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PENTRIX "El camino del heroe" - Capítulo 21

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21: Capítulo 45.

Adiós Coronel 21: Capítulo 45.

Adiós Coronel En un almacén cualquiera de los que abundan en la ciudad, un grupo de mercenarios planea su próximo golpe.

Su objetivo: un edificio de comunicaciones y, dentro de él, la CEO, Ioahnnes.

El plan es tan simple como ambicioso: secuestrar a la ejecutiva de alto rango y exigir un rescate millonario.

A la cabeza de la operación está un Evo apodado Snake.

Todos en su equipo, incluido el segundo al mando, Cobra, son ex soldados de la corporación.

Como antiguos miembros, conocen cada rincón, cada protocolo de seguridad y cada punto vulnerable del edificio.

Esa experiencia les otorga la confianza de que su plan es infalible y su éxito inevitable.

Un poco más tarde, un helicóptero se aproxima al edificio de comunicaciones desde el aire.

En su interior, la autoritaria Ioahnnes Benedictus III, miembro de la Ordo Benedictorum, se prepara para aterrizar junto a su secretaria y su personal de seguridad.

Todo parece indicar que será un día de trabajo más.

Los pilotos solicitan autorización y, en el helipuerto del edificio, el personal observa cómo el helicóptero desciende y comienza las maniobras de aterrizaje.

El vehículo toca tierra y el equipo de seguridad corre para garantizar que los pasajeros estén a salvo.

Todos descienden, incluida Ioahnnes, quien se dirige a su oficina con la misma rutina de siempre.

Mientras tanto, en los túneles subterráneos de servicio, la invasión de los mercenarios ha comenzado.

Entre tubos oxidados y humedad, avanzan sigilosamente para infiltrarse en el edificio.

En el cuarto de calefacción, un guardia es reducido por su propio compañero, que resulta ser el infiltrado.

Este abre una reja en el piso y, uno a uno, los mercenarios ingresan.

Rápidamente se disfrazan con trajes, corbatas e incluso credenciales de identificación para mezclarse con el personal.

El líder, Snake, se limita a hacer señas para que avancen y se dividan en sus posiciones.

En otro sector, el grupo comandado por Cobra espera pacientemente junto a un helicóptero camuflado como aeronave policial.

Permanecen atentos a la orden que dará inicio a la segunda fase del plan.

Los mercenarios ya disfrazados se dirigen a los puntos de revisión del personal, listos para someter a los guardias y obtener acceso completo a la entrada principal.

Snake, sin embargo, se presenta como un simple mensajero.

Los infiltrados ya han tomado el acceso principal y le permiten pasar.

Se dirige a los elevadores, preparado para alcanzar el último piso.

Con el camino despejado, los demás mercenarios se despliegan hacia áreas estratégicas del edificio: comunicaciones, vigilancia y, sobre todo, las alarmas, en un despliegue táctico calculado.

Arriba, Ioahnnes trabaja frente a su inseparable computadora personal, sin sospechar el peligro que se aproxima.

Snake asciende piso por piso hasta llegar a su destino.

La puerta del elevador se abre lentamente.

Al final del pasillo se encuentra la oficina de Ioahnnes.

El mercenario avanza decidido.

Se aproxima sigilosamente a la puerta, extrae un arma eléctrica, la abre de golpe y se introduce… pero la oficina está vacía.

De repente, el silencio se rompe con el estruendo de un arma de fuego.

Ioahnnes emerge desde detrás del escritorio, disparando sin vacilar.

Los balazos retumban en el piso, mientras Snake logra cubrirse justo a tiempo tras la pared.

Al instante, las luces del edificio se apagan.

Es la señal: los mercenarios se despliegan según el plan.

Snake retira el seguro de una granada de gas, la lanza al interior de la oficina y un humo denso, verdoso, comienza a llenar el aire.

En un acto de desesperación y astucia, Ioahnnes lanza una granada de fragmentación contra la pared.

La explosión abre un enorme boquete, por el cual el gas verdoso y el humo negro comienzan a escapar, revelando que la batalla por el edificio ha iniciado.

