PENTRIX "El camino del heroe" - Capítulo 22
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
22: Capítulo 46.
El duelo 22: Capítulo 46.
El duelo Sobre el bruñido ataúd de madera oscura, Lía (Elektrobyte) deposita con delicadeza una fotografía enmarcada junto al Coronel Soul.
Tras ella, un muro de apoyo silencioso: Pentrix, Quikshot, Réflex y Rook, todos con sus uniformes de héroes, se funden en la misma pena.
Con voz quebrada por la emoción, pero firme en su convicción, la líder inicia su despedida solemne: —Gracias, Coronel.
Usted fue un verdadero héroe.
Me rescató de ser una niña perdida en las calles para convertirme en una heroína.
Sin esa oportunidad, quizá ni siquiera estaría viva.
Usted salvó a Kage, a Réflex y a Rook de aquel horrible orfanato.
Nos entrenó para ser lo que somos hoy: mejores personas, mejores Evos, mejores héroes.
Y le prometo que no lo decepcionaremos.
Las lágrimas descienden por sus mejillas.
—Usted fue el padre que se preocupó por nosotros —prosigue, la voz ahora convertida en un susurro cargado de dolor—.
Nos dio un hogar y, más que eso, un propósito.
Adiós, querido amigo, líder, mentor y padre.
El ataúd desciende lentamente, y el grupo se funde en un abrazo colectivo, unidos por el vacío que ha dejado en sus corazones.
Un par de personas —un hombre y una mujer— se acercan a los héroes, dirigiéndose específicamente a Elektrobyte.
Uno de ellos habla con solemnidad: —Lamentamos mucho su pérdida, nuestras más sinceras condolencias.
Ambos se identifican: —Somos amigos del Coronel Soul.
Formamos parte de la Resistencia contra la Corporación.
Lamentamos profundamente este momento.
Su compañera, Kage, está en buenas manos y recuperándose.
La mujer continúa con voz firme: —Perdimos a nuestros líderes: MIND, BODY y SOUL.
Todos ellos fueron guías excepcionales.
Pero seguimos aquí, apoyándolos como el Coronel nos lo pidió.
Cuentan con nuestro respaldo incondicional en su lucha contra los villanos, los Evos y la propia Corporación.
Ambos se acercan a Elektrobyte y la envuelven en un abrazo profundo.
Luego, los dos grupos se alejan del lugar.
En el hospital, en una habitación tranquila, Kage se recupera.
Al ver entrar a Réflex, intenta incorporarse de la cama.
—No te levantes, aún estás herida —dice él, con una voz suave pero firme.
La joven heroína permanece inmóvil.
—¿Cómo están todos?
¿Especialmente Lía?
—Todos estamos afectados —responde el joven héroe, sentándose junto a la cama—.
Lía es fuerte, pero es quien más sufre.
Réflex toma la mano de su novia.
—Vamos, tontita.
Descansa un poco.
No te preocupes por nada ahora, solo concéntrate en recuperarte.
Ambos se quedan tomados de la mano, compartiendo el dolor en silencio.
En la base Xtream, el dolor se canaliza de formas distintas.
Quikshot descarga su furia contra los blancos, disparando sus armas sin descanso.
Cerca, Rook golpea un saco de boxeo con brutal intensidad, cada puñetazo resonando como eco de su frustración.
Ambos entrenan con la intención de desgastar el dolor que los consume.
Mientras tanto, la líder, visiblemente afectada, camina hacia el jardín zen donde Pentrix medita en silencio sobre su roca.
Se aproxima con cautela.
—¿Hay espacio en tu roca para otro?
—pregunta.
Pentrix abre los ojos y se mueve a un lado sin pronunciar palabra, dejando sitio para ella.
Ella se sienta en silencio junto a su compañero.
Él no interrumpe la calma, permitiendo que la quietud llene el espacio entre ambos.
—Siempre es duro perder a alguien, ¿cierto?
—susurra ella.
