Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

OBLIGADOS A SOBREVIVIR - Capítulo 36

  1. Inicio
  2. OBLIGADOS A SOBREVIVIR
  3. Capítulo 36 - Capítulo 36: Capítulo 36: Antes del amanecer
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 36: Capítulo 36: Antes del amanecer

La noche terminó de caer sobre el colegio del Distrito 8 con una calma engañosa. Desde afuera, el edificio parecía quieto, casi normal, como si dentro solo hubiera estudiantes descansando después de un día largo. Pero la realidad era distinta. Cada pared guardaba cansancio, heridas recientes, miedo contenido y una tensión que nadie lograba nombrar por completo.

Aun así, por primera vez en varios días, muchos intentaban dormir.

Los pasillos estaban más silenciosos que de costumbre. Algunas lámparas improvisadas seguían encendidas, proyectando sombras largas sobre el suelo. En varias aulas adaptadas como dormitorios temporales, grupos enteros descansaban donde podían: sobre pupitres juntos, colchonetas viejas, mantas extendidas o simplemente en el piso.

El cansancio había vencido incluso a los más inquietos.

Kael estaba sentado contra una pared, con los brazos cruzados y los ojos cerrados. No dormía del todo, pero tampoco estaba despierto por completo. A unos metros, Darien seguía hablando en voz baja con otros dos estudiantes, intentando bromear incluso cuando el sueño lo vencía.

“Si mañana sigo vivo, exijo desayuno doble” -Darien dijo

Uno de los presentes soltó una risa baja.

“Si mañana sigues vivo, te toca ayudar a limpiar baños” -Kael dijo sin abrir los ojos

Darien giró la cabeza hacia él.

“¿Ves? Por eso digo que este hombre no conoce la felicidad” -Darien dijo

Kael apenas movió una ceja.

“Duérmete” -Kael dijo

Darien abrió la boca para responder, pero terminó bostezando.

“Eso haré… porque soy maduro” -Darien dijo

Se acomodó en el suelo usando una mochila como almohada y, en menos de un minuto, dejó de hablar.

Nora observó la escena desde la entrada del aula. Llevaba una botella de agua en la mano y una expresión tranquila, aunque cansada. Nicole estaba a su lado, todavía adaptándose al ambiente, mirando cómo convivían personas que, pese a todo, aún conservaban algo de normalidad.

“¿Siempre son así?” -Nicole preguntó en voz baja

Nora la miró un segundo.

“Peor” -Nora dijo

Nicole no pudo evitar una pequeña sonrisa.

“Pensé que después de todo esto… la gente estaría diferente” -Nicole dijo

Nora apoyó la espalda en la pared.

“Lo está” -Nora respondió

Pausa.

“Por eso hacen eso” -Nora dijo señalando a Darien dormido y a Kael fingiendo ignorarlo

Nicole entendió.

No eran tonterías vacías. Eran una forma de resistir.

A cierta distancia, Raidis caminaba solo por uno de los corredores laterales. No hacía ruido innecesario. Sus pasos eran lentos, medidos, y su mirada repasaba cada detalle del colegio como si memorizara el lugar una última vez.

Puertas. Ventanas. Entradas. Rutas cortas. Zonas ciegas.

Su mente no descansaba.

Había terminado de mover a los vigilantes antes del anochecer. Nadie entendió del todo por qué cambió posiciones justo ese día, pero obedecieron. Algunos desconfiaron. Otros solo agradecieron tener una tarea clara.

Raidis se detuvo frente a una ventana y miró hacia la oscuridad exterior.

Demasiado tranquilo.

Eso nunca significaba nada bueno.

En otro salón, Raggie terminaba de revisar vendas y suministros junto a Elion. Ambos lucían agotados, pero seguían activos.

“¿Dormirás algo?” -Elion preguntó

Raggie negó.

“Después” -Raggie dijo

“Siempre dices eso” -Elion respondió

Raggie dejó una caja en el suelo.

“Y sigo aquí” -Raggie dijo

Elion lo observó unos segundos.

“Eso no significa que sea buena idea” -Elion dijo

Raggie soltó una pequeña exhalación por la nariz, algo parecido a una risa.

