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Oscuridad y poder - Capítulo 19

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  3. Capítulo 19 - 19 18 Daenerys Targaryen
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19: [18] Daenerys Targaryen 19: [18] Daenerys Targaryen —¿Cuál es esa opción y sus beneficios?

[Si decide aceptar, se le enviará a un mundo al azar, tendrá que superar dificultades, como una posible guerra o un holocausto, etc.

La recompensa por el momento se mantiene en espera] —Un mundo al azar, hum, ¿mi poder será limitado o sellado?

[Si su poder es demasiado grande para ese posible mundo, dependiendo de a donde vaya será limitado su poder.

Su mente e inteligencia no será afectada y se le dará la opción de elegir un arma qué vaya con usted] —Si voy a un mundo débil seré limitada por mucho, pero si voy a uno fuerte se dejará mayor parte de mi poder y solo puedo llevar un arma —me detengo a pensar un momento—.

Puedo cazar a los Bijus en otro momento.

Acepto ir a otro mundo, pero, ¿qué pasa con el tiempo aquí?

[Puede fijar el tiempo, será devuelta a este lugar unos segundos después de que se vaya] —Fija mi tiempo de regreso a tres años a partir de ahora, en el momento que las cosas se ponen buenas en este lugar.

[Tiempo fijado] —Bien, veamos a que mundo me toca ir.

[Elija un arma de su arsenal] Un arma, es fácil decir que arma llevaré, la All-Black, con ella puedo decapitar celestiales, funciona como arma y defensa, es mi mejor opción.

—Llevare la All-Black.

[Afirmativo, se iniciará el traslado de mente a un nuevo cuerpo] —¿Qué?

No pude hablar mucho más antes de caer en el mundo negro de la inconsciencia.

[…] Sentí mi cabeza retumbar y luego me llegó un increíble dolor de cabeza.

Molesta por el dolor, me levanto de la cama en la que me encuentro, espera…

¿¡Qué mierda!?

Recuerdo…

Mi platica con el sistema, claro, un nuevo cuerpo en un nuevo mundo, solo espero que no sea nada inútil este cuerpo.

Miré hacia abajo, a mí cuerpo, delgado y muy débil en comparación a mi cuerpo anterior, manos delicadas y piernas largas, inundadas de una piel lechosa y bien cuidada.

A mi vista se presentó un espejo, con pasos ligeros me pare frente a el, y pude ver de mejor manera mi físico.

Una niña pequeña, delgada y bajita, piel blanca con tonos rosados; lo más llamativo: ojos violeta y un cabello platinado, casi blanco.

Demonios, soy una niña, una niña otra vez.

Y si estas características describen a quien yo creo que es, estoy jodida, muy jodida.

—Oh, mi señora, ya se despertó, venga para ayudarle con su ropa —dijo una mujer entrando por la puerta—.

El príncipe Viserys la espera para tomar el desayuno.

Mierda y mil veces mierda.

Con molestia e incomodidad, dejé que la mujer me vista con un vestido ligero, casi transparente, de color azul, dejando a la vista mis brazos y escote de mis inexistentes pechos.

Dejé salir un suspiro antes de ser guiada por la sirvienta por la casa hasta llegar a un modesto comedor.

En la pequeña mesa hay un tipo sentado, de cabello platinado, delgado, o eso deja ver a la vista.

—¿Qué esperas?

—dijo el sujeto—.

Siéntate; y tú, trae el desayuno.

—Si señor.

La sirvienta se despidió con una ligera reverencia antes de salir, con ritmo mesurado me senté en la silla, quedando frente a el.

—Mañana —dije como saludo.

El tipo no respondió, solo me miró por más tiempo del que me gustaría, pero la sirvienta llegó antes de que le saque los ojos con mis manos.

El desayuno se sirve y empecé a probar, debo decir que no es la mejor avena o el mejor pan, pero llena el estómago, y eso es lo único que importa.

[…] Mi situación en este momento es muy pésima.

Conocí a Illyrio Mopatis.

Él es un magíster, que es como se les conoce a los magistrados y mercaderes ricos en las Ciudades Libres.

Un tipo pragmático que no encuentra nada de malo en vender a una niña de trece años a un maldito de treinta o más años.

Después del desayuno me prepararon para conocer a “mi futuro marido”.

Si como no.

La espera fue larga, pero el sonido de los cascos de los caballos resuena por la entrada a la mansión.

Hombres a caballo llegaron con una presencia intimidante y un tanto ostil.

El hombre del momento llegó, tras tanta espera y lloriqueo de Viserys.

Aun a caballo se puede notar su gran altura, su cuerpo musculoso y su larga trenza bajando por su nuca.

Dirigió su mirada a mí, mientras que mantuve mi mirada en sus ojos sin dejar lugar a duda o sumisión.

Illyrio me llamó, pero me quedé quieta en el juego de miradas con Drogo, él se rindió primero, dando la vuelta en su caballo y yéndose con sus hombres tras de él.

Pero Viserys comenzó a ladrar.

—¡¡¿A donde va?!!

—La ceremonia ha terminado.

—¡Pero no dijo nada!, ¿le gustó?

—Créame, majestad, de no ser así lo abríamos sabido.

[…] Mi ceremonia de bodas no tardo en llegar, nos trasladamos serca de un cuerpo de agua, mientras reposo en en altar con Drogo.

Hombres gritan de gozo, comiendo y cogiendo con mujeres, no en ese orden especifico.

Los regalos se dejaron sobre el pie del altar, joyas, oro, incluso serpientes, eso hasta que se presentó un hombre: Jorah Mormont.

—Un pequeño regalo para la nueva Khaleesi.

Canciones e historias de los Siete Reinos —solo asentí y recibí unos libros—.

Serví a su padre por muchos años, y espero servir al legítimo rey.

—Si esa es su intención puede ofrecer su lealtad a mi hermano.

El hombre bajo un poco la cabeza a mis frías palabras, puede que en un futuro sea leal a Daenerys, pero no soy ella.

Illyrio hizo una seña al aire, mientras que unos hombres traen un cofre, abriéndolo y dejándome ver a los huevos de dragón.

—Huevos de dragón —habló Illyrio—.

De las tierras sombrías más allá.

Las eras los han convertido en piedra, pero siempre serán hermosos.

—Ahh, vasta de tanta estupidez —dije poniéndome de pie, atrayendo la vista de algunos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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