En la base de Xtream, una alerta resuena: un edificio expulsa humo.

El Coronel Soul reúne de inmediato a todo el equipo.

Abordan el camión y parten hacia el lugar sin vacilar.

Dentro del vehículo, Elektrobyte da instrucciones: —Chicos, no sabemos qué ocurre, así que extremaremos precauciones.

Puede que solo sea un incendio.

—¿Alguien sabe por qué el Coronel trae su uniforme de Xtream?

—pregunta Kage.

Todos miran al veterano militar, quien acomoda su uniforme con orgullo.

—Hey, chicos, ¿por qué me miran así?

¿Creen que no disfruto patear algunos traseros también?

—dice con una sonrisa.

Rook, al volante, comenta: —Se ve bien, Coronel.

—El lamebotas ha hablado —responde Quikshot con burla.

Réflex levanta el pulgar en señal de aprobación, mientras Pentrix sonríe divertido ante las bromas.

De vuelta en el edificio, las luces de emergencia se encienden.

Ioahnnes ha logrado escapar por las escaleras, huyendo momentáneamente de sus captores.

El personal de seguridad es diezmado por los mercenarios, pero ella consigue llegar hasta donde su equipo la espera.

—Bien hecho, Ismael.

Debemos avanzar y salir de aquí —ordena.

—Señora, ¿qué pasará con el resto del personal?

—pregunta Ismael.

—¡Descartables!

—responde Ioahnnes sin titubeo.

El equipo de seguridad, armas en mano, avanza buscando una salida.

Abajo, el camión de los héroes Xtream ha llegado.

Los siete miembros descienden y observan el último piso del edificio, del cual emana humo.

Elektrobyte y el Coronel Soul se aproximan a la entrada, donde el personal del edificio les asegura: —La situación está controlada.

Solo es un incendio en la parte superior.

Por favor, retírense.

El Coronel Soul sonríe con calma.

—Está bien —responde, dándose la vuelta para regresar con el equipo.

Pero enseguida murmura a Elektrobyte: —Algo extraño está pasando.

No han evacuado a nadie… y eso no corresponde a un simple incendio.

Elektrobyte le pide al Coronel Soul que derriben a los guardias, pero Pentrix se adelanta: —Yo iré primero, Coronel.

—Yo te acompaño —añade Quikshot.

—¡Heyyyy!

—protesta Elektrobyte, pero el Coronel interviene con firmeza: —Busquemos otra entrada.

Rook, Kage y Réflex, síganme.

Elektrobyte observa al Coronel, pero finalmente concede: —Ellos estarán bien, ya sabes cómo son.

Vamos por otro camino.

Pentrix y Quikshot llegan a la entrada, donde un guardia los detiene nuevamente: —La situación está controlada, ya se lo dijimos al otro tipo.

Por favor, retírense.

Quikshot emerge de detrás de Pentrix y le asesta una patada en el estómago, derribándolo.

Pentrix toma al otro guardia del cuello, lo estrella contra la pared y luego contra el suelo, dejándolo fuera de combate.

Ambos irrumpen corriendo en el edificio.

Dentro, la seguridad de Ioahnnes combate ferozmente contra los mercenarios.

Los disparos derriban a varios enemigos, pero la lucha continúa.

En el cielo, el helicóptero policial clonado avanza.

Cobra aterriza en el helipuerto y descienden más mercenarios armados.

Mientras tanto, por las escaleras de seguridad, el resto del equipo Xtream prosigue su avance.

Aún en el primer piso, Pentrix y Quikshot se aproximan al área de acceso del personal.

Un grupo de mercenarios los intercepta: —¡Alto!

—grita uno—.

Es un acceso restringido.

¡Aléjense!

Pentrix los ignora y sigue caminando.

Un mercenario desenfunda una ametralladora Gatling y vocifera: —¡No lo repetiré, lárgate ahora, héroe!

El arma comienza a girar, lista para disparar.

Pero, para sorpresa del mercenario, el cañón se detiene de golpe.

Una energía azul envuelve el arma, obligando al hombre a soltarla.

