Oscuridad y poder - Capítulo 22
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22: [21] Qarth 22: [21] Qarth Para ir de Vaes Dothrak a Qarth se debe viajar en dirección este a través de una gran distancia.
Días y meses antes de llegar a la ciudad, y es una distancia difícil de recorrer con docientos mil hombres.
Por lo que dejé a la mayoría en Vaes Dothrak, llevando conmigo a solo treinta mil.
Y aun con un número tan reducido tardamos un mes y una semana en llegar hasta las murallas de Qarth.
Hombres armados con escudos y lanzas salieron de las puertas de la muralla, mientras que tras de ellos salen varios hombres.
Un hombre dio unos pasos frente a los demás.
—Es un gusto tenerla con nosotros, madre de dragones.
Los trece de Qarth le ofrecen la mano como sus anfitriones.
No me sorprende el trato de estos hombres ahora que tengo un ejército a mi disposición tras sus muros.
—La belleza de Qarth es una leyenda por todo Essos, espero que mi visita inesperada no cree una mala impresión.
—Por supuesto que no.
Este no es lugar para los negocios, si tuvieran el favor de venir con nosotros; aunque tendrá que disculparme, no tenemos espacio para todo su ejército.
—Solo cinco vendrán conmigo, los demás armen el campamento y esperen ordenes.
Mis jinetes asintieron a mi orden, mientras que los cinco guerreros vienen conmigo, Jorah es uno de ellos, por supuesto.
—Antes de tener nuestra charla esperamos que asista a una pequeña fiesta, conozca a nuestra ciudad y luego hablamos.
—Será un placer, espero buen vino.
—Así será, el mejor vino que haya probado.
Solté una risa artificial mientras sigo a los hombres tras las puertas de los muros, dejando por el momento a mis Dothraki.
Me instalé por el momento en una habitación proporcionada por los trece, me relajé por un momento e incluso tomé un rico baño con flores de jazmín.
La fiesta dio comienzo no mucho después, casi al anochecer.
El jardín se ilumina con antorchas colocadas por doquier, bañando las figuras de una luz amarilla.
Vestía un vestido azul sujetado por una cadena de oro por mis hombros, un escote discreto y con los hombros al aire libre.
Me entretuve con una mujer que me habla de un mercado, el mejor de todos, según ella.
Y mis jinetes están mirando que robar.
—Madre de dragones —dijo un hombre mientras se hacerca a mí, su complexión es delgada y sin cabello alguno sobre su cabeza—.
A nombre de los warlocks de Qarth, le doy la bienvenida.
Si se cansa de esto es invitada a La Casa De Los Inmortales.
El hombre no hizo su pequeño truco conmigo, pero si extendió su oferta, luego de eso se dio a la retirada.
—Disculpe a Pyat Pree, es uno de los trece, pero como puede ver es algo excéntrico.
Xaro Xhoan Daxos se hacercó a mí, con una sonrisa encantadora y creada para las apariencias.
—No hay problema, es algo…
interesante.
Caminé al lado de Xaro, mientras charlamos de cosas irrelevantes.
—Si me permite ser atrevido —asentí—.
Me hago a la idea del porque esta aquí: oro, y naves.
Puedo ofrecerle ambas.
—¿A cambio de…?
—Su mano, me gustaría desposarla y la mitad de mis bienes serán suyos.
Tengo una bóveda llena de oro.
—Suena una maravillosa oferta —lo mire por un momento a los ojos—.
Lo pensaré.
[…] Alimenté a mis bebés con carne de cordero, observando con diversión como se pelean por estar entre mis brazos, para luego tomar a los tres.
Estoy a unas horas de ver a los trece, mientras que no pienso dejar lejos de mi vista a mis niños.
Los minutos fueron horas y fui escoltada a una sala, los trece se sientan tras una mesa en media luna, todos con ropas impecables y llenas de colores.
—Bueno, es hora de hablar de negocios.
—Les daré mi rápida oferta —comencé, dirigiéndome a los trece—.
Les pido naves con los cuales cruzaré el mar angosto.
—¿Me interesa saber que ganamos nosotros con eso?
—Claro —acomode de mejor manera a Sigillâtos en mi hombro—.
Les devolveré tres veces lo que me presten en oro, eso una vez que tome el trono de hierro.
Algunos se reclinan juntos para hablar por lo bajo, discutiendo la propuesta.
—Somos conscientes de su propósito y la fuerza actual con la que cuenta.
Pero me temo que no es suficiente, algunos de nosotros dependemos de los negocios con casas nobles de Westeros —giró su cabeza para mirar a los que asienten estando de acuerdo con sus palabras—.
Con usted solo vemos un camino de sangre, un camino que no estamos dispuestos a recorrer con usted.
Solamente reí por lo bajo, para luego soltar un suspiro.
—Espero que estén listos para las consecuencias de sus decisiones, no suelo ser alguien misericordiosa.
—No haceptamos amenazas de usted, su ejército está lejos de aquí, no podría defenderse con solo esa espada en su cintura.
—Tiene mi apoyo, Khaleesi —dijo Pyat Pree, ganando miradas desconcertadas de todos—.
Le ayudare, a usted y sus bebés, pero espero que me acompañe a La Casa De Los Inmortales para hablar a solas.
Yo y el rey de Qarth estaremos felices de ofrecerle apoyo.
Todos se rieron al escuchar sobre el dichoso rey de Qarth.
Xaro Xhoan Daxos se levantó de su asiento.
—Ese sería yo —camino para estar más serca de la mesa—.
Ustedes mantienen sus mentes y puertas cerradas a todos fuera de ellas, pero Qarth no puede ser la ciudad más grande que ha existido si se rehusa a cambiar.
Abriré Qarth al mundo, así como yo la obligue a se abriera para mi.
—Tu ambición es una inspiración, pero, como en todas las apuestas exageraste, una unión con un charlatán no te convierte en rey.
El mercader de especias se rió con burla.
—¿Estas seguro de ello?, imperios se han formado con menos.
Pyat Pree se paro frente a todos, dirigiendo solo una mirada sin expresión.
—La madre de dragones estará con sus bebés, para siempre.
Hombres con la misma cara que Pyat Pree se asercan a los trece, cortando sus cuellos con gran facilidad.
—La esperamos en La Casa De Los Inmortales —dijo mientras me retiro—.
Khaleesi.
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