Reclamada por el Motero: La colección Primal Howlers MC - Capítulo 127
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- Capítulo 127 - 127 CAPÍTULO 127
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127: CAPÍTULO 127 127: CAPÍTULO 127 —¿Por qué?
—Porque si no lo haces, voy a follarte debajo de esta mesa.
Gimoteé, escondiéndome detrás de la carta.
—Para —siseé.
Él se rio entre dientes.
—Estás encendida, nena, y eso significa que yo también lo estoy.
—No es mi intención estar encendida.
—Me asomé por detrás de la carta y fruncí el ceño—.
Es que besas muy bien.
—Y tú también.
—Se inclinó hacia mí—.
Cuando tu lengua…
—Para ya —le advertí—.
Te pasas.
Él sonrió y volvió a mirar la carta, así que yo hice lo mismo.
Seguía cachonda.
Conseguimos terminar la cena y entonces llegó el momento de volver a mi casa, y yo tenía un pequeño dilema.
Sin embargo, mi dilema se disipó cuando Stoney me acompañó hasta la puerta, me dio un beso rápido pero intenso y me deseó buenas noches.
Dejé que se marchara, luego cerré la puerta con llave y volví a poner la alarma.
Felix se quedaba con Luca esa noche, así que estaba sola, cachonda y desesperada por un poco de alivio.
Me dirigí a mi dormitorio y saqué el vibrador de la mesita de noche.
—Hola, B.O.B., es hora de que finja que eres Stoney.
Lo siento, amigo, has sido fiel, pero esta noche voy a imaginarme totalmente que eres él.
Me desnudé y me metí en la cama, encendí el interruptor y encontré algo de alivio.
No el suficiente.
Pero algo era algo.
* * *
Llegó el jueves y era la noche en que Stoney salía con Felix.
Esta vez Felix estaba mucho más relajado, pero me vestí con ropa cómoda por si quería que volviera a acompañarlos.
Stoney llegó y le abrí, deseando desesperadamente desnudarlo por completo y follármelo en el recibidor.
Él sonrió, inclinándose para besarme la mejilla.
—Para.
Arrugué la nariz.
—¿Parar el qué?
Enarcó una ceja.
—Sabes perfectamente el qué.
—¡Stoney!
—gritó Felix y corrió hacia él.
Stoney lo atrapó en plena carrera y lo levantó en brazos.
—Hola, campeón.
¿Listo para divertirte un poco?
—¿Podemos ir a jugar al láser tag otra vez?
—Por favor —le recordé.
—Perdón.
¿Por favor?
—Podemos hacer lo que quieras.
¿Qué te parece si vamos a por pizza y luego jugamos al láser tag en la Cumbre?
—Sí, por favor —dijo, saltando en los brazos de Stoney.
—Vale, pues vamos a ello.
Lo puso en el suelo y yo le puse la mano en la cabeza.
—Ve a lavarte los dientes, por favor.
Voy a coger tu chaqueta.
—Vale, Tía.
—¡Ve a hacer pipí!
—le grité mientras subía corriendo a lavarse los dientes, y luego me volví hacia Stoney—.
¿Qué tal tu día?
Él sonrió.
—Ha ido bien.
¿Y el tuyo?
Me encogí de hombros.
—Bien.
Con más lío de lo normal, pero creo que es porque teletrabajo más, así que mi personal se guarda todas las preguntas para cuando estoy en la oficina.
Él asintió.
—Tiene sentido.
—Supongo.
Ojalá pudiera centrarme en el trabajo cuando estoy en el trabajo.
Rindo más desde casa.
—Me lo imagino.
—Perdona, no quiero desahogarme contigo.
—No pasa nada —dijo—.
¿Fox está con Luca el martes?
—Siempre, sí.
—¿Tienes planes?
—Sí.
Tengo una cita.
Su rostro se descompuso.
—Contigo —dije, con una sonrisa irónica.
—Joder —susurró, sacándome del recibidor y empujándome suavemente contra la pared para besarme.
Deslicé las manos por su pecho, presionando mi lengua contra la suya mientras su mano me ahuecaba un seno y su pulgar se deslizaba sobre mi sensible pezón.
Dejé escapar un gemido suave, y luego gimoteé cuando Stoney rompió el beso bruscamente, apartándose de mí justo cuando Felix regresaba.
—Estoy listo —dijo.
Respiré hondo varias veces mientras cogía su abrigo del armario y le ayudaba a ponérselo, agachándome a su lado y subiéndole la cremallera.
—Voy a por tu alzador.
—He comprado uno —dijo Stoney.
—¿Ah, sí?
—Sí, pensé que sería más fácil.
La chica de Talon, Darcy, me ayudó a comprarlo, pero ¿quieres venir a darle el visto bueno?
—Sí.
Sería lo mejor.
Cogí mi chaqueta y seguí a Stoney hasta su camioneta.
Abrió la puerta de atrás y entré para revisar el alzador.
Era el mismo que yo tenía, solo que un modelo más nuevo, y lo había instalado correctamente.
—Está perfecto —dije.
Stoney subió a Felix y le ayudó a abrocharse el cinturón, entonces me incliné y le di las últimas indicaciones a mi sobrino.
—Sé educado y hazle caso a tu cuerpo, ¿vale?
Si tienes que hacer pipí, díselo a Stoney.
—Lo haré.
Le di un beso en la frente y me aparté.
—Pásalo bien.
Cerré la puerta y Stoney me llevó detrás de la camioneta, dándome un beso rápido.
—Te vemos en un par de horas.
Asentí, volví a entrar en casa y los vi marcharse desde la ventana del recibidor.
Tenía otra noche entera para mí y no estaba muy segura de qué hacer con tanto tiempo.
Decidí adelantar algo de trabajo.
Mientras encendía el portátil, llamó Vivi, y sonreí al descolgar.
—Hola, desaparecida.
—Hola, guapa.
Quería que agendáramos esa noche de chicas.
—¡Oh, sí!
—dije, poniéndola en altavoz y abriendo mi calendario en el portátil—.
Solo tengo que consultarlo con Mamá, pero la verdad es que tengo libre mañana, o si no ya hasta dentro de tres semanas.
—Bueno, pues apúntame para mañana.
—Vale.
Dios mío, qué ganas.
Tengo muchísimo que contarte.
—Genial.
Estaré en tu casa a las seis.
—Vale, te digo lo que me diga Mamá.
—Perfecto —dijo—.
Adiós.
—Adiós.
Marqué el número de mi madre y contestó al instante.
—Hola, cariño.
—Hola, Mamá.
¿Cómo estás?
—Estoy bien, corazón, ¿y tú?
—Bien.
Quería saber si podrías quedarte con Fox a dormir mañana, por favor.
Vivi y yo queríamos cenar por ahí y tener una noche de chicas.
—Por supuesto.
Suspiré.
—Gracias.
Te lo dejaré después del cole.
—Vale, cielo, nos vemos entonces.
—Vale.
Colgamos y me centré en mis cuentas durante las dos horas siguientes, adelantando tanto que mañana podría salir un poco antes.
Desde luego, el fin de semana prometía.
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