El arma queda suspendida en el aire, se retuerce dentro de la burbuja y se encoge cada vez más.

El metal incandescente se derrite hasta convertirse en un charco líquido que cae a los pies del mercenario, quien retrocede balbuceando: —Santo… Dios… Quikshot aparece una vez más detrás de Pentrix.

Activa su poder, dando vida a una de sus armas de plasma, mientras advierte a los mercenarios: —Ahora es mi turno.

Su energía se despliega en las manos, las armas cobran fuerza y comienza a disparar contra ellos.

A mitad del edificio, el Coronel Soul y el resto del equipo son interceptados por un grupo de mercenarios.

—¡Ríndanse, héroes!

—grita uno de ellos.

Los héroes permanecen inmóviles.

Elektrobyte ordena: —Kage, es tu turno.

—¡Sí, jefesita!

—responde ella, y corre hacia los mercenarios.

Desenvainando su espada, Kage corta las armas de sus oponentes con una velocidad fulminante.

Réflex, que ha absorbido una estructura metálica, se lanza contra otro enemigo.

Este intenta apuñalarlo con un cuchillo, pero la hoja se rompe al contacto con su piel endurecida.

Sin inmutarse, Réflex le asesta un golpe brutal en el rostro, dejándolo sin dientes y desmayado.

Rook toma a los mercenarios desarmados como muñecos de trapo, estrellándolos contra las paredes.

Elektrobyte combate cuerpo a cuerpo con varios más, descargando su energía eléctrica para dejar fuera de combate a cuatro oponentes al mismo tiempo.

El Coronel Soul, con una gran sonrisa, pelea como un boxeador experimentado, ridiculizando a su adversario con cada movimiento.

Unos pisos más arriba, Ioahnnes y su diezmado equipo de seguridad están rodeados.

Por un lado, Snake dispara sin tregua; por el otro, Cobra bloquea la salida.

—Señora, nos tienen rodeados.

A este paso no duraremos mucho —dice Ismael, con la voz quebrada.

—¿Cuánta munición nos queda?

—pregunta Ioahnnes, manteniendo la calma.

—Solo unos minutos, señora.

—Sigan disparando.

De repente, la puerta detrás de Snake se abre de golpe.

Un mercenario sale volando y se estrella contra el suelo.

Kage entra con su espada en mano.

Todos la observan con asombro, mientras ella los examina con frialdad.

Sin darles tiempo a reaccionar, corre y destruye todas las armas, desarmando a los mercenarios en un instante.

Desde su improvisado escondite, Ismael grita: —¡Bajen las armas!

¡Señora, al piso!

Kage termina de desarmar a los enemigos y se planta frente a Snake.

En ese momento, el resto del equipo emerge por las puertas.

Elektrobyte descarga sus poderes eléctricos, mientras Rook se lanza contra Cobra en un duelo de titanes corpulentos.

Pisos más abajo, Quikshot y Pentrix han neutralizado a todos los mercenarios y comienzan a evacuar el edificio, guiando a los civiles hacia la salida.

Quikshot informa por radio: —Los pisos inferiores están seguros y despejados.

—Entendido.

Esperen abajo —responde Elektrobyte.

Arriba, Snake desenfunda un enorme cuchillo militar y se dirige a ella: —Esto no es un juego, pequeña… ahora te haré entender.

Kage solo bosteza, se estira, entrelaza sus dedos y los truena.

—Bien, tonto.

Pero te advierto que cometiste un error.

Se abalanza sobre Snake con rapidez.

Él intenta apuñalarla, pero la ninja le toma el brazo, salta en el aire sin soltarlo y gira.

El brazo de Snake se quiebra con un crujido, y él grita de dolor mientras suelta el cuchillo.

Kage lo golpea sin piedad, culminando con una poderosa patada que lo deja fuera de combate.

Réflex, Elektrobyte y el Coronel Soul continúan incapacitando a los mercenarios.

Rook enfrenta a Cobra en un despliegue de fuerza brutal: lo lanza contra la pared y lo golpea con tal intensidad que su adversario apenas logra cubrirse, retrocediendo con cada impacto.

