Reclamada por el Motero: La colección Primal Howlers MC - Capítulo 262
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- Capítulo 262 - 262 CAPÍTULO 262
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262: CAPÍTULO 262 262: CAPÍTULO 262 —No estoy enfadado, mamá, estoy sorprendido.
Creía que su obligación había terminado.
—Sigo considerándolo parte de esta familia, y se lo digo cada vez que lo veo —dijo—.
Y si le dices lo contrario, jovencito, te voy a dar un tirón de orejas.
Suspiré.
—Mamá, es parte de mi club.
Somos hermanos.
Casi como de sangre.
Siempre lo consideraré de la familia.
—¿Eso también vale para Wrath?
—No.
Ese cabrón está muerto para mí.
—Él no mató a Otis, cariño.
—Como si lo hubiera hecho.
Dio un manotazo en la mesa y me giré para mirarla.
—Estoy harta.
Me apoyé en la encimera y me crucé de brazos mientras ella se ponía en pie.
—Sabía en lo que os estaba metiendo cuando Thorne vino a pedirme permiso para que tú y Otis fuerais aspirantes—
—¿Que él qué?
—espeté.
—Cielo, ¿no crees que si yo hubiera dicho que ni de coña mis chicos iban a formar parte de su club, Sundance no le habría puesto fin a eso bien rápido?
Morgan era mi mejor amiga y, no, no tenía ningún interés en esa vida, pero necesitabais que uno o dos hombres os guiaran y, francamente, nunca he conocido a nadie mejor que Sundance y Rocky, así que lo permití.
Era eso o vuestros culos habrían acabado en el reformatorio.
—Joder —resoplé—.
Tardaste mucho en soltar esa perlita.
Sabía que mamá estaba muy unida al club, pero no tenía ni idea de que Sundance le hubiera pedido permiso a ella para que fuéramos aspirantes.
—Jekyll y Wrath no son la razón por la que tu hermano está muerto.
Tú tampoco.
Lo es el cabrón que lo mató.
No puedes, y lo digo en serio, no puedes volver la espalda a tus hermanos, cariño.
Especialmente a Wrath.
Era el mejor amigo de Otis.
Está tan dolido por esto como tú.
—Pura mierda —siseé.
Apoyó la mano sobre mi corazón.
—Los lazos de sangre no siempre son los mejores, mi niño.
La fulminé con la mirada, pero no se inmutó.
—Buen intento.
Saqué esa cabeza gigante de mi vagina, tu ceño fruncido no me asusta —replicó—.
Tienes que mostrarle un poco de compasión a Wrath, Crew.
La única razón por la que no estabas allí fue porque estabas haciendo algo con Moisés.
—La única razón por la que Scrappy se hizo aspirante fue por Wrath —solté con rabia—.
Aún estaría vivo si no fuera por él.
—Crew Dominic Faulkner, no he criado a un mentiroso.
Otis se hizo aspirante porque su hermano mayor lo hizo.
No hubo otra razón —contraatacó—.
Y esa noche, podrías haber sido tú perfectamente, y lo sabes.
Arréglalo.
Adoro a Wrath, sabes que sí.
Siempre te elegiré a ti, cariño, pero me encanta tener a Wrath en mi vida.
—Me apretó la cara con tanta fuerza que se me fruncieron los labios—.
Así que, joder, arréglalo.
—¿Ya se te ha pasado lo de que deje el club?
—No —admitió—.
Estoy eligiendo mis batallas.
¿Vas a arreglar las cosas con Wrath y Jekyll?
Me solté de su agarre.
—Me lo pensaré.
—Piénsatelo bien.
La rodeé con los brazos por la cintura, la levanté del suelo y le besé el cuello.
—Con razón me gustan tanto las mujeres mandonas.
Ella se echó hacia atrás.
—¿Qué mujeres mandonas?
—Nadie, má —mentí—.
En general.
—Bájame —ordenó, y la puse de pie—.
¿Tienes hambre?
Te prepararé un sándwich.
—Sí, estaría genial, gracias.
* * *
Rowan
Dos días.
Hacía dos días que no veía a Scooby y odiaba cada segundo.
Tango había sido mi «vigilante» las dos últimas noches, pero seguía sin haber rastro de Scooby.