“Lo tendré en cuenta cuando todo termine” -Raggie dijo

Elion iba a responder, pero ambos callaron cuando escucharon pasos acercarse.

Era Valtor.

Entró al salón con la misma presencia firme de siempre. Sus heridas ya no limitaban sus movimientos, aunque aún se notaba el desgaste en su cuerpo.

“Todos abajo en una hora” -Valtor dijo

Raggie frunció el ceño.

“¿Algo pasó?” -Raggie preguntó

Valtor negó.

“No. Solo quiero que estén listos si pasa”-Valtor dijo

Silencio breve.

Elion cruzó los brazos.

“También lo sientes” -Elion dijo

Valtor sostuvo la mirada.

“Sí” -Valtor respondió

No hizo falta explicar más.

Lejos del Distrito 8, en la base del Distrito 7, el ambiente era completamente distinto.

No había cansancio relajado. No había bromas. No había intentos de normalidad.

Había preparación.

La sala principal estaba iluminada por varias lámparas colocadas estratégicamente. Decenas de personas se movían con orden preciso. Algunos ajustaban equipo improvisado. Otros transportaban cajas. Otros simplemente esperaban instrucciones.

Al frente de todos, el líder observaba un mapa extendido sobre una mesa.

Grande. Firme. Imponente.

No necesitaba levantar la voz para que todos callaran.

Uno de sus hombres se acercó y habló apenas estuvo frente a él.

“El aviso llegó hace una hora” -dijo

“¿Confirmado?” -preguntó el líder

“Sí. Nuestro contacto abrió paso. Dice que al amanecer habrá entrada libre por la zona principal” -dijo

El líder asintió levemente.

“Bien” -dijo

Otro dio un paso al frente.

“Noventa y uno listos para moverse” -dijo

“¿Incluyendo mujeres aptas?” -preguntó el líder

“Sí. Las de buena condición también” -respondió

El líder apoyó ambas manos sobre la mesa.

“Las demás se quedan” -dijo

Nadie cuestionó.

“Que no estorben. Que nadie salga. Que nadie toque suministros hasta nuevo aviso” -dijo

“Entendido” -respondieron varios al mismo tiempo

El líder levantó la mirada hacia todos los presentes.

“Escuchen bien” -dijo

La sala quedó inmóvil.

“El Distrito 8 cree que resistió” -dijo

Pausa.

“Cree que sobrevivir una vez lo hace fuerte” -dijo

Caminó lentamente alrededor de la mesa.

“Eso los vuelve confiados” -dijo

Se detuvo.

“Y la confianza mata más rápido que cualquier arma” -dijo

Silencio absoluto.

“Entraremos al amanecer” -continuó

“Rápido. Directo. Sin ruido antes de tiempo” -dijo

“Los primeros limpian acceso. Los demás presionan hasta romper línea interior” -dijo

Otro miembro habló.

“¿Y si prepararon algo?” -preguntó

El líder lo miró apenas.

“Entonces rompemos eso también” -dijo

No había arrogancia en su tono.

Solo certeza.

“Recuerden esto” -añadió

“Ya tenemos a uno dentro” -dijo

Varios sonrieron con dureza.

“Ellos no están defendiendo un colegio” -continuó

“Están defendiendo una puerta abierta desde adentro” -dijo

La frase quedó suspendida en el aire.

El líder giró hacia la salida.

“Descansen por turnos” -ordenó

“Pocos minutos. Nada más” -dijo

“Mañana termina esto” -dijo

De vuelta en el Distrito 8, la madrugada avanzaba lenta.

Nicole no lograba dormir.

Se encontraba sentada cerca de una ventana en el aula donde la habían dejado descansar. Escuchaba respiraciones ajenas, pequeños movimientos, madera crujiendo por el peso de personas dormidas.

No estaba acostumbrada a sentirse segura.

Y quizás por eso no podía relajarse.

La puerta se abrió apenas.

Raidis entró sin hacer ruido, cargando una caja pequeña con materiales.

Nicole lo miró.

“No duermes” -Nicole dijo en voz baja

Raidis dejó la caja sobre una mesa.

