Reencarnado en Demon Slayer (Con un sistema) - Capítulo 17
- Inicio
- Reencarnado en Demon Slayer (Con un sistema)
- Capítulo 17 - 17 Capitulo 17 Demonio pícaro Primera parte
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
17: Capitulo 17: Demonio pícaro (Primera parte) 17: Capitulo 17: Demonio pícaro (Primera parte) Capitulo17: Demonio pícaro (Primera parte) Era una mañana como todas las demás tras haber finalizado la temporada de invierno, viéndose la montaña inundada con el abrazador calor dado por el sol.
Dos semanas habían transcurrido tras la finalización de la selección final, tiempo en el que me había encargado de recuperarme por completo de todo tipo de malestar físico.
Aún teniendo pociones capaces de ponerme al cien de mi capacidad, había optado por mantenerlas guardadas, siendo la cantidad que poseía muy escasa para estar usándolo de forma desenfrenada.
A la vez había aprovechado este tiempo para remarcar mis propias prioridades, viendo con gozo el fruto de mi trabajo duro el ultimo año, de alguna manera el sol brillaba más que nunca.
Sumergido en el placer propio que solo se siente al alcanzar una meta establecida, un suspiro que reflejaba cansancio fue el que me hizo reaccionar.
Parado al lado mío estaba mi maestro el señor Hideki, el encargado de haberme orientado y amonestado durante toda mi faceta de entrenamiento, el hombre se notaba cansado justo el día en que iba a recibir mi katana y uniforme.
¨Oh…Buenos días maestro.¨ A simple vista su expresión se nota aburrida, siendo de las pocas ocasiones en las que no había sido necesario levantarse a las cinco de la mañana para iniciar con la rutina de entrenamiento, es poco lo que podemos llegar a hacer a lo largo del día.
¨Tu herrero asignado a mostrado ser un bueno para nada…ya es medio día y no hay ni rastro de él.¨ Aun cuando no quería mostrar una actitud semejante, mi paciencia no era algo en lo que realmente pudiese apoyarme.
Pero pese a ser de ese modo me había propuesto el mantenerme serenos en la espera del hombre que seria responsable de otorgarme mi primera katana nichirin, una que fuera solo mía.
¨Tenga paciencia, estoy seguro que no tardará en llegar.¨ Al fijar mi mirada por segunda vez en dirección al cielo, la duda me invadió por breves instantes al mostrarse frente a mí en unas fugas pensamiento.
Familia…
Sin importar lo mucho que me hubiera gustado pasar el tiempo pensando en cada uno de ellos, el sonar del radar termino por robarse mi atención.
La presencia de un nuevo individuo humano acababa de entrar en el rango de cincuenta metros, con una velocidad de aproximadamente de cinco kilómetros por hora.
Va muy lento…
Para cuando aquel individuo estuvo en nuestro rango de visión, el primero en mostrar de alguna manera su emoción fue mi maestro.
¨Ya era hora…¨ Sonreí por lo bajo al ver la expresión de enojo dada por mi maestro al notar la alargada paciencia que tenia el herrero al caminar, sin embargo, se había logrado contener hasta que finalmente la silueta del hombre se había parado frente a nosotros.
Un enorme sombrero de paja, además de tener puesta una resaltante mascara hyottoko, fue lo primero que note al estar parado tan cerca de él.
¨¿Tu eres, Kamado Alex…?¨ ¨Así es, un placer conocerlo señor…¨ Fue en ese instante en que me había dado cuenta de que no conocía su nombre, por lo que, en el afán de preguntar me había inclinado de forma en la que pudiese pedirle su nombre, sin embargo, termine siendo interrumpido.
¨Bien escucha bien, esta katana es una fabricada con uno de los metales de la más alta calidad, su filo es uno sin igual, sin embargo, jamás olvides afilarla cada cierto tiempo…¨ Con los ojos aún mirando al suelo me mantuve callado ante las indicaciones del herrero, mostrándome con los ojos en blanco ante la poca importancia que tenia mi acto de cordialidad.
¨También por supuesto no debes permitir que se mantenga sucia por demasiado tiempo, has de tener sumo cuidado de ella…¨ Tal cual parecía el hombre se había quedado hablando un largo rato sobre las características de la katana, enfatizando en cada momento el cuidado que debía tener sobre ella.
¨Y eso sería todo…¨ Al haber finalizado su amonestación, había extendido la katana frente a mí, a lo cual asentí en completo entendimiento, sin embargo, en el momento en que toqué la funda del arma, rapidamente se me fue arrebatada de mis manos.
¨Cambie de opinión, mejor me quedo con ella.¨ Una vez más mis ojos habían quedado en blanco en símbolo de confusión.
¨¿Qué…?¨ Mi mirada paso a la de mi maestro, sin embargo, el viejo hombre ya se estaba alejando en dirección a su hogar.
¨Ese es tu problema niño…ve como lo solucionas.¨ Fue lo que dijo de forma tan calmada y desinteresada, a la vez que meneaba la mano de forma indiferente.
Aprete los dientes de manera inconsciente, fijando mi mirada en el herrero que me había tocado aguantar.
Parece que a cada hermano le terminara tocando un herrero bastante especial…
Forcé una sonrisa pese a mi estado de humor, a la vez que me acercaba lentamente al herrero.
¨Vamos, vamos, deje de bromear señor herrero, déjeme la katana…¨ Al ver como en lugar de ceder a mis peticiones, el sujeto optaba por alejarse, termine por abalánceme sobre él de manera desesperada.
¨!No puede quedarse con la katana, se supone que la forjo para mí¡¨ La forma en la que terminé por luchar por el arma que pensé había ganado de forma justa termino por ser la más absurda posible, un escenario que jamás vi venir.
Para cuando había termino la lucha, tanto el herrero como yo estábamos tirados en el suelo, a la vez que entre mis manos abrazaba celosamente mi arma.
¨Maldito mocoso…te aprovechas de que soy solamente un pobre herrero incapaz de defenderse…¨ Mis ojos hicieron un click en muestra de discordancia ante lo mencionado por la cabeza hueca que había recibido por herrero, remarcando mucho más mi ira en el hecho de que afirmaba no poder defenderse.
Maldito anciano…
¿Qué no sabes defenderte…?
Dile eso a todos los moretones que llevo encima…
Al ver como el herrero empezaba a levantarse, rápidamente empecé a alejarme con la katana en mano, cosa que pareció ignorar a primera instancia, sin embargo, en el momento en que estuve por prepararme para un contraataque, aquel que se había mostrado airado por haberle arrebatado el arma a la fuerza, ahora empezaba a reír.
Me quede viéndolo en completa confusión, cosa que noto al instante, dejando aquella acción.
¨Bueno, bueno, mostraste ser digno de portar a una de mis queridas creaciones…¨ Su voz antes chillona se mostraba mucho más grave, cosa que en lugar de parecer intimidante o a lo menos seria, se asemejaba más a un intento fallido de hacer reír.
¨¿Qué…?¨ De un salto se había puesto de pie, cruzándose de brazos de manera firme, con la mirada en dirección al cielo.
¨Jajaja, yo el herrero Akemi te acepto.¨ La forma tan orgullosa en la que había exaltado aquellas palabras me había hecho arrugar el ceño de forma involuntaria en completo shock al percibir aquella actitud en un hombre adulto.
¨Pues cuantos años tienes…¨ ¨!Tengo treinta y cuatro años, pero eso no importa; Anda, saca tu katana y muéstrame el color que toma mi querida creación¡¨ En ese momento lo dicho por el reconocido como Akemi había logrado disipar gran parte del enojo que había acumulado, reemplazándolo por curiosidad, pues, hasta ese momento no se me había ocurrido descubrir aquel hecho.
De qué color será mi katana…
¿Es acaso el destino de todo miembro de la familia Kamado el ser capaz de hacer uso de la respiración madre…?
Con cuidado empecé a desenfunda el arma que llevaba en manos, adulando en mi interior el hermoso acabado que traía consigo tanto el mango como la hoja.
Para cuando lo había desenfundado por completo, mi mirada se encontraba perdida en la hoja, la cual de un momento al otro había empezado a tomar un color completamente negro cual carbón.
Sonreí de forma involuntaria al notar lo afortunado que era, sin embargo, el repentino acercamiento de me hizo casi caer de espaldas.
¨!Es negra, se volvió negra..¡¨ ¨Pero quién lo diría…¨ La segunda voz que había llegado a escuchar había venido de mi maestro, el cual miraba de forma indiferente la katana color negro.
¨Maestro…¨ Dije entre murmullos, a la vez que sonreía al saber el significado de aquel acontecimiento.
¨¿Eh…?¨ Un sonido extraño se había mesclado en el aire; Volviendo mi cabeza al frente mío se mostraba al herrero, el cual dejaba escapar sonido que se asemejaban a gruñidos.
¨¿Señor Tanaka, todo está bien…?¨ Mi pregunta había pasado inadvertida, el estado de humor del herrero se mostraba depresiva.
Lo mire en confusión ante su repentino cambio de humor.
¨No tomo ningún color interesante…simplemente…negro…¨ Abrí mis ojos en completa revelación divina ante la razón de su estado de ánimo.
A lo cual guarde la katana en su funda, para acto seguido fijar mi completa atención al herrero.
¨!No tiene porque preocuparse por esos detalles, recuerde que la katana no hace al cazador señor Tanaka, confié en mí¡¨ Al ver como había dejado de emitir aquellos ruidos extraños sonreí para mis adentros en muestra de victoria al haber logrado apaciguar si decepción.
¨¿Eh….?
Qué dices idiota…lo que dices simplemente carece de sentido…¨ En tan solo un par de palabras mis ánimos se habían visto reducidos a nada; Mi anterior postura confiada ahora se notaba decaída al ver como Tanaka empezaba a alejarse lentamente de mi vista en dirección colina abajo murmurando para sí cosas que no alcance a oír.
A mi costado se había posicionado mi maestro, el cual veía de forma cansada como el herrero se marchaba.
¨No te sientas mal, es normal esa clase de comportamiento en los herreros, todos valoran sobre todas las cosas sus katanas más que a los propios cazadores.¨ Asentí en contemplación de lo verídica que era aquella afirmación, a la vez que analizaba con una vena casi formándose en mi frente a mi maltrecho uniforme de cazador tirado sobre el tronco de uno de los árboles cercanos.
Maldito herrero….
Con lentitud me aproxime a recogerlo, pero fue en ese momento cuando el graznido de un cuervo termino llevándose mi completa atención.
Alzando la vista en las ramas cercanas, estaba posado el cuervo que se me había asignado el día que finalice la prueba de selección final.
¨!Caw, caw, nueva misión, nueva misión para Kamado Alex, ciento veinte kilómetros al noroeste, se a confirmado el avistamiento de demonio¡¨ Gire en simple contemplación en dirección a mi maestro, el cual asintió en aceptación.
Sonreí de forma instantánea, a la vez que me apresuraba a tomar mi uniforme para luego dirigirme a la cabaña para cambiarme.
La tela era en su mayoría suave, sin embargo, su dureza se hacía notar en la parte delantera del uniforme.
Caracterizado por su color oscuro, además de tener tallado en la espalda el kanji de destrucción.
¨Es muy cómodo…¨ Fue lo que me dije a mí mismo al sentir la tela, para acto seguido posicionar la funda de mi nueva katana en el extremo izquierdo de mi cintura.
Al salir de la cabaña, estaban tanto mi cuervo como mi maestro esperándome, siendo este ultimo el que llevaba entre manos un peculiar atuendo.
Al aproximarme termine distinguiendo aquello como un haori color azul marino, bordada con franjas blancas y negras, las cuales formaban un particular tigre.
La pregunta estuvo por salir, pero fue mi maestro el que hablo.
¨Escucha, no hay tiempo que perder…Toma este obsequio de mi parte, no es mucho, pero es lo que tengo para darte.¨ La sorpresa adorno mi rostro, a la vez que analizaba el hermoso atuendo.
Mi mirada termino viajando hasta el rostro del anciano, a lo cual simplemente le asentí, teniendo una sonrisa presente.
¨Lo entiendo perfectamente, se lo agradezco enormemente.¨ Tome con ambas manos el obsequio dado, para acto seguido colocármelo.
El tamaño era perfecto para la contextura que había adatado mi cuerpo en todo este tiempo, cosa que termino por sorprenderme de buena manera.
Me posicione cara a cara con mi maestro, para acto seguido inclinarme de manera respetuosa, cosa que termino imitando de igual manera.
¨Ahora ve, Kamado Alex.¨ ¨!Si¡¨ Dije al unisonó, para ver como mi cuervo salía volando en dirección al lugar designado, siendo esta mi señal para partir.
¨!Nos vemos señor Hideki, cuide bien de usted por favor¡¨ Al escuchar una risa, a la par de un mensaje de aceptación, termine corriendo colina abajo siendo guiado por el cuervo, terminando por desaparecer la presencia de mi maestro del radar poco después de nuestra despedida.
.
.
.
.
Aquella había sido una despedida apresurada, pese a haber estado hablando día a día, y haber visualizado este momento durante tanto tiempo, aquella rapidez con la que me aleje fue impulsado no solo por el llamado del deber, sino por la pena que yacía en mí ante aquel adiós.
