Peligrosa Seducción - Capítulo 42
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42: Tres hombres un camino 42: Tres hombres un camino Fue tarde Rafael salió apenas termino de completar la frase anterior.
No todo estaba fríamente calculado como ella creía, también sentía ese algo extraño cuando esta cerca de Rafael, esa electricidad que hacia que se erizaran los bellos de la nuca y una punzada en la entrepierna, apenas recobro el control de su cuerpo salió en dirección a la parada de autobús, nada podría complicar mas su día, todo debía marchar bien hasta llegar a casa, no quería adicionar mas cosas en que pensar que no sean sus estudios y sus planes, pero como el universo es una perra una camioneta conocida se detuvo frente a ella y toco el claxon, el chico tras el volante con una enorme sonrisa era una cara conocida, Benneth la saludo de la mano y la invito a subir.
Estaba indecisa pero una nube negra amenazaba con caer un chaparrón en cualquier momento, hizo lo mas inteligente y acepto su ayuda.
-Gracias, Benneth.
-Auch, así me dice mi madre cuando está molesta.
-Lo siento, Ben.
-Así esta mejor, que hacías ahí sola en la parada de autobús, pudiste llamarme y con gusto te llevaba a tu casa.
-Para ser sincera extravié tu número, y no tenía más información de ti.
-Me prestas tu celular.
– Claro, toma.
Ben anoto ágilmente su número y lo guardo como “Ben mi salvavidas”, Anna lo leyó extrañada pero no lo cambio, de hecho, le pareció gracioso, durante el camino Ben le comentaba que había roto con su novia porque se iba del país a vivir a Canada y el no cree en las relaciones a larga distancia, los primeros días estaba deprimido y no quería salir de su habitación, pero uno de sus compañeros lo animo y saco de la depresión.
-Mi compañero Tomás es un buen tipo, sufrió mucho hace unos años, cuando alguien en quien confiaba lo traiciono, ya sabes no se mezcla amistad y mujeres.
-En realidad no lo sé, no he tenido novio aún.
Se le escapo de la boca, no era necesario dar detalles de su vida privada a un chico que veía por segunda ocasión, pero Ben le inspiraba confianza, tal vez por eso su cerebro no filtro lo que pensó y solo lo dijo.
Ben la observo rápidamente sin perder de vista el camino.
-Estas jugando conmigo, como una chica tan hermosa e inteligente no ha tenido novio.
– Que amable por no omitir mi inteligencia, es mi mejor cualidad, ja, ja, ja.
-Hay algo en especial que busques en un hombre, tengo muchos amigos, uno llamado Ben estaría encantado de salir contigo.
-Eres un payaso, no lo sé, supongo que antes estaba mas ocupada con el colegio, ahora con la universidad, cuidar a mi sobrino en casa, casi no tengo tiempo.
-Pero eso tiene solución, déjame hablar con tus padres… -No tengo padres, murieron cuando yo era pequeña, quien me crio es mi hermana mayor, quien se encuentra en proceso de divorcio, pero ya esta saliendo con alguien, que por cierto el hermano de ese alguien es mi profesor que también me invito a salir…lo siento hablo demasiado.
-Tranquila es bueno saber mas de ti, veo que estas pasando por mucho, pero sabes algo, soy muy paciente, esperare a que las cosas mejoren y hablare con tu hermana, hasta eso permíteme ser tu amigo y conocernos un poco más, que dices.
Como decirle que no, pensó ella, aparte de amable era empático y muy atractivo, de hecho, mas guapo de lo que recordaba, Anna asintió con la cabeza y miro el camino, algo estaba pasando a su alrededor, en un día tres chicos habían mostrado claro interés en ella, interiorizando un poco esos hombres encendían las alarmas de peligro en su cabeza, tal vez estaba exagerando, tal ves era el temor de salir lastimada, pero estaba lista para amar y ser amada, romper los bloqueos mentales que ella mismo se impuso para no parecer necesitada o de fácil acceso, como alguna de sus amigas, ya en la vida adulta importa mas lo que tu crees de ti misma, que el qué dirán los demás, al menos ese era el ejemplo de su hermana, años de matrimonio siempre siendo ejemplo de esposa y madre, para que Ernesto le sea infiel y las dejara por otra, dejo a su hermana por otra, tenia que aprender a separa sus sentimientos, Ernesto no era su padre, era su cuñado, no la dejo a ella, dejo a su hermana, pero si era así, porque oprimía su pecho un sentimiento de perdida y abandono; Anna llego a casa dudo un poco en contarle a su hermana lo que había acontecido en su día, pero lo soltó todo, cada detalle sin ocultar nada.
-Crees que debo salir con Rafael o Ben.
