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Peligrosa Seducción - Capítulo 27

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27: Corazón roto 2 27: Corazón roto 2 – ¡Ernesto!

La pareja volteo sorprendida, Ernesto se bajó y su primera reacción fue taparse, su acompáñate hace lo mismo.

– ¿Leslie?

Pero que carajos… Como… Porque… – Déjame explicarte.

– Crees que esto tiene alguna explicación, con Leslie, cómo pudiste meterte con mi esposo, creí que eras mi amiga.

Ernesto se acerca, intenta tranquilizarla.

– No te acerques, no te atrevas a tocarme, me das asco, los dos me dan asco, no te importo nuestro hijo, nuestra familia, te odio, te odio, quiero el divorcio.

Abandonó la habitación tan rápido como pudo, antes de chocar con el carrito de alimentos y terminar hecha un desastre, no le importo, camino, corrió lo más rápido que le permiten sus piernas, toma de la mano a Kate y salen sin rumbo.

– ¿Que paso?

Quien era esa mujer.

– Necesito un trago, todo me tiembla, necesito… necesito.

– Que necesitas, mírame que paso.

– Era Leslie… la mujer que se acuesta con mi esposo es ella.

– ¿Qué?… maldita perra.

– Mi hijo, llamare a Anna para que se encargue de Matt…no quiero llegar a casa, no quiero volverlo a ver, como pudo hacerme esto, jamás he hecho nada para lastimarlo…que le hice.

Kate abrazo a su amiga y esta se desmorono en sus brazos, su llanto, sus lágrimas, su dolor, sabía exactamente como es ese sentimiento y no pudo contener sus lágrimas, lloro con su amiga.

Llegaron al bar de siempre, Ameelia pidió una botella de tequila, quería anestesiarse y dejar de pensar, su llanto no paraba, le dolía, le quemaba por dentro, una mezcla de dolor, decepción y desilusión la llenaban, sabía que no podía perdonarlo, se juró así misma que jamás toleraría algo así, pero tenían un hijo, quien no era culpable de sus errores, pero que hacer, estaba más que claro que ya no había amor y solo ella no se había dado cuenta hasta ese momento.

-Amiga, que vas a hacer.

-No lo sé, tengo la imagen de Ernesto cogiendo con Leslie, porque me paso esto, no soy mala persona, no soy mala esposa, en que falle, que hice mal… es que no entiendo son casi nueve años juntos, como puede echar a la basura tantos años.

– No lo sé amiga, sé que duele mucho y en este momento no tienes las cosas claras, pero tienes un hijo una hermana, que para bien o para mal necesitan de Ernesto.

– Ernesto ni siquiera es buen padre, cuando está en casa no le pone atención a Matt y si le habla es para reprenderlo o gritarle porque no le hace caso, ahora entiendo todo, porque llego con el ojo verde, porque las borracheras y sus salidas con “amigos”, la del otro día era ella, esto no es de ahora Kate ellos tienen más tiempo, no quise escuchar a Anna cuando me dijo que algo no estaba bien, pensé que era estrés por el trabajo, la monotonía, no lo sé, cualquier cosa menos esto.

Kate guardo silencio y solo escucho a su amiga uniendo los puntos en sus relatos, ya llevaba más de media botella bebida, tenía los ojos hinchados de tanto llorar, arrastraba las palabras al hablar, Kate miro el reloj y ya eran cuatro para la una de la mañana.

-Tenemos que irnos ya es tarde, Matt y Anna están solos en casa.

-No…la… noche es joven.

Kate sabía que no se iría hasta terminar la botella o hasta no poder ni caminar, tomo el celular de su amiga y llamo a quien menos querría ver en ese momento pero que, sin duda las ayudaría.

Pasaron quince minutos y Chris atravesó la puerta del bar, Amelia ya estaba dormida en la mesa, Kate se pone de pie y camina hasta él.

– Que paso, está bien, no entendí nada de lo que dijiste.

– No soy quién para contarte lo que paso, solo puedo decirte que ella te necesita, la está pasando mal, no quiere irse, llame a su hermana y sigue despierta esperándola en casa.

– Deja ver si se despierta, aunque si está profundamente dormida será más fácil meterla al carro.

Chris camino hasta ella, estaba recostada con la cabeza sobre la mesa, la movió del hombro, pero no reacciono, pago la cuenta y la cargo hasta el auto acostándola en la parte de atrás, Kate se sentó en el copiloto.

En el camino Chris tuvo una pequeña charla con Kate, pero ella se mantuvo en que esa historia debe contarla la protagonista, al llegar a casa, Kate se adelanta y toca el timbre, Anna sale y tuvieron una pequeña conversación, Chris observaba desde el auto, Anna miro al costado de Kate para verlo, el levanto la mano en señal de saludo, Kate se gira y le hace una seña, él toma a Amelia en sus brazos y la lleva hasta su cuarto, Anna observa a Chris perpleja, sabía que era atractivo pero no se imaginó cuanto, lo fuerte que se veía cargando a su hermana tenía una par de líneas de expresión en la frente y esquina de los ojos propia de la edad.

Kate le quita los zapatos y Anna la acurruca, Chris observo un poco el cuarto se disculpó y salió, las chicas lo siguieron.

– Pero que paso Kate, está hecha un trapo jamás la había visto así.

– Eso es algo que solo puede decirte ella, por favor no la juzgues seguro mañana te contara y… – Es por Ernesto verdad.

– ¿Porque dices eso?

– Ernesto lleva meses actuando extraño, yo se lo comenté, pero parece que es más que una aventura verdad.

Chris carraspeo la garganta – Bueno me retiro están hablando de asuntos familiares y no creo que sea prudente que este aquí.

– Lo siento, usted es el profesor de mi hermana, Daniels verdad, lo he visto en ocasiones cuando viene a dejarla, hasta que por fin pude verle bien el rostro.

– Si señorita, el mismo, por favor cuide a su hermana.

– Hay por favor dime Anna, gracias por haberla traído, gracias, Kate, no sabría qué sería de ella sin ti como su amiga.

– No hay porque linda, te veo mañana, dile que apenas pueda me escriba.

– No se preocupe por la clase de mañana yo la justificare, ténganme al tanto de todo.

– No se preocupen ella estará bien, con una resaca que deseara estar muerta –risa-.

– Bueno te dejamos nena, descansa.

– Si gustas te llevo a tu casa -dijo Chris-.

– No, no te preocupes ya vienen a verme.

– Esta bien, con permiso señoritas.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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