Pokémon: El último en pie. - Capítulo 68
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Capítulo 68: Capítulo 64 Asalto
Ciudad Azafrán
Tras despedir al anciano regresamos a nuestra pequeña casa de alquiler, teníamos la información solo había que formular un plan. Plan que ya tenía en mi cabeza.
Sabrina ya no era una quimera, no era un psíquico especial, solo era uno de los bendecidos por una línea de sangre extremadamente poderosa y una crianza mediocre. ¿por ello deja de ser peligrosa? Por supuesto que NO, el tener tanto poder desde el nacimiento y ningún tipo de educación formal para manejar ese nivel de poder es directamente criminal.
–Realmente kanto esta arruinado, tienen a la psiquica más poderosa de la historia y no supieron capitalizarla…patético…
–Maestro… pero si esta tan poderosa… ¿Por qué… parece ser débil? Con todo lo que nos dijo el señor exlider, no es tan formidable…
–Buena pregunta~ y es algo importante, Oscar hay una diferencia clara entre tener poder y saber usarlo, Sabrina es alguien que “Tiene” Poder, no es alguien que lo “Posea” o “Domine”, si vamos a comparar psíquicos a nivel mundial, hay con facilidad un puñado de bastardos azota mentes que pueden igualar o superar a esa cosa con una mano atada a la espalda.
–¿No entiendo, Maestro?
— Define el verbo “Tener”, Oscar~
–Tener significa que posees, tienes… ¿algo?
–Correcto, a medias… Tener algo no significa que sepas usarlo, Sabrina tiene todo ese poder, pero no sabe usarlo como debería… en mi país tenemos un alto mando con narcolepsia es la psíquica más fuerte actual pero realmente no es tan fuerte, su poder es algo intermitente y con efectos secundarios como tener que dormir cerca de 14 horas seguidas y aun así la he visto levantar un autobús cinco metros en el aire con solo su propia telequinesis.
Los ojos de Oscar temblaron como alguien que entendió una verdad.
–¿Pero maestro, porque rehuía tanto de enfrentarse a ella, sin tener la información?
–Buena pregunta y de respuesta simple~ ¿Qué es más peligroso, un fenómeno de la naturaleza con piel de niña, o una niña con la capacidad consiente de causar desastres naturales?
Oscar solo asintió y volvió su atención a su eevee acariciando su espalda.
–¿Maestro…tendré que luchar contra esa mujer?
–No, ya negocié con el viejo…nos darán las medallas solo hay que rescatar a la esposa del anciano…nada de una “Batalla de Gimnasio” justa y cuadrada…vamos a asaltar el castillo y matar al rey~
–¿Ya veo… cual es mi parte?
–Vigilar al viejo…voy a ponerme un poco rudo con esa cosa…en el peor de los casos…
Saque mi espada y una piedra de afilar.
–Tendré que darle una probadita~
*Siiing*
Oscar solo asintió y continúo acariciando a su eevee, por mi parte empecé a darle mantenimiento a todas mis armas.
***
Ciudad Azafrán – Azotea del Gimnasio Azafrán – 3:45 AM
–¿Listos?
Mire a quienes me acompañaban, Oscar vestía un conjunto de asalto negro, apenas dejando espacio para sus ojos cambiando su aspecto adorable por uno frio y sobrio, el uniforme táctico cortesía del equipo rocket aunque me tome la liberta de teñir la innecesaria R roja de negro también, en su mano una pistola cargada no con dardos tranquilizantes sino con dos cargadores de 12 rondas de balas 9mm hechas de carcazas de magnamite, también tenia dos grandas de humo y una de fragmentación, además de sus pokemons en su cinturón.
–Si, maestro…
La voz tierna de Oscar estaba aplacada por el pasamontaña sobre su rostro, por mi parte había cambiado mi ropa por debajo de mi gabardina, un uniforme parecido al de Oscar, pero la edición ejecutiva, debo admitir que Giovanni si sabe vestir a su personal, fibra de carbono y kevlar entretejido con hilo de Altaria, con remaches y protecciones de corazas de Scizor, todo en negro mate, resistente, flexible y ligero. A parte de mi espada no necesitaba más, pero en mi bolsillo 5 dosis de drogas estimulantes experimentales de la Battle Company, una dosis de adrenalina, 1 suero antídoto, 2 restaura todos en vena y una dosis de veneno paralizante, ya sea que la derrote por las buenas o la deje a las puertas de la muerte, esa cosa va a caer.
–Grendan… por favor…sé que te pedí que rescataras a mi esposa…pero por favor no mates a mi hija, se que es un monstruo, pero aun así…ella…
El exlider se horrorizo un poco al vernos completamente armados y listos para asaltar su gimnasio con las mismas preparaciones que un equipó de operaciones especiales de la policía internacional.
–Anciano… trataremos de no tener que convertir esta extracción en una ejecución…
Sonreí mientras ajustaba las correas de mi uniforme y ajustaba mis guantes.
–Espero que puedas lograrlo.
Bajo la cobertura psíquica del exlider y la frecuencia mágica/fantasma de Magius nos infiltramos en el gimnasio, el aire era incomodo denso, estancado y cargado de energía psíquica tan densa que casi podía masticarla, realmente haber desarrollado sensibilidad a los tipos de energía elemental es un arma de doble filo cuando tienes que entrar en la guarida de una bestia de la naturaleza.
Caminamos en silencio por los pasillos sinuosos y desconcertantes del gimnasio distorsionado y retorcido por la manipulación de la realidad local de Sabrina, Magius estaba a mi lado en su forma original emitiendo un pulso suave, Oscar mantenía la formación con una mano en el arma y en la otra la pokeball de Nidoking.
Por mi parte solo podía seguir el camino y al igual que Magius analizar la frecuencia de onda psíquica de Sabrina y anularla.
Paso a paso nos acercamos a la recamara del monstruo.
***
–Que maravillosa sorpresa, has regresado Padre.
Las luces se iluminaron y allí estaba ella, sentada en una silla de caoba en formato de trono, cojines de terciopelo violáceo, vistiendo un ceñido vestido de lápiz color rojo vino sosteniendo una tétrica muñeca de porcelana, la voz etérea y desprovista de humanidad resonaba por toda la habitación.
–Has traído nuevos juguetes, para que te acompañen Padre.
La mujer no nos miraba su vista estaba enfocada en el anciano, pero aun podía sentir la energía psíquica del Alakazam a su lado vibrar con cada paso.
Dado que hemos perdido el factor sorpresa solo queda cargar.
–¡¡¡SALGAN!!!
***
Dos haces de luz rojas se materializaron en dos pokemons de tamaños diferentes, un enorme Scolipede y un feroz Meowth Galariano.
Entre los dos pokemons una sombra se materializo una figura humanoide Mismagius, tres pokemons flanquearon a su entrenador esperando una orden. Orden que llego en menos de un solo segundo, con una voz fría y mecánica en contraste con la sed de sangre que desprendía el hombre.
–¡¡¡CARGUEN!!!
Cuatro figuras corrieron hacia el cuello de la líder del Gimnasio, los escasos 10 metros que nos separaban fueron consumidos en un instante.
No hubo ordenes verbales cada atacante actuó como una parca, el pokemon fantasma se elevó conjurando un centenar de Bolas Sombras dispuestas y listas para hacerlas llover, el Meowth con garras de acero corriendo con ferocidad sangrienta, por su parte el gigante se movía con una disonante velocidad cercana a la velocidad instantánea chocando contra la barrera psíquica con su cuerpo colosal cubierto de energía toxica y correosa, rompiendo la muralla con fuerza bruta y atropellando al Alakazam quien apenas pudo evadir teletransportándose en un destello azulado reapareciendo al lado de su entrenadora solo para ser alcanzado por el feroz felino y sus garras aceradas.
Otro destello azulado, Alakazam reapareció a 5 metros alejado solo para recibir un baño de proyectiles fantasmas, un centenar de Bolas Sombras llovieron sobre el pokemon psíquico, todo en menos de 5 segundos.
No era una batalla o combate pokemon de la liga o una pelea callejera era una cacería, una ejecución, cada uno de ellos se movía con un solo propósito causar la mayor cantidad de daño posible a su enemigo, no, no lo ven como un enemigo…ellos solo ven…
–Una presa…
Mientras veía como el gigantesco Bicho cargaba con una brutal carga de mega cuerno contra un Alakazam aún bajo metralla, regrese mi visión al hombre que había contratado, el entrenador de estas bestias. Él estaba allí con su espada cubierta por una luz de aura grisácea distintiva del espectro fantasma, pero con algo inquietante en ella, su espada buscaba el cuello de mi hija, trate de decir algo, pero mis palabras se atragantaron en mi garganta, no por la contradicción y la culpa, no temía por la vida de mi hija, pero no estaba en condiciones de hablar, el pequeño, el niño andrógino a mi lado ya había colocado el frío acero de su arma contra mi cabeza.
–Ni interrumpa la operación…King cúbrenos.
Del bolsillo del pequeño un enorme Nidoking salió y se coloco frente a nosotros recibiendo la metralla de escombros resultante del choque entre Scolipede y Alakazam, la carga con megacuerno había dado en el blanco, el brazo izquierdo de Alakazam yacía flácido a su costado y doblado en sentido contrario claramente roto partes de su pelaje supuraban sangre mientras otras estaba magulladas, sentí un escalofrió en solo unos pocos segundos, el Ace de mi hija, el pokemon inicial que yo, ingenuamente coloque al lado de su cuna, el pokemon psíquico con mayor potencial de kanto a sido reducido pero aun faltaba algo y allí estaba con una sonrisa psicótica el felino apareció a la espalda de Alakazam y Mordió su cuello, si ceremonias ni elegancia, las mandíbulas recubiertas de energía tipo siniestro se cerraron como una prensa hidráulica.
No pude continuar viendo así que volví mi atención a mi hija, contrario a lo que temía ella estaba allí, indiferente a todo el caos, o tal vez no ha podido reaccionar a todo el asalto, solo han pasado poco mas de 15 segundos y ya está él. El heredero de ese clan despreciable a centímetros de su cuello.
LA LUZ Y LA CHAMBA NO AYUDAN!!!!
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