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Peligrosa Seducción - Capítulo 21

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21: Terrores nocturnos 2 21: Terrores nocturnos 2 Chris lo dejo en visto y camino a su cuarto dejo su celular en la mesita de noche junto al despertador y apago la lámpara.

Despertó en un sueño donde podía ver a su mamá en la cama de hospital, apenas tenía dieciséis años cuando descubrieron que tenía cáncer terminal, la enfermedad la consumió de tal manera que no podía estar sin un tanque de oxígeno, aunque todo a su alrededor era borroso el rostro de su madre se iluminaba con su dulce pero débil sonrisa, sus ojeras marcadas y su pálida piel, veía como su boca se movía pero no escuchaba nada y luego ese momento que le endureció el corazón y le congelo la sangre, la mano de ella tocando su mejilla, su boca aún se mueve con pausa sigue sin escuchar nada, cae su mano de golpe su piel es blanca como la nieve sus labios morados y sus ojos observándolo sin brillo, suena la alarma, los doctores entran a toda prisa, abren su pecho le dan tres descargas no reacciona, la declaran muerta y él petrificado en una esquina de la habitación son los doctores que ahora hablan pero sigue sin escuchar nada, entra su padre y sus hermanos, les prohíbe la entrada a los más pequeños, fue en vano quebraron en llanto y lo empujaron.

Todo le parece distante la escena de su madre muerta su padre aferrado a su cuerpo y sus hermanos llorando se aleja como un túnel; escucha que alguien lo llama esa suave voz que lo acurruco por años, todo vuelve a la luz ahora ve sus zapatos negros mojándose con la lluvia un paraguas lo cubría junto a sus hermanos, el aroma del césped mojado cuatro hombres vestidos de negro están listos para bajar el ataúd, su hermana se le escapa de las manos y abraza el féretro su padre la arranca de él, a la distancia ve a una mujer vestida de blanco ella lo llama, lentamente se aleja del gentío y camina por el cementerio siguiendo a la mujer, la pierde de vista, reaparece atrás de él, era su mamá en su rostro se reflejaba la vitalidad y la dulzura que tenía antes de su enfermedad , se inclinó y toco su rostro su mano era inexplicablemente cálida, sonrió y de su boca solo salieron cuatro palabras.

– Te amo mi niño.

Chris despertó sudando y tembloroso siempre el mismo sueño reprimió muchos recuerdos de ese día y en sus sueños nunca escucha lo que dice su mamá o los doctores, camino al baño y lavo su cara de regreso a la cama vio su celular eran las cinco y media, faltaban treinta minutos antes de que su despertador sonara se cambió la pijama y bajo al estacionamiento ahí tenía unas cuantas máquinas para ejercitarse pero su favorito era el saco de boxeo, se puso los guantes y cada golpe lo daba con furia y rabia, ¿porque su madre tuvo que morir?, ¿porque perdía a las mujeres importantes para él?

Amelia no pudo dormir bien esa noche se la paso dando vueltas en la cama pensando en Chris, en Ernesto y curiosamente en Juan Pablo, en clases tendría que pedirle que la acompañe a la fiesta de Lucrecia para mantenerse alejada de Chris, la tensión sexual que había entre ellos dos era casi insostenibles para ella.

El pasar periodos largos sin su esposo sin poder hacer el amor y sentirse plena con él poco a poco se volvieron irrelevantes su ausencia se sentía igual que su presencia en casa, así que no marcaba ninguna diferencia, al igual que el acto sexual, porque en eso se había transformado en un acto, donde ella terminaba por pura física y el terminaba sin verla a la cara, después de un breve descanso ambos se duchaban por turno y se dormían, al menos él, ella pensaba en todas esas noches que tenía que cumplir como esposa y al mismo tiempo satisfacer sus propias necesidades, en ocasiones intentaba masturbarse pero eso ya no la satisfacía así que prefería dormir.

Sábado en la tarde tenía una sola clase y en la noche la fiesta de Lucrecia, la clase se dio con normalidad Chris pasaba una a una las diapositivas donde se veían imágenes de marchas donde los letreros y carteles tenían mensajes como “IGUALDAD” y “DERECHOS”.

Todos observan las imágenes sin interés y la mirada de Chris se desvía al ver que ella se inclina para decirle algo al oído de Juan Pablo y este afirmo con la cabeza sonriente, encendió la luz y su tono de voz no fue el de siempre.

-Sr.

Ford por lo que vio en las diapositivas, ¿En qué año fue la primera marcha?

Todos quedaron en silencio y mirando a Juan Pablo con atención, el guardo silencio y antes de que Chris hablara para hacer un comentario este respondió.

-En 1995 la Federación de mujeres Quebec organizo la primera marcha de las mujeres y participaron 850 la marcha duro 10 días y fue por reivindicaciones sobre justicia económica con este gran éxito surgió la idea de realizar una Marcha Mundial de las Mujeres en el año 2000.