—Sí —responde él, con voz profunda—.
Lo más duro es el eco… el vacío que dejan.
Pentrix se inclina hacia Lía.
—Debes… debemos ser fuertes y sacar ese dolor del corazón.
Por él.
Por todos.
Elegimos este camino, y muchas veces, en lugar de vítores, aplausos y reconocimientos, habrá dolor.
Los ojos de ella se humedecen.
Abraza a Pentrix, y él le corresponde con firmeza.
Tras un largo instante, ella se separa, lo mira a los ojos, acaricia su mejilla y lo besa.
Pentrix se sorprende, pero guarda silencio.
Lía interrumpe el momento: —Siempre quise hacer esto.
Al principio te odié.
Me hiciste pasar dos semanas de infierno cuando te conocí (Capítulo 4).
Luego todo cambió.
Me hiciste ver la verdad que no quería aceptar.
Y comprendí lo que dijiste aquella vez.
Esto solo es un gracias.
Sé que aún la extrañas, sé que en tu corazón ella sigue viva.
Sé que Anya fue tu verdadero motor y que por ella estás con nosotros.
Elektrobyte se aleja, dejando a Pentrix solo en su jardín zen.
Al día siguiente, la líder llega al hospital con un ramo de flores.
Los ojos de Kage se iluminan al verla.
—Hola, jefa.
¿Cómo te sientes?
—pregunta Kage.
—Hola, pequeña —responde ella con una sonrisa—.
Espero que te estés recuperando, porque pronto tendremos que patear algunos traseros, y quién mejor que la pequeña ninja del grupo.
Kage la observa con sorpresa.
—¿Qué está ocurriendo?
¿Estás segura de que te encuentras bien?
—Me siento mucho mejor —responde la líder—.
Pasé por un momento difícil.
—Oh, entiendo —dice Kage, con su humor habitual—.
¿El chico lindo y tú hicieron cositas indebidas?
Lía sonríe apenas.
—Nada de eso.
Solo fue un beso de agradecimiento.
La ninja abre los ojos con sorpresa e intenta incorporarse, pero el dolor en su vientre la obliga a recostarse de nuevo.
—Santo Dios, Kage, no es para tanto.
No intentes levantarte —dice Lía, mientras ambas amigas continúan conversando, unidas por la tristeza compartida y una nueva esperanza.
En otro lugar, Bigbrain —un villano conocido— ha logrado escapar del sitio donde lo mantenían encerrado.
Ahora trabaja con obsesiva dedicación en un proyecto, con un único pensamiento en su mente: el héroe que lo derrotó de manera humillante (Capítulo 43).
Golpea, moldea y suelda cables eléctricos, ejecutando cientos de simulaciones en su supercomputadora.
Construye algo, pero al encenderlo se quema.
Se lleva las manos a la cabeza, frustrado, y grita: —¡Maldita sea!
En su evidente furia, arroja los objetos de la mesa y destroza sus planos.
Permanece de pie, observando el caos esparcido en el suelo.
En ese instante, una nueva idea ilumina su mente.
Toma un fragmento de lo roto, lo examina desde distintos ángulos, y una sonrisa se dibuja en su rostro mientras murmura: —Eso es.
Días después, Elektrobyte se encuentra frente al equipo Xtream.
Kage aún no ha regresado, pero Lía se dirige a ellos con firmeza: —Chicos, nosotros somos Xtream.
Fuimos forjados por un verdadero héroe.
Él no murió… ascendió a lo más alto.
Ahora nos toca recorrer un camino largo y tortuoso.
Recordando las palabras del Coronel, continúa: —Vale la pena luchar por un mundo sin esclavitud, sin torturas, sin la Corporación, aunque solo sea una pequeña luz en la lejanía.
Mi nombre es Elektrobyte, y si me lo permiten, seré la líder de Xtream.
Réflex, Rook, Kage, Pentrix, Quikshot… nosotros haremos que esa luz no se extinga.
✦ Fin de capítulo ✦