Peligrosa Seducción - Capítulo 16
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16: Dolor, decepción 16: Dolor, decepción Chris sabía que se trataba del matrimonio de ella, pero no quiso incomodarla indagando más, al menos no en ese momento, antes de que cruzara la puerta se ofreció a llevarlas, Kate agradeció, pero tenía planes así que se negó, dijo que no, pero Chris insistió y Kate la alentó.
De camino a casa Chris quiso indagar un poco más, pero ella se resistió a responder alguna pregunta, el auto estaba detenido frente a la casa, ella seguía sumergida en sus pensamientos.
-Estas bien, sabes que puedes contarme lo que sea.
– Gracias, pero no es asunto tuyo… disculpa no quise ser grosera, estos últimos días no he podido dormir bien.
– Tranquila, todos tenemos un mal día.
– Lo mío no es un mal día, es una mala noche, lo siento, gracias por traerme.
Antes de salir del auto él agarro su mano, se miraron y le regalo una sonrisa.
-Descansa, si quieres hablar de lo que sea no dudes en llamarme, estoy disponible las veinticuatro horas.
Amelia le devuelve la sonrisa y se despide cerrando la puerta del auto.
Un ruido extraño despertó del su sueño, la luz del baño estaba encendida y Ernesto no estaba en la cama, camino sigilosamente hasta la puerta y pego su oído a ella, se escuchaba a lo lejos gemidos y una voz de mujer, sintió como la sangre se le fue a los pies tomo una bocanada de aire y quiso entrar, la puerta tenia seguro, de repente todo era silencio y sale Ernesto.
– Me duele el estómago, algo me cayó mal.
– ¿Con quién hablabas?
– Con nadie, estaba viendo los videos que manda los chicos al grupal.
– Ha ok, quieres una pastilla para el dolor.
– No tranquila ya se me va quitando, volvamos a la cama.
Él se acurruco en su lado de la cama y ella camino al baño, en apariencia todo estaba bien, nada extraño, orino y se secó, pensó ver algo en el tacho de basura, pero nada, sentada aun, su mirada se perdió en la baldosa color melón del piso de baño, había algo ahí una gota de una sustancia parecida al gel para el cabello podría ser lo que ella pensaba, tomo un poco de papel higiénico y lo limpio, lo toco con los dedos, su consistencia era más espesa, su sospecha se confirmó al olerlo.
Espero hasta que Ernesto se quedó dormido y tomo su celular, – maldición- dijo ella al ver que estaba bloqueado, como saber cuál era la clave, que números usaría para el código pin, camino al baño en silencio y con más luz vio las marcas que dejan los dedos en la pantalla del celular, cuatro número, los dos primeros el día que nació Matt, los dos siguientes su año de matrimonio, – ¡Bingo!-, era como destapar la caja de pandora o al menos así se sentía, no había mensajes WhatsApp más que los grupales del trabajo, no había llamadas registradas, ni hechas, ni perdidas, el historial de búsquedas vacío, escudriño cada carpeta del celular y cuando estaba por darse por vencida, llega un mensaje de “L”, dudo en abrirlo pero cuando lo hizo había un simple “hasta la próxima”, era definitivo había alguien en la vida de su esposo, busco en contactos de WhatsApp pero no tenía foto, así que clono su app por medio de su celular, así cada mensaje que le llegara a él, ella también lo recibiría.
Paso una semana revisando a diario los mensajes que le llegaban a Ernesto eran sobre su trabajo y una que otra cadena de oración, ese fin de semana tenía su franquicia, pero los planes de él eran otros.
– ¡Hola!
Amor, perdóname, pero no voy a poder ir este fin de semana, nos vamos de patrulla marina, al parecer hay un problema en el perfil costanero, no te puedo dar más detalles.
– Ok, amor entiendo, me escribes cuando puedas.
– Esta bien, pero no lo prometo donde voy la señal no es buena.
– Esta bien, cuando puedas entonces.
– Te amo, dale un beso al bebe, chao.
– Chao.
Enseguida reviso el WhatsApp clonado, nada, pensó que era real lo que dijo hasta que llego un mensaje de “L”.
– Reservaste el hotel.
– Claro, ya solucioné en mi casa, paso por ti a las diez de la noche.
– No, tengo algo que hacer primero, te veo haya, el de siempre.
– Si amor.
– Pásame la ubicación para el Uber bebe.
– Ok.
Las lágrimas de corrieron por sus mejillas y caían en la pantalla del celular, no podía creer lo que estaba leyendo, como puede ser posible algo así, llamo a Kate y la cito en el bar cerca de la universidad.
– ¿Qué paso?
Mírate esos ojos, estuviste llorando, que te hizo Ernesto.
– Cloné su WhatsApp y descubrí que tiene una amante, se verán esta noche, no sé qué hacer.
– Yo sí, tienes la dirección, vamos a darle una golpiza a esa zorra.
– Que gano pegándole a esa mujer, no me rebajare a eso, quiero enfrentarlo verlo con mis propios ojos y pedirle el divorcio.
Tomaron un shot de tequila y salieron a buscar el hotel, con ayuda de la dirección que estaba en el mensaje llegaron rápido, en la recepción estaba una chica de estatura media, rellenita, con anteojos y una cola de caballo color negro, en su blusa un gafete con el nombre de María.
Eran las nueve de la noche, en una hora llegaría su esposo al hotel, se acercaron a la recepción y Amelia pregunto si había una reservación con el nombre de su esposo, la chica afirmo.
– Mi esposo llega como a las diez y hoy es nuestro aniversario, me adelante para poder decorar el lugar y sorprenderlo.
– Si, la habitación está decorada con rosas y una pequeña cena con champaña incluida, usted fue quien llamo para los arreglos.
– Si, era yo, gracias, como veras llegue antes por ese mismo asunto, quiero que todo sea perfecto.
– No hacemos este tipo de solicitudes, pero como son clientes fijos, los quisimos ayudar para que tengan una mágica noche.
– A mi esposo y a mí nos encanta venir, por cierto, la última vez que vinimos se me quedo un reloj, eso fue ya hace…cuanto tiempo.
La recepcionista busco en la computadora.
– Hace tres semanas.
– Si, exacto, lo pudieron encontrar, bueno no importa, imagino que nos dan habitaciones diferentes cada que venimos.
– Pero su esposo siempre pide la misma habitación- dijo confundida-.
– Si, es verdad no tengo buena memoria, bueno me das la llave, en cualquier momento llega mi esposo y quiero arreglarme.
La recepcionista le dio la tarjeta magnética, Amelia estaba pálida, estando frente a la habitación las manos le temblaban sin poder pasar la tarjeta por el escáner, Kate rompe el silencio tomando su mano.
– No tienes que hacer esto, ya tienes pruebas es suficiente.
– No, quiero verlos, quiero saber quién es ella y desde cuándo se están viendo, espera en el vestíbulo te escribiré si te necesito.
Entro a la habitación, el cuarto era hermoso y la decoración exquisita, la cena, las velas sin encender, el champaña en el hielo y las rosas en la cama, todo su cuerpo se estremeció y las lágrimas salían sin control, jamás había tenido un detalle así con ella, estaba parada frente a la cama pensando en las veces que la había amado en ese mismo lugar, a esa mujer, que merecía más amor, que su esposa, escucho pasos acercándose, se puso nerviosa, de repente ya no quería hacerlo, el temor se adueñó de ella, quería ocultarse, pero donde no sería un lugar obvio, el cobertor llegaba hasta el piso se esconde bajo la cama “cliché”-pensó-, la puerta se abre y unas pesadas botas entran y reconoció la voz enseguida.
– Que sorpresa, está lindo, no me dijiste que mandaste a decorar la habitación, en cuanto tiempo llegas, tomare un baño, no tardes.
Ernesto cierra la llamada y camina al baño, bajo la cama Amelia estaba dispuesta a salir en ese momento, huir cobardemente de lo que seria su muerte, su celular sonó y contesto de inmediato bajando el volumen y la luz de la pantalla.
– ¿Qué pasa Kate?
– No llamaste ni escribiste me preocupe, que paso, porque hablas bajo.
– Estoy escondida bajo la cama, no pude, entre en pánico, ya no quiero hacer esto voy a salir de aquí.
– Ha que no sabes a quien acabo de ver… – A quien…alguien está en la puerta ya te llamo.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Racuminpoeta Quien podra ser?
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