Ouroboros "La reencarnación privatizada" - Capítulo 23
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
23: Capitulo 22 23: Capitulo 22 El correo sigue vacío.
Es la quinta vez que la doctora dirige su mirada a la notificación, la consulta que tiene en este momento es aburrida: Una relación tóxica fundada en un anuncio recurrente en el correo del Alpha de la relación, las pruebas fueron mostradas por la pareja Omega que está intentando por compasión conseguir que le den la razón, pero no la tiene.
No en el sentido de la relación como lo coloca ella, el tipo no la engaña ni le miente y eso le aterra, siente la relación tan fuera de lo conocido que no sabe conducirse.
Desafortunadamente no es el primer caso de la semana.
Tiene poco peso en el dossier que presenta año tras año y le permite subir sus credenciales para obtener mejores subsidios de la sociedad nacional del estudio antropológico moderno; una tortura desde el concepto pero la sociedad habla de cambios históricos a corto plazo, cuando ella por fin consiguió su cédula ya estaba establecido semejante atentado al sentido real de la palabra.
― ¿Ha pensado qué debería presentar… aportar en la relación?
― Doctora yo soy la que siempre aporta, tengo mi ropa cumpliendo los estándares para cuando salimos pero dentro uso… ya sabe.
Costó caro importarlos y a él le dio igual ― Su mente vaga… los juguetes sexuales son tan abundantes a nivel de ese “ya sabe” que abarca muchas alternativas, algunas bastante ingeniosas pero que alejan las cosas del problema principal.
No hay mucho que hacer, la mujer fue encontrada en el tren ligero, agarrada de un tubo con cuchillo en mano, amenazando a una mujer que había salido con su pareja en la escuela básica y fue arrestada pero dado que las enfermedades psicológicas eran útiles para los subsidios terminó ahí, a merced de alguien que sabe la respuesta pero la pregunta nunca saldrá.
No para los padecimientos en esta época, todos viviendo solo en el momento, sin considerar ni considerarse parte de los agresores siempre serán victimas.
La sesión termina sin mayores sorpresas, la mujer insiste que debe ir a prisión para que su pareja alcance la felicidad con la mujer que le apetezca a él, mientras fuera del consultorio un tipo que aún no comprende ni qué pasa, ve a su pareja marchar de su lado, mientras la mujer con lágrimas de felicidad siente haber cumplido con su máximo objetivo en la vida que es darle la felicidad que merecía.
En el dossier de la paciente el diagnóstico reza: “Disociación de objetivos con la realidad”.
La tarde avanza en un tic de pacientes y un tac de medicamentos y diagnósticos establecidos, cuando las manecillas desaparecen es momento de partir, sin más se sube a su vehículo ― no del año pero con un kilometraje bajo y con servicio reciente ― la ruta plagada de casas iguales, un enorme juego de ensamble para desquiciados que aman cubos de concreto alternados con parques donde plantaciones cuidadas por empresas dan manchas verdosas alternadas entre la vieja ciudad con sus huesos de hierro.
Su departamento la ubica dentro de lo que se conoce como “zona residencial”, donde por azares del destino un par de gorriones colocó su nido en una de las ventanas, así que ella no puede destruir esta muestra eco friendly de la constructora.
A consecuencia de eso todas las mañanas la despiertan los pedidos de comida constantes, como no podía diagnosticar a esos animales como se lo merecen, “dependencia absoluta”, no importa si se van.
A los pocos días otra pareja elige ese viejo nido, ella está segura que son otras especies.
Cuando los días son así de aburridos hay alguna pastilla simpática que le permite dormir sin mayores consecuencias.
La puerta del ascensor suelta su llamarada vespertina, la luz del atardecer se proyecta directa sobre los ventanales foto-voltaicos inundando el pasillo en tonos magenta y tatuando ese reflejo en los ojos, casi ciega repite los procedimientos aprendidos desde que se mudó: Una mano sobre los ojos, la otra buscando la tercera puerta de la izquierda, su hogar y defensa ante ese ataque luminoso.
Un coro de maullidos y de agua corriendo la reciben.
Un pequeño rocío debía de ser expulsado de la parte alta del muro, el efecto refrescante que complementaba sus muros de ruido blanco, pero desde la segunda semana dejó de funcionar, ya había llamado al servicio de garantía, a la fecha le hicieron desmontar el tanque, revisar las conexiones a la salida del agua y mil cosas más, pero al fin mandarían un técnico estos días, mientras tanto era un desierto con hermosas imágenes de ríos corriendo y gatos jugando en un pastizal pero con la sensación de sofoco de un edificio con el sol de frente.
Su frigorífico le tiene preparado el menú: Había un… ella quiere llamarlo muslo de pollo por que no imagina consumir la proteína blanca solo por el nombre, los vegetales provienen de los parques cercanos, al ser propiedad de la constructora o de alguno de sus subsidiarios, la entrada estaba prohibida, pero la sensación de frescura hacía que los niños se mantuvieran lo más pegados al muro magnético, para que pudieran admirar la belleza de la naturaleza privatizada.
Sus alimentos desaparecen y el plato va al depósito de compost, el cual almacena y descompone todo en tiempo suficiente como para que el limpiador venga el viernes próximo y baje estas sustancias marrones para ser vendidas como abono.
La ducha es un alivio, con una temperatura controlada, las partículas de agua se proyectan y con un golpeteo suave sacan de su piel todo residuo del día, todo grito, toda expresión ridícula y argumentos falaces gritados desde una mirada de superioridad, no importaba en ese momento.
Era la razón de existir de ese departamento, establecido por contrato que tendrían agua purificada a diario para sus usos normales, nada de reciclar, nada de los filtros que había que limpiar de toda la mugre.
Era una experiencia por la que valía pagar la mitad de su sueldo cada mes.
En su futón descansa el proyector del sistema personal, ahí checa nuevamente un correo que no llega pero hay otro: “Respetable cliente: Lamentamos informarle que el contrato realizado por nuestra empresa perdió a su representante, me gustaría poderle ofrecer el servicio en lugar de su trabajador asignado, favor de mandar la solicitud mediante este correo, de este modo sin costo adicional daremos prioridad a sus peticiones.
Atentamente, Luca Serrato, T.I.
de la empresa”.
¡Finalmente!
A prisa manda de nuevo la solicitud, cuando el reloj marca la hora de dormir saca de un cajón del piso un frasco pequeño, dentro, un par de píldoras azul claro la contemplan.
No eran necesarias, no esta noche, al menos contestaron.
De otro modo tendría que sobre medicarse, pero aún no era necesario contemplar el fracaso de la vida, mientras sus ojos se cierran solo puede pensar que para ser feliz, realmente feliz, el mundo necesitaba conocerse, incluso sus lados oscuros.
Mientras duerme una notificación flota, en ella se lee: “En 48hrs.
su petición de técnico será resuelta, gracias por su paciencia.
Best Regards, Ruidos Sanos, Empresa de Ouroboros Inc.”
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com