El deseo de permanecer un poco más al lado de aquel anciano se había hecho un espacio en mi corazón, sin embargo, pese a que tuviese aquel encuentro de sentimientos el deber con el que cargaba estaba claro.
Tras aproximadamente tres días tras haber sido notificado de la misión por el cuervo, el sol se mantenía en su apogeo mañanero.
Viéndome siendo transportado por una carreta tirada por un caballo el cual era guiado por un hombre de mediana edad.
¨Disculpe, ¿Usted a oído sobre algunas desapariciones recientes por aquí..?¨ El viaje había sido largo, por lo que la platica que había tenido con el amable señor que se había ofrecido a llevarme había fructificado.
La mirada del hombre se arrugo levemente, mientras apretaba con dureza el cabestro de su animal.
El silencio se mantuvo por un lapsus de tiempo indefinido, cosa que me había dispuesto a romper, para cuando instantes antes de hablar termine siendo interrumpido.
¨No es bueno que jóvenes como tú se estén preocupando por ese tipo de cosas…es mejor pasarlas por alto…¨ No planeaba discutir con él, a lo cual simplemente asentí en compresión.
Para cuando el pueblo estaba a la vista, el anochecer se estaba aproximando, lográndose apreciar con mayor claridad el tamaño del poblado en el que estaba gracias a las luces prendidas.
Tras haber llegado a la entrada, termine despidiéndome del que me había traído, siendo solo el pueblo en el que estábamos un lugar de paso para él, termino decidiendo por seguir su camino pese a la noche que se avecinaba.
Mirando en ambas direcciones el lugar pareciera desolado, gracias al radar era capaz de percibir la presencia de los habitantes cercanos, los cuales permanecían encerrados en sus casas.
Conforme avanzaba algunos pocos estaban cerrando sus establecimientos con suma rapidez, mientras que otros se dirigían a sus hogares con un rostro temeroso.
Algo anda mal…
Fijando mi atención en unos pocos que llegaban a observarme con cautela, sus miradas se desviaban en muestra de debilidad.
Para cuando intente hablar con uno de los pobladores, las reacciones eran secas, carentes de interés.
¨No es bueno permanecer fuera de tu hogar tan de noche, vuelve a casa niño…¨ Al igual que había personas que respondían con amabilidad y serenidad, muchas otras se dedicaron a ignorarme o a mirarme enojados al querer hablar.
Pese a eso mantuve la calma conforme el sol se ocultaba, cosa que terminé esperando en uno de los rincones del pueblo, en un restaurante que, aunque cerrado me permitieron comer dentro del lugar.
¨!Estuvo delicioso, muchas gracias¡¨ ¨Por favor joven, no haga tanto ruido…podrían llegar a oírlo los espíritus del bosque…¨ La voz de la mujer miembro de la pareja de esposo que me había acogido sonaba asustada, acompañada de un rostro que reflejaba preocupación.
¨¿Qué quiere decir…?
¿Se refiere a espíritus vengativos…?¨ Las miradas de la pareja se entrelazaron por unos segundos, buscando de algún modo la forma de responder mi incógnita.
¨¿Hace cuanto has estado en este pueblo..?
No has oído de las desapariciones que nos han atormentado los últimos meses..?¨ La voz del anciano me había hecho fruncir levemente el ceño al notar el enojo y tristeza que guardaban.
¨Son pocos los que no han perdido a un familiar aún…pero los que lo sufrieron…¨ En ese momento la mirada de ambos se había movilizado de forma disimulada a un retrato colocado en medio del restaurante, en el yacía la silueta de un joven junto a la que parecía ser su pareja.
La mirada de la mujer se entorpeció, y la del hombre no fue capaz de mantenerse firme, tal fue el dolor que vi reflejado en ellos que la madre fue incapaz de seguir en la habitación, alejándose entre leves sollozos.
¨Lo entiendo perfectamente…en verdad lamento mucho su perdida…¨ Mire de forma penosa el lugar por donde se había alejado la pareja del hombre, a la vez que veía con impotencia la figura de los desaparecidos.
Mordí la parte inferior de mi labio en forma de disipar el enojo que me había sobrevenido, pero no fue posible; para cuando estuve por fijar mi atención en el radar, la voz del anciano volvió a oírse.
¨Ya es muy tarde, es peligroso estar fuera…
¿Por qué no te quedas a pasar la noche..?
Eres libre de irte mañana por la mañana.¨ Mire sorprendido a la oferta dada por el hombre, el cual había logrado reponerse de su anterior estado de tristeza.
¨¿Esta seguro..?
