Peligrosa Seducción - Capítulo 13
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13: Vamos a una fiesta 13: Vamos a una fiesta Alguien soltó una risilla y Amelia clavo su mirada en Chris quien tenía una leve sonrisa victoriosa, a ella no le gusto para nada la situación, miro a Juan Pablo y apretó su mano en señal de apoyo, la sonrisita de Chris desapareció.
La clase acabo y todos se retiraron a prisa antes de que saliera la primera persona Lu recalco la invitación y casi al unísono todos respondieron con afirmación, Katte no fue ese día y mientras Juan Pablo hablaba con un compañero cerca de la puerta Chris se apresuró para hablarle.
– Te paso viendo a las 8pm.
– Tengo pareja.
– Tu esposo ya está en casa.
– Eso no es de tu incumbencia.
Chris se acercó un poco más a ella y casi de la nada se interpuso JP.
-Te llevo o topamos en la noche.
Amelia se giró a responderle y Chris interrumpe.
-Que poca educación tiene Ford.
– Perdón, interrumpo algo importante.
– No, para nada, Juan Pablo puedes llevarme a mi casa por favor.
– Claro no hay problema, sé muy bien cómo llegar.
Juan Pablo puso su mano en la espalda de ella y la dirigió hasta la salida, Lu se quedó mirando la escandalosa escena y no perdió la oportunidad de hacer un comentario.
-O M G, acaso ella y el colombianito tienen algo, no se usted Chris, pero una mujer casada con un hijo que esté dando de qué hablar al irse, así como si nada con un chico soltero y que se nota que le gusta… – Lucrecia porque sigue aquí.
– Estaba esperando a que estuviéramos solos.
– Ah sí y en qué la puedo ayudar.
Lucrecia se acercó lentamente de forma seductora se desabotono los dos primeros botones de su blusa dejando descubierto su escote y su sostén color rosa pálido del cuello le colgaba un collar con una medalla de una Virgen.
Chris se encontraba apoyado en la mesa de su escritorio con mirada firme y sin expresión.
– Ha que quieres jugar Lucrecia.
– Que tienes en mente -remordió su labio inferior-.
– Ninguno, eres una niña.
– Soy una mujer de veinticuatro años y créeme que te daré la talla.
– Eres muy hermosa y tienes un cuerpo espectacular – miro sus senos y suspiro – pero soy muy profesional y no me involucro con estudiantes y menos con… – Imagino que sabe quién es mi padre.
– Las empresas de su padre son unas de las tres cuentas más grandes que maneja el bufete, no compliquemos la vida de su padre y mis socios.
– No tiene por qué saberse, soy buena guardando secretos.
– No es de caballeros rechazar a una dama tan hermosa y provocativa como usted, pero en este caso y corriendo el riesgo de que ponga en duda mi hombría, debo rechazarla.
Le tomo de los hombros y la alejo lentamente, Lu lo miro con ojos de asesina no es normal que la rechacen, no a ella; Chris tomo su maletín y antes de cruzar la puerta Lu se gira y le recuerda la fiesta, el siguió su camino hasta su auto.
Llego a su departamento y como de costumbre se sacó la ropa, se ducho se puso algo cómodo y se tumbó en el sofá frente al televisor, algo que le ayudaba a relajarse era jugar videojuegos en especial el de franco tiradores.
La tarde se fue volando y cuando Chris volvió a ver la hora eras quince minutos para las ocho de la noche, se levantó y se fue a duchar.
Amelia estaba mirándose al espejo examinando su cuerpo, su ropa interior hacían juego su cuerpo irradiaba cierta luz, gracias a una crema con destellos que uso, tenía el cabello recogido con unos mechones a los costados su maquillaje era oscuro dada la ocasión, tenía puesto unos zapatos de tacos con finas cuerdas, pero aún no sabía que vestido usar el rojo o el negro, dio un gran grito.
– ¡Anna!
– Que sucede, porque gritas de esa manera.
– Emergencia, ayúdame a elegir, ¿cuál vestido se ve mejor?
– ¿Con quién iras a la fiesta?
-Vienen por mí a las ocho y ya casi no me queda tiempo, ¿dónde está Matt?
– Dormido y que dijo Ernesto respecto a tu salida.
– Nada, que me divierta y que tenga cuidado.
– Y ya me presentaras a Chris.
– Pensé que desde la ventana se podía ver bien – risita-.
