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Peligrosa Seducción - Capítulo 30

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30: Conflicto de intereses?

30: Conflicto de intereses?

Amelia bajo en busca de sus amigos y se topó con Lucrecia en la salida de la facultad, Lu era del tipo que agrada a primera vista, pero de hecho era una pesadilla si se lo proponía y nunca perdía una oportunidad para decir lo que pensaba.

-Amelia quieres arrasar con todos.

– Disculpa, no entiendo a qué te refieres Lucrecia.

– Hay querida por favor dime Lu.

– Lucrecia, sigo sin entender tu comentario.

-Lu: Tienes a todos a tus pies, ahí está el pobre colombianito que babea por ti y Chris siempre tan pendiente de ti, sin contar a tu esposo, el pobre te debe esperar cada noche en casa, me pregunto que pensara si se entera que andas de coqueta con Chris.

– No tengo porque darle explicaciones a una niña malcriada y consentida como tú, pero que te quede claro Juan Pablo es mi amigo y los asuntos que tengo con Chris, no son de tu incumbencia.

Katte aparece y toma del brazo a su amiga, la guía hasta el auto de JP y se van, camino a casa de Katte, JP se disculpa por lo que había pasado y menciona que llegaran unos amigos de Colombia y que sería “chimba” que Katte y ella los acompañaran a conocer la ciudad, Amelia fingió una sonrisa para no ser descortés, no estaba para hacer nuevas amistades, aunque siempre le gusto conocer gente nueva, pero esta no era esa ocasión.

– Lo siento Juan, pero no estoy de ánimos para eso, tengo muchas cosas que resolver primero.

– Discúlpame, mi reina no quise incomodarte, entiendo que debes resolver tus asuntos.

– Dime el día, la hora y topamos -dijo Katte-.

– Te escribo por WhatsApp cuando me confirmen, listo.

Amelia miro por la ventana y la conversación de sus amigos se hizo lejana, la declaración de Ernesto le martillaba la cabeza, busco en sus memorias un indicio de lo que estaba viviendo, algo que paso por alto en el pasado, tal vez el confiar en exceso o siempre excusar sus errores, que era, ese “eso”, que hizo mal y llevo su matrimonio al “quiero el divorcio”, el auto detuvo su marcha, estaban frente a su casa.

– Listo mi reina, está en su casita.

– Pero no dejaste a Kate primero.

– Donde tienes la cabeza, no escuchaste cuando te dije que primero te dejábamos a ti.

– No, ustedes se traman algo… que pasa.

– Nada mujer, que manera, solo me va a hacer un favor.

– Aja, claro y yo aún me chupo el dedo.

-No, no es lo que piensas, ya mañana lo sabrás-dijo Juan Pablo-.

Quiso pensar en alguna cosa en específico pero su cerebro estaba cansado, se despidió con beso en la mejilla y Katte le dio un guiño de ojo antes de bajarse del auto, no alcanzo hacerles de la mano por la rapidez en la que se marcharon, entro a casa y sintió un vacío en el estómago, respiro profundo y con resignación, esa era su nueva realidad, como pegar un hogar roto, seguía siendo su hogar, el de su hijo y hermana, no lo necesitaba o al menos eso se repetía en su mente, su cerebro cansado le trajo recuerdos de años atrás, como aquella vez que en una guerra de cosquillas chocaron con una botella de vino que estaba en el piso y se manchó la alfombra o como el día que Matt dio sus primeros pasos; sus ojos miraban la oscuridad, recordó también la fuerte discusión que tuvieron antes de que todo se sepa, momentos buenos y malos pasaron uno por uno, como una pequeña película resumiendo su fallido matrimonio, el sonido del timbre la asusto.

-Se les olvido una amiga.

– Se me olvido a ti.

– Que haces aquí Chris, deberías darme espacio.

– Si y no, recuerdas que soy tu abogado y estoy aquí solo por trabajo.

Amelia sonrió divertida y recordando que su esposo, exesposo ya no vivía ahí, lo hizo pasar Anna baja las escaleras en su pijama de pepa Pink y se ruboriza al ver a Chris sentado en el sofá.

– He, hola buenas noches, que paso, todo bien.

– Si, tranquila solo vamos a hablar un rato, Chris va a llevar mi caso.

– Ok, en ese caso me voy a dormir… no hagan mucho ruido tortolos.

– Marta Anna, repite eso de nuevo.

Era tarde su figura desapareció en el segundo piso, encendió la luz del candelabro, para que haya más claridad y antes de sentarse le ofreció algo de beber a Chris este afirma, le sirvió un vaso de whisky y para ella una copa de vino.

– Bueno y como empezamos con esto.

– Primero está segura de que te quieres divorciar… – Si, mi esposo… Ernesto me dejo claro que ya no tenemos nada y no quiero seguir casada con un hombre que no me ama.

– Porque no agotas todas tus posibilidades primero, antes de tomar esta decisión, estamos hablando de tu matrimonio, tu familia del hombre que aun amas.

– De que sirve que yo lo ame si el a mí no, hace tiempo dejo de hacerlo y no tengo como especular eso y pensar que me equivoco, porque el mismo me lo dijo, Chris, me miro a los ojos y me dijo que ama a esa mujer, que no sabía cómo decírmelo, que, de no ser por lo sucedido, no sabría cuánto tiempo más iba a soportar esta situación, eso soy para él una situación, no la mujer que ama, no la madre de su hijo, una situación que se le hizo insoportable.

– Tranquila, entiendo, te respaldare en todo lo que necesites, pero para ser sincero no creo que pueda llevar tu caso.

– Porque si tú te ofreciste, eres abogado, es por tus honorarios… – Soy penalista y necesitas a un abogado especializado en Derechos de Familia, ya te separé una consulta con un buen amigo, solo dime cuando estés lista, no pienses que no quiero llevar tu caso y aunque pudiera no sería ético, por el conflicto de intereses.

Al decir esto Chris la miro directo a los ojos, ella estaba sin palabras, “conflicto de intereses” pero si “no tenemos nada” pensó, nunca dejó de cortejarla de forma sutil, ni de demostrarle su afecto sin importar quien este y eso molestaba a cierta niña malcriada.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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