Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Peligrosa Seducción - Capítulo 37

  1. Inicio
  2. Peligrosa Seducción
  3. Capítulo 37 - 37 Una noche para recordar 2
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

37: Una noche para recordar 2 37: Una noche para recordar 2 Chris no termino de escuchar lo que dijo y colgó el teléfono, a pesar de sus errores del pasado debía agradecer a su madre por esa maniobra, de no ser por eso seguiría atado a una mujer que ya no amaba, trago saliva antes de girar hacia Alejandra quien estaba cruzada de brazos esperando una explicación, pero en su interior se debatía entre si era el momento de contarle todo sobre él.

– Tu ex?

– Sí, no deja de llamar en los momentos más inoportunos.

– Es como si nos espiara, ja, ja, ja.

– Lo cual no sería raro, porque está loca.

– No te preocupes entiendo ese tipo de situación, pero que no nos arruine la velada, quieres seguir caminando.

– Nada me encantaría más.

Caminaron tomados de la mano, sonriéndose mutuamente, el viento empezó a soplar y Chris ofreció su saco, lo puso en los hombres de Amelia y continuaron; no muy lejos de ahí unos binoculares observaban su andar, su sonrisa, su mirada de complicidad, la personas que observaba apretó los dientes de impotencia, todo a su alrededor se desmoronada, su apariencia de persona adinerada, su encanto natural con los hombres, todo se iba a pique por culpa de Amelia, no podía entender como en tan poco tiempo ella obtuvo todo lo que desde un principio le pertenecía, pensó para sí misma, idear un plan para recuperar el amor y el dinero, sobre todo el dinero de Chris.

En el auto Chris ofreció llevar a su hermosa chica de regreso a casa, pero ella tenía otros planes, quería conocer donde vivía, sobre todo era por curiosidad de saber cómo vivía él; llegaron al departamento, en la parte de abajo una pareja de acianos los recibió con una sonrisa, ninguno cruzo palabra más que con un asentimiento de cabeza, el corazón de Amelia latía en sus oídos, quiso retractarse cuando se dio cuenta de que estaba en la boca del lobo, ya era tarde.

El departamento era sobrio, con cortinas en tono grises y una pequeña cocina al fondo a la derecha con un pequeño pero elegante comedor, un sofá frente al televisor y una puerta semi abierta que dejaba ver la enorme cama con sabanas blanca, giro en sus talones y se topó con los ojos ardientes de Chris, quien se ofreció a tomar el saco y guiarla al sofá, sirvió una copa de vino para ambos y se sentó a su lado aflojando un poco el nudo de la corbata.

-Y bueno aquí es donde vivo, el un poco pequeño pero acogedor.

-Es perfecto para una sola persona.

-O dos.

-Que es lo que quieres de mí.

La pregunta de Amelia fue directa y sin tartamudear, sabía que nada era gratis y aunque quiso hacerse la tonta con la situación, no podía mantener más la imagen de ingenua y sumisa, era tranquila pero no tonta.

-Qué más puedo querer de ti, que no sea solo tu.

-Suena muy lindo lo que dices, pero no estoy para juegos, Chris.

-No estoy jugando.

-Me estoy divorciando y estoy en una situación vulnerable, cualquier hombre puede aprovecharse de mi vulnerabilidad.

-Si cualquier hombre, menos yo, quiero que vayamos a tu tiempo, no quiero que te sientas forzada a nada.

Amelia se lanzó sobre él, sus labios chocando bruscamente, Chris sujeto su cara con ambas manos y profundizo el beso, era labios, lengua y saliva, tomo su labio inferior y la chupo alternando con el labio isuperior, sus lenguas se rozaron y danzaron dentro de sus bocas, las manos de Chris dejaron su rostro y con una mano le sujeto la nuca mientas que la otra descendía a su pecho y pellizco suavemente su pezón sobre su vestido, un suave jadeo salió de los labios de Amelia, Chris lo capturo en su boca, sus gemidos, su cuerpo, todo quería que fuera por él y para él, su mano siguió bajando a su muslo que acaricio a palma abierta subió hasta sentir sus bragas empapadas, Amelia ya no poseía control sobre sí misma, hacia mucho que no tenía intimidad con alguien o con algo que no sean sus dedos, el beso y el deseo los consumía a ambos, se levantaron sin romper el beso, comenzando a chocar con las cosas a su alrededor hasta llegar al cuarto, la deposito al borde de la cama, Chris la miraba con ojos ardientes, sus respiraciones eran agitadas y cortadas.

-Estas segura.

-Puedes dejar de hablar y cogerme de una vez.

Las palabras sorprendieron a Chris, no sabía que de esa dulce boca podrían salir palabras tan crudas.

Amelia Era imposiblemente ardiente, un monumento a la virilidad verlo de pie frente a mí, con ese fuego en sus ojos verdes con notas marrón, su sonrisa de lado, mordió su labio inferior y empezó a desabrochar los botones de su camisa, me recline en mis codos y lo observe casi saboreando cada movimiento de su cuerpo, no podía dejar de mirarlo, su maldita sonrisa fue lo que primero me atrajo de él, -maldición tengo una debilidad por las sonrisas lindas-, cuando estaba por desabrochar sus pantalones me acerque, pase mi dedo índice desde sus labios hasta su cuello lleno de lunares que bien podrían ser constelaciones de estrellas, baje a su pecho donde deposite un beso, lo escuche gemir, -eso me encanto-, bese uno de sus pezones, lo tome entre mis dientes y aprete suavemente, su mano alcanzo la parte trasera de mi cabeza y me sujeto, deslice mi lengua hacia el otro pezón, su gemido fue gutural, seguí deslizando mi lengua hasta que llegue a su ombligo, su pecho tenía un liguero bello, que continuaba por su cadera terminada en V, lo mire a los ojos mientras lentamente quitaba su cinturón y desabrochaba su pantalón, su excitación ya era notoria, lo podía ver, lo podía oler, lo quería sentir, introduje mi mano y maldije para mi adentros, -era enorme-cuando nuestros ojos se encontraron no pude disimular mi asombro, se asomó nuevamente esa sonrisa traviesa, -que demonios pasaba conmigo y su sonrisa-, la urgencia en mi sexo me estaba causando dolor, un tortuoso y delicioso dolor.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo