Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Peligrosa Seducción - Capítulo 24

  1. Inicio
  2. Peligrosa Seducción
  3. Capítulo 24 - 24 Cuando la conocí
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

24: Cuando la conocí 24: Cuando la conocí – Jamás dudes de mis palabras y cree en mí cuando digo que eres la mujer más excepcional que jamás he conocido, adoro todo de ti, esas pequeñas líneas de expresión en los costados de tus ojos cuando sonríes, tu profunda mirada, tu risa, la forma en la que mueves las manos al expresar una idea o dar un comentario, tu compasión hacia los demás y tu entrega al querer ayudar a quien lo necesita.

Estaba impactada, nunca había escuchado todas esas palabras juntas, le sorprendió que no elogio su cuerpo ni sus curvas, hablo plenamente de su forma de ser, cosas que ni su esposo le había dicho en la vida, estaba más que tentada a besarlo, quería hacerlo, lo deseaba con cada parte de su ser, sin darse cuenta estaba respirando su mismo aire, su aliento era fresco como la menta, su nariz estaba un poco fría, sentía como le quemaba el rostro, su corazón se quería salir y ese cosquilleo en la entrepierna la quería dominar, no escucharon los pasos a lo lejos, alguien carraspeo.

– ¿Interrumpo?

Amelia lanzo un chillido y se alejó, Chris clavo la mira en Juan Pablo, quien tenía una sonrisa burlona.

– Siempre es tan inoportuno Ford.

– Solo lo necesario, ya es tarde, te llevo a casa.

Amelia miro a Chris y dudo en dar una respuesta, pero tenía clara las posibilidades de lo que pasaría si se quedaba.

– Si, es verdad, mañana tengo… llega mi esposo del trabajo.

Chris observo como se alejaron y esa escena le trajo un recuerdo.

Estaba sentado con los socios del Bufete de su padre, hablando sobre empresas y recursos, cuando una hermosa joven se acerca con una charola de copas y les ofrece una, su perfume dejo encanto a Chris tanto que al marcharse la siguió a la cocina y hablo con ella.

– ¿Cuál es tu nombre?

Disculpa si te incómodo.

– Tiene alguna queja Señor.

– Christopher Daniels –estirando la mano-.

– Leslie Canales –estrecho su mano-.

– Ya estás de salida, te puedo invitar a tomar algo.

– Dame cinco minutos.

– Te esperare afuera, si no llegas entenderé y no te molestare más.

Leslie atravesó la puerta y ahí estaba Chris esperándola, lucia muy diferente sin el traje de mesera, traía el cabello suelto, vestido de tiras corto, color negro marcando su sensual figura con una chaqueta jean y botas, él lucia su traje de gala color gris con corbata de moño, la invito a subir a su BMW serie 3 color azul metálico, quedo fascinada de inmediato y como no estarlo con qué frecuencia conoces a un hombre guapo y con dinero.

Llegaron a un restaurante muy elegante, donde hablaron de todo un poco, Leslie le confeso que era bailarina y stripper que había remplazo a una amiga ya que ella no pudo ir y necesitaba el dinero, estudiaba, pero estaba por dejarlo porque el dinero no le alcanzaba, intercambiaron números y la dejo en su casa, Leslie no tenía nada que aparentar, sabía lo que era y quien era y que vida quería tener.

Las salidas se volvieron más frecuentes, cuando llego el momento de presentarla a su padre y hermanos, solo uno aprobó su relación, lleno de locura y lujuria le propuso matrimonio y se casaron en menos de un año en Las Vegas la boda fue sencilla pero la luna de miel fue por todo lo alto, Leslie sabía que esa era la vida que se merecía; pero las cosas fueron cambiando, el pasaba metido en su trabajo y ella sobregiraba las tarjetas de crédito o llegaba ebria a casa y luego esas fotos; una mujer se sentó junto a él.

– ¿Dónde está su mente ahora Chris?

– No debería estar en su fiesta Lucrecia.

– Debería, pero quisiera estar con usted en un lugar más privado.

– ¿Dónde está tu padre?

– Tranquilo, él no nos va a molestar.

Lucrecia se subió el vestido y se sentó sobre sus piernas dejando su pecho a escasos centímetros de la cara de Chris, puso sus manos alrededor de su cuello y lo beso.

Chris se quedó inmóvil sin mover un solo dedo.

– Que sucede Chris no le parezco atractiva.

– Lucrecia no quiero tener inconvenientes con su padre y no puedo pasar por alto que nos está observando.

Lucrecia se gira de forma violenta y ve a su padre parado a un metro de ellos, totalmente en silencio.

– ¡Papi!

No es lo que parece.

– Hablaremos luego, ve a tu cuarto, Daniels tenemos que hablar.

– Lamento mucho lo que acaba de pasar, no fue intencional… – Tranquilo Daniels conozco a mi hija y sus alcances, esta demás advertirte que una escena así no debe repetirse nunca, por el bien de nuestros negocios y el tuyo.

Aunque el tono que uso no fue alarmante era más que claro que la sutil amenaza se entendió fuerte y claro.

Una nueva semana empezaba y Amelia tenía muchas cosas en mente, una de ellas era el misterio que rodeaba a Ernesto, saco la cuenta de los días libres y eran más de los que paso en casa, siempre se excusaba diciendo que su jefe lo llamaba y que era su obligación ir, no le prestaba mucha atención a su hijo y las peleas se hicieron más frecuentes, el matrimonio se hacía insostenible.

Una noche despertó en la madrugada y vio como Ernesto ocultaba el celular y fingió estar dormido, ella camino al baño se lavó la cara y se metió en la cama, pasaron unos minutos cuando el volvió a sacar el celular, esta vez ella fingió estar dormida, no se escuchaba nada más que el teclado del móvil, ella comenzó a moverse en la cama y él le dio la espalda, después de unos minutos escucho como la respiración de Ernesto estaba agitada y se aceleraba, se sintieron movimientos pasmados y cortos luego unos más acelerados acompañado de gemidos apagados, para terminar un retorcijón y un suspiro profundo, ella guardo silencio, se quedó inmóvil, cuando entendió lo que estaba pasando justo a su espalda las lágrimas brotaron de sus ojos, le dolió el corazón sin poder reaccionar solo hundió su cara en la almohada, él se levantó y se fue al baño, esa noche fue interminable.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo