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Reclamada por el Motero: La colección Primal Howlers MC - Capítulo 225

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225: CAPÍTULO 225 225: CAPÍTULO 225 Mina se acercó y acomodó su mano en la mía.

—¿Te has hecho mucha pupa?

—Sí, cariño.

Pero estaré bien —exhalé—.

¿Y tú cómo estás?

—Me gusta el helado de menta con trocitos de chocolate.

Solté una risita.

—¿Sí?

Sacudió la cabeza arriba y abajo.

—Apuesto a que podemos convencer a Jekyll de que compre de ese y de otros sabores para que podamos hacer una cata esta semana.

¿Qué te parece?

Giró la cabeza tan rápido que pensé que se le saldría del cuello mientras miraba a Jekyll.

Él puso los ojos en blanco, pero consiguió esbozar una sonrisa mientras asentía.

—Puedo hacerlo.

Mina ahogó un grito y apenas podía ocultar la emoción en su rostro mientras apoyaba la cabeza en mi hombro.

Bellamy volvió con mi agua y me tomé las pastillas, esforzándome mucho por no derrumbarme por completo.

—Tengo que llevar a Índigo a casa —dijo Jekyll.

—Yo los sigo —dijo Bellamy—.

¿Te parece bien venir conmigo, Mina?

Ella negó con la cabeza.

—Ekyll.

—No pasa nada.

Puede venir con nosotros —dije—.

A Mina se le da bien cuidarme y seguro que a Jekyll le vendrá bien un poco de ayuda.

Mina sonrió y asintió mientras me daba unas suaves palmaditas en el brazo.

—Voy a subirte al coche, y luego a Mina —dijo Jekyll.

—Yo puedo subir a Mina —dijo Bellamy—.

Haré las últimas comprobaciones aquí y debería estar en tu casa en menos de una hora.

—Gracias —dije, y Jekyll me levantó para meterme en mi coche, abrochándome el cinturón mientras Bellamy se encargaba de Mina.

Condujimos a casa, donde intentó obligarme a ir a la cama, pero le recordé que no podía quedarse a solas con Mina, así que no era una opción.

—¿Cuándo va a llegar Bellamy?

—gruñó.

—Pronto —dije, respirando hondo mientras me movía en mi sillón reclinable.

—¿Sigues con dolor?

—Solo estoy cansada, cariño.

Pronto te verás libre de todo esto.

Frunció el ceño, se puso en cuclillas frente a mí y posó su mano sobre la mía.

—No quiero que me liberen, GoGo.

Solo quiero que te vayas a la cama y te recuperes.

—Lo haré…

No pude terminar la frase porque oí la llave en la cerradura y Bellamy entró.

—¿Todavía estás despierta?

—dijo, con voz molesta.

—Jekyll no puede estar a solas con Mina, Bell.

—Ah, es verdad.

Mierda.

Lo siento —dijo, dejando caer las llaves en su bolso—.

¿Dónde está?

—En la habitación de invitados, mirando todos los juguetes que le compró Jekyll.

Bellamy sonrió.

—Te gustan mucho los niños, grandullón.

Ni intentes negarlo.

Jekyll no respondió mientras me tendía las manos.

—Arriba.

Te vas a la cama.

—En realidad, tengo que prepararme para ir a la cama, Hyde.

Bellamy tendrá que ayudarme con eso.

Él soltó un gruñido grave y Bellamy se rio entre dientes.

—Solo quiere verte desnuda.

¿Le has dicho que soy yo la que va a dormir contigo esta noche?

—Jekyll le frunció el ceño, lo que solo hizo que ella se riera más fuerte mientras lo rodeaba y me tendía las manos—.

Vamos.

Te llevo a tu habitación en la silla.

—¡Tengo Barbies!

—chilló Mina, llevando sus muñecas al salón—.

Tres.

—Ya lo veo —dijo Bellamy, arrodillándose a su lado—.

¿Qué más te ha traído Jekyll?

—Un montón de cosas —dijo emocionada—.

¿Quieres ver?

—Por supuesto.

Solo tengo que ayudar a Índigo a prepararse para ir a la cama.

—De eso me encargo yo —replicó Jekyll.

Bellamy me miró y yo suspiré.

—Está bien.

—¿Me lees un cuento, Ekyll?

—preguntó Mina.

Cerró los ojos y respiró hondo.

—Claro que lo hará —dije, y él enarcó una ceja hacia mí en señal de desafío.

Sonreí serenamente mientras Mina tomaba la mano de Bellamy y se la llevaba.

Jekyll se inclinó y me levantó del sofá.

—Cuando te sientas mejor, te voy a castigar por eso.

—Cuando quieras —repliqué con descaro.

—¿Confías en que te lleve en brazos o quieres tu silla?

—¿Me ayudas a caminar?

—Puedo hacer eso —dijo, rodeándome la cintura con su brazo—.

Pero vamos a ir despacio.

Me agarré a su chaleco mientras cojeábamos por el pasillo y, para cuando me sentó en el borde de la cama, yo respiraba con dificultad.

Se arrodilló frente a mí.

—¿Qué sueles ponerte para dormir?

—Una camiseta y ropa interior.

—¿Quieres hacer eso esta noche?

—Creo que será más fácil —dije asintiendo.

—Vale, cariño.

Primero los pantalones.

Cerré los ojos, sintiendo que el calor me cubría las mejillas.

—¿Por qué te sonrojas?

—preguntó.

—Porque esto es vergonzoso.

—¿En qué sentido?

—Normalmente me gusta arreglarme un poco antes de desnudarme por primera vez con un chico.

No es una buena manera de darte una buena primera impresión —dije con voz rasposa.

—Cariño, estoy contigo.

No voy a ir a ninguna parte.

La primera impresión ya me la he llevado y es buena.

—Deslizó las manos bajo mis axilas—.

Arriba.

Levantándome, me deslizó los pantalones de chándal por las piernas y me volvió a sentar en la cama mientras me los quitaba del todo.

Una vez hecho eso, me bajó la cremallera de la sudadera, dejándome en camiseta.

—¿Y ahora qué?

—Lavarme los dientes, lavarme la cara.

—Arrugué la nariz—.

Hacer pis.

—Entendido.

Lo agarré del brazo.

—Por favor, Hyde.

Llama a Bellamy para esta parte, ¿vale?

No estoy preparada.

Suspiró, me acunó la cara con delicadeza y pasó el pulgar por mi labio inferior.

—Vale, cariño.

Lo entiendo.

Cerré los ojos y asentí justo cuando me besaba con suavidad.

Me soltó y salió de la habitación, y yo respiré hondo en un esfuerzo por detener el escalofrío que me recorría.

Bellamy entró unos minutos después y me ayudó con mi rutina mientras Jekyll le leía a Mina.

Cuando terminé, Jekyll me hizo tomar más analgésicos antes de ayudarme a meterme en la cama.

—Estaré cerca —dijo, besándome de nuevo y apagando la luz.

Me di cuenta de que había dejado la puerta abierta y sonreí mientras me hundía en una inconsciencia libre de dolor.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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