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Reclamada por el Motero: La colección Primal Howlers MC - Capítulo 152

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152: CAPÍTULO 152 152: CAPÍTULO 152 Dormí hasta tarde, luego me di una ducha larga y me vestí con unos vaqueros oscuros, botas de moto y una camiseta de Harley.

Me dejé el pelo largo y rubio suelto y me puse un coletero en la muñeca por si me molestaba.

Una hora antes de que todos tuvieran que llegar, bajé a la cocina.

La mujer de Mozart, Nellie, ya estaba hasta los codos en agua con jabón y yo sonreí, abrazándola por la espalda porque no podía oponerse.

Mozart y Nellie andaban por los cincuenta, tenían dos hijos que ya eran lo suficientemente mayores para cuidarse solos y estaban total y completamente colados el uno por el otro.

—¡Quítate de encima, loca!

—chilló—.

No me temblará el pulso para mojarte con esta agua.

—No tienes gracia —me reí, soltándola—.

¿Necesitas ayuda?

—Todavía no —sonrió—.

¿Has conocido al nuevo?

—¿Ya está aquí?

—Sí.

Está en la sala de reuniones.

Está abierta.

Ve a presentarte.

Es guapo, nena.

Te gustará.

—Deja de intentar buscarme pareja —le ordené.

—No prometo nada.

Puse los ojos en blanco y salí de la cocina.

Normalmente, la sala de reuniones era el sanctasanctórum y solo los moteros tenían permitida la entrada, pero en las noches familiares, estaba abierta para todos.

Avancé por el pasillo y oí risas de hombres, lo que hizo que mi corazón se sintiera más ligero a cada paso.

Era obvio que todo el mundo estaba de buen humor, lo que significaba que la fiesta iba a ser incluso mejor de lo que esperaba.

Stoney estaba en el umbral de la puerta y sonrió mientras me acercaba, abrazándome con suavidad antes de guiarme al interior.

—Hola, cariño.

—Hola, Stoney.

—Me diste esquinazo la semana pasada.

Me acordaré de eso —enarcó una ceja—.

Tienes suerte de que fuera yo y no Wrath.

Nunca se había dicho una verdad más cierta.

Si Stoney era como un tío favorito, Wrath era como un hermano adoptivo cien veces más protector que el mío.

Pero, en fin, tendrían que hacerse a la idea de que estaba creciendo.

Además, Wrath tenía sus propios problemas con el objeto de su deseo actual, Sierra.

Era la mejor amiga de Raquel y había decidido que Wrath era el enemigo público número uno en su lista.

Arrugué la nariz.

—Lo siento, pero no lo siento.

Se rio entre dientes, me soltó y entré.

—¡Letti!

—llamó papá—.

Ven a conocer a Aero.

Sonreí de oreja a oreja y los hombres se apartaron de mi camino mientras me abría paso entre la multitud, terminando mi viaje justo delante de un tal Jasper Campbell.

—Aero, esta es mi hija, Letti —dijo papá.

No registré del todo qué coño estaba pasando y no pude encontrar mi voz durante varios segundos de tensión.

—Nunca he visto a mi chica tan callada —observó papá.

—Hola.

Letti, ¿verdad?

—dijo Jasper, tendiendo la mano—.

Encantado de conocerte.

Me quedé mirando su mano antes de tomarla y apretarla tan fuerte que hizo una mueca por un segundo.

—Encantada de conocerte también.

—Vaya apretón —dijo, sacudiéndose la mano.

—¿Quién te apadrina?

—pregunté.

Papá enarcó una ceja, pero no comentó nada sobre mi mala educación.

—Yo, cariño —dijo Rocky—.

Es amigo de Hatch.

Hatch Wallace era el presidente de los Perros de Fuego de Portland, Oregón, y era un bombón.

Lo adoraba.

—¿Conoces a Hatch?

—le pregunté a Jasper.

Asintió.

—Sí.

Desde que era pequeño.

Trabajé para él unos años en Portland.

—Ah.

Bueno, encantada de conocerte.

Bienvenido —dije, y giré sobre mis talones y escapé.

—Ha tenido una semana difícil —explicó papá mientras yo corría por el pasillo hacia mi habitación.

Sabía que no podía esconderme para siempre, pero iba a intentarlo por un rato.

* * *
Aero
Bueno, eso ha ido bien.

Dejé a un lado la culpa por no haberle contado a Letti todo lo que debería y me centré en conocer a mis nuevos hermanos.

Cuando pasó todo lo de mi hermana, mi jefe, Hatch, me sugirió que viniera a Colorado y me presentara como aspirante para los Aulladores.

Después de que mi hermana muriera, no monté en moto durante casi un año, pero me moría de ganas de sentir la carretera, y aunque en Colorado nevaba, tenía un puto montón más de sol que Portland.

Hatch pensó que sería más fácil para mí reincorporarme si estaba lejos de los recuerdos.

Rogaba a Dios que tuviera razón.

Había coincidido con Rocky un par de veces cuando había volado para ver a Hatch y encargarse de los negocios de cannabis, y era buena gente, así que acepté reunirme con él y ver si la cosa funcionaba.

A mí me pareció bien, a él le pareció bien, y lo que es más importante, ambos confiábamos en el juicio de Hatch, así que aceptó apadrinarme a modo de prueba.

Tenía un mes para demostrar mi valía antes de poder ser aspirante oficialmente.

Eso me venía bien, así que acepté.

Pero no me esperaba a Violet Morgan Graves.

Mierda.

No supe quién era hasta que Stoney vino a buscarla.

Lo había conocido una semana antes, cuando me contrataron en Nocturn como portero de discoteca.

Rocky me había conseguido el trabajo, y Stoney estaba con él cuando me presentó al dueño.

Stoney me encontró la noche que Violet estaba en el club, me dio su descripción y me pidió que lo llamara si la veía.

Fue entonces cuando vi a Violet arrastrar a su amiga al baño.

Tras prometerle a Stoney que le avisaría si la veía, lo vi salir del club y luego seguí a las mujeres.

Sabía que debería haberle dicho quién era en el segundo en que supe de nuestra conexión, pero quería pasar algo de tiempo a solas con ella.

Antes de que nuestras vidas se complicaran.

Era guapa, divertida y conocía este mundo.

Estaba disfrutando de la pequeña y segura burbuja que habíamos estado creando.

Aunque no pudiera llegar a nada importante.

Pero estaba bastante seguro de que acababa de mandar a la mierda nuestra pequeña y segura burbuja.

—Llevemos esto al salón principal —dijo Sundance, dándome una palmada en el hombro.

Asentí y nos dirigimos por el pasillo hacia donde estaba la verdadera fiesta.

No vi a Violet por ninguna parte, pero mi plan era intentar encontrar un momento a solas con ella para explicárselo.

Si me dejaba.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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