Protocolo de supervivencia: Mi guardaespaldas letal - Capítulo 4
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- Capítulo 4 - 4 Cenizas y oxígeno
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4: Cenizas y oxígeno 4: Cenizas y oxígeno La lluvia del Sector 4 no era agua; era un llanto de hollín y químicos que nos golpeaba el rostro mientras nos alejábamos de la Subestación 9.
Detrás de nosotros, el horizonte estaba teñido de un naranja enfermizo.
Las explosiones sordas de los transformadores seguían retumbando, como el eco de una guerra que apenas empezaba a mostrar sus garras.
Ethan: —”Mis pulmones arden.
Cada vez que inhalo, siento el rastro del vapor y el humo de la oficina de mi tía.
Mi tía…
no puedo pensar en ella ahora.
Si me detengo a llorar, los drones de reconocimiento nos encontrarán antes de que crucemos el puente industrial”.— Sujeté a Hazel por la cintura.
Su peso era cada vez más evidente.
La herida de su costado, cauterizada a la fuerza, debía estar gritando bajo la presión del movimiento constante.
Ella no decía nada, pero sus nudillos estaban blancos de tanto apretar mi hombro.
Hazel: —(Con la voz rota por el frío y el cansancio)— Ethan…
el muelle 14.
Marcus dijo que había un bote de carga automatizado que sale hacia la zona libre a las 04:00.
Si perdemos ese transporte, estaremos atrapados en este cementerio cuando salga el sol.
Hazel: —”Mis piernas se sienten como si fueran de plomo.
El beso…
ese maldito beso todavía quema en mis labios, dándome una energía que no debería tener.
No puedo morir aquí.
No ahora que sé lo que se siente estar viva de verdad”.— Caminamos entre contenedores oxidados y grúas que parecían esqueletos de gigantes metálicos.
El silencio de los muelles era aterrador, solo roto por el chapoteo de nuestros pasos en los charcos de aceite.
De repente, el zumbido familiar de un motor eléctrico nos obligó a lanzarnos tras una pila de neumáticos viejos.
Ethan: —(Susurrando, pegado al oído de Hazel)— Una patrulla de reconocimiento de Oracle.
Silas no va a dejar que nos vayamos tan fácil.
Sus sistemas de rastreo térmico estarán barriendo la zona.
Ethan: —”Tengo que usar la última carga de mi reloj.
Si puedo crear una firma de calor falsa en el muelle opuesto, se alejarán lo suficiente para que lleguemos al bote.
Es un riesgo…
si fallo, nos quedaremos sin comunicación”.— Hazel: —(Mirándome a los ojos, su rostro a centímetros del mío)— Hazlo.
Confío en ti.
Siempre lo he hecho, aunque me costara admitirlo.
Saqué el cable de interfaz de mi muñeca y lo conecté a una caja de distribución eléctrica cercana.
Mis dedos volaban, ejecutando un script de sobrecarga de emergencia.
Ethan: —”Ejecutar: ‘Distracción Térmica’.
Tres…
dos…
uno…
ahora”.— A doscientos metros de nuestra posición, un generador abandonado estalló en llamas, creando una inmensa mancha de calor en los radares de Oracle.
La patrulla giró sus luces de búsqueda hacia el fuego, alejándose de nuestra posición.
Ethan: —¡Corre!
¡Es nuestra oportunidad!
Llegamos al muelle 14 justo cuando el bote de carga, una barcaza gris y sin ventanas, empezaba a soltar sus amarras de forma automática.
Saltamos sobre la cubierta de metal frío segundos antes de que la pasarela se retirara.
Nos arrastramos hacia el interior, una bodega llena de cajas de suministros médicos etiquetadas para la Corporación Oracle.
La ironía no se me escapó: Silas nos estaba sacando de su propio infierno sin saberlo.
Una vez que la escotilla se cerró y el motor de la barcaza empezó a vibrar bajo nosotros, el silencio regresó.
Pero esta vez era un silencio diferente.
Era el silencio de la seguridad temporal.
Hazel: —(Dejándose caer sobre un montón de mantas térmicas, soltando un gemido de dolor liberado)— Lo…
lo logramos.
Estamos fuera del Sector 4.
Ethan: —”Mírala.
Está destrozada, sangrando, y aun así tiene esa mirada de guerrera que me vuelve loco.
Me acerco a ella, no como el hacker que necesita protección, sino como el hombre que no puede estar lejos de su centro de gravedad.
Me senté a su lado, tomando sus manos entre las mías.
Estaban heladas.
Empecé a frotarlas con suavidad, tratando de devolverle el calor que la lluvia le había robado.
Ethan: —Hazel…
sobre lo que pasó antes.
Sobre el beso.
Hazel: —(Mirándome fijamente, con una vulnerabilidad que me desarmó)— No te atrevas a decir que fue la adrenalina, Ethan.
No me hagas eso.
Ethan: —No iba a decirlo.
Fue lo más real que he sentido en toda mi vida.
No sé quién eres realmente, ni de dónde vienes…
pero sé que no quiero ir a ningún lado si no es contigo.
Hazel: —”Mi corazón…
ese músculo que Silas intentó convertir en piedra, está latiendo tan fuerte que duele.
Este hombre no tiene idea del peligro que corre al quererme.
Pero por primera vez en mi vida, no me importa el peligro”.— Hazel: —Soy una sombra, Ethan.
Un arma que se rompió.
Silas me creó para destruir cosas, no para construirlas.
¿Estás seguro de que quieres esto?
Ethan: —(Acariciando su mejilla con el pulgar, apartando una lágrima que se mezclaba con la lluvia)— Soy editor, ¿recuerdas?
Mi trabajo es tomar algo roto y convertirlo en una obra maestra.
No eres un arma, Hazel.
Eres la razón por la que sigo respirando.
Ella se inclinó hacia mí, apoyando su frente contra la mía.
El aroma a ozono y pólvora seguía allí, pero ahora había algo más: la promesa de un mañana.
Ethan: —”Silas Thorne cree que ha ganado porque tiene el control de la ciudad.
No sabe que hemos encontrado algo que su código nunca podrá procesar.
Tenemos el Protocolo Fénix en la nube de Marcus, y nos tenemos el uno al otro.
Que venga con todo lo que tiene.
Estamos listos”.— Nos quedamos así, abrazados entre las cajas de Oracle, mientras la barcaza cortaba las olas oscuras del río hacia la Zona Libre.
Por unas horas, el mundo no existía.
Solo existía el calor mutuo y el sonido de nuestras respiraciones sincronizadas en la oscuridad.
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