Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Peligrosa Seducción - Capítulo 20

  1. Inicio
  2. Peligrosa Seducción
  3. Capítulo 20 - 20 Terrores nocturnos
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

20: Terrores nocturnos 20: Terrores nocturnos Lucrecia se había acercado poco a poco a Chris mientras este guardaba unos papeles en su maletín y al momento de alzar la mirada se topó frente a frente con las largas pestanas de Lu, quien lo observaba con los ojos bien abiertos.

– ¿Es usted casado?

– No creo que eso sea de su incumbencia.

– Eso es un no, entonces no hay impedimento para que no acepte que le invite un café.

– Lo que debería de importarle es que usted es mi estudiante y yo su maestro, es poco ético que los profesores se mezclen con los estudiantes.

– Por favor, Chris, somos dos adultos, no me mal interprete, solo quiero conocerlo fuera de este salón.

Chris miro la puerta y noto que su chica estaba parada observándolos por un momento pensó que estaba celosa de verlo hablar con Lucrecia, pero sus ilusiones se desvanecieron cuando Juan Pablo se acercó a ella mostrándole el celular y se marcharon, quien sentía celos era el, volvió su mirada a Lucrecia y con los modales que lo caracterizan se despidió.

Apenas salió del salón bajo las escaleras lo más rápido que pudo esperando encontrarla en la entrada, pero era tarde.

Katte y ella subieron al auto de Juan Pablo, en el camino Katte dormía en el asiento trasero y Juan Pablo charlaba sobre su familia.

– Y como es ser la esposa de un marino, imagino que pasas sola en ocasiones.

– Más de lo que yo quisiera, pero terminas acostumbrándote y a valorar esos momentos que está en casa.

– Cuantos años llevan de casados.

– Saca cuentas, me case a los dieciocho años cuando murieron mis padres.

-Disculpa y ¿qué edad tienes?

– Veintiséis – ¡Wuao!

Ocho años es mucho tiempo.

.

Y eso que no sumas los cuatro de novios.

– Doce años con el mismo hombre, eso es amor.

– Si, supongo que sí, no ha sido fácil, ninguna relación lo es y menos un matrimonio con un hijo de por medio, pero mientras nos amemos y respetemos todo estará bien.

– Te acabas de ganar mi admiración, en la actualidad los matrimonios que se formaron jóvenes no duran nada a la primera adversidad se separan, espero algún día formar una familia, en Colombia tenia novia, pero no funciono.

– Y ¿qué paso?

– Supongo que teníamos sueños diferentes, ella quería ser modelo y yo pues me dedicaba a trabajar en la finca de mis padres, todo el tiempo pasaba metido entre los caballos y el ganado, ella se cansó de esperar y cuando me di cuenta estaba con otro hombre mucho mayor a ella y con más dinero.

– Que perra…perdón.

– No tranquila, lo último que me dijo fue que ese viejo le iba a dar la vida que yo nunca podría darle.

Pasaron los años y me entere que se casaron y ahora tiene dos hijos.

– Y cumplió su sueño de ser modelo.

– Concurso para ser Miss Bogotá, pero no llego a la final, porque descubrieron que estaba embarazada.

– ¿Y cómo supiste eso?

– Todo Colombia se enteró salió en las noticias nacionales, en fin, nunca quise depender de mis padres, ahorre lo suficiente para poder estudiar tranquilamente y aquí estoy.

Sin darse cuenta ya estaban estacionados frente a la casa de Katte que seguía durmiendo en el asiento trasero, Amelia la despertó y bajaron, en la puerta la esperaba su hija con los brazos cruzados y enojada, Katte agradeció y su hija cerró la puerta.

Ya de vuelta en el camino se iban conociendo un poco más, quedo sorprendida con la vida que había elegido él, pues a pesar de que podía llevarla de forma libertina y despreocupada decidió trabajar como unos más de los empleados de su padre y reunir lo suficiente para poder estudiar en el extranjero, hablaron del dolor y la tristeza de tener a su familia lejos, de la soledad y la falta de amor, se sentían cómodos hablando hasta de ciertos aspectos de la intimidad y soltaron una que otra carcajada, antes de llegar a su destino ella dijo algo que Juan Pablo vio como un gran paso.

– No me mal intérpretes, no soy de tener amigos varones, pero me siento muy cómoda contigo, me alegra que seamos amigos.

El corazón de Juan Pablo latió con fuerza y sintió como le quemaba el rostro llegaron a casa, se despidieron de un beso en la mejilla y antes de entrar le regalo una tierna sonrisa.

Juan Pablo no podía creer que la mujer más linda y tierna que había conocido este tan cerca de él, aunque solo eran amigos no perdía la esperanza de que en algún momento se fije en él, que sea casada no era un impedimento.

No pasaron ni quince minutos cuando Chris toco a la puerta, quien salió en una bata casi transparente de encajes color rosa pastel que se notaba aun llevando su salida de cama color crema su expresión no fue de alegría.