Le había enviado algunos mensajes para saber de él y siempre me había respondido, pero nunca había iniciado él la conversación, así que me sentía como una idiota cada vez que le daba a enviar.
Dios, cómo lo echaba de menos.
Cuando terminó la hora punta del almuerzo, por fin tuve unos minutos para sacar a Lord y, una vez que lo acomodé de nuevo en su cama, cogí una magdalena y volví a la entrada, donde encontré a un grupo de chicas ridículamente guapas de pie junto al atril, esperando a que las sentaran.
—Te están esperando a ti —dijo Dusty.
—¿En serio?
De acuerdo.
—Me acerqué a ellas y cogí unas cartas—.
Hola.
¿Mesa para…
cinco?
—Sí —respondió una rubia alta por el grupo—.
Eres Rowan, ¿verdad?
—La misma.
—Somos amigas de Scooby.
Soy Violet.
Y estas son Raquel, Índigo, su mejor amiga, Bellamy y Sierra.
—Esto es para ti —dijo Sierra, entregándome una orquídea Starlight Express.
—Gracias.
Sierra parecía sacada directamente de los años sesenta, con sombrero de ala ancha y todo.
Tenía el pelo rubio y rizado, un anillo en cada dedo y llevaba una falda larga y vaporosa, botas de nieve y un abrigo grueso sobre una blusa bordada.
—A ver si adivino, Scooby os ha enviado como comité de bienvenida del club —dije, de repente esperanzada de que quizá le importara lo suficiente como para querer que conociera a las mujeres del club.
—Oh, Dios, no, si Scooby supiera que estamos aquí, le daría un ataque —dijo Violet, provocando risas y asentimientos a su alrededor.
Fruncí el ceño.
—Bueno, no creo que todas estéis aquí por el pastel.
—No, estamos aquí para una intervención…
—dijo Violet con evasivas.
—No es realmente una intervención, todavía no ha hecho nada —dijo Índigo.
—Que sepamos —replicó Bellamy.
Bellamy era rubia, con curvas y obviamente descarada, y por las miradas que Índigo le lanzaba, poniendo los ojos en blanco, me di cuenta de que debía de ser la más directa del grupo.
Índigo y Raquel eran ambas unas morenas espectaculares y todas las mujeres tenían una tez tan perfecta que me sentí como si hubiera entrado en un anuncio de cremas de Dove.
Todas las miradas se volvieron hacia mí, y la cabeza de Bellamy se balanceaba de un lado a otro mientras me evaluaba.
—No, parece que está bien —dijo Bellamy.
—Bueno, una preintervención, entonces —dijo Índigo.
—Mira, estamos interviniendo —dijo Sierra.
—¿Interviniendo…
qué?
—pregunté con exasperación.
—Solo queríamos asegurarnos de tener la oportunidad de presentarnos antes de que Scooby Dooby el Tontaina vaya y haga alguna estupidez, como asustarte y que salgas huyendo —dijo Bellamy.
—¿A mí?
¿Por qué os importaría lo que me pasara?
—Porque cualquier mujer que haya conseguido despertar el interés de Scooby como tú, es una mujer que merece la pena conocer —dijo Raquel.
Sierra se rio entre dientes.
—«Despertar el interés».
Qué bueno.
¿Lo pillas?
Por las chispas, ya que es electricista.
—¿De qué estáis hablando?
—pregunté.
—Desde que Scooby empezó a dejarse caer por aquí, el Señor Tristón ha estado flotando por ahí con corazones de dibujos animados sobre la cabeza.
—Bueno, probablemente estaba triste porque su hermano murió —señalé.
—Eso solo lo puso más tristón todavía —señaló Sierra.
—Aquí no ha sido otra cosa que jovial —solté de sopetón.
—¿Lo ves?
—exclamó Bellamy, apuntándome con el dedo—.
A esto nos referimos.
Jovial.
—Resopló—.
Scooby no es jovial.
Las mujeres prácticamente se deshicieron en risas allí mismo.
—Escucha, Flo —continuó Bellamy—.
Tú y este restaurante habéis conseguido de alguna manera sacar a Scooby de un lugar muy oscuro y eso no ha pasado desapercibido para las mujeres de este club.
—Sí, sobre todo lo notamos porque no ha parado de hablar de ti desde que entró aquí por primera vez —añadió Violet.
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