“Tú tampoco” -respondió

Nicole dudó un momento.

“¿Siempre eres así?” -preguntó

“¿Así cómo?” -Raidis dijo

“Como si ya supieras que algo malo viene” -Nicole respondió

Raidis la observó un segundo.

“No lo sé” -dijo

Pausa.

“Solo actúo como si pudiera venir” -añadió

Nicole bajó la mirada.

“Eso suena agotador” -dijo

Raidis acomodó algunos objetos dentro de la caja.

“Lo es” -respondió

Ella soltó una pequeña risa nasal.

“Al menos eres honesto a veces” -Nicole dijo

Raidis no respondió.

Pero tampoco se fue enseguida.

“Descansa si puedes” -dijo finalmente

“¿Y tú?” -preguntó Nicole

Raidis tomó la caja otra vez.

“Tengo trabajo” -respondió

Y salió.

Nicole lo vio irse sin decir nada más.

En un salón apartado, Raidis colocó materiales sobre una mesa larga.

Carbón. Azufre. Fragmentos de metal. Botellas con combustible. Madera cortada. Telas viejas. Cuerdas.

Sus manos trabajaban con rapidez precisa.

Medía. Separaba. Combinaba.

No improvisaba.

Cada movimiento respondía a cálculos previos.

Miró por un segundo la puerta cerrada.

Las cosas se adelantaron más de lo que esperaba.

Necesitaba terminar eso cuanto antes.

Y necesitaba que funcionara.

En la azotea, Valtor observaba el horizonte oscuro cuando Raggie subió las escaleras.

“No duermes tampoco” -Raggie dijo

Valtor siguió mirando al frente.

“No” -respondió

Raggie se colocó a su lado.

“¿Crees que vendrán?” -preguntó

Valtor tardó unos segundos en contestar.

“Sí” -dijo

“¿Por qué?” -Raggie insistió

Valtor giró apenas la cabeza.

“Porque yo lo haría” -respondió

Raggie entendió.

Abajo, una brisa fría recorrió el patio vacío.

“Entonces mañana peleamos otra vez” -Raggie dijo

Valtor negó levemente.

“No” -dijo

Pausa.

“Mañana decidimos si seguimos existiendo” -añadió

Las horas finales antes del amanecer pasaron lentas.

Algunos dormían sin saber. Otros fingían dormir. Otros esperaban despiertos.

Kael abrió los ojos de golpe sin motivo claro. Miró alrededor y vio a Darien roncando en el suelo.

“Qué castigo” -murmuró

Nora seguía despierta en una esquina, limpiando una navaja improvisada.

“No eres mejor” -dijo ella

Kael la miró.

“Nunca dije que lo fuera” -respondió

Nicole escuchó eso desde su sitio y volvió a sonreír apenas.

Incluso en la tensión… seguían siendo personas.

En la base del Distrito 7, el líder recibió el último reporte.

“Todo listo” -dijo uno de los suyos

“¿Hora?” -preguntó el líder

“Quince minutos para primera luz”

El líder tomó aire lentamente.

“Muévanlos” -ordenó

La sala entera cobró vida inmediata.

Pasos. Metal. Voces bajas. Movimiento coordinado.

Noventa y uno comenzaron a reunirse.

Hombres al frente. Mujeres seleccionadas entre los más aptos detrás. Rostros duros. Miradas vacías. Nadie hablaba de victoria.

Hablaban de ejecución.

El líder avanzó hasta quedar frente a todos.

“Sin prisa” -dijo

Pausa.

“Pero rápido” -añadió

Varios asintieron.

“No quiero héroes. Quiero resultados” -dijo

Se giró hacia la salida.

“Marchamos” -ordenó

En el Distrito 8, la primera luz todavía no aparecía.

Pero Raidis levantó la cabeza de repente dentro del salón donde trabajaba.

Escuchó algo.

Lejano.

Constante.

Muchos pasos.

Se quedó inmóvil un segundo.

Luego tomó una de las bolsas terminadas y salió al pasillo.

El amanecer aún no llegaba.

Pero la guerra sí.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo