Reclamada por el Motero: La colección Primal Howlers MC - Capítulo 219
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- Capítulo 219 - 219 CAPÍTULO 219
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219: CAPÍTULO 219 219: CAPÍTULO 219 —Claro —añadió Bellamy—.
Está en estado crítico, así que ella no se separará de su lado.
Me pidió que hiciera los arreglos.
—Esto es muy irregular.
—¿Tiene sitios adonde puedan ir?
—la retó Bellamy.
Drea suspiró.
—Bueno, no.
—Esto lo soluciona.
La Casa Walker, junto con Índigo y yo a título individual, estamos autorizadas para acoger, así que esto les da a las niñas un refugio seguro mientras las autoridades investigan su situación.
—¿Y puede llevarlas a la Casa Walker de forma segura?
¿Tiene suficientes sillas de coche?
—Conseguiremos lo que no tengamos —dijo Bellamy—.
Y, por supuesto, puede pasarse esta semana para ver cómo están.
Levanté una ceja hacia ella.
Iba a llevar más de un minuto reparar los daños y limpiar, así que esperaba jodidamente que el CPS no planeara venir mañana.
—Entrevistaré a cada una de las niñas y luego veremos cómo proceder —dijo Drea.
—¿Puedo quedarme con Ekyll?
—chilló Mina.
Drea se acercó a su cama.
—No, pero puedes ir con Bellamy.
Mina echó la cabeza hacia atrás y sollozó.
—¡No!
¡Quiero a Ekyll!
Joder.
—Bueno, esto es bastante irregular —reflexionó Drea.
—Mina, Jekyll irá a visitarte a la Casa Walker —prometió Bellamy.
—¿Ha sido verificado?
—la desafió Drea.
—Bueno, no —confirmó Bellamy—.
Pero nos pondremos a ello de inmediato.
Además, nunca estará a solas con ninguna de las niñas.
—Quiero ver el informe antes de que tenga ningún contacto.
—Por supues…
—¡Ekyll!
—gritó Mina.
—¿Quizá podríamos hacer una pequeña excepción a las reglas?
—preguntó Bellamy, y Mina gritó más fuerte…, si es que eso era posible.
—Quizá —dijo Drea, y Mina dejó de llorar al instante, pero añadió un sollozo para dar más efecto.
Le levanté una ceja, y la pequeña cretina sonrió ligeramente, rodeando de nuevo uno de mis brazos con los suyos.
Teniendo en cuenta que no había ni rastro de lágrimas, tuve la sensación de que sabía exactamente lo que acababa de hacer.
Fuera una niña pequeña o no.
Dejó caer la cabeza sobre mi bíceps, y volví a centrarme en Bellamy y Drea.
Bellamy tardó unos minutos más en conseguir que Drea aceptara la situación, entregándole un montón de papeles para que los rellenara y firmara.
Mientras Bellamy se ocupaba de su calambre de escritora, le envié un mensaje a Sundance para hacerle saber que la Casa Walker necesitaba ser reparada lo antes posible.
—¿Ekyll?
—¿Sí, nena?
—dije distraídamente.
—Tengo que hacer pipí.
Levanté la cabeza de golpe, buscando frenéticamente a Bellamy para que me rescatara.
Ella sonrió, dejando los papeles en la cama junto a Mina.
—Yo te llevo, cariño.
—No, quiero a Ekyll.
—Nena, eso no va a pasar —dije—.
Tienes que ir con Bellamy.
—Pero…
Me incliné hasta quedar cara a cara con ella.
—No es apropiado que te lleve yo, Mina.
Vas a ir con Bellamy.
—Él estará aquí mismo cuando volvamos —prometió Bellamy, tendiéndole la mano a Mina.
Bellamy levantó a Mina de la cama, pero ella estiró el cuello para mirarme mientras Bellamy se la llevaba.
Mi teléfono vibró justo cuando se perdieron de vista, pero no reconocí el número.
Decidí contestar de todos modos.
—Jekyll.
—Soy Índigo.
—Hola.
—¿Qué está pasando?
—exigió.
—Hubo un pequeño enfrentamiento, pero Bellamy lo solucionó.
Tienes a las niñas.
La oí suspirar al otro lado del teléfono.
—Gracias a Dios.
Amo a mi mejor amiga.
—Necesitas descansar, GoGo.
Nosotros nos encargamos.
—Pero quiero saber todo lo que ha pasado —replicó ella.
Me reí entre dientes.
—Ya me estoy dando cuenta, nena, pero vas a tener que esperar.
—¿Por cuánto tiempo?
—Hasta que acabemos —gruñí—.
Joder, mujer, necesitas descansar y recuperarte.
—¿Subirás en cuanto puedas?
—Sí.
—¿Lo prometes?
—insistió.
—Mi palabra es mi palabra, Índigo.
No me repito.
—Bueno, perdona, señor Gruñón Mandón —espetó—.
Creo que olvidas que en realidad no te conozco.
—Índi…
—No —dijo entre dientes—.
No tienes derecho a hablarme así.
Capullo.
Antes de que pudiera responder, la llamada se cortó.
Joder, me había colgado.
Maldita sea.
—¿Qué pasa?
—preguntó Bellamy.
Ni siquiera los había oído entrar.
Negué con la cabeza y volví a subir a Mina a la cama justo cuando el teléfono de Bellamy sonó.
Respondió de inmediato…
Supe en el segundo en que Bellamy dijo «¿Qué?», que era Índigo.
Y la razón por la que supe que era Índigo fue porque la cara de Bellamy se contrajo en una mueca de irritación dirigida hacia mí.
—¿Ah, sí?
—dijo al teléfono, intensificando su mirada—.
Sí, tienes razón, es un capu…
—miró a Mina—.
Ah…, oídos inocentes, pero estoy de acuerdo.
—Puse la misma expresión que ella y Bellamy levantó una ceja—.
Por supuesto, cariño.
Sí, en cuanto todo esto esté arreglado, subiremos.
Um, sí, claro.
Subiré sin el capu…, el tío.
Ni de coña.
—Creo que habremos terminado aquí en una hora —continuó Bellamy—.
Te enviaré un mensaje si nos retrasamos, ¿vale?
Vale, hablamos pronto.
—Colgó y negó con la cabeza—.
La estás cagando pero bien, grandullón.
Tienes que espabilar, porque si empieza a acumular señales de alerta, estarás en la mierda hasta el cuello.
Susurró «en la mierda» para que Mina no la oyera, y yo fruncí el ceño.
—Tú no sabes nada de nada.
—Sigue diciéndote eso —replicó ella, recogiendo los papeles—.
Voy a buscar a Drea para dejarlo todo zanjado.
¿Te apañas para quedarte con Mina?
Mina me agarró el brazo de nuevo y yo puse los ojos en blanco.
—Sí, me apaño.
Bellamy asintió y salió de la habitación, mientras yo me sentaba junto a Mina en la cama.
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