Ojos Místicos: Mis Ojos Roban las Leyes del Cultivo - Capítulo 317
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Capítulo 317: Fase Final (6)
El cuarto día amaneció con un cielo despejado, sin nubes.
Kyrian abrió los ojos antes del amanecer, como de costumbre. Se sentó en el balcón del Árbol de la Espada Verde por unos momentos, sintiendo cómo el Qi puro de la ciudad flotante envolvía su cuerpo como un manto invisible.
Mo Tianhai apareció a su lado, apoyándose en la barandilla de madera.
—¿Nervioso? —preguntó Kyrian.
—Emocionado —respondió Mo Tianhai, con media sonrisa—. Por fin voy a luchar de verdad.
Los dos bajaron juntos. Mo Xia, Long Xue, Wu Jian y Shen Yu ya los esperaban en el salón central. Feng Yuan y Mei Ran llevaban expresiones serias.
—Hoy es el día decisivo —dijo Feng Yuan—. Solo siete avanzarán a la siguiente fase. Luchen con todo lo que tengan.
El grupo partió hacia la Meseta Central.
Cuando llegaron, la atmósfera era diferente. Las gradas flotantes estaban más llenas que nunca. No quedaban espacios vacíos. Incluso las ramas de los árboles gigantes alrededor estaban ocupadas por cultivadores que no habían conseguido asientos en las gradas oficiales.
En el centro de la arena, los trece participantes restantes ya estaban reunidos.
Kyrian observó a cada uno cuidadosamente. La mayoría eran nombres que ya conocía de la primera fase, aquellos que habían dominado el Reino de Bolsillo con altas puntuaciones.
Huo Ling y Huo Jiao, de la Secta de la Espada Ardiente. Los dos hermanos eran temidos por todos. Huo Ling era el segundo en la general, y Huo Jiao no estaba muy lejos.
Mu Qing y Mo Sun, de la Secta del Bosque Antiguo. Los discípulos de la secta anfitriona siempre eran tratados con respeto, y estos dos en particular habían demostrado impresionantes técnicas de madera.
Yin Xue, del Valle de las Sombras. La secta de Luo Hei. Yin Xue era diferente, más silencioso, más peligroso. Sus ojos negros parecían vacíos.
También había un discípulo alto y robusto de la Secta de la Luna Plateada, empuñando una lanza que brillaba como la luz de la luna.
Un gigante barbudo de la Secta del Martillo de Guerra, cargando un martillo tan grande como su propio torso.
Una joven de cabello ondulado de la Secta del Viento, cuyos pasos apenas tocaban el suelo.
Una chica de expresión suave pero ojos afilados de la Secta de la Flor de Espinas, con espinas reales creciendo en sus brazos como parte de su técnica.
Un hombre musculoso con manos callosas de la Secta del Puño Mortal, que ni siquiera llevaba un arma.
Y finalmente, un discípulo silencioso de la Secta de la Roca Púrpura, cuya piel tenía un tenue brillo violeta.
Trece guerreros. Trece plazas en juego.
El Líder de la Secta del Bosque Antiguo apareció en el centro de la arena.
—Las reglas de hoy son las mismas que ayer. Los combates serán decididos por sorteo. Quien avance sin luchar será decidido por el destino.
Una vez más, hojas doradas volaron desde el gran árbol ancestral.
Kyrian atrapó la suya. Número 3. Él lucharía.
Mo Tianhai sostuvo su hoja y frunció el ceño nuevamente. Número 5. Él también lucharía. Esta vez no hubo suerte para él.
El seleccionado por sorteo esta vez fue Mo Sun, de la propia Secta del Bosque Antiguo. El joven de cabello verde inclinó la cabeza en agradecimiento, pero su rostro permaneció serio. Sabía que la suerte no lo llevaría lejos si no tenía la fuerza para mantenerse.
La lista apareció en el cielo.
Tercer combate. Kyrian (Espada Verde) vs. Huo Jiao (Espada Ardiente)
Kyrian levantó una ceja. Huo Jiao. El hermano menor de Huo Ling. No era tan famoso como su hermano, pero su fuerza era respetable.
Los dos primeros combates transcurrieron rápidamente.
El primero fue entre el discípulo de la Secta de la Luna Plateada y la chica de la Secta de la Flor de Espinas. La lanza plateada contra espinas venenosas. Fue una batalla de paciencia y precisión. Al final, la chica de la Flor de Espinas ganó con un golpe que envenenó el brazo del oponente, forzándolo a rendirse.
