Pokémon: El último en pie. - Capítulo 69
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Capítulo 69: Capítulo 65 Jaque Mate
Gimnasio Azafran–¿Has traído un asesino padre?
Mire a mi padre, mientras el dolor de Alakazam corroía mi mente, era una sensación incomoda y molesta, lo más molesto es este hombre, su mente era una sombra, ya conocía su plan, la mente de mi padre tenía fugas, así como la del niño, aunque fragmentada aun podía tomar la información, este hombre era un problema, pero nada está fuera de mi control, solo una palabra y su mente se abrirá, será un maravilloso juguete para mi colección.
–¿Dime Asesino, que te ha ofrecido mi querido padre por tus servicios?
*CLANK*
En lugar de una respuesta el hombre solo dio otro golpe con su espada sacudiendo mi barrera ¿Este Acecino siquiera era humano? Mi barrera puede soportar sin problemas un hiperrayo pero acaba de temblar con solo un movimiento…no es posible… espera…esa energía…
–Fantasma.
–Correcto…
A mis palabras el hombre solo respondió con una sonrisa cruenta, su espada volvió a caer ahora más pesada, más afilada perforando y solo deteniéndose a escasos milímetros de mi cuello chocando contra la barrera, no podía distraerme, ignore el dolor de mi compañero, corte la conexión por primera vez en años, podía sentir como el dolor compartido mermaba pero mis defensas subían, aun así el frio de la hoja en mi cuello, me hacía temblar “Muerte”, la esencia misma de esa palabra, ese concepto que se me hacía tan distante y ajeno ahora estaba aquí, frente a mí en la forma de este asesino.
Alakazam estaba fuera de combate apastado en un charco de su propia sangre mientras su brazo derecho estaba visiblemente roto y su cuello ligeramente torcido, aun vivo pero incapaz de ayudarme, el resto de mi equipo serian solo carne de cañón, sacrificio para esas bestias.
–No te distraigas…
La voz plana, pero con una ligera molestia del hombre helo mi sangre, otro golpe, no con su espada, una patada pesada hacia mi pecho, sin piedad, sin norma, sin ley, no pude, no, traté lo detuve, pero la inercia aun me saco de mi trono, chocando pesadamente contra el suelo, mi visión borrosa, mi muñeca rota bajo sus botas y su espada ya levantada para cargar contra mí.
–¿Qué cosa eres?
–Un Mercenario…
De nuevo la cuchilla baja buscando mi cuello.
*KLANG*
–Buena defensa…pero~
El hombre sonrió de nuevo y solo pude cerrar los ojos.
–CLAVO
Una palabra, casi como si fuera un comando, la espada del asesino se encendió en una luz negra, todo mi cuerpo, me gritaba, me exigía que huyera, pero no podía, él ya estaba sobre mi sus pokemons cubrían mis salidas, algo bloqueaba mi teletransportacion y este hombre solo significaba dolor y muerte.
*CRACK*
Le sonido de cristales rompiéndose y una oleada de dolor inundo mi cuerpo, calor y frio, la flacidez y la rigidez.
–AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!
Un grito gutural salió de mi garganta, dolía, dolía mucho, el frio metal clavándose en mu carne, no podía entender… ¿Esa era mi voz? ¿esa era mi sangre? No podía entenderlo… no, lo entendía, yo había perdió… ese hombre había roto mis defesas y enterrado su metal en mi carne, cortado, perforando, desgarrando mi cuerpo tendido en el suelo…sus ojos…esos ojos dorados indiferentes me observaban.
***
El retumbar de mis pulsaciones resonaba en mis oídos, la energía distorsión quemaba mis venas junto a la energía maldita, realmente fue una apuesta, el asalto salió bien, la ejecución del Alakazam fue perfecto…pero ella, esa mujer, gracias a Giratina y Arceus es estúpida, el dolor de Alakazam la distrajo, la violencia la distrajo, Magius interfirió su frecuencia y la distrajo, para mi sorpresa todo salió de acuerdo a los esperado, de hecho, mucho más fácil de lo esperado. Sabrina, la mujer, la persona es indudablemente débil, solo fue necesario un poco de trauma físico y lisiar a su pokemon para que su control sobre la realidad mermara lo suficiente como para poder usar nuestra propia energía.
Tres calvos seguidos, tres estocadas seguidas rompieron el muro de protección, su carne fue suave, demasiado suave para alguien de su tamaño, el corte fue profundo y limpio, entre la clavícula y la escapula un solo giro y salida, sacudiendo la sangre de la hoja y envainando la espada en la vaina antes de acercarme a una catatónica Sabrina.
***
–AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!
–Hmmm, parece que regresaste al mundo real… Que date quieta~
–Aléjate de mí…
El pavor en los ojos de Sabrina era algo refrescante, el tono azulado psíquico desapareció dando paso a un lloroso escarlata, lagrimas e hipo se plasmaban en su rostro, no soy de apreciar el dolor, pero… ¿Sabrina es bastante bonita? Si ignoramos la sangre y sus lágrimas, es… ¿agradable?
Me arrodille a su lado mientras sostenía su brazo herido e inmovilizándola con cuidado, ella misma sometiéndose por miedo y el dolor, lágrimas y gimoteos ahogados, saque gasa, aguja e hilo, vertiendo medicamentos y antisépticos en la herida antes de coserla y sellarla, Sabrina solo se quedo allí, llorando en silencio paralizada por el miedo, un miedo bastante curioso, Magius esta alimentándose de su pánico así como el de su padre, hablando del anciano, esta bastante ocupado lavando el cerebro de todas las personas secuestradas por su hija, Oscar esta ayudando al anciano a mover los cuerpos inconscientes junto a sus pokemons.
–¿Porque me ayudas?
Una voz quebrada y tenue de la chica llego a mis oídos, una voz suave, tierna y confundida.
–Me contrataron para sacarte del sueño…no para dejar que te desangres…
Señale los restos rotos de la muñeca, el medio y representación física de su demencia a lo cual Sabrina solo temblor con pavor y culpa.
–¿Quién eres?
–… solo un mercenario…
Coloque el vendaje hemostático y el cicatrizante antes de ayudar a Sabrina a levantarse y caminar hacia su padre, contrario a lo que se esperaría la chica se apoyo en mi aferrándose a mi camisa, caminando lentamente mientras trataba de mantenerse en calma, pero las lagrimas y el dolor de la herida seguía resonando en su cuerpo, temblando y llorando.
–Padre… ¿Madre?
–Sabrina…
La esposa del anciano, una mujer mayor bien conservada se levantaba con tambaleos tras pasar semanas o meses convertida en una muñeca de porcelana, solo pudo abalanzarce contra su hija y abrazarla con un amor y calidez que solo puede venir de una madre.
Un momento familiar, casi idílico si dejamos de lado sangre en el suelo, los cuerpos de las victimas de transfiguración y el vendaje en el hombro de la chica.
Dejamos que la familia de psíquicos se recuperara y limpiara su desastre, ya volveríamos a cobrar nuestra recompensa, por ahora todo este bajo control.
***
–Darling~
Magius rodeo mi cuello con sus brazos fantasmales mientras frotaba su rostro contra el mío ronroneando feliz y satisfecha, su estomago lleno del miedo de todas las victimas la ha dejado literalmente brillando.
–Estoy tan llena~ tal vez la niña psíquica no sea tan mala~ su trauma es tan delicioso~
–Lo que te haga feliz, Magius… ¿Oscar que aprendimos hoy?
–Hmmm, los psíquicos sangran, pensar en tonterías mientras haces las cosas ayuda a distraer a los leer mente… y… ¿las personas inconscientes pesan mucho?
–Correcto~
Le di unas palmaditas a Oscar quien solo sonrió mientras se relajaba considerablemente, el tuvo su propia tarea, mantener al Anciano vigilado para que no interviniera en un arrebato emocional, puse a Oscar a tomar una decisión bastante pesada, disparar o no disparar… para una persona mayor un solo dardo tranquilizante seria letal.
–Hiciste un buen trabajo… ¿Quién quiere ir a desayunar?
Nos retiramos del gimnasio y regresamos a casa para cambiarnos y descansar un poco, el amanecer aún está lejos y esa familia necesita un poco de tiempo para limpiar su propio desastre.
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