– Muy bien al parecer si tiene retentiva.

Alguien soltó una risilla y Amelia clavo su mirada en Chris quien tenía una leve sonrisa victoriosa, a ella no le gusto para nada la situación, miro a Juan Pablo y apretó su mano en señal de apoyo, la sonrisita de Chris desapareció.

La clase acabo y todos se retiraron a prisa antes de que saliera la primera persona Lu recalco la invitación y casi al unísono todos respondieron con afirmación, Katte no fue ese día y mientras Juan Pablo hablaba con un compañero cerca de la puerta Chris se apresuró para hablarle.

– Te paso viendo a las 8pm.

– Tengo pareja.

– Tu esposo ya está en casa.

– Eso no es de tu incumbencia.

Chris se acercó un poco más a ella y casi de la nada se interpuso JP.

-Te llevo o topamos en la noche.

Amelia se giró a responderle y Chris interrumpe.

-Que poca educación tiene Ford.

– Perdón, interrumpo algo importante.

– No, para nada, Juan Pablo puedes llevarme a mi casa por favor.

– Claro no hay problema, sé muy bien cómo llegar.

Juan Pablo puso su mano en la espalda de ella y la dirigió hasta la salida, Lu se quedó mirando la escandalosa escena y no perdió la oportunidad de hacer un comentario.

-O M G, acaso ella y el colombianito tienen algo, no se usted Chris, pero una mujer casada con un hijo que esté dando de qué hablar al irse, así como si nada con un chico soltero y que se nota que le gusta… – Lucrecia porque sigue aquí.

– Estaba esperando a que estuviéramos solos.

– Ah sí y en qué la puedo ayudar.

CAPITULO Lucrecia se acercó lentamente de forma seductora se desabotono los dos primeros botones de su blusa dejando descubierto su escote y su sostén color rosa pálido del cuello le colgaba un collar con una medalla de una Virgen.

Chris se encontraba apoyado en la mesa de su escritorio con mirada firme y sin expresión.

– Ha que quieres jugar Lucrecia.

– Que tienes en mente -remordió su labio inferior-.

– Ninguno, eres una niña.

– Soy una mujer de veinticuatro años y créeme que te daré la talla.

– Eres muy hermosa y tienes un cuerpo espectacular – miro sus senos y suspiro – pero soy muy profesional y no me involucro con estudiantes y menos con… – Imagino que sabe quién es mi padre.

– Las empresas de su padre son unas de las tres cuentas más grandes que maneja el bufete, no compliquemos la vida de su padre y mis socios.

– No tiene por qué saberse, soy buena guardando secretos.

– No es de caballeros rechazar a una dama tan hermosa y provocativa como usted, pero en este caso y corriendo el riesgo de que ponga en duda mi hombría, debo rechazarla.

Le tomo de los hombros y la alejo lentamente, Lu lo miro con ojos de asesina no es normal que la rechacen, no a ella; Chris tomo su maletín y antes de cruzar la puerta Lu se gira y le recuerda la fiesta, el siguió su camino hasta su auto.

Llego a su departamento y como de costumbre se sacó la ropa, se ducho se puso algo cómodo y se tumbó en el sofá frente al televisor, algo que le ayudaba a relajarse era jugar videojuegos en especial el de franco tiradores.

La tarde se fue volando y cuando Chris volvió a ver la hora eras quince minutos para las ocho de la noche, se levantó y se fue a duchar.

Amelia estaba mirándose al espejo examinando su cuerpo, su ropa interior hacían juego su cuerpo irradiaba cierta luz, gracias a una crema con destellos que uso, tenía el cabello recogido con unos mechones a los costados su maquillaje era oscuro dada la ocasión, tenía puesto unos zapatos de tacos con finas cuerdas, pero aún no sabía que vestido usar el rojo o el negro, dio un gran grito.

– ¡Anna!

– Que sucede, porque gritas de esa manera.

– Emergencia, ayúdame a elegir, ¿cuál vestido se ve mejor?

– ¿Con quién iras a la fiesta?

-Vienen por mí a las ocho y ya casi no me queda tiempo, ¿dónde está Matt?

– Dormido y que dijo Ernesto respecto a tu salida.

– Nada, que me divierta y que tenga cuidado.

– Y ya me presentaras a Chris.

– Pensé que desde la ventana se podía ver bien – risita-.

– Tonta, en realidad no se ve.

– No lo sé, espero que nunca.

– Y no vendrá el por ti.

– No, viene un compañero que se llama Juan Pablo, te va a gustar.

– Ha sí.

– Si, es alto, guapo, tiene ojos azules y un acento colombiano que te va a encantar.

– Creo que te queda mejor el rojo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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