– Tonta, en realidad no se ve.
– No lo sé, espero que nunca.
– Y no vendrá el por ti.
– No, viene un compañero que se llama Juan Pablo, te va a gustar.
– Ha sí.
– Si, es alto, guapo, tiene ojos azules y un acento colombiano que te va a encantar.
– Creo que te queda mejor el rojo.
Salió del baño con el vestido puesto se vio al espejo, sonrió y se roció de perfume Juan Pablo le había enviado un mensaje diciendo que en cinco minutos pasaba por ella, antes de bajar paso por la habitación de Matt le dio un beso en la frente y lo acobijo, el timbre sonó, Anna abrió la puerta y se topó con los ojos azules de Juan Pablo.
– ¡Hola!
– Hola, tú debes de ser Juan Pablo.
– Si y tú eres… – Anna la hermana.
Se estrecharon la mano.
– Perdón por la espera me estaba despidiendo de Matt.
– Perdóname a mí, llegue cinco minutos tarde.
– Tranquilo no me había percatado de la hora.
– Déjame decirte que estas hermosa.
– Gracias, Anna cierra bien, te llamo cuando este de regreso.
– Ok, no llegues tarde jovencita –risita-.
En casa de Lu el ambiente era muy tenso para los compañeros de la facultad, no esperaron tanto lujo ni tanta formalidad, la mayoría de los invitados eran personas de la mediana edad, amigos y socios del padre de Lu todos lucían traje de colores sobrios con sus relojes de oro macizo y sus vasos de whisky, junto a la mesa del bufet se encontraban aquellas esposas que preferían darle espacio a sus maridos ya que hablar de negocios era más aburrido que escuchar las nuevas dietas de Lucrecia.
La fiesta estaba en su auge todos bebiendo y riendo, menos ese pequeño grupo de estudiantes que estaban abrumados por el lugar.
El presidente del curso se acercó a Lucrecia.
– Lu gracias por la velada, los chicos y yo tenemos que irnos.
– ¿Qué?
No, aún es temprano.
– Perdóname, pero aquí hay puras personas mayores y estamos aburridos.
– Son amigos de mi padre, dame un minuto, dile a los demás que no se vayan.
Lucrecia hablo con su padre y este, aunque molesto se rasco la cabeza y acento Lu grito de la emoción se colgó de su cuello y lo beso.
Con un gesto llamo a sus compañeros que observaban la escena, casi en manada todos se dirigieron al otro lado de la casa donde estaba la piscina y los empleados esperando, aquí el ambiente era diferente más alegre más juvenil, las luces sicodélicas iluminaban el lugar la cámara de humo daba un aire de misterio y el bar estaba a merced del consumidor.
Lu se para frente al grupo.
– Gracias chicos por venir y por aguantar aquella reunioncilla de mi padre, de aquí no se va nadie hasta la cumpleañera, o sea yo, caiga y les advierto que eso no va a pasar.
Todos pegaron un grito ensordecedor y el dj puso música electrónica.
Chris había llegado justo cuando aquel grupo seguía a Lucrecia busco a Amelia con la mirada y se acercó a estrechar su mano el padre de Lu.
– Daniels me alegra que hayas venido.
– Sr.
Oscar De la Torre no me lo perdería por nada.
– Entiendo que te sientas comprometido, mi hija es un tanto caprichosa y me insistió tanto para invitarte.
– Por favor, entiendo así son los niños.
– Lamento mucho lo de tu padre, como se encuentran tus hermanos.
– No pasa nada así es el ciclo de la vida, Rafael está terminando sus estudios en la universidad local y Paula… ella vive en Londres con su esposo.
– Supongo que tu hermano seguirá tus pasos, así tendrás quien te remplace cuando quieras retirarte ya nos están pesando los años -risa a carcajada- .
Juan Pablo y Amelia estaban llegando a casa de Lu guiados por el GPS quedaron atónitos cuando dieron con la entrada a la casa, tenía un intercomunicador por el que al decir sus nombres la gran puerta metálica con las iniciales de los apellidos de la familia se abrieron automáticamente tuvieron que entrar en auto pues la casa quedaba a una distancia en la cual sería inhumano entrar caminando; no podía creer lo hermosa que era la mansión donde vivía Lu.
Ambos se bajaron del auto y al entrar todos dirigieron sus miradas hacia la puerta donde se encontraba parada.
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