Elektrobyte se acerca al personal del edificio que aún yace en el suelo.

Los ayuda a levantarse y les ordena evacuar: —El edificio ya está seguro.

Pueden salir por la puerta principal.

Dos héroes más abajo ya han despejado la zona.

Ismael agradece a la heroína: —Gracias por la ayuda.

El grupo se retira, protegiendo a Ioahnnes.

Arriba, Rook logra que Cobra rebote contra la pared con un puñetazo.

Mareado, comienza a toser y se incorpora lentamente.

De pronto, suelta una carcajada.

—¡Jajaja!

Estúpidos héroes —dice, mientras extrae una granada y le quita el seguro.

El clic metálico retumba en la sala.

Elektrobyte, que estaba luchando contra otro mercenario, ve la granada y corre hacia Cobra.

Pero antes de que pueda alcanzarlo, el Coronel Soul la empuja y grita: —¡Todos, abajo!

El Coronel, más cercano, se abalanza contra Cobra.

Levanta un cuchillo de caza y, en un acto heroico, lo clava en la espalda del enemigo mientras lo abraza con fuerza para impedirle escapar.

La granada estalla, y la explosión sacude el piso, derribando tanto a héroes como a mercenarios en un brutal estallido.

Después de la detonación, el polvo se asienta.

Elektrobyte es la primera en levantarse, aturdida, con la visión borrosa y los oídos zumbando.

Grita con desesperación: —¡NOOOOOO!

Kage, que no alcanzó a cubrirse por completo, se siente mareada y débil.

Al tocarse el abdomen, descubre un trozo de metal incrustado y un hilo de sangre.

—Tranquila —le dice Réflex, acercándose—.

No lo saques.

La recuesta en el suelo y le pide: —No te muevas, no hables.

Permanece despierta, ¡vamos!

—mientras revisa la herida.

Rook, con expresión de horror, corre hacia donde están Elektrobyte y el Coronel Soul.

Abajo, en la entrada, el equipo de seguridad de Ioahnnes llega al vestíbulo.

Quikshot los ve y les hace señas para que evacuen.

En ese instante, Pentrix observa la salida con Ioahnnes a su lado.

Justo cuando ella levanta el rostro para mirarlo, él voltea en dirección contraria; ninguno logra ver el rostro del otro.

—Ha habido una segunda explosión —advierte Ismael—.

Quizá sus amigos necesiten ayuda.

Quikshot y Pentrix no lo dudan: corren de regreso al interior del edificio.

Ioahnnes, sin embargo, no alcanza a reconocer al héroe.

El Coronel Soul, aún con vida, balbucea con un hilo de voz: —Gracias, chicos… fue un placer luchar a su lado.

Siempre fue un placer.

Lía, llorando desconsolada, le ruega: —¡No hable!

Estará bien.

¡Rook, tu botiquín médico, rápido!

El Coronel, con dificultad, seca las lágrimas de los ojos de Lía.

—No llores.

Es parte de ser héroes.

Ahora tú dirigirás a los chicos.

Tendrás que ser fuerte y continuar.

Mi camino termina aquí… el de ustedes aún sigue.

En ese momento, Quikshot y Pentrix entran en la escena, presenciando la tragedia.

El Coronel se dirige a Pentrix: —A… acércate, muchacho.

Pentrix se arrodilla.

Con sus últimas fuerzas, el Coronel toma la nuca del joven y le susurra al oído: —Tú… ya sabes cuál es tu camino.

El teniente Jhon Pretzelman me lo dijo antes de morir.

Sé que pronto te marcharás, pero antes… acaba con todos esos miserables que han dañado a la humanidad.

No temas luchar.

Pentrix levanta la mirada y ve el helicóptero de los mercenarios aún estacionado en el helipuerto.

—¡Rook, Réflex!

—ordena—.

Saquen a Kage, rápido.

Quikshot se acerca también, arrodillándose junto al Coronel.

En ese instante, el veterano se desvanece y cae.

Pentrix abraza a Lía, que llora desconsolada en sus brazos.

✦ Fin de capítulo ✦

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