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Obsesión y pecado - Capítulo 25

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  3. Capítulo 25 - 25 El pasado en una mano extendida
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25: El pasado en una mano extendida 25: El pasado en una mano extendida Val se despidió de Vittorio con una inclinación de cabeza cargada de respeto, aunque sentía la mirada del viejo Volkov recorriéndole la espalda como una brasa encendida.

Subió las escaleras con paso firme y se refugió en la habitación.

Necesitaba un respiro, un momento para asimilar que su padre ya no existía y que ahora era “la mujer” del heredero de un imperio.

​De pronto, la pantalla de su celular se iluminó sobre la colcha.

Era un mensaje de Marcos, su antiguo jefe y amante.

​”Te extraño.

No dejo de desearte.” ​Val sintió una punzada de asco y pánico.

Lo bloqueó al instante.

Pero, tras un minuto de silencio, la duda la asaltó.

Sabía que si no cortaba aquello de raíz, ese cabo suelto podría enredarse en su nueva vida.

Lo desbloqueó con dedos temblorosos y marcó su número.

Tenía que ser letal.

​—No vuelvas a buscarme —dijo Val en cuanto él atendió, con una frialdad que ella misma desconocía—.

Mi vida ha cambiado y tú ya no tienes lugar en ella.

Olvida mi nombre y olvida que existo.

​Justo en ese momento, la puerta se abrió.

Alessio entró con la mirada sombría, cargando todavía con la tensión de la charla de negocios con su padre.

Se detuvo en seco al verla con el teléfono en la oreja.

Val bajó el brazo lentamente, sintiendo el peso del contrato de transparencia sobre sus hombros.

​—¿Con quién hablabas?

—preguntó Alessio.

No gritó, pero su voz tenía el filo de una navaja.

​Val no dudó.

Sabía que la verdad era su única protección con un hombre como él.

​—Era Marcos mi ex jefe.

Me escribió diciendo que me extrañaba.

Lo llamé para dejarle claro que no debe volver a molestarme nunca más.

​Alessio se acercó a ella, invadiendo su espacio personal hasta que Val sintió el calor de su cuerpo.

Sus ojos oscuros brillaron con una posesividad peligrosa.

Sin decir una palabra, extendió la mano con la palma hacia arriba.

Val le entregó el dispositivo y él lo guardó en su bolsillo sin mirarlo.

​—Te daré un teléfono nuevo esta tarde —sentenció.

Luego, la tomó de la nuca con fuerza y la besó con una pasión arrolladora, un beso que reclamaba cada fibra de su ser y borraba cualquier rastro de la voz de otro hombre—.

Es por tu bien, Valeriana.

No quiero que nada te toque.

​Se retiró sin decir más, dejándola sin aliento en la habitación, y bajó al despacho para reunirse con su padre.

Vittorio Volkov lo esperaba sirviéndose un segundo whisky.

Al ver entrar a su hijo, dejó la botella con un golpe seco.

​—Tienes a una mujer muy bella ahí arriba, Alessio.

¿De dónde la has sacado?

Es la primera vez que traes a alguien a esta casa.

Es especial, ¿no?

—preguntó con una sonrisa que no llegaba a sus ojos.

​—Es especial, sí —contestó Alessio de forma tajante, cortando cualquier intento de charla trivial—.

Pero no me hagas más preguntas sobre ella.

Hablemos de negocios.

​Vittorio asintió, aunque la curiosidad le corroía por dentro.

Pasaron las siguientes dos horas revisando rutas de transporte y movimientos políticos, pero el ambiente seguía cargado.

Al terminar, Vittorio se puso de pie y se ajustó la chaqueta.

​—Un último consejo, hijo —dijo Vittorio antes de enfilar hacia la puerta—.

No te enamores.

Esa mujer…

no me termina de cuadrar.

Hay algo en su mirada que oculta demasiado.

​Alessio no respondió, simplemente lo escoltó hasta su convoy.

Mientras Vittorio se acomodaba en el asiento trasero de su limusina, su rostro se volvió de piedra.

Sacó su teléfono personal y marcó un número privado.

​—Dimitri —dijo Vittorio al teléfono mientras veía la mansión alejarse por el retrovisor—.

Tengo un encargo para ti.

Hay una mujer con mi hijo, se hace llamar Valeriana.

Quiero saber hasta qué comió en su primer cumpleaños.

Busca registros, deudas, amantes…

lo que sea.

Esa niña no ha caído del cielo y quiero saber qué precio va a pagar mi familia por ella.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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