Peligrosa Seducción - Capítulo 22
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22: Ponte el rojo 22: Ponte el rojo Salió del baño con el vestido puesto se vio al espejo, sonrió y se roció de perfume Juan Pablo le había enviado un mensaje diciendo que en cinco minutos pasaba por ella, antes de bajar paso por la habitación de Matt le dio un beso en la frente y lo acobijo, el timbre sonó, Anna abrió la puerta y se topó con los ojos azules de Juan Pablo.
– ¡Hola!
– Hola, tú debes de ser Juan Pablo.
– Si y tú eres… – Anna la hermana.
Se estrecharon la mano.
– Perdón por la espera me estaba despidiendo de Matt.
– Perdóname a mí, llegue cinco minutos tarde.
– Tranquilo no me había percatado de la hora.
– Déjame decirte que estas hermosa.
– Gracias, Anna cierra bien, te llamo cuando este de regreso.
– Ok, no llegues tarde jovencita –risita-.
En casa de Lu el ambiente era muy tenso para los compañeros de la facultad, no esperaron tanto lujo ni tanta formalidad, la mayoría de los invitados eran personas de la mediana edad, amigos y socios del padre de Lu todos lucían traje de colores sobrios con sus relojes de oro macizo y sus vasos de whisky, junto a la mesa del bufet se encontraban aquellas esposas que preferían darle espacio a sus maridos ya que hablar de negocios era más aburrido que escuchar las nuevas dietas de Lucrecia.
La fiesta estaba en su auge todos bebiendo y riendo, menos ese pequeño grupo de estudiantes que estaban abrumados por el lugar.
El presidente del curso se acercó a Lucrecia.
– Lu gracias por la velada, los chicos y yo tenemos que irnos.
– ¿Qué?
No, aún es temprano.
– Perdóname, pero aquí hay puras personas mayores y estamos aburridos.
– Son amigos de mi padre, dame un minuto, dile a los demás que no se vayan.
Lucrecia hablo con su padre y este, aunque molesto se rasco la cabeza y acento Lu grito de la emoción se colgó de su cuello y lo beso.
Con un gesto llamo a sus compañeros que observaban la escena, casi en manada todos se dirigieron al otro lado de la casa donde estaba la piscina y los empleados esperando, aquí el ambiente era diferente más alegre más juvenil, las luces sicodélicas iluminaban el lugar la cámara de humo daba un aire de misterio y el bar estaba a merced del consumidor.
Lu se para frente al grupo.
– Gracias chicos por venir y por aguantar aquella reunioncilla de mi padre, de aquí no se va nadie hasta la cumpleañera, o sea yo, caiga y les advierto que eso no va a pasar.
Todos pegaron un grito ensordecedor y el dj puso música electrónica.
Chris había llegado justo cuando aquel grupo seguía a Lucrecia busco a Amelia con la mirada y se acercó a estrechar su mano el padre de Lu.
– Daniels me alegra que hayas venido.
– Sr.
Oscar De la Torre no me lo perdería por nada.
– Entiendo que te sientas comprometido, mi hija es un tanto caprichosa y me insistió tanto para invitarte.
– Por favor, entiendo así son los niños.
– Lamento mucho lo de tu padre, como se encuentran tus hermanos.
– No pasa nada así es el ciclo de la vida, Rafael está terminando sus estudios en la universidad local y Paula… ella vive en Londres con su esposo.
– Supongo que tu hermano seguirá tus pasos, así tendrás quien te remplace cuando quieras retirarte ya nos están pesando los años -risa a carcajada-.
Juan Pablo y Amelia estaban llegando a casa de Lu guiados por el GPS quedaron atónitos cuando dieron con la entrada a la casa, tenía un intercomunicador por el que al decir sus nombres la gran puerta metálica con las iniciales de los apellidos de la familia se abrieron automáticamente tuvieron que entrar en auto pues la casa quedaba a una distancia en la cual sería inhumano entrar caminando; no podía creer lo hermosa que era la mansión donde vivía Lu.
Ambos se bajaron del auto y al entrar todos dirigieron sus miradas hacia la puerta donde se encontraba parada.
– Dime que te están observando a ti -susurro hacia JP-.
– No, estoy seguro de que es a ti, es normal estas hermosa.
Escalón a escalón bajo, Chris estaba boquiabierto como todos los hombres presentes en el salón, su perfume inundo el lugar, su piel irradiaba luz de perla, su largo vestido rojo entallado mostraba sus perfectas curvas su discreto escote en el pecho y su espalda descubierta, todo murmuraban y fue el padre de Lu quien le dio la bienvenida.
– Con todo respeto caballero permítame decirle que su esposa es muy hermosa.
– Gracias por el elogio, sí, ella es hermosa, pero, aunque quisiera no es mi esposa.
– Bueno su novia tal vez.
– Gracias por el elogio, pero somos solo amigos, estamos buscando a Lu somos compañeros de la facultad.
– No sabía que Lucrecia tenía compañeras tan hermosas, disculpe no escuche su nombre.
– Es porque no te lo dijo Oscar.
– Daniels conoces a la Srta.
– Señora-dijo ella-.
– Son mis estudiantes, la Sra.
Ferrer es una de mis estudiantes más prometedoras.
– Si es así, tome mi tarjeta no dude en llamarme cuando se gradúe, la estaré esperando.
Tomo la tarjeta, se sonrojo y sonrió nerviosa.
– Oh bella dama no sabe cuan feliz hace a este viejo al verla sonrojada, Lu y sus demás compañeros están al otro lado de la mansión cerca de la piscina.
– Gracias Sr.
De la Torre.
– Por favor llámeme, Oscar.
– Esta bien, Oscar, con su permiso.
Caminaron con pie de plomo hacia la dirección señala por el padre de Lu miro hacia atrás para ver si Chris la seguía y así era hasta que un hombre de cabello blanco lo freno en seco ofreciéndole un apretón de manos y un trago.
Al llegar al lugar sus compañeros estaban en su mayoría ebrios brincando y saltando la música a todo volumen la mitad de la clase en la piscina y Lu bailando de forma provocativa con un chico de grandes proporciones.
Por un momento se sintió más vieja de veintiséis incluso JP estaba mejor vestido para esa fiesta, pantalones jean camisa formal y saco, su estilo era más juvenil, Lu se percató de su presencia y se acercó a saludar con malicia en su voz.
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