Oscuridad y poder - Capítulo 21
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21: [20] Khalasar 21: [20] Khalasar —Señoras —saludé a las mujeres—.
Es un honor conocer a las viudas de tantos Khal.
Todas asintieron a pesar de que hable en lengua común, la líder señaló una silla en la que tomé asiento.
—Es una sorpresa el que derrotes a tu Khal para luego tomar a sus hombres.
Mírate aun una niña.
—Lo soy, e hice lo que dices…
¿Qué es lo que piensan de ello?
—contesté —¿Por qué estas aquí?
—Hombres, quiero a los hombres de todos los Khal, los tomaré y llevaré al otro lado del mar angosto hasta el trono de hierro, mi trono por derecho.
Algunas mujeres escupieron en el piso con desaprobación, otras se rieron como si hubieran escuchado un chiste.
—Solo eres una Khaleesi sin Khal, buscando un lugar que no te corresponde, quédate aquí, este es tu lugar.
—JA, JA, JA —me reí con fuertes carcajadas—.
Soy un dragón, su magia corre por mis venas, un maldito mar de arena no es mi hogar, solo es el inicio de mi camino al poder.
Quiero hablar con los Khal, avísame cuando estén aquí.
No me quedé con ellas por más tiempo, salí de la tienda mientras mis jinetes me siguen hasta unas tiendas.
Me adentro a una, dejándome caer en mi cama, pero mi vista dio con el cofre de los huevos de dragón.
Fui por ellos y los dejé en mi cama, justo al lado de mí.
—Un sacrificio, eso es lo que necesito para despertarlos, Viserys será un buen prospecto…
bueno, Viserys y los Khal serán.
[…] Días después, los demás Khal llegaron: Khal Moro, Khal Rhalko, Khal Qorro, Khal Forzho, Khal Brozho.
Llegaron con sus hordas de jinetes y caminantes a pie, casi 200, 000 si contamos con mis hombres, mujeres, niños y ancianos.
Una junta se organizó para poder hablar con los hombres, todos fornidos y llenos de desdén al verme entrar en la tienda.
—Khals, bueno conocerlos, pero dejemos los alagos.
Les daré una opción, denme su Khalasar y no habrá muerte.
Su reacción fue la esperada, todos se ríen con fuertes carcajadas a mi comentario risible, solo para ello, claro está.
—Solo eres una mujer, sin poder para darnos órdenes.
—Drogo fue débil al perder contra una niña blanda.
—Ja, ja, ¿cómo lo mataste, te lo cogiste y lo apuñalaste mientras te monta?
—Solo eres una puta qué no conoce su lugar.
—Lárgate de nuestra vista antes de que rompamos nuestras leyes al manchar este lugar sagrado con tu sangre.
Los deje hablar, mientras solo insultos y burlas salen de sus bocas, para luego reírse en congregación.
Esas risas pronto serán gritos de dolor.
—Entren —di mi orden al aire, hombres entraron a la tienda, dos sujetando a Viserys y otros dos sujetando en cofre de los huevos de dragón—.
Hoy es un día que la historia recordara, el momento de que los dragones nacen en el mundo de nuevo.
Mis jinetes salieron, esto después de deshacerse de la seguridad de la tienda.
—¿Qué crees que haces?
—No importa lo que tengas en esa caja, nada nos convencerá de darte a nuestros jinetes.
—No —negué con la cabeza—.
Los tratos se acabaron, solo les entregaré una cosa:…
muerte.
Me acerqué a uno de los braseros, tirando el fuego sobre la puerta, los Khal se alteraron de inmediato.
—¡¡¿Qué crees que haces?!!
—¡¡Nos matará!!
Ignore deliberadamente los gritos de los hombres, me hacerque a otro bracero para tirarlo, luego el otro.
El fuego toco a los Khal, llenando sus cuerpos de un olor a quemado, mientras la carne se derrite por intenso calor de la flor roja.
El fuego se esparce por toda la tienda, bañando la vista de un calor y luz intensos, mientras los gritos cesan.
Viserys los acompaño en su destino.
La madera del cofre se hizo cenizas, dejando al descubierto el cascarón escamado de diferentes colores.
Los huevos eran: negro con ondulaciones escarlata (Drogon / Sigillâtos), verde oscuro con motas de bronce (Rhaegal / Smarágdi), y crema con vetas doradas (Viserion / Krem).
Pensé en los nuevos nombres: Sigillâtos, Smarágdi y Krem.
Todos a base de sus características, nombrados en griego o latín.
Las vigas de madera que sostenían la carpa poco a poco cayeron tras perder el apoyo, su trayectoria era caer sobre mi, pero las partí con mi All-Black de un corte.
El fuego siguió tras ruinas, me senté con los tres huevos de dragón sobre mis piernas y regazo.
[…] La mañana fue un total horror para todos los hombres de Khalasar, trataron de sacar a sus Khal del fuego la noche anterior, pero todo fue en vano.
Cuando el fuego se extinguió solo quedaron cenizas, todo consumido por la flor roja, todo excepto una figura que sigue sentada en el suelo.
—¡Khaleesi!
Jorah se aproximo a la mujer, pero se quedó en extremo quieto al ver las pequeñas criaturas, no más grandes que un gato adulto.
[…] —Es un gran día para criar dragones, ¿no lo crees, Mormont?
—¿Mi señora?
Jorah se quedo mirándome como un idiota, deje de lado su expresión y me levante, mi ropa se quemo por lo que visto una falda y una pechera creados con la All-Black.
Y lo que más resalta son las tres pequeñas figuras, dos sobre mis hombros y uno colgado de mi pechera.
—Son adorables —me reí un poco al ver sus tiernos cuernos, pero me dirijo a los hombres y mujeres que me ven—.
PUEBLO DOTHRAKI, MI NOMBRE ES DAENERYS TARGARYEN, HIJA DE DRAGONES.
LES DOY LA OPCIÓN DE SEGUIRME EN MI CAMINO.
LOS QUE HACEPTEN SERAN MIOS, MIS HERMANOS, MIS HIJOS, LOS PROTEGERÉ Y HA CAMBIO ME DARAN SU LEALTAD, ME GUIARAN POR EL MAR DE SAL Y ME ENTREGARAN EN TRONO DE HIERRO.
Los hombres se arrodillan y las mujeres caen sumisas, mientras los gritos de dicha aúllan al aire.
—¡¡KHALEESI!!
¡¡KHALEESI!!
¡¡KHALEESI!!
Sonreí con orgullo por lo logrado en este momento, tengo un ejército de 200, 000 hombres y tres dragones bebé.
—Solo es el comienzo de mi camino en este mundo.
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