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Ojos Del Vacío-Camino del Invencible - Capítulo 27

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  3. Capítulo 27 - 27 CAPÍTULO 27 LA NOCHE DEL LAGO
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27: CAPÍTULO 27: LA NOCHE DEL LAGO 27: CAPÍTULO 27: LA NOCHE DEL LAGO La noche que Wei entró al lago fue la más larga de su vida.

No por lo que pasó durante las cuatro horas que estuvo dentro.

Sino por los dos días que pasó después procesando lo que recibió.

Shen Dao estaba en la orilla, como había prometido la Anciana Hu.

La Anciana Hu estaba en su jardín, visible desde el lago pero sin acercarse.

El acuerdo era claro: Shen Dao no intervendría a menos que el cuerpo físico de Wei mostrara signos de daño irrecuperable.

Wei se paró en la orilla durante cinco minutos antes de entrar.

Calibró la percepción.

Verificó el control de los ojos.

Verificó el estado del sistema del Qi primario —el núcleo multi-punto del Sexto Estadio estable, los canales sin tensión no resuelta, el Paso de Niebla en estado de resonancia pasiva con el ambiente del lago.

Luego entró.

El agua era fría pero no de la forma que el frío normal opera —no el choque térmico sino una temperatura deliberada, como algo que ha mantenido ese estado durante siglos y tiene sus razones para ello.

El Qi del lago respondió de inmediato al contacto físico de una forma que el contacto desde la orilla no había producido: más directo, sin la atenuación de la distancia.

Caminó hasta que el agua le llegó a los hombros.

El fondo físico estaba a dos metros y medio.

Y luego extendió la percepción hacia abajo.

No hacia el fondo físico —hacia la segunda profundidad.

La que Fai había descrito como el repositorio: una extensión de espacio-Qi que existía en paralelo al espacio físico, como una habitación interior que compartía las paredes de la habitación exterior sin ser la misma.

Se presentó.

No con palabras —con el Qi.

Con la misma técnica que había usado para contactar el Qi exterior por primera vez, hace más de un año: crear un espacio, una dirección, una forma de menor resistencia.

El lago respondió en siete minutos.

Lo que ocurrió en las siguientes cuatro horas no era algo que Wei pudiera describir completamente con el vocabulario disponible.

Lo intentaría en el libro, dos días después, y cada vez que leyera esas páginas notaría que lo escrito capturaba quizás un tercio de lo que había experimentado.

Lo que sí podía describir: El lago no transmitió conocimiento de la forma en que un libro transmite conocimiento —secuencialmente, en palabras, con estructura lógica explícita.

Transmitió Qi directamente de Qi primario a Qi primario, como una transferencia de estado en lugar de una transferencia de información.

El conocimiento no llegó como texto para leer sino como comprensión para reconocer.

Era como encontrar las palabras exactas para algo que siempre habías sentido pero nunca podido articular.

El linaje.

No la historia académica de Fai —la historia vivida.

La sensación del Qi primario antes de que los elementos fueran categorizados.

El periodo donde el cultivo era comprensión directa del mundo energético, no clasificación y control.

Y luego la destrucción —no de golpe sino en capas, durante siglos, mientras los sistemas establecidos absorbían, adaptaban, o eliminaban lo que no podían incorporar.

Y al final del linaje, el acto de preservación.

Alguien de un nivel que Wei no podía medir —no en términos de estadios, sino de algo más fundamental— había depositado en el lago no solo conocimiento sino una semilla.

Una semilla de Qi primario puro, guardada para quien pudiera recibirla.

Wei la recibió.

No supo exactamente qué era hasta que ya la había recibido.

Fue instantáneo y absoluto: una expansión de comprensión que reorganizó sus canales de Qi de una forma que tomó varios segundos procesar.

No dolor —no exactamente.

La sensación de algo expandiendo en el espacio exacto que necesitaba para expandirse.

Su Qi incoloro cambió.

Seguía siendo incoloro.

Pero había algo en él ahora —una profundidad que antes no estaba.

Como la diferencia entre agua clara y agua clara con una corriente interna que mueve cosas invisibles.

Salió del lago.

Shen Dao lo estaba mirando con una expresión que Wei no pudo leer completamente.

—¿Cuánto tiempo?

—preguntó Wei.

—Cuatro horas y once minutos.

Wei asintió.

Se sentó en la orilla.

Procesó.

En su interior, en el espacio donde el núcleo multi-punto residía, algo se había añadido: no un nuevo estadio de cultivo, sino una capa que no correspondía a ningún estadio del sistema estándar.

Era el primer paso del sistema antiguo.

El camino del Qi primario que existía en paralelo al sistema elemental de estadios y reinos.

No reemplazándolo —complementándolo.

Una capa adicional que ningún cultivador del sistema actual tenía, porque ninguno tenía la semilla del Qi primario.

Permaneció en la orilla hasta el amanecer.

Dos días después, escribió en el libro sin portada.

La entrada más larga que había escrito hasta ese momento, y también la más incompleta, porque cada párrafo terminaba con la nota mental de que lo escrito era aproximado: “Recibí la semilla.

Lo que la semilla es exactamente no puede describirse completamente en palabras.

Lo más cercano que puedo articular: La semilla es el estado potencial del Qi primario completamente desarrollado.

No una técnica ni un nivel —una comprensión fundamental de lo que el Qi es antes de cualquier clasificación.

El linaje la usaba como punto de partida.

Yo la tengo ahora como semilla: algo que crecerá a medida que el nivel y la comprensión crezcan.

Lo que produce cuando crece completamente todavía no lo veo con claridad.

Pero el lago lo mostró, en el momento más profundo del contacto, en un destello que tardé dos días en procesar.

Y lo que mostró era algo frente a lo cual el Reino Superior —el Absoluto Celestial, la cima de lo que cualquier cultivador aspira— es solo un punto intermedio en un camino mucho más largo.

No escribo esto con arrogancia.

Lo escribo porque es un dato, y los datos inexactos producen errores de navegación.

El camino es más largo de lo que cualquier mapa disponible describe.

Y en ese camino más largo, el Dragón Carmesí —que en términos del sistema estándar es uno de los poderes más grandes del Reino Inferior— es, al final, solo un obstáculo en una sección temprana de un camino que ellos no pueden ver completo.

Eso no los hace menos peligrosos ahora.

Pero cambia la forma en que los veo.” Debajo, después de una pausa evidente en la caligrafía, en letras más pequeñas: “El lago mostró también un rostro.

En el momento más profundo del contacto, entre todo lo que transmitió, hubo un instante donde los ojos vieron algo que no era parte del conocimiento del linaje.

Una persona.

Ojos gris-azul.

No sé quién es.

No sé por qué el lago lo mostró.

Pero el lago tiene cuatro siglos de memoria y no muestra nada sin razón.”

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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