El segundo combate fue entre el gigante del Martillo de Guerra y el discípulo del Puño Mortal. Pura fuerza bruta contra fuerza bruta. El martillo rompió dos dedos del luchador del Puño Mortal, pero el puño del hombre atravesó el pecho del gigante con un solo golpe. El ganador fue el del Puño Mortal, pero ambos fueron sacados de la arena en camillas.
Cuando se anunció el tercer combate, el silencio se apoderó de la meseta.
—¡Kyrian de Espada Verde contra Huo Jiao de Espada Ardiente!
Los dos subieron a la arena.
Huo Jiao era un joven de cabello rojizo y ojos que parecían contener brasas vivas. Su túnica roja ondeaba con el calor que emanaba de su cuerpo. Empuñaba una espada rojo oscuro, y un fino humo se elevaba de la hoja.
—Por fin me enfrentaré a ti —dijo Huo Jiao, con una sonrisa confiada.
Kyrian lo miró con cierto respeto. Una secta de espada. Un guerrero de la espada como él estaba frente a él.
El juez levantó su mano.
—¡Pueden comenzar!
Huo Jiao no dudó.
—Técnica Suprema de la Espada Ardiente. ¡Pájaro de Fuego!
No estaba bromeando. Desde el primer segundo, Huo Jiao desató su movimiento más poderoso. Un enorme fénix de llamas emergió de su espada, expandiéndose hasta ocupar la mitad de la arena. El calor era tan intenso que el aire se distorsionaba a su alrededor. El fénix voló hacia Kyrian con un grito ensordecedor.
Kyrian no se movió. Sus ojos espada parpadearon.
El primer corte fue directo, recto y concentrado. Una hoja invisible de pura intención de espada y Qi afilado cortó el aire hacia el fénix.
Los dos ataques colisionaron en el centro de la arena.
La explosión fue ensordecedora. Llamas y hojas invisibles se aniquilaron mutuamente, creando ondas de choque que hicieron brillar intensamente las runas protectoras de la arena. El público retrocedió instintivamente.
Cuando el humo se disipó, Huo Jiao seguía en pie. Su fénix había desaparecido, pero la primera mirada de Kyrian también se había desvanecido.
—¡Lo logré! —gritó Huo Jiao, sus ojos brillando—. ¡Tu mirada no es invencible!
Pero Kyrian ya estaba preparando la segunda.
Antes de que Huo Jiao pudiera reunir energía para otro ataque supremo, llegó el segundo corte. Más rápido que el primero. Más afilado. Más letal.
Huo Jiao no tuvo tiempo de preparar otro fénix. Levantó una barrera de Qi de fuego alrededor de su cuerpo, una defensa desesperada.
La hoja invisible golpeó la barrera.
Grietas se extendieron por las llamas, pero la barrera resistió. Por un segundo. Solo un segundo.
Huo Jiao fue lanzado hacia atrás, pero no salió de la arena. Cayó de rodillas, tosiendo sangre, pero aún dentro de los límites.
El público estalló en gritos.
—¡Resistió dos!
—¡La mirada de Kyrian no es invencible!
Huo Jiao intentó ponerse de pie, su espada temblando en su mano.
—Todavía… puedo… continuar…
Kyrian miró por tercera vez.
El tercer corte fue más suave que los anteriores. Kyrian lo controló cuidadosamente, reduciendo su poder para no matar a su oponente. Pero seguía siendo lo suficientemente poderoso.
El golpe impactó a Huo Jiao en el pecho. Voló fuera de la arena como una hoja quemada, estrellándose pesadamente contra el suelo de la meseta. La sangre fluía de sus labios, y su espada rodó lejos de su mano.
—¡Kyrian gana!
La meseta quedó en silencio por un momento, luego estalló en aplausos y murmullos.
—¡Tres miradas! ¡Necesitó tres miradas!
—Huo Jiao es fuerte… ¡muy fuerte!
—Si hubiera resistido una más…
Kyrian bajó de la arena sin mirar atrás. Su rostro estaba pensativo. Huo Jiao había resistido más que la mayoría.
El cuarto combate fue entre Yin Xue, del Valle de las Sombras, y el discípulo de la Secta de la Roca Púrpura. Yin Xue ganó en minutos, usando técnicas oscuras que dejaron al oponente paralizado de miedo.
Entonces fue el turno de Mo Tianhai.
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