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Reclamada por el Motero: La colección Primal Howlers MC - Capítulo 47

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47: Capítulo 47 47: Capítulo 47 Wyatt
Hoy en día…

Abrí la puerta de la Cafetería de Flick y casi me caigo de bruces, ya que cedió con demasiada facilidad, obviamente porque la estaban empujando desde el otro lado.

—Jesús —siseó la voz grave—.

Lo siento.

Alcé la vista y me quedé mirando el hermoso rostro de Sundance Graves.

Señor, le había vuelto a crecer el pelo y ahora lucía la barba más bonita que había visto en mi vida.

Dio un paso atrás para que yo pudiera entrar.

Enarcó una ceja.

—¿Wyatt?

Forcé una sonrisa e intenté encontrar mi voz, pero no lo conseguí, así que asentí con la cabeza.

—No me reconoces.

—Sí que te reconozco, perdona —chillé, y luego me aclaré la garganta—.

Señor Graves…

quiero decir, Sundance.

Hola.

Sonrió y yo casi me caigo…

otra vez.

—¿Cómo está tu padre?

—preguntó.

Reprimí la oleada de tristeza que me invadió y la hundí en la boca del estómago.

—Falleció.

Hace unos seis meses.

—Lo siento, cariño.

Negué con la cabeza.

—¿Cómo estás tú?

Te ves bien.

—Aguantando —dijo—.

No sabré si el cáncer está en remisión hasta dentro de un tiempo, pero de momento, todo bien.

Sonreí.

—Me alegro mucho.

—¿Estás bien?

—Lo mejor que puedo, supongo.

Papá empeoró muy rápido, así que creo que apenas estoy empezando a procesarlo —me mordí el labio—.

Lo siento, ha sido demasiada información.

—No pasa nada —dijo él.

—Bueno, debería coger mi café e irme a la oficina.

Ya voy un poco tarde.

Asintió.

—Que te vaya bien.

—Igualmente —apoyé la mano en su brazo.

Dios, qué grueso era—.

Me alegro mucho de que te vaya tan bien.

—Gracias, cariño.

Luego se alejó y no pude evitar mirarlo mientras se iba.

Me lamí los labios mientras pasaba una pierna larga y musculosa por encima de su moto y la arrancaba.

—Podría pasarme el día entero mirando a ese hombre —dijo una voz, y di un pequeño respingo, sin saber si mi bluetooth interno se había activado en modo altavoz.

Sin embargo, estaba a salvo, pues descubrí que la voz provenía del camarero veinteañero y con mucha pluma, que iba completamente maquillado y llevaba tacones con sus vaqueros ajustados.

En su placa de identificación ponía «Mercedes».

—¿Viene mucho por aquí?

—pregunté.

Negó con la cabeza, sin dejar de mirar por la ventana.

—Es la segunda vez.

También era solo mi segunda vez.

Tenía un cliente nuevo en este lado de la ciudad y había encontrado la Cafetería de Flick por accidente, cuando mi GPS se volvió un poco loco.

Me había encantado, así que decidí volver hoy antes de mi reunión.

Y me alegro mucho de haberlo hecho.

—¿Qué te pongo?

—preguntó Mercedes una vez que Sundance se hubo marchado.

—Hielo —exhalé mientras me abanicaba la cara con la mano.

—¿Hielo?

—Perdona —dije, encarándome a él—.

Un café con hielo para llevar, por favor.

* * *
A la mañana siguiente, me desperté con la cabeza llena de pensamientos sobre Sundance.

Llevaba ocupando mi mente desde que me lo encontré la mañana anterior, soñando con él mientras dormía, y parecía que no podía quitármelo de encima.

Dios, ¿cuál era mi puto problema?

Era un motero.

No tenía nada que hacer suspirando por un motero.

Los moteros no eran buena gente.

Pero una chica puede fantasear, ¿no?

Quiero decir, Jax Teller era una fantasía muy deliciosa.

Simplemente pondría a Sundance en la misma categoría.

Fingir que era de SOA y no real.

Visualizarlo solo cuando utilizara a mi novio a pilas.

Lo cual tendría que esperar para ponerlo en práctica, ya que tenía planes.

Me puse unos vaqueros y una camiseta, cogí el bolso y salí para llevar a mi hermano de excursión.

La noticia de la muerte de nuestro padre le afectó más que la de nuestra madre, así que lo había estado llevando a un sitio nuevo cada semana, y de verdad esperaba que lo de hoy le animara un poco.

Entré en el centro y encontré a Teddy caminando de un lado a otro por el vestíbulo, retorciéndose las manos y contando sin orden.

Fruncí el ceño.

—¿Osito Teddy, estás bien?

—¡Riot!

—gritó, corriendo hacia mí y envolviéndome en un abrazo de oso.

No podía respirar, así que le hice cosquillas en los costados.

—Me estás aplastando, colega —Teddy me soltó, pero mantuvo su brazo sobre mis hombros y yo le sonreí a su médico.

El hombre era guapísimo.

Alto, de pelo oscuro y ojos castaños profundos.

Se parecía un poco a Henry Cavill en Misión Imposible.

A menudo me preguntaba por qué no podía enamorarme de alguien como él.

No es que se hubiera ofrecido, pero, aun así, sería un hombre perfectamente aceptable con el que salir.

Solo que no me excitaba la vagina.

—Ha estado muy animado toda la noche.

Apenas ha podido dormir, así que le he dejado venir a esperar aquí —dijo el Dr.

Hilliard con una sonrisa.

—Gracias —le di un apretón a Teddy—.

¿Estaba alterado?

—No.

Ha estado de buen humor toda la semana —dijo el Dr.

Hilliard.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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