Ojos Místicos: Mis Ojos Roban las Leyes del Cultivo - Capítulo 318
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Capítulo 318: Fase Final (7)
El juez levantó su mano.
—¡Mo Tianhai de la Espada Verde contra Mu Qing del Bosque Antiguo!
Mo Tianhai subió a la arena con pasos firmes. Su expresión era seria, pero sus ojos brillaban con una luz intensa. Por fin, una pelea real. Un oponente digno.
Mu Qing ya estaba en el centro, esperando.
El discípulo del Bosque Antiguo era alto y esbelto, con cabello verde oscuro que parecía moverse suavemente incluso sin viento. Su túnica era verde y marrón, bordada con hojas y ramas. No llevaba arma visible, pero sus manos estaban cubiertas por una fina capa de madera viviente.
—Será un honor enfrentarme a ti —dijo Mu Qing, con voz tranquila como un arroyo.
Mo Tianhai rió, un sonido áspero y confiado.
—El honor será mío. No te contengas.
El juez dio la señal.
—¡Pueden comenzar!
Mo Tianhai no perdió tiempo. Su intención destructiva de espada explotó desde su cuerpo como una onda de choque invisible. El aire a su alrededor se distorsionó, y pequeñas grietas aparecieron en el suelo de madera de la arena, incluso con las runas protectoras intentando contener el daño.
Atacó primero.
Un corte recto, lleno de Qi afilado e intención destructiva, surgió hacia Mu Qing como una gigantesca hoja invisible.
Mu Qing no retrocedió.
Levantó su mano derecha, y un muro de madera viviente brotó del suelo de la arena, creciendo instantáneamente hasta la altura de un hombre. La madera era oscura, densa, brillando con un verde fluorescente.
El corte de Mo Tianhai golpeó el muro.
El impacto fue ensordecedor. Astillas de madera volaron en todas direcciones. El muro tembló, con grietas extendiéndose por su superficie, pero no se rompió.
Mu Qing movió sus dedos, y el muro se reconstruyó instantáneamente, como si el tiempo se hubiera revertido.
—Madera viviente —alguien murmuró en las gradas.
—Está usando Qi de madera en su forma más pura. Mientras haya Qi, la madera se regenera.
Mo Tianhai entrecerró los ojos.
—Interesante.
Atacó de nuevo. Esta vez, no uno, sino tres cortes consecutivos, cada uno más poderoso que el anterior.
Mu Qing levantó ambas manos. Tres muros de madera emergieron, uno detrás del otro.
El primer corte destruyó el primer muro. El segundo corte destruyó el segundo muro pero perdió fuerza. El tercer corte golpeó el tercer muro y se detuvo, incapaz de atravesarlo completamente.
—Mi turno —dijo Mu Qing con calma.
Juntó sus manos, y decenas de afiladas lanzas de madera surgieron del suelo alrededor de Mo Tianhai, volando hacia él desde todos los ángulos.
Mo Tianhai giró su espada, creando un vórtice de Qi destructivo a su alrededor. Las lanzas de madera fueron desintegradas antes de que pudieran tocarlo, convirtiéndose en polvo que se dispersó por el aire.
Pero Mu Qing ya estaba en movimiento.
Se lanzó hacia Mo Tianhai, sus manos ahora cubiertas con garras de madera tan afiladas como cuchillas. Sus pasos eran ligeros, casi silenciosos, y su velocidad era sorprendente.
Mo Tianhai intentó retroceder, pero Mu Qing fue demasiado rápido. Las garras de madera arañaron el brazo de Mo Tianhai, rasgando su túnica y la piel debajo.
La sangre fluyó.
Mo Tianhai apretó los dientes y contraatacó con un corte horizontal, liberando toda su intención destructiva en una amplia onda.
Mu Qing saltó hacia atrás, pero el corte aún lo alcanzó. Cruzó sus brazos, y una gruesa capa de madera envolvió su torso y extremidades.
El corte golpeó la armadura de madera.
La madera se hizo añicos en varios lugares, y Mu Qing fue empujado unos pasos atrás, con sangre fluyendo de cortes superficiales en sus brazos. Pero seguía en pie.
—Fuerte —admitió Mu Qing, mirando sus propias heridas—. Tu intención de espada es verdaderamente formidable.
Mo Tianhai respiraba pesadamente. Cada ataque consumía una gran cantidad de Qi. No podía mantener este ritmo por mucho tiempo.
—Pero no lo suficientemente fuerte —terminó Mu Qing.
Levantó su mano derecha al cielo.
—Técnica del Bosque Ancestral. ¡Prisión de Madera Viviente!
El suelo de la arena tembló. Bajo los pies de Mo Tianhai, raíces gigantes surgieron de la nada, enroscándose alrededor de sus piernas, su torso y sus brazos. Eran tan gruesas como serpientes antiguas y tan fuertes como cuerdas de acero.
Mo Tianhai intentó cortarlas con su intención destructiva. Las raíces temblaron, algunas rompiéndose, pero nuevas crecían en su lugar instantáneamente. Era como intentar cortar el agua de un río.
—Destruye una, y diez nacen —dijo Mu Qing—. Estas raíces están directamente conectadas al Qi del Árbol Antiguo. Mientras tenga Qi, no se detendrán.
Mo Tianhai apretó los dientes. Reunió todo su Qi restante en un solo golpe, un corte vertical que debería partir todo lo que tuviera delante.
La hoja invisible descendió.
Las raíces se dividieron. La arena tembló. Incluso las runas protectoras brillaron intensamente, casi rompiéndose.
Pero Mu Qing ya se había movido.
Apareció detrás de Mo Tianhai en el instante en que el golpe fue desatado, sus garras de madera apuntando a la nuca de su oponente.
—Has perdido —dijo Mu Qing, su voz tranquila.
Mo Tianhai se quedó inmóvil. Sabía que no podía esquivar. El golpe que acababa de desatar había consumido casi todo lo que le quedaba.
Suspiró, bajando su espada.
—He perdido.
El juez anunció:
—¡El ganador es Mu Qing del Bosque Antiguo!
El público aplaudió. Fue una pelea digna de dos guerreros de élite.
Mo Tianhai bajó de la arena, tambaleándose, sus brazos cubiertos de cortes y moretones. Kyrian lo esperaba en la salida.
—Peleaste bien —dijo Kyrian.
—Una mierda peleé bien —respondió Mo Tianhai, con una sonrisa amarga—. Me destruyó.
Mo Tianhai se rió, pero la risa rápidamente se convirtió en una tos seca. Fue llevado por los discípulos del Bosque Antiguo para recibir tratamiento.
Kyrian volvió su atención a la arena.
La pelea final estaba a punto de comenzar.
Era el combate entre Huo Ling y la discípula de la Secta del Viento.
El público estalló en emoción. Huo Ling era uno de los favoritos para ganar toda la competencia, aparte de Kyrian. La chica de la Secta del Viento, por otro lado, era una desconocida, rápida y ágil, pero nadie sabía si podría enfrentar el poder abrumador del segundo lugar.
Los dos subieron a la arena.
Huo Ling era alto, con cabello rojo como la lava, y sus ojos brillaban con una intensidad que parecía quemar el aire mismo. Su espada era larga y curva, con una hoja que parecía estar hecha de fuego sólido.
La chica de la Secta del Viento era pequeña y esbelta, con cabello plateado que flotaba como si estuviera sumergido en agua. No llevaba armas. Sus manos estaban vacías, pero el aire a su alrededor se movía en torbellinos visibles.
—¡Pueden comenzar!
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