Renacer sangriento - Capítulo 11
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11: Escapando del infierno 11: Escapando del infierno El combate alrededor del líder se volvió aun más salvaje.
dhavid volvió a lanzarse como un proyectil.
Su cuerpo choco contra el monstruo con una violencia animal.
Sus brazos todavía estaban mal acomodados, los huesos intentando regenerarse lentamente bajo la piel.
Sus movimientos ahora eran más lentos, pero su ferocidad había aumentando, dhavid salto y mordió el cuello del líder otra vez.
Los dientes se hundieron entre las escamas.
El líder lo agarro por la cabeza y lo estrello contra el suelo.
POOM.
El concreto se partió.
Dilan apareció por un lado y su puño golpeo la mandíbula del líder.
CRACK.
Luego dirigió otro golpe pero el hierro de su brazo temblaba.
La anomalía estaba forzada más allá del límite.
Sangre corría ahora por su boca y orejas.
—”¡MUERETE YA!”—.
El líder respondió con una patada brutal.
Dilan salió despedido rodando por las vías.
dhavid volvió a levantarse, su respiración era pesada.
El aura roja alrededor de su cuerpo comenzaba a emanar más fuerte.
El aire a su alrededor vibraba.
Algo se movía dentro de esa energía, como una silueta, una forma.
Era como si otra criatura estuviera tratando de salir desde dentro de el.
dhavid dio un paso, sus manos temblaron, las uñas comenzaron a romperse.
Una por una, cayeron al suelo.
Debajo….
empezaron a crecer garras negras, más largas, más afiladas.
dhavid gruño y volvió a correr salto directo hacia el líder, sus nuevas garras rasgaron las escamas del pecho del monstruo.
Pedazos de carne volaron.
El líder rugio y con un ataque descendente trato de cortar a dhavid por la mitad pero, ya no estaba ahí.
Entonces el suelo vibro, algo más se acercaba.
Una criatura salió entre los vagones destruidos, era enorme; el doble de altura de un humano.
Su cuerpo parecía el de una rana monstruosa, tenía dos cuernos curvados sobre la cabeza.
Su piel estaba cubierta de puntas duras como las de una salamandra del desierto.
Una cola larga se arrastraba detrás de ella.
Y en la punta un filo doble como una lanza.
La criatura abrio la boca y su lengua salió disparada hacia dhavid.
Dilan reaccionó al mismo instante golpeó la lengua con su brazo de hierro.
CLANG.
La lengua se retrajo pero otra criatura igual apareció detrás, luego otra.
El líder soltó una risa profunda.
—”Más carne…”—.
Pero el caos no terminaba ahí.
Desde las grietas del suelo, comenzaron a salir cimpies gigantes.
Sus cuerpos segmentados median varios metros.
Cientos de patas raspaban el concreto mientras se movían entre los cadáveres.
Uno de ellos se lanzo hacia Dilan.
Dilan lo golpeó con el brazo de hierro.
CRACK.
El exoesqueleto se rompió pero otro apareció por detrás.
La pelea se volvió completamente caótica.
dhavid atacaba al líder y el líder golpeaba a Dilan.
Las ranas monstruosas embestían con sus colas afiladas, los cienpiés gigantes se enroscaban intentando morder.
dhavid salto sobre la espalda del líder, lo mordió y rasgo su cara con sus garras.
Lo abrazo intentando derribarlo.
El líder lo agarro y lo lanzo contra una de las criaturas ranas.
La bestia rugio.
Su cola se movió como un látigo.
El filo paso rozando la cara de dhavid.
Mientras tanto…
Del otro lado del tren…
Angela levantaba su escudo mientras Dante empujaba a uno de los supervivientes hacia la locomotora.
—”¡RÁPIDO!”—.
Coraline y Ariel peleaban como podían contra las criaturas que intentaban rodearlos.
Un lobo rojo apareció, Angela lo bloqueo con el escudo.
—”¡SIGAN!”—.
Uno de los supervivientes llegó al panel exterior del motor.
Abrió la cubierta metálica.
Los cables estaban expuestos.
—”¡Necesitó energía!”—.
Dante agarro una barra de metal.
Golpeó a una criatura que se acercaba.
—”¡APÚRATE!”—.
El hombre comenzó a manipular los cables, sus manos temblaban —”si reinicio el sistema…
debería arrancar…”—.
Un cienpiés apareció entre los vagones.
Ariel lo apuñalo con un trozo de metal.
La criatura se retorció.
Coraline grito.
—”¡MAS VIENEN!”—.
El hombre conecto los cables y un chispazo iluminó el panel.
ZZZT.
Las luces del tren parpadearon débilmente.
Dante miro el tablero.
—”¡ESO ES!”—.
El hombre giro una palanca.
El motor del tren tembló.
Un sonido profundo recorrió toda la locomotora.
VRRRRRR.
El sistema estaba despertando.
Pero todavía no arrancaba.
—”¡Dame unos segundos!”—.
Mientras en el otro lado.
dhavid seguía peleando como una bestia, su aura se volvía más densa, más oscura.
La silueta dentro de esa energía se movía y se empezaba a notar más.
Sus garras negras se clavaron en las caderas del líder.
