Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Peligrosa Seducción - Capítulo 25

  1. Inicio
  2. Peligrosa Seducción
  3. Capítulo 25 - 25 Tengo miedo
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

25: Tengo miedo 25: Tengo miedo – Eres una tonta, en ese momento te hubieras levantado y le reclamabas, amiga no dejes que te pase eso, mira lo que paso entre Carlos y yo.

¿Quieres repetir mi historia?

-No, no sé qué me paso Katte, me dio miedo.

– Miedo a que, a la realidad.

– No lo sé, tal vez… él nunca ha sido del tipo mujeriego, por eso se me hace tan difícil pensar en que pase algo así.

– No lo sé amiga, todos los hombres tienen su punto débil y si Ernesto está teniendo una aventura con otra mujer tienes que enfrentarlo.

– ¿Cómo?

no tengo ninguna prueba más que lo que creí oír o ver, hay… ya no sé.

– Ha… ahora crees haberlo oído o visto, ya no confías en ti misma, pues déjame decirte que tus lagrimas fueron muy reales.

– Vamos, llegaremos tarde a clase.

Ambas dejaron el bar que suelen frecuentar y caminaron a la facultad, Amelia guardo silencio hasta que llego a su mesa, se propuso investigar a fondo sobre la infidelidad de su esposo, pero antes necesitaba asesorarse sobre el proceso legal.

Chris llego puntual como siempre y la clase transcurrió como todos los días, pero ella estaba tan sumergida en sus pensamientos que la estrella de la clase fue Lucrecia, al terminar JP le pregunto si estaba bien y ella solo afirmo con la cabeza, Kate le confirmo con la mirada y se despidió de ellas, pues comento que tenía unas visitas de su país natal.

Antes de que Chris recogiera todo lo que tenía en su escritorio, Amelia toma aire y se acerca hasta él.

– Profesor le puedo hacer una pregunta.

Chris sonrió al escucharla llamarlo “profesor” ya que nunca lo hacía.

– Que inquietud tienes estudiante.

– Tengo una amiga que sospecha que su esposo le es infiel, y si ese fuera el caso, ella está segura de que no va a querer un matrimonio así, pero tiene miedo de perder a su hijo en el divorció.

– Dile a tu amiga que ningún juzgado le quitaría la custodia a la madre, pero antes de eso hay una serie de asuntos que deben tomar en cuenta, más que todo porque tienen un hijo, verdad, o hijos siendo el caso, el primer paso es la demanda de divorcio, luego hay que presentar la petición ante un tribunal, segundo el aviso al cónyuge y así, es un proceso tedioso.

– Ok, ella necesita pruebas o algo que demuestre su infidelidad.

– Bueno eso sería muy útil si el cónyuge no quiere dar el divorcio.

Y tú amiga tiene esa evidencia.

– Si, bueno no, he… – Hagamos algo dile a tu amiga que se ponga en contacto conmigo, no soy especialista en divorcios, pero tengo un colega que nunca ha perdido un caso.

– Gracias le daré tu tarjeta.

Chris sabía que se trataba del matrimonio de ella, pero no quiso incomodarla indagando más, al menos no en ese momento, antes de que cruzara la puerta se ofreció a llevarlas, Kate agradeció, pero tenía planes así que se negó, dijo que no, pero Chris insistió y Kate la alentó.

De camino a casa Chris quiso indagar un poco más, pero ella se resistió a responder alguna pregunta, el auto estaba detenido frente a la casa, ella seguía sumergida en sus pensamientos.

-Estas bien, sabes que puedes contarme lo que sea.

– Gracias, pero no es asunto tuyo… disculpa no quise ser grosera, estos últimos días no he podido dormir bien.

– Tranquila, todos tenemos un mal día.

– Lo mío no es un mal día, es una mala noche, lo siento, gracias por traerme.

Antes de salir del auto él agarro su mano, se miraron y le regalo una sonrisa.

-Descansa, si quieres hablar de lo que sea no dudes en llamarme, estoy disponible las veinticuatro horas.

Amelia le devuelve la sonrisa y se despide cerrando la puerta del auto.

– Mi esposo llega como a las diez y hoy es nuestro aniversario, me adelante para poder decorar el lugar y sorprenderlo.

– Si, la habitación está decorada con rosas y una pequeña cena con champaña incluida, usted fue quien llamo para los arreglos.

Un ruido extraño despertó del su sueño, la luz del baño estaba encendida y Ernesto no estaba en la cama, camino sigilosamente hasta la puerta y pego su oído a ella, se escuchaba a lo lejos gemidos y una voz de mujer, sintió como la sangre se fue a los pies, tomo una bocanada de aire y quiso entrar, la puerta tenía seguro, de repente todo era silencio y sale Ernesto.

– Me duele el estómago, algo me cayó mal.

– ¿Con quién hablabas?

– Con nadie, estaba viendo los videos que manda los chicos al grupal.

– Ha ok, quieres una pastilla para el dolor.

– No tranquila ya se me va quitando, volvamos a la cama.

Él se acurruco en su lado de la cama y ella camino al baño, en apariencia todo estaba bien, nada extraño, orino y se secó, pensó ver algo en el tacho de basura, pero nada, sentada aun, su mirada se perdió en la baldosa color melón del piso de baño, había algo hay una gota de una sustancia parecida al gel para el cabello podría ser lo que ella pensaba, tomo un poco de papel higiénico y lo limpio, lo toco con los dedos, su consistencia era más espesa, su sospecha se confirmó al olerlo.

Espero hasta que Ernesto se quedó dormido y tomo su celular, – maldición- dijo ella al ver que estaba bloqueado, como saber cuál era la clave, que números usaría para el código pin, camino al baño en silencio y con más luz vio las marcas que dejan los dedos en la pantalla del celular, cuatro número, los dos primeros el día que nació Matt, los dos siguientes su año de matrimonio, – ¡Bingo!-, era como destapar la caja de pandora o al menos así se sentía, no había mensajes WhatsApp más que los grupales del trabajo, no había llamadas registradas, ni hechas, ni perdidas, el historial de búsquedas vacío, escudriño cada carpeta del celular y cuando estaba por darse por vencida, llega un mensaje de “L”, dudo en abrirlo pero cuando lo hizo había un simple “hasta la próxima”, era definitivo había alguien en la vida de su esposo, busco en contactos de WhatsApp pero no tenía foto, así que clono su app por medio de su celular, así cada mensaje que le llegara a él, ella también lo recibiría.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo