea, Valtor observaba el horizonte oscuro cuando Raggie subió las escaleras.
“No duermes tampoco” -Raggie dijo
Valtor siguió mirando al frente.
“No” -respondió
Raggie se colocó a su lado.
“¿Crees que vendrán?” -preguntó
Valtor tardó unos segundos en contestar.
“Sí” -dijo
“¿Por qué?” -Raggie insistió
Valtor giró apenas la cabeza.
“Porque yo lo haría” -respondió
Raggie entendió.
Abajo, una brisa fría recorrió el patio vacío.
“Entonces mañana peleamos otra vez” -Raggie dijo
Valtor negó levemente.
“No” -dijo
Pausa.
“Mañana decidimos si seguimos existiendo” -añadió
Las horas finales antes del amanecer pasaron lentas.
Algunos dormían sin saber. Otros fingían dormir. Otros esperaban despiertos.
Kael abrió los ojos de golpe sin motivo claro. Miró alrededor y vio a Darien roncando en el suelo.
“Qué castigo” -murmuró
Nora seguía despierta en una esquina, limpiando una navaja improvisada.
“No eres mejor” -dijo ella
Kael la miró.
“Nunca dije que lo fuera” -respondió
Nicole escuchó eso desde su sitio y volvió a sonreír apenas.
Incluso en la tensión… seguían siendo personas.
En la base del Distrito 7, el líder recibió el último reporte.
“Todo listo” -dijo uno de los suyos
“¿Hora?” -preguntó el líder
“Quince minutos para primera luz”
El líder tomó aire lentamente.
“Muévanlos” -ordenó
La sala entera cobró vida inmediata.
Pasos. Metal. Voces bajas. Movimiento coordinado.
Noventa y uno comenzaron a reunirse.
Hombres al frente. Mujeres seleccionadas entre los más aptos detrás. Rostros duros. Miradas vacías. Nadie hablaba de victoria.
Hablaban de ejecución.
El líder avanzó hasta quedar frente a todos.
“Sin prisa” -dijo
Pausa.
“Pero rápido” -añadió
Varios asintieron.
“No quiero héroes. Quiero resultados” -dijo
Se giró hacia la salida.
“Marchamos” -ordenó
En el Distrito 8, la primera luz todavía no aparecía.
Pero Raidis levantó la cabeza de repente dentro del salón donde trabajaba.
Escuchó algo.
Lejano.
Constante.
Muchos pasos.
Se quedó inmóvil un segundo.
Luego tomó una de las bolsas terminadas y salió al pasillo.
El amanecer aún no llegaba.
Pero la guerra sí.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com