– ¿Qué haces aquí?

– Quería verte, saliste tan rápido que no pude traerte.

– No tienes por qué hacerme favores, Juan Pablo me trajo.

– Si, te vi aun así quería verte.

– Chris es tarde a que viniste y no me digas que solo a verme, te vi muy cómodo con Lucrecia, deberías ir a su fiesta o mejor aún anda a tocar su puerta y mejor aún dale a ella todas tus atenciones que se nota que las necesita.

– Esta celosa o es mi idea –sonriendo-.

– Para nada, recuerdas que soy una mujer casada, tengo un hijo, tengo familia.

– Se perfectamente que está casada y tienes familia, me gustas, en eso creo que he sido claro, sé que no podemos tener nada… pero no me culpes por intentarlo.

Sintió como el piso temblaba al escuchar esas palabras, la forma en la que salieron de su boca la hicieron estremecer, se sintió tentada a lanzarse a sus brazos pero tenía la manía de girar su anillo de matrimonio cuando estaba nerviosa, Chris se acercó al umbral de la puerta y ella retrocedió, quería hacerlo pasar y comérselo a besos pero no podía callar las voces en su cabeza, en su lugar lo despidió y recalco lo tarde que era, el propuso que sea su pareja en la fiesta de Lucrecia pero ella afirmo que ya tenía pareja, Chris se despidió desilusionado pero no derrotado, antes de subir a su auto vio que cerró la puerta y apago la luz de la entrada y nuevamente esa incomoda llamada que se veía obligado a aceptar.

– ¿Qué quieres?

– ¿Dónde estás?

– No me respondas con otra pregunta, no me llames sino has firmado los papeles del divorcio, ya te cedi la mayoría de nuestros bienes, que más quieres.

– No me interesa una casa grande sino estas tú, – suspiro- escúchame sé que fui una zorra adultera y te mentí, pero… as considerado que aun te amo y que tal vez sigo siendo el amor de tu vida.

– Tengo que colgar…Adiós.

Chris subió a su auto y lo puso en marcha no tardó mucho en llegar a su departamento, tres cuadras a la izquierda y dos a la derecha un edificio de tres pisos con garaje, la puerta se abrió y una pareja de tercera edad lo recibieron, el agradeció el gesto y subió las escaleras hasta su departamento que era todo el último piso, abrió la puerta y recogió un sobre que estaba en el piso, puso sus llaves en una mesita de madera que estaba en el lado izquierdo de la entrada camino por la sala de estar, dejo su maletín y su saco en el sofá se recostó y encendió la televisión, la programación no le llamo la atención y se dirigió a su habitación, su cuarto era sobrio de paredes color gris con cuadros decorativos salvo uno que tenía un marco de madera color dorado donde se veían cuatro niños en la playa, su cama de tres plazas con sábana blanca y sobre cama gris que hacia juego con sus almohadas terciopeladas y su mueble de pie de cama donde se sentó y quito los zapatos, acto seguido botón por botón se desabrocho la camisa y su torso quedo desnudo, se quitó el pantalón y bóxer, era un monumento a la belleza su abdomen tonificado, su pecho plano, sus fuertes brazos, su muslo y sus piernas semi gruesas tonificadas, camino al baño, la ducha era una cabina de vidrio la tina color negro y una ventana a su derecha donde podía observar el cielo al meterse en ella, un lava manos que hacia juego en tonalidades y modernidad.

Abrió el grifo de la ducha y dejo caer el agua en su rostro, cuello y espalda sus pensamientos estaban en esa llamada y la rabia que sentía al recordar el porqué de su divorcio, en el fondo se reprochaba el no haber sido más cauteloso el haberse enamorado con locura, porque sí, esa mujer lo volvió loco de tal forma que no dudaba de sus palabras.

Salió de la ducha y tomo una toalla que tenía colgada seco su cuerpo y se tendió en la cama a mirar el techo después de unos minutos se levantó y camino hasta su armario abrió un cajón y saco un pijama blanco.

Como era costumbre se sirvió una taza de té de manzanilla y se sentó en el sofá a leer unos papeles y recordó el sobre bajo la puerta, lo busco y abrió, una vez más el investigador privado hacia su trabajo, recordaría más tarde cancelar su servicio ya no le importaba lo que su ex hacía, ni con los hombres que se veía.

Aunque tenía pruebas de su infidelidad Chris no quería ningún escándalo, era mejor que todos creyeran la versión de ella, guardo las fotos en la caja fuerte disfrazada de libros en su pequeña, pero nada modesta biblioteca, coloco las fotos en el mismo sobre que las primeras de hace dieciocho meses, junto a las fotos unos nueve milímetros, Chris cerro la caja fuerte y volvió a sentarse al sofá, termino de revisar sus papeles y vio un mensaje en su celular.

Mensaje.

Ex: Podemos hablar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo