Peligrosa Seducción - Capítulo 38
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38: Una noche para recordar 3 38: Una noche para recordar 3 Me tomo de los hombros y me levanto con brusquedad, me giro hacia la cama apoyando su pecho en mi espalda, sentí su respiración en cuello, su lengua trazaba círculos en mi nuca, dando pequeños pero dolorosos mordiscos, sentí electricidad recorrer mi cuerpo, su mano subió por mi muslo bajo mi vestido recorriendo mi contorno, besando la unión de mi cuello y mi hombro, encontró el cierre de mi vestido y lo bajo lentamente sin descuidar los besos, me quede en mi ropa interior negra de encajes dorados, sentía el corazón en la garganta y mi humedad chorrear sin vergüenza, sus besos descendieron por mi columna vertebral hasta el nacimiento de mi trasero, se arrodillo ante mí, besando mis piernas, me gire para poder ver sus ojos, su ojos verdes estaban oscuros, una oscuridad los había poseído.
Mis jadeos llenaron la habitación, quería que me poseyera, quería sentirlo dentro de mí, que el deseo quemara mi sangre, que me llene toda y completamente de él, sus besos subieron por mi abdomen, hasta encontrarse con mis labios, mis manos fueron hábiles en quitar sus pantalones, tres pasos hacia atrás y caímos en la cama, los besos eran profundos sentía como su lengua acariciaba mi paladar, chupaba mi lengua y repetía, se sentía pecaminoso un beso de esa profundidad, desee que follara mi garganta con su lengua, pero sus planes eran otros.
Sus labios recorrieron mi clavícula, tomaron un pezón entre sus dientes y chupo, con la mano pellizcaba el otro pezón que ya estaban duros, todo mi cuerpo ardía por dentro, tome su cabello con mis dedos, pero sujeto mis manos por encima de mi cabeza, verlo descender por mi ombligo era algo tan jodidamente excitante, separo mis piernas y trazo besos en los costados de mi ingle, luego una humedad me recorrió, su lengua se abrió paso por mis pliegues hasta tocar mi húmedo y palpitante centro, chupo mi clítoris y estrellas estallaron tras mis ojos, un sonido gutural salió de su garganta mientras me saboreaba, mis manos apretaron las sábanas a los costados intentado aferrarse a la superficie de la cama, -juro que sentí que mi cuerpo estaba levitando-, tomo mis caderas con ambas manos para que no me moviera, y su lengua se adentró en mí, chupando, saboreando, succionando mi interior, luego introdujo un dedo y comenzó a bombear, luego otro, seguía bombeando mientras chupaba mi clítoris, mi centro palpitaba, chorreaba y suplicaba por algo más, pero no cedió, los movimientos de sus dedos se volvieron más rítmicos y profundos, su lengua chupaba mis pliegues mientras sus dedos no dejaban de bombear, está al borde de mi clímax, cuando introdujo un dedo más, -mierda me quiere partir en dos- mis gemidos explotaron en la habitación, mi sudor mojaba la cama, mi cuerpo se convulsiono violentamente y mis jugos brotaban de mí, Chris seguía succionando, fallándome con sus dedos y su lengua, quería todo de mí, todo le pertenecía, yo le pertenecía.
…………………………………………… Mi cuerpo dejo de moverse y Chris levanto su rostro con una sonrisa triunfante, pasando su lengua por sus labios.
-No tenía idea de lo dulce que eres.
– Lo tomare como un cumplido.
-Oh, es mucho más que eso, no tienes idea de lo que viene.
-Pero, ahora me toca a mí.
Christopher No tenía idea de lo jodidamente apretada que era, su sabor, su olor, todo fue hecho para mí, la inocencia en su rostro se transformó en pasión, me recosté sobre la cama, con mis bóxer aun puestos, mi erección dolía y palpitaba bajo la suave tela, sus manos recorrieron mi pecho besando mis costados, trazando con los dedos el tatto en mis costillas, su lengua lamio, sus labios chuparon y sus dientes dejaron pequeños mordiscos en mis zonas más sensibles, sus labios subieron y capturaron los míos, la punta de su lengua rodio mis labios, un gemidos se escapo de mis dientes, cada respiración de ella era un fuego que me atravesaba sentía su lengua como una corriente eléctrica, cada movimiento era un golpe directo a mi deseo, cada jadeo suyo era un martillazo en mi control, la sentía moverse, abrirse, y yo me perdía en ese abismo, sin poder escapar.
Sus labios golpearon mis sentidos, su lengua era filosa mas que cualquier cuchillo, mi deseo palpitaba adolorido, exigiendo su liberación, quería profanar su dulce boca, follarla y llenarla de mí, pero no estaba seguro si lo podría resistir, sus pestañas acariciaran su mejilla mientras su lengua descendía a mi palpito, lo tomo con la mano firme y un escalofrío me martillo en el centro, un liguero soplo salió de sus labios como una oración y toco mi punta húmeda, ella me envolvió con su boca, y el mundo se desvaneció en un estallido de sensaciones, su cálida boca succionaba en su interior, un calor punzante ascendió por mi columna vertebral hasta llegar a mi erección, y cuando liberé todo mi deseo en su boca, un temblor infinito nos envolvió a ambos.
Sus labios cálidos no se retiraron enseguida, siguió chupando y lamiendo cada gota de mí, así como yo hice con ella.
-Sabes lo que acabas de hacer.
-No – Hiciste que aumentara mi resistencia.
Los ojos de Chris se entrecerraron en una mirada devoradora, una sensación de miedo con deseo recorrió la columna de Amelia, se recostó en la cama, con la mano en el pecho intentando calmar su respiración, Chris camino hasta la mesita de noche del lado derecho de su cama, era un monumento verlo andar, la luz tenue de la habitación dejaba contemplar cada fracción de él, su fuerte espalda, sus glúteos duros y firmes, el tattoo en su costilla, tenía otro en su antebrazo de rosa de los vientos y unas letras extrañas que parecían jeroglíficos en su codo, su andar era imponente toda su aura gritaba posesión, su miembro viril ya estaba firme y se contoneaba al andar, era imposible mantener la boca cerrada ante tal espectáculo, Chris abrió el cajón y saco una venda de ceda color rojo vino.
Todo gritaba peligro, las alarmas de Amelia se encendieron, pero no quiso correr, ¿que era esta nueva sensación?, era adrenalina tal vez, no estaba segura pero su pecho subía y bajaba al ritmo de sus latidos, Chris le susurro al oído, su piel se erizo por completo y un latigazo de electricidad recorrió su columna hasta su centro, palpitante y chorreando de deseo y penetración, Chris vendo sus ojos y la invito a recostarse, se montó sobre ella elevando sus piernas a sus hombros, beso los dedos de su pie uno a uno, lamiendo y chupando, Amelia no sabía que era sensible en esa zona, lo cual fue una sorpresa para ambos, al soltar sus jadeos, los besos subieron por sus pantorrillas dejando pequeños mordiscos dolorosos, el placer se acumulaba en su interior, con una mano tomo uno de sus pechos y pellizco el pezón, lo suficiente para arrancarle un jadeo, cuando termino de besar y morder sus piernas, paso su dedo por su humedad, un sonido gutural salió de su pecho, ella quiso mirar pero él le retiro la mano, alzándola sobre su cabeza, introdujo un dedo y bombeo, las caderas de Amelia comenzaron a moverse a favor de la penetración, otro dedo ingreso y los curvo para tocar aquel punto sensible en su interior.
Tomo su virilidad en su mano y lo froto contra su clítoris la presión hizo que Amelia gimiera, lo froto una y otra vez mientras sus dedos bombeaban y se curvaban, golpeando el interior, lentamente introdujo su miembro en la cavidad húmeda y palpitante, Amelia se tensó en su interior.
-Estas tan apretada que pareces irreal.
-Y tu tan grueso y duro.
Los jadeos de ambos se mezclaban con el sudor y la penetración se volvía más profunda, no estaba llena por completo, sus paredes se adaptaban a su miembro, se apretaban y soltaban en una dolorosa y placentera penetración, su pulgar presiono ese botón mágico de placer, girando y apretando mientras sus paredes se humedecían y se soltaban para él, cuando estuvo totalmente dentro de ella, se inclinó y capturo sus labios, su lengua se introdujo hasta tocar la suya, la chupo y antes de retirarse mordió su labio, sus cadera se movieron lentamente, entrando y saliendo, girando el círculos, la humedad de Amelia se intensificaba, las penetraciones eran más rítmicas y profundas, su espalda se arqueo en la primera estocada, no pudo más y se quitó la venda de los ojos, necesitaba ver el rostro de aquel hombre que la estaba llevando al cielo y que podía convertirse en su infierno, eso no le importaba, se sentía viva, llena, su orgasmo se estaba acercando, lo podía sentir, el rostro de Chris estaba rojo y las venas de su cuello estaban pronunciadas, su contención era evidente, pero ella no quería contención quería arder junto con él, el primer orgasmo llego, rápido y violento, su cuerpo se estremeció y convulsionó bajo Chris, sus gemidos se volvieron gritos ahogados cuando Chris la silencio con un beso, las manos de Amelia se aferraron a su espalda dejando marcas rojas de uñas, sus envestidas se volvieron suaves mientras el orgasmo pasaba, la tomo se los hombros y la levanto sobre él, estaban sentados frente a frente, su complexión les permitía hacer acrobacias en la cama.
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