-Recuerdo cuando tu problema mas grande era si usar ropa negra o vestirte como Adam Sandler, cuanto has crecido ahora tienes problemas amorosos.
-Parece que te divierte.
-Un poco… pero que quieres hacer tú, ¿hay uno que llame tu atención más que otro?
-Tomás… – ¿Tomás?
-El no me ha invitado a salir, me intriga mas que los otros dos, si lo vuelvo a ver lo invitare a salir, así por descarte los otros dos quedan fuera.
-Y si dice no gracias, que harás.
-Ahí la descartada seré yo ja, ja, ja.
-No seas cobarde sal una vez con cada uno y si las cosas salen bien la decisión la tomaras segura.
-Sabes que odio las complicaciones, e huido de ellas todo este tiempo.
-La vida siempre esta llena de complicaciones es hora de que aprendas a lidiar con ellas, aprende a lidiar con las complicaciones.
Esa noche Anna se durmió pensativa, porque le estaba pasando esto, sus planes se estaban tergiversando contra su voluntad, por un lado, estaba Benneth el chico que la salvo de un momento incomodo era alto y musculoso, por otro Rafael que no tenía nada que envidiar a nadie tenía un cuerpo igual de esculpido como un ex jugador de futbol americano y por último Tomás quien a simple vista encanta y seduce, pero algo en él era oscuridad pura.
Manos recorrían su cuerpo, rozando sus pezones y apretando su carne, una lengua húmeda rozo su oreja derecha y chupo su lóbulo, otra lengua húmeda lamio y chupo el lado contrario en su cuello, una tercera lengua húmeda chupo y mordió su pezón, abrió los ojos de golpe y casi grita al verse desnuda sobre una bandeja de plata rodeada de verduras y vegetales, levanto un poco la cabeza y visualizo una mesa llena de comida, ella se encontraba como el platillo principal sin poder moverse de forma voluntaria, Ben chupaba su pezón, Rafael lamia su cuello y Tomás chupaba el lóbulo de su oreja, debía ser un sueño pensó, una escena así no puede ser real, los hombres presentes la miraron directamente a los ojos y sonrieron de forma maliciosa, Anna observo los movimiento de cada uno totalmente absorta, Ben dejo su pezón rojo y duro para continuar con el siguiente, un golpe de placer la invadió, cada sensación la comían por dentro era como si miles de miles de gotas de electricidad recorrieran su cuerpo en ese momento, Rafael abandonó su cuello y se deslizo por la clavícula pasando por el pezón que Ben dejo duro y rojo, dirigiéndose hasta su vientre acunándose en su ombligo dando pequeños mordiscos alrededor y luego lamiendo para aliviar el ardor, Tomás introdujo su lengua en su oreja y la lamio antes de trazar un camino de besos hasta sus labios, los beso suavemente su lengua se abrió camino al interior de su boca hasta encontrarse con la lengua de Anna, era cálida y húmeda, acaricio las paredes de sus mejillas y su paladar, luego con un movimiento rápido la cupo tan fuerte que parecía querer arrancarla, sus ojos se abrieron de golpe y se desorbitaron Rafael y Ben se encontraban entre sus piernas, una lengua húmeda paso por su clítoris, otra lengua húmeda lamio su coño, Tomás camino de forma lenta y se posiciono con los otros entre sus piernas y su lengua húmeda trazo círculos en su ano, todos estaban chupando, rozando o lamiendo, su clítoris estaba duro, su coño húmedo, su ano palpitando, pero no encontraba la tan deseada liberación, entonces sintió como unos dedos entraban en su coño y otros dedos se introducían lentamente en su ano, una lengua seguía chupando y haciendo círculos en su clítoris mientras pellizcaba su pezón, los tres estaban formando un frenesí de placer en su cuerpo, lo movimientos de los dedos se volvieron más rápidos, escucho a los hombres gemir, todos hacían sonidos guturales, Anna estallo en gemidos escandalosos, mientras la miraban con suficiencia, sus ojos se llenaron de lágrimas al sentir su deseo acumularse en su vientre, la estaban follando tan rápido y profundo que su cuerpo convulsionó de placer y sintió como si una explosión húmeda saliera de su cuerpo, Rafael y Ben lamian sus dedos llenos de los jugos de Anna, Tomás se posiciono entre sus piernas lamio lo que quedaba de humedad y la follo con la lengua, quería extraer cada gota de su interior para él, una segunda oleada la golpeo estremeciendo su cuerpo, Rafael se posiciono sobre su pezón y Ben sobre su trasero, iniciando una nueva oleada de chupa, succiona y muerde, estaba ebria de placer cuando sintió una cuarta mano agarrar su otro pezón, era Ernesto.
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