Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Ouroboros "La reencarnación privatizada" - Capítulo 46

  1. Inicio
  2. Ouroboros "La reencarnación privatizada"
  3. Capítulo 46 - Capítulo 46: capitulo 45
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 46: capitulo 45

Las sombras del callejón se mueven. Sin ningún tipo de energía tomó días localizar el lugar, no sienten presión, después de estar tanto tiempo en misiones suicidas en reinos donde una comodidad como la comunicación y los mapas en línea no existen, resulta cómodo ir entrando en todas las fábricas. Los orfanatos de la zona huyeron tras los primeros dos días, no había más que entrar, golpear a todos los que impidieran que metieran una tarjeta en sus ordenadores, lo demás lo hacía el patrocinador, impresionante incluso para quienes conservan recuerdos de la vida en esta realidad… pero solo los dirigía a otro sitio, uno alejado, rebosante de medidas de seguridad, tres perdieron la vida en los primeros allanamientos, ahora todos podían reconocer la amenaza de los láseres y que no había manera de detenerlo con el cuerpo de nivel dos de consolidación de órganos.

― Este es el último, ya bloqueé las comunicaciones.

― ¡Sí, señor!

― Recuerden, deben rescatar a los rescatables.

― ¡Sí, señor! Silenciaremos al resto ― al otro lado del comunicador una mano arranca un par de mechones, pero no es momento de retrasos o discursos morales.

Los dedos teclean tan rápido como pueden bloqueando sensores de peso, presencia, incluso los que detectan y establecen la mejor calidad de aire que los filtros deben mantener en base al número de personas en la habitación.

La decisión de Luca para emplearlos era simple: son mano de obra capacitada sobre un tipo de infiltración, altamente entrenados, locos y asesinos, pero no lo traicionarán, no todavía, cuando el tiempo llegue; pues llegará. En la mente de Luca lo mejor que puede hacer es rescatar a la esposa de Sifuentes antes de que él la encuentre.

– ¡Listo! Recuerden, especialmente los que pertenecen a las sectas corruptas, ella no debe vernos actuar, solo son gente que busca ayudarla, así que nada de presumir como destrozan las entrañas de sus rivales.

Aunque no hubo respuesta sabía que lo escucharon. Solo esperaba que la señora Smoked los tuviera bajo control de cualquier modo posible, la investigación estaba avanzando de un modo impresionante, quizás podría saber pronto quien carajos le pareció buena idea meter en la mente de la gente técnicas tan letales y hacerles creer que las aprendieron en otra vida, en fin la única que tiene cámara en la retina le lleva a otro infierno en la tierra.

― ¡Rápido!

― ¡Corte de Loto!

― ¡Mis piernas!

― ¡No las necesitarás! Rápido antes de que llegue la autoridad.

― Aquí en la cocina, poca resistencia, mucha esencia para nutrir mi mantra.

― ¿Quién dejó al seguidor de la Secta Carmesí?

― No importa, tenemos que bajar al sótano, acá arriba nadie ha visto nada.

― Aquí los encerraban, hay rastros de pelea, son viejos.

― Gente, los dueños huyeron, dejaron todo intacto ¿Recibe la información?

― ¡Sí, bien hecho, busquen víctimas!

Los datos desfilan. Décadas de información, nada que pueda ser indexado solo por la mirada, pero para eso está el programa, belleza que ayuda desde el copiado a saber si contiene algo que sea útil.

― ¡Aquí está la señora Fuentes! Su ID la ubica en el edificio.

― Oficinas no.

― Comedor, no.

― Dirección tampoco.

― ¿Sótano, ahí esta?

― Jefe será mejor que haga bajar a la señora ojos, usted debe verlo.

Ahí estaban escaleras en lugar de ascensores, tan seguros estaban de que no valía la pena ocultar las cosas y dependían de la flojera nacional para no caminar, lo peor es que les había funcionado, solo fueron cincuenta escalones. Ahí estaba la puerta de contención, donde la gente mal portada era reentrenada en lo que duraba la vida útil de un contrato, según Sifuentes era muestra clara de que no importa donde estés, hay quien no está de acuerdo, pero para Luca “si no sabes a qué empresa oscura te metes, lee el contrato ¡Carajo!”.

― ¿Lo ve señor?

― Sí, son cuerpos en señales de lucha.

― No eso. Son como nosotros, pero no los siento completos, como si dependieran de alguien o algo.

El insulto que pensaba Luca se perdió. Luego los colores de una habitación, el rojo se notó apagado, ahí, entre todos los cuerpos estaban dos guiñapos, uno era medianamente grande. Había rastros de violencia, mucha, los dientes seguían aferrados a un brazo.

― ¿Quién hizo esto?

― Jefe diga a dónde voy ¿Debo matarlos, hacer una píldora de su médula, esto es maldad irracional?

― ¡No pierdan el tiempo, ahí hay alguien… es un niño!

― Jefe, ya no le queda mucho: Tiene mucho daño, pero fue este pequeño mamón quien eliminó a todos estos, buenos músculos para un mundo tan guango.

― Llamen a una ambulancia. Huyan, iré personalmente. Hagan tanto caos como puedan. Les mandaré todos mis ahorros… ya no los necesito…ya los encontré, encontré a quienes buscaba. ¡Dios! ¿Qué le diré al pobre de Haggard?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo