Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Peligrosa Seducción - Capítulo 19

  1. Inicio
  2. Peligrosa Seducción
  3. Capítulo 19 - 19 un momento un concejo un temor
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

19: un momento, un concejo, un temor 19: un momento, un concejo, un temor – ¿Que dijo sobre Chris?

– Que estaba en deuda con él y que apenas pueda lo invitaría a cenar.

– Es en serio, va a invitar al hombre que te mira como si fueras carne en palito.

– Anna!…

entre Chris y yo no ha pasado nada, somos amigos, él sabe que estoy casada.

– Haber explícame como es que Ernesto no se molestó porque estabas en un bar con Chris y Katte.

– Supongo que creyó que Chris estaba ahí por Katte y yo solo fui hacerle la pata a mi amiga, además Ernesto sabe cómo es Katte.

– Y tú no le aclaraste esa parte, verdad.

– Repito entre él y yo no hubo nada, no hay nada y no habrá nada.

– Si tú lo dices.

– Mejor hablemos de ti, cuéntame ya en un mes entras a clases, ¿cómo te sientes?

Anna se quedó en silencio, tomo un shot de tequila y empezó hablar de sus temores, de las altas expectativas que tenia de sí misma para su futuro de sus planes y anhelos, de lo insegura que se sentía de su cuerpo de que las chicas a su edad ya perdieron la virginidad y ella es anticuada y prefiere esperar, de que los pocos chicos que ha besado han sido idiotas y superficiales, tenía miedo al fracaso a no encajar a no encontrar el amor, su hermana la miro con ternura y calmo sus miedos, que sin importar las decisiones que ella tome siempre la apoyaría y estaría para ella cuando lo necesite.

Aunque calmo sus miedos hacia el futuro, había algo que inquietaba a Anna tenía más que ver con lo corporal, el tema le causaba un cosquilleo en el vientre, el sexo para ella era un planeta sin explorar ningún texto superaría la práctica y como empezar a conocer lo que le gustaba, como aprender a dar placer y recibir placer, tenía que contar con lo que estaba a su alcance su imaginación y su cuerpo; busco en internet videos de masturbación, aunque en su mayoría eran de todas las formas posibles depravados, decidió usar su instinto.

Se recostó en la cama desnuda, se vendo los ojos y acaricio sus pechos, con la yema de los dedos recorrió sus pezones y los apretó un poco esto hizo que se estremeciera y un pequeño gemido salió de su boca, recorrió su abdomen hasta sus caderas descubrió que le daba cosquillas rozar sus dedos contra su piel, subió sus muslos y los arqueo, acaricio sus entrepiernas hasta donde pudieron llegar sus manos, estaba excitada sentía que quemaba, una de sus manos subió a su seno y apretó con suavidad su pezón la otra se abrió paso con sus dedos por la mitad de sus labios mayores y toco su clítoris con suavidad lo rozo una y otra vez hasta que se puso duro, su gemido era más profundo quería que la penetraran sus dedos quisieron hacerlo pero su himen no lo permitió, rozo con sus dedos su clítoris lo más rápido que su mano pudo, hasta que sintió como algo se desprendió de su interior, solo sintió placer y sus gemidos los ahogo mordiéndose los labios; se descubrió sudada y temblorosa, sí así se sentía estando sola como seria con la penetración completa y todo lo que conllevaba el acto sexual, de eso se estaba perdiendo del placer que te hace querer más.

Ernesto enviaba mensajes ocasionales a su esposa, un saludo o un te extraño era lo más común que escribía, en su trabajo todos sabían que estaba casado y más de uno elogiaba a su hermosa esposa, lo que pocos sabían era de su romance furtivo.

Aunque su trabajo lo consumía al punto de tocar la cama y dormir profundamente siempre estaba pendiente de una llamada o un mensaje y en sus momentos libres se la pasaba mirando unas fotos de su celular, el fin de semana después de enterarse lo que vivió Amelia invito a un compañero que consideraba un amigo, era curioso Ernesto no era de considerar amigos a la ligera, pero esta persona le daba confianza y salieron a beber a un bar.

Sentados en la barra Ernesto no pudo más.

– Ignacio alguna vez le has sido infiel a tu esposa.

– Porque me preguntas eso.

– Responde  -Si!

– Y que paso.

– Al principio todo estaba bien, creí que nos entendíamos y que ella me amaba, mi esposa se enteró y me dejo, me pidió el divorcio y me demando por la manutención de nuestros hijos y no me importo porque estaba enamorado… pero tres meses después cuando tuve el accidente en la moto no tenía dinero por los trámites de divorcio todo estaba a nombre de los niños y esta chica solo me abandono, antes de irse me dijo que no podía estar conmigo, que no tenía dinero, que el uniforme era solo eso un uniforme y que jamás podre darle todo lo que ella se merecía.

– ¿Que paso después?

– Estaba hospitalizado me pusieron una placa en el fémur, clavos en el radio y tenía lesionada la columna, no podía hacer ningún movimiento, por suerte el seguro cubría la totalidad de los gastos, el inconveniente era que estaba solo, el número de mi esposa seguía en contactos de emergencia, ella llego apenas entre al hospital, estuvo conmigo cuando me ingresaron, pensé que estaba soñando.

– ¿Cómo?

y tu mujer, no fue en ese momento.

– Ella estaba en una fiesta con una amiga y no se enteró hasta el día siguiente en la tarde, después me abandono.

Mi esposa se quedó conmigo me cuido, me alimento, me baño y paso malas noches por mí, aguanto mis cambios de humor y cuando ya estuve rehabilitado me dio los papeles del divorcio, el mundo se me vino encima, sentí desesperación, sentí miedo por primera vez en mi vida.

– Y que hiciste.

– Le pedí perdón de todas las formas posibles, le dije que me había equivocado, que la amaba, que me diera otra oportunidad y recuperar a mi familia, me tomo un año volverla a enamorar, que confiara en mí, que me perdonara.

– Ya hace cuánto de eso.

– En una semana se cumplen tres años y no hay un solo día en el que no agradezca por mi esposa y por darme otra oportunidad.

Ernesto si le eres infiel a tu esposa piénsalo mil veces, puede que ahora la lujuria y la pasión no te dejen pensar con claridad, no puedo decirte que hacer, pero en base a mi experiencia el dejar a tu familia por una aventura que no te asegura nada es la peor apuesta, yo tuve la oportunidad de volver con mi esposa no todos pueden hacer lo mismo.

– Lo sé, es solo que ella me vuelve loco, amo a mi esposa, pero esta mujer tiene algo que no me deja pensar con claridad.

– Amigo mío el sexo se termina, la carne envejece y se cae.

La pregunta es con quien quieres envejecer, quien será tu compañera de vida.

Ernesto bebió su vaso de un golpe, tenía muchas dudas en su cabeza por una parte su esposa le da la estabilidad que cualquier hombre quisiera, por otro lado “L” lo volvía loco en la cama, tomo a buen recaudo los concejos de su amigo y decidió alejarse de “L” total ella no lo buscaba era él quien rogaba para verla.

Ya en su litera tuvo una especie de sueño donde su esposa estaba rodeada de un hermoso jardín de girasoles, feliz, giraba y brincaba, se escuchaba su risa, el sol brillaba y su cabello castaño se tornó rubio, su vestido rojo bailaba en el viento, su hijo soltó su mano y corrió hasta donde está ella era la imagen perfecta, pero aparece “L” y les dispara a los dos, su grito desgarrador no lo pudo escuchar, su hermoso sueño se volvió pesadilla, corrió a socorrer a su esposa e hijo pero era tarde ambos habían muerto y la sangre que salía del agujero que dejo la bala hizo un gran charco de sangre negra, llorando abrazaba los cuerpo de sus amados, aunque gritaba de su boca no salía sonido alguno sintió un sacudón.

-Oye!

estas bien, tuviste una pesadilla.

-Si, gracias por despertarme.

Que significaba ese sueño, si seguía en su obsesión con “L” perdería a su familia y sabía muy bien que si su esposa se enteraba jamás se lo perdonaría, era momento de arrancar la página de “L” y seguir con su vida, sentía un vació abismal entre él y su esposa y aunque sabía que lo amaba estaba consciente de todos sus errores, errores que ella pasaba por alto, debía hacer lo correcto.

Las horas en la universidad pasaban lento hasta que llegaba la última clase; Katte seguía en sus aventuras y amores de una noche quería demostrar que podía hacer lo mismo que Carlos, ella también podía usar a los hombres y vengarse de esa forma de su ex, sus ojeras y chupetones en el cuello no pasaban desapercibidos en la facultad y más de uno quería probar sus encantos ya que se había forjado su fama de ligera, eso le preocupaba a su amiga quien la observaba como dormía apoyada en la mesa del salón con unas enormes gafas negras y su aliento alcohol, Juan Pablo intento indagar lo que le sucedía a Katte pero no contesto Chris llego saludando llevaba un pantalón de tela semi ajustado color azul de Prusia, cinturón café, un abrigo de cuello de tortuga color blanco hueso y saco gris con su maletín en la mano derecha y unas carpetas en la mano izquierda puso todo en su escritorio y entrego unos ensayos que había corregido, cuando nombro a Katte esta pego un brinco y se excusó diciendo que estaba muy enferma, Lucrecia no perdió oportunidad para hacer un comentario fuera de lugar, la clase continuo con normalidad, Chris explicaba la diferencia entre los derechos civiles y los políticos, Amelia era una mujer muy estudiosa y cuando Chris hacia una pregunta la respondía casi de inmediato, por mucho que Lucrecia quería destacar no podía hacerlo, antes de dar por terminada la clase, Chris comunico que una compañera tenía que hacerles una invitación formal y Lucrecia tomo la palabra.

-Buenas noches, compañeros les comunico que el sábado es mi cumpleaños y daré una fiesta en casa de mis padres les acabo de enviar la invitación al grupal de WhatsApp.

-A mí no me ha llegado nada.

-Lo siento no tenía tu numero por eso no te pude agregar, pero estas cordialmente invitado.

Espero que asistan todos, no olviden llevar sus trajes de baño se servirán los cocteles en la piscina.

En clase todos murmuraban de lo fantástico que será la fiesta menos Chris que observaba a Amelia sonrojada por algo que Juan Pablo le decía al oído.

Lu sentía cierta atracción hacia Chris que, aunque unos años mayor a ella le resultaba interesante en todos los sentidos.

– Espero verlo ahí Chris mis padres se mueren por conocerlo.

– Lamento quedarles mal a sus padres, pero tengo trabajo pendiente.

– Es una lástima la iba a pasar muy bien, todos merecemos un descanso de vez en cuando.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo