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Peligrosa Seducción - Capítulo 31

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31: Primer beso 31: Primer beso – No tengo como pagar un abogado de tal categoría, la universidad la dejaron pagada mis padres antes de morir, el fideicomiso de Anna es para la universidad y aun así ha trabajado de niñera en ocasiones para ayudarme con gastos de la casa.

– No te preocupes por eso, en tu caso puedes pedir que todos los gastos los pague tu exesposo, solo quiero saber si está segura de la decisión que vas a tomar.

– Chris cuantas veces tengo que decirlo, el me dejo, él se enamoró de otra, el acabo con este matrimonio, fueron años no es ahora, en realidad no se desde cuándo, pero un hombre no tira su matrimonio a la borda por algo de lo que no esté seguro.

El ya tomo su decisión, esta es la mía.

-Ok, no te volveré a cuestionar, eres una mujer muy valiosa, recuerda eso, eres una guerrera y saldrás adelante.

Amelia volvió a sentir ese nudo en la garganta y esas ganas incontrolables de querer llorar, sintió como le picaban los ojos y las lágrimas se asomaron por sus ojos mientras decía lo anterior, solo que no se dio cuenta, Chris las limpio con el pulgar y lentamente la acerco a ella y la abrazo, Amelia soltó todo el dolor, crudo y amargo, todo lo que tenía atorado entre el pecho y la garganta, lloro hasta que se quedó dormida en sus brazos, todo era tranquilidad hasta que una vocecita se escuchó.

– Mamá.

Chris la recostó lentamente en el sofá, seguía dormida, camino hacia el pequeño.

– Quien es usted, que le paso a mi mamá.

– Tranquilo campeón soy amigo de tu mamá, ella se sentía mal y se quedó dormida, tu tía Anna también es mi amiga, no te voy a hacer daño, Matt es tu nombre, verdad, cuántos años tienes.

– Seis.

– Que paso campeón, tuviste una pesadilla.

– Si, mi mamá está bien.

– Tu mamá está tomando un descanso, si quieres te llevo a la cama, se muy buenas historias de dinosaurios.

El niño lo miro sorprendido, como sabría ese hombre que le gustan los dinosaurios, Chris le inspiro confianza y subieron a su habitación, menos mal había un juguete de Matt en el sofá de lo contrario no hubiera sabido sobre qué hablar.

Minutos después bajo, ella seguía en el sofá dormida, no quería despertarla disfruto verla dormir, su celular empezó a vibrar, una vez más ese número que no puede bloquear, respondió su voz fría como el hielo.

– Es tarde a que debo tu llamada.

– Hola, podemos reunirnos, hay un asunto del que tenemos que hablar.

– Cualquier tema sabes que debes llamar a mi abogado no a mí.

– Ella ya sabe que soy yo, quien se acuesta con su esposo, bueno exesposo.

– Lo sé, lograste lo que tanto querías.

– Te equivocas ese nunca fue mi fin.

– Leslie, no tengo ni las ganas, ni la paciencia para intentar entenderte, deja de llamarme.

Chris se gira y Amelia estaba sentada en el sofá con los ojos cerrados, sintió como un frio de ultratumba recorrió su columna y la sangre se fue a los pies, será posible que haya escuchado su conversación, dudo en preguntar, pero era mejor estar seguro.

– ¿Cómo te sientes?

– Me duele la cabeza, disculpa, me quede dormida, me pareció que hablabas por teléfono.

– Si, mi ex.

– Y porque te llama, aun tienes contacto con ella.

– Si, no porque así lo desee, son términos del divorcio, siempre se inventa algo nuevo para no firmarlo.

– La entiendo, tampoco te daría el divorcio…que dije…olvídalo quieres.

– No, no lo voy a olvidar, de hecho, puedes repetirlo para grabarlo y escucharlo antes de dormir.

– Ja, ja, ja payaso, ya pongámonos serios, entonces qué tal si le dices a tu colega que me separe cita para el lunes.

– Esta bien, chica.

– Chica, es en serio, dime de otra forma.

– Como quieres que te diga… hermosa, reina, mi amor… – Chica está bien, no puedo ser señorita porque ya tengo un hijo, tampoco señora de Ferrer porque me estoy divorciando… Hey también eres chico, también te estas divorciando y no creo que se use el señorito ja, ja, ja.

– Dime como tú quieras, pero solo a mí.

Sus ojos no paraban de observarse, por primera vez rompió su grillete y se permitió mirarlo de la forma descarada, sus cuerpos se acercaron y el rodeo su cintura con las manos, respiraban todas esas feromonas que desprendían sus poros, los labios de Amelia estaban inyectados de sangre, sus mejillas rojas, y sus ojos brillaban de una forma especial, Chris tenía sus pupilas dilatadas y el verde de sus ojos se hizo más claro, ella acaricio su rostro, su barba partida sin afeitar y esos apetecibles labios, ya que más daba, ambos eran libres en teoría, cerro los ojos y sintió el roce de los labios de Chris, su corazón se quería salir del pecho, le temblaba la mandíbula y el ese palpito en su núcleo la forzó a acercarse más, abrió su boca con temor y dejo entrar a esa curiosa lengua que acaricio la suya invitándola hacer lo mismo, abrió los ojos para ver si era cierto, estaba besando a Chris, nunca pensó lo suave que eran sus labios, lo cálido de su boca, el sabor a whisky, la forma en la que movía su lengua debía ser ilegal, sintió como si fuera su primer beso.

Sin darse cuenta ya estaba recostada sobre el sofá, los besos se volvieron intensos, sus cuerpos querían desprenderse de la ropa, las manos de Chris apretaron sus glúteos, recorrieron su cintura y rozaron sus senos, su lengua paso de la boca al cuello saboreando sal y deseo, un pequeño mordisco en el lóbulo de la oreja la hizo jadear, los besos llegaron hasta el escote, en un movimiento rápido la tomo en sus brazos y la sentó en sus piernas, ella sintió su prominente erección sobre su centro, su piel ardía, sus manos no dejaban de recorrerla toda, su jadeo, ¡por dios!

era la primera vez que escuchaba un sonido así, sus manos recorrían los brazos de Chris, sus músculos, su pecho, al tocar su erección sintió la necesidad de bajar su cierre y tenerlo dentro de ella ¡Oh Dios como se sentiría tenerlo en su interior!

eran manos por todos lados deseo y descontrol total, su mano bajo a la braga de su pantalón cuando Chris la freno en seco.

Ella lo miro confusa.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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