No quiero serle ninguna molestia a usted o a su familia.¨ ¨Tonterías, no es ningún problema ayudar a los más jóvenes…además, nos vendría bien la compañía.¨ Aquello ultimo lo había pronunciado de forma alegre, a lo cual le sonreí en forma de agradecimiento.
¨Es muy amable, se lo agradezco mucho…¨ Era muy noche para cuando la pareja me había cedido una de las habitaciones vacías.
Gracias a una de las ventanas era capaz de observar de forma disimulada el exterior, siendo alumbrada la propia habitación por la luz de la luna que se filtraba.
Junto a mi futón estaba posicionada mi katana, y a la par de ella mi uniforme.
Son un matrimonio en verdad hermoso…me dieron tanto sin siquiera pedirlo…
Para cuando había dejado de pensar en lo amables que habían sido conmigo, la preocupación abundo mi mente.
Lo mencionado respecto a espíritus que secuestraban personas daba vueltas mi cabeza.
No cabe duda que se trata de la presencia de demonios, y han sido capaces de pasar desapercibidos como simples espíritus, sin embargo, no pueden engañarme tan fácilmente…
Aún cuando estuve dispuesto a dormir, mi atención nunca se perdió del radar, el cual mantuve activo hasta el momento en que terminé quedándome dormido.
.
.
.
.
La noche se mantenía tranquila, sin embargo, el sonar de decenas de pasos, los cuales poco a poco se iban deteniendo en medio del camino.
¨Sera mejor descansar por hoy…es peligroso seguir en medio de la oscuridad.¨ Aquella había sido una voz femenina, una joven de buen aspecto se había encargado de mantener a los presentes informados sobre la parada que estaban por hacer, siendo sus acompañantes en su mayoría adultos mayores.
¨Ya escucharon, todos deben colocar sus futones, el camino no es seguro, pero yo y mi hermana los protegeremos mientras duermen.¨ Las miradas de los ancianos miraban al dúo de hermanas con una sonrisa, habiendo tenido que hacer un viaje a un pueblo tan lejano, habían corrido con la suerte de encontrarse con aquellas a las que podían llamar salvadoras.
¨Se lo agradecemos mucho jovencita Kocho.¨ Había hablado una de las mujeres, la cual había sacado de entre sus pertenencias el poco dinero que manejaba.
¨No es mucho, pero acéptenlo como agradecimiento por favor…¨ ¨Agradecemos el gesto, pero esto no lo hacemos por dinero, por favor guárdelo.¨ Fue lo mencionado casi al instante por la mayor de las hermanas lo que sorprendió a la que estaba dispuesta en dar parte de su dinero.
¨¿Estas segura jovencita…?
Realmente me gustaría serles de ayuda…¨ Cuando estuvo por hablar nuevamente la mayor, fue rápidamente interrumpida por su hermana menor.
¨Si es así no es necesario entregarnos dinero, solo un poco de información…
¿Qué tanto saben sobre las desapariciones reportadas del pueblo al cual vamos..?¨ .
.
.
.
Perspectiva de Kamado Alex.
Tras haber pasado la noche junto a aquella pareja de esposos, me había despedido de forma agradecida, otorgándoles algo de dinero que logre que aceptaran a duras penas tras una larga platica.
Viendo mis alrededores el lugar se nota mucho más animado; Los niños juegan yendo de un lugar a otro, las tiendas están abiertas y en su mayoría las personas mantienen un comportamiento normal.
Este es un buen momento para buscar por los alrededores sin correr tantos riesgos…
Como tal el pueblo era grande, aproximadamente ciento cincuenta personas era el promedio de habitantes; El lugar estaba rodeado por una gran arboleda que cubría todo el extremo norte, noreste y noroeste, dotando del lugar de una flora realmente abundante.
Conforme más me acercaba pocas eran las presencias que se mantenían cercanas, llegando a notar que evitaban el estar cerca del lugar.
Para cuando ya estaba frente a los limites del pueblo con lo que se asemejaba a un bosque, procure mantener el radar activado.
[Se ha delimitado una zona en un radio de sesenta metros; Cero presencias detectadas.] Pese a que mostraba la nula presencia de seres vivos, el sistema era realmente útil a la hora de diferenciar entre animales comunes y seres de inteligencia superior como podrían ser humanos y demonios.
La razón principal por la que había decidido adentrarme en el bosque era porque siendo de día, los árboles serian el único medio de protección de los rayos del sol para los demonios que atormentaban el lugar.
Fue así que siendo aproximadamente las diez de la mañana emprendí mi viaje.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com