Registro Diario del Aprendiz de Cartas - Capítulo 825
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Capítulo 825: Metíendose con Asong
Fecha: 2 de Abril de 2321
Hora: 23:23
Ubicación: Ciudad de Flor del Cielo, Centro Comercial de la Asociación del Gremio, Almacén n.º 234, Laboratorio de Cartas
Asong por fin entendió a lo que quería llegar el adolescente. Nunca pensó que alguien le daría una lección sobre sentimientos románticos, y mucho menos un adolescente. Resultó que era demasiado ingenua en lo que respecta a los sentimientos románticos y que aún tenía mucho que aprender sobre el amor.
Ahora Asong se sentía avergonzada por haber intentado obligar al interés amoroso de su amiga a responsabilizarse de los sentimientos de esta, cuando ella misma no tenía experiencia en ese aspecto de la vida. Entonces recordó un sabio dicho: «Si no sabes, cállate». En ese momento se arrepintió de haberse entrometido en algo de lo que sabía muy poco. Comprendiendo dónde se había equivocado, Asong miró al adolescente, de pie a treinta centímetros de ella, y se disculpó: —Lo siento, no me correspondía decirte lo que tenías que hacer.
Asentí al oír la disculpa de Asong. Pude ver que era sincera; parece que mis palabras la habían calado. Y para meterme un poco con ella, acerqué mi cara a su oreja y le dije: —¿Sabes? No mentía cuando dije que me atraías. De verdad que sí, y siempre preferiré a las maduras por encima del resto. Entonces, ¿qué te parece un retiro para parejas en las montañas de la región del norte?
Al ver al chico acercar sus labios a su oreja, Asong entró en pánico, pero pronto se quedó helada al oír lo que tenía que decir. Sus palabras hicieron que su corazón empezara a latir como un redoble de tambor y su mente se puso a mil por hora, intentando procesar los numerosos pensamientos que la asaltaron en ese mismo instante. Como resultado, se quedó sin palabras e incapaz de responder a la pregunta del chico: —…
—Tomaré tu silencio como un sí y procederé con las reservas. No te preocupes, Anna no tie… —. Despertada por mis palabras, Asong se negó frenéticamente: —No, no… No, no estoy de acuerdo. No puedo hacerle esto a Anna.
—Entonces, si Anna estuviera fuera de escena, ¿aceptarías? —le pregunté a Asong, enarcando las cejas.
—No, no me refería a eso… Jamás diría es… —. Al ver que Asong se ponía cada vez más frenética, decidí dejarlo antes de que todo acabara en un enorme malentendido y me explotara en la cara. —Tranquila, Asong, solo me estaba metiendo contigo.
Al oír mis palabras, Asong, que antes estaba abrumada, me miró con incredulidad. No pasó mucho tiempo antes de que esa mirada se volviera feroz y gritara: —¿T-tú, cómo te atreves a engañarme? —. Y empezó a golpearme con sus pequeños puños. Asong era demasiado débil y, sumado a mi físico viltroniano, no sentí nada.
—No mentía cuando dije que prefería a las mujeres maduras —dije, ignorando los débiles puños de Asong.
Al oír mis palabras, los puños de Asong se volvieron más agresivos y gritó: —¡Todavía te atreves a burlarte de mí!
Negando con la cabeza, sujeté los puños de Asong por las muñecas y dije: —Asong, para. Si no, tus guardaespaldas me matarán por un malentendido.
Incapaz de liberar sus manos, Asong me fulminó con la mirada y dijo: —Bien, deberían. Así podré aliviar una cuarta parte de la ira que siento ahora mismo.
—Asong, ni bromees con eso, de verdad podrían matarme —dije, mirando hacia el techo. Entonces Asong, refiriéndose a que me dirigía a ella directamente sin honoríficos, añadió—: Wyatt, ¿no se está tomando tu lengua demasiadas libertades conmigo?
—Creo que ya estamos en un punto en el que podemos saltarnos los honoríficos al hablarnos, ¿no te parece? —dije con descaro.
—¿Qué te ha dado esa idea? ¿Y cuándo piensas soltarme las muñecas? —preguntó Asong, forcejeando para liberar sus muñecas.
—Nunca, pero como lo pides, las soltaré por ahora. —Dicho esto, solté las muñecas de Asong.
—Sabes que puedo condenarte a cadena perpetua por acosar a una funcionaria del gobierno —bromeó Asong, frotándose las muñecas.
—¡Protesto! «Acosar a una funcionaria del gobierno» no le hace justicia a tu belleza ni a mi reputación callejera. ¿Qué tal si lo cambias a «acosar a una hermosa funcionaria del gobierno»? Porque cada vez que alguien oye «funcionaria del gobierno», se imagina a un tipo calvo, de mediana edad y con barriga cervecera —dije con cara de póker.
—¿Reputación callejera, tú? Pareces un friki que llevaría a su prima gorda al baile de graduación —se burló Asong, insinuando que no podría conseguir una cita.
—Lo dice la que casi traiciona a su amiga por este joven —dije, señalándome con los pulgares en referencia a nuestro episodio anterior.
—No me recuerdes eso o te acusaré de un delito —advirtió Asong, poniendo los ojos en blanco.
—Bien, adelante, acúsame de haberme enamorado de la mujer equivocada —dije con sorna, convirtiendo el episodio anterior entre Asong y yo en una broma interna.
—Todavía sigues con eso. Wyatt, para ya o me enfadaré —gritó Asong mientras me esquivaba y volvía a su futón. Yo también sentí que ya era suficiente, así que decidí parar y volver a organizar los ingredientes antes de que esta conversación tomara un cariz más serio. Después de todo, Anna estaba en la habitación de al lado, lo que era la receta perfecta para el desastre.
«…». Al observar los hombros del interés amoroso de su amiga, sorprendentemente anchos para la edad de él, Asong tuvo la sensación de que podía entender por qué Anna se había enamorado tan perdidamente de ese chico.
Al principio, Asong solo tenía una buena impresión del chico por sus habilidades; aparte de eso, sentía curiosidad por saber por qué su dominante amiga se había enamorado perdidamente de él. No tenía ningún sentido. Pero poco a poco, él empezó a calar en ella. Pronto, sin darse cuenta, empezó a pensar que su vida no sería tan monótona si tuviera a alguien así en ella. Al pensar en esto, sintió que sus mejillas ardían y no pudo evitar condenarse a sí misma por lo que estaba pensando; sin mencionar la diferencia de edad entre ellos, él era el chico que le gustaba a su amiga.
…
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