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Peligrosa Seducción - Capítulo 43

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  3. Capítulo 43 - 43 Síndrome de Electra
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43: Síndrome de Electra 43: Síndrome de Electra Tropezó con la silla de su escritorio al levantarse rápidamente de la cama, todo había sido un sueño o pesadilla, Ernesto en su sueño, nunca lo había visto de esa forma ¿o sí?, era su cuñado, casi un padre para ella ¿o no?, prefirió ignorar esa parte del sueño y pensó en los demás participantes.

Las manos de Ben, los besos de Rafael y la lengua de Tomás, los recuerdos la excitaban, pero pensar en Ernesto hacía que una sensación extraña le recorriera el cuerpo, siempre sintió admiración por él, era el esposo de su hermana, era imposible que él se fijara en ella y que ella se fijara en él, estaba sobre pensando y eso nunca termina bien, aparto los pensamientos de su cuñado y se metió a bañar.

Amelia estaba lista para salir, los exámenes están a la vuelta de la esquina y necesitaba estudiar más, las sesiones privadas con Chris en su apartamento la ayudaban mucho, en todos los sentidos.

Nadie en la facultad sospechaba de ellos, tenían reglas claras, cero contactos físicos, nada de palabras doble sentido y cero coqueteos en clases.

Era difícil para ambos porque cuando por fin estaban solos no podían dejar de besarse y tocarse.

Katte estaba concentrada en los exámenes también, no quería seguir dependiendo de la pensión de su ex y necesitaba ser ejemplo para su hija, Juan Pablo faltaba con frecuencia, en ocasiones se dormía en clases y tenia muy mala cara, sus amigas intentaron animarlo pero siempre se excusaba diciendo que tenia asuntos pendientes o cosas familiares que resolver, el chico jovial y alegre que conocieron al inicio del semestre ya no estaba, Amelia y Katte tenían las caras enterradas en libros cuando él llego.

-Estas bien -pregunto Katte-.

-Noche difícil, dormí muy poco.

-Espero puedan resolver los problemas pronto en tu familia para que puedas descansar.

-De que están hablando -pregunto Amelia-.

-Cierto, como has estado “tan ocupada” estos últimos meses, no te he contado que la familia de Juan esta pasando por una situación compleja, uno de sus familiares esta en el hospital y a no tener mas familia cercana se están turnando para cuidarlo por la noche en el hospital, por eso Juan tiene esa cara, es por no dormir.

-Lamento que estes pasando esto, hay algo en lo que pueda ayudar.

-Gracias a las dos, pero realmente no, mi familia es muy tradicional y no permiten que nadie externo a nosotros los cuide, me tengo que ir, nos vemos luego.

Con esa disculpa Juan salió a toda velocidad del salón, se metió al baño de caballeros y reviso que no hubiera nadie en los cubículos, saco un celular de forma extraña de su tobillo y contestó.

-Estas en un lugar seguro.

-Afirmativo -dijo JP-.

-Tenemos nueva información, a las mil seiscientas en el punto de control.

-Copiado.

Colgó y volvió a guardar el extraño aparto en su tobillo, se levanto el dobladillo del pie izquierdo y saco una arma nueve milímetros, la reviso, cargo y la puso nuevamente en su posición, nadie sabia quien era realmente Juan Pablo y si es que ese era su nombre realmente, todos lo conocían como el extranjero que estaba estudiando en la universidad estatal, el chico carismático y alegre con risa contagiosa que se hacia amigo de todos, un extraño sujeto vigila a Juan desde lo lejos, él lo nota y lo sigue, el sujeto camina por el campus como si fuera el dueño del lugar, imperturbable, confiado, dobla en la esquina de un edificio y se hecha a correr, Juan hace lo mismo, el sujeto es veloz, pero Juan es más, lo taclea como si fuera jugar de futbol, saca su arma y lo apunta, el sujeto alza sus manos en señal de rendición, la capucha que cubría su rostro se desliza suavemente hacia atrás, un cabello largo color dorado se asoma y Juan expulsa el aire que llevaba presionando su pecho.

-Lily, ¿Qué demonios haces aquí?

Casi te disparo.

-Sabía que si corría me alcanzarías, siempre fuiste el más rápido en la academia.

Lily tiene el cabello dorado y largo, sus largas pestañas impactan con sus ojos azul cielo, su cuerpo es delgado, pero con músculos, traía unos baqueros rasgados y una camiseta ceñida al cuerpo color negro.

-Te extrañe tanto.

Se lanza a sus brazos y le da un beso profundo, Juan responde el beso tomándola de las caderas y acercándola más a él.

-Es peligroso que estes aquí, quien te autorizo a contactarme, pondrás en peligro toda la misión.

-Por eso estoy aquí, hay un doble agente, alguien le esta informando a la “reina” todos nuestros movimientos, hasta que lo hallemos mantén un perfil bajo, la vigilancia se redujo a los agentes de confianza, los blancos siguen siendo observados, pero con un solo agente, tu objetivo esta saliendo con el exmarido, entiendo cual es tu misión, pero te advierto no te pases.

-Esta misión en más difícil de lo que pensé, ella no cede a mis encantos.

Lily le dio un golpe de puño en el hombre y se mordió el labio, le entrego una memoria de almacenamiento y se fue dándole un beso casto en los labios.

Lo guardo en su bolsillo y giro en sus talones cuando vio a la distancia a sus amigas caminando, corrió de regreso hasta ellas y las abrazo por los hombros una a cada lado, su semblante cambio una extraña sensación de alivio lo invadió, las noches de vigilancia se acabaron y por fin podría dormir por lo menos más de cinco horas seguidas sin temor a que todo falle, su misión recién estaba empezando, las conversaciones con Katte le sirvieron para sacar información sobre los gustos de Amelia y como podría ayudarlo a estar más cerca de ella, con lo que no contaba era con la presencia de Chris, su piedra en el camino, tenia mucho terreno que cubrir gracias a él, pero no era del todo malo, era muy conveniente que ambos objetivos se encuentren siempre juntos.

Cuando llego a su departamento, dejo el arma y la placa con las siglas D.E.A en el cajos de su mesita de noche, se saco las botas y lo jeans, tenía un cuerpo musculoso, un tatto de la virgen en un costado de sus costillas unas líneas de finas cicatrices que mostraban los peligros en los que estuvo por su trabajo, camino hacia un costado de su habitación una gran pizarra mostraba fotos e información, hilos rojos entrelazados entre si, mostrando conexiones entre individuos, y en un costado la foto de Amelia con Ernesto del día de su boda, Juan Pablo saca una cerveza y la bebe estudiando la pizarra, un enunciado “reina” estaba sin foto aun.

-Te encontrare estes donde estes.

Tomo la cerveza de un trago, aplasto la lata con la mano y camino a la ducha.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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