Ouroboros "La reencarnación privatizada" - Capítulo 26
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26: capitulo 25 26: capitulo 25 Nunca actuar como un patán es el lema de la policía de la ciudad.
“Nadie” debe actuar como un patán frente a ellos, menos cuando el caso lo tienen resuelto.
Llegaron, alguien bloqueó el sistema de protección; los sistemas de gas lacrimógeno son vitales a la hora de poder someter a todos los presentes que todos los residentes del bloque departamental residencial nivel 2 en adelante, en el suelo un tipo.
*Nombre: Poul Meneses aka Whoniex.
*Vivienda: Ambulante hasta hace tres meses.
*Trabajo actual: Guardaespaldas.
*Habilidades efectivas: 0…
Después del mal gusto que sus padres tuvieron al nombrarlo, él añadió un horror al nombrarse mal, como un ave mítica, la cual lo mataría si se entera que alguien en estos tiempos no sabe escribir sus anhelos.
Lo de guardaespaldas no le preocupa a los investigadores, hay muchos sistemas de defensa que dependen de un código humano para poderse activar aunque el I.A.
sea capaz de hacer todo.
Es una medida propia del gobierno para disminuir la tasa de desempleo, pero nunca tomó clases de defensa y no era particularmente bueno en las peleas en la escuela.
Era, en fin, un tipo de mediana edad como todos los que piden un almuerzo barato en los comedores de la ciudad, con una diferencia: Estaba muerto.
No importaba si murió por la tráquea fracturada o porque no tenía preparación, los policías de choque como para practicar una punción en la garganta en un intento de que el aire regresara a sus pulmones, quizás los paramédicos también tuvieron que ver, el que tuviesen que firmar que todo estaba bajo control antes de que pasaran.
Los efectos no son raros si se cuenta los casos de suicidas con explosivos que atormentaron los servicios médicos en un intento de instaurar sus percepciones distorsionadas de la realidad, sin embargo a favor de ellos estaban las suturas magnéticas con las que “parcharon” al tipo ese.
Sifuentes que, a opinión de los oficiales como Simón era el responsable de todo este tinglado…
lo peor es que se negaba a admitir sus faltas.
― ¿Nombre?
― Lo mira y le pregunta.
― Haggard Sifuentes.
― ¿Empleo actual?
― Supervisor de ATC en servicios de logística y post-atención.
― ¿Cuántos más ha eliminado este mes?
― ¿Está bromeando?
― En lo absoluto, la mayoría de asesinos pertenecen a una cartera muy activa ― La mirada del oficial Simón es aburrida ― Descuide que no será juzgado como sicario.
Es evidente que empleó su cuerpo como arma a diferencia de los homicidios corrientes y molientes.
― ¡Soy un supervisor que trata con clientes, no un sicario!
― La ceja del interrogador sube unos cuantos milímetros, lo suficiente para reconocer la respuesta pero no creer ni un ápice de ella ― Hable con mi oficina ahí clarificarán todo.
― No lo dude…
supervisor, nuestras pesquisas siguen dado que hay muchos casos donde su perfil encaja ― Como el hecho de ser hombre o de estar vivo, el resto podría encajar luego ― Mejor cuénteme cuánto dinero recibe por caso.
― ¿Bono?
Hace años que no recibimos ninguno, nuestro sueldo es íntegro…
¿Qué tiene que ver eso?
― Bueno es más bien información para los paramédicos ― Hojea algunas notas en los folders, lástima que ahora todo puede ser visto en dos caras, la época de jugar mientras interrogabas al acusado se había terminado ― Al ser de la Cruz Roja no los cubre casi ningún seguro de gastos médicos y sería importante “cooperar” digo…
¿puede mover su brazo o no?
― Tengo seguro, así como algunas preguntas sobre el proceder de este sitio ― La paciencia de Haggard comenzaba a dejar de llamarse así.
― Entendamos algo…
señor Sifuentes, no vino por ser apreciado, nadie intenta ser su amigo, definitivamente puedo ser su enemigo si continúa desafiando a la ley.
Créame que hay muchos medios de hacerle pasar un mal rato mientras esperamos al juez por ser fin de semana, no es amenaza directa sino que digamos que por un momento aprendí a leer el futuro y le estoy avisando.
En una celda nada acogedora, Sifuentes piensa que quizás no era tan buena idea insistir en algunos derechos civiles, el lugar apestaba y era un efecto intencional, los baños con un extractor hacia el patio donde los barrotes mantenían dentro a un grupo de traficantes de basura menor y un par de trabajadores sexuales, algunos en busca de un poco de alternativas a su monotonía.
Era madrugada y sábado para aumentar las implicaciones, no había podido contactar a la empresa y sabía que esta nueva celda, donde estaba al principio era una enorme habitación con paredes de campo repelente.
Eran “interesantes”, dada la abundancia de alcohólicos y algunos consumidores de sustancias recreativas, los cuales solo gritaban un poco y vomitaban mucho, ante la perspectiva de estar dentro de esa celda a Sifuentes en definitiva no le interesaba ninguna de las alternativas.
― Al menos el parcheado que hicieron los paramédicos era bueno, después de descontar cercas de 200 unidades de la cuenta de Sifuentes, las bandas se mantenían energizadas, una a cada extremo de la piel, esto hacía que la larga cortada fuera casi invisible, sin contar con que el gel antiséptico evitaría que pescara un par de enfermedades venéreas, pero él sabía que sería un largo fin de semana.
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