El líder chasqueo su lengua.
Dilan golpeó con un gancho al hígado.
CRACK.
Las ranas monstruosas volvieron a saltar, los cienpiés gigantes rodeaban el campo de batalla.
Y la estación entera vibraba con el sonido del tren intentando volver a la vida.
Las ranas cornudas irrumpieron en el campo de batalla con violencia.
Una de ellas cayó justamente detrás del líder, otra salto desde un vagón destrozado y una tercera aterrizó frente a el.
Sus ojos amarillos lo observaban.
Ahora no veían a dhavid, ni a Dilan.
La primera criatura atacó.
Su lengua salió disparada hacia el pecho del líder.
El líder la cortó con el hacha.
El cuerpo cayó partido pero la segunda lengua ya estaba encima.
Su cola con doble filo se movió como una lanza.
CRACK.
El filo atravesó el costado del líder.
El monstruo rugio con una furia que hizo vibrar el aire.
Pero aún así respondió, su hacha giro y un corte horizontal atravesó el cuello de la criatura.
La cabeza salió volando.
La tercera rana salto.
Sus garras se clavaron en la espalda del líder.
Las puas de su piel perforaron las escamas del monstruo.
El líder rugio su hacha giro otra vez.
Un golpe brutal.
La criatura fue partida por la mitad.
Pero el daño ya estaba hecho, el líder estaba malherido, su respiración era pesada.
La sangre oscura corría por su cuerpo.
Dilan lo vio.
—”Ahora”—.
Corrió y su brazo de hierro estaba temblando, el hierro estaba fragmentado.
Pero aun así lanzo un último puñetazo.
CRACK.
El golpe impacto directo en la boca del estómago del lider.
El aire salió del monstruo en un rugido.
dhavid apareció desde atrás y salto sobre su espalda, sus garras negras se clavaron en el cráneo del líder.
Y se enroscó en su cabeza, sus piernas rodearon el cuello y giro con toda su fuerza.
CRACK.
El sonido seco se expandió por todo el lugar.
La cabeza del líder comenzó a torcerse en un ángulo imposible pero el lider todavía tenía fuerza.
Levantó el hacha y con la parte plana.
CLANC.
Golpeó los brazos de dhavid.
CRUNCH.
Los huesos se rompieron otra vez.
dhavid grito pero, el líder no se detuvo otro golpe a las costillas de dhavid se quebraron.
dhavid cayó al suelo y rodo entre los escombros.
El líder dio un paso hacia el pero sus piernas fallaron, las heridas de Las ranas, los golpes de Dilan y las mordidas de dhavid, todo lo estaba destruyendo.
Cayó de rodillas.
En el otro lado del tren…
La desesperación era absoluta.
Coraline grito cuando una criatura se lanzo sobre ella, sus dientes se Clavaron en su brazo.
—”¡AHHH!”—.
Angela golpeó a la criatura con el escudo pero otro atras apareció, sus garras rasgaron la pierna de Angela, la carne se abrió y la sangre broto como un pequeño riachuelo.
Angela cayó de rodillas.
—”¡No puedo moverlas!—.
Grito Angela mientras trataba de parar la hemorragia.
Ariel estaba peleando contra un cienpiés gigante pero no vio al segundo.
El monstruo se lanzo sobre su espalda y sus patas se enteraron en su carne.
Ariel grito.
—”¡QUITATE!”—.
Rodo por el suelo.
Golpeó al cienpiés contra el metal del vagón.
Con un esfuerzo brutal logro arrancarselo pero su espalda sangraba.
Dante recibió el impacto de una criatura directamente en el pecho.
Las garras atravesaron su chaqueta.
La sangre mancho el suelo, respiraba con dificultad.
—”…
maldita sea…”—.
Los supervivientes trabajaban en el panel del tren pero el sistema seguía fallando.
Uno grito.
—”¡El motor intenta arrancar pero no recibe suficiente energía!”—.
Otro miro el tablero.
—”¡El circuito principal está quemado!”—.
Dante grito.
—”¡Entonces hagan un puente!”—.
El hombre saco una destornillador, conecto dos cables.
ZZZT.
Chispas saltaron.
Las luces del tren parpadearon otra vez.
VRRRR…
El motor vibro pero volvió a apagarse.
—”¡Necesitamos estabilizar la corriente!”—.
—”¡Hay una batería auxiliar en el vagón de carga!”—.
Añadio el superviviente.
Coraline apretó los dientes.
—”¡ENTONCES TRAIGANLA!”—.
El hombre corrió entre las criaturas.
Angela golpeaba con su escudo mientras intentaba mantenerse de pie.
Dante peleaba con una respiración pesada.
Todos sabían algo.
Si el tren no arrancaba pronto…iban a morir allí.
En el otro lado dhavid estaba tirado en el suelo.
Vomitando sangre, su visión estaba borrosa, el aura alrededor de su cuerpo comenzaba a debilitarse.
El berserker estaba cayendo.
Y el dolor lo alcanzó de golpe.
—”AAAHHHH…”—.
El gritó fue tan desgarrador que parecía un animal herido brutalmente.
Sus brazos estaban rotos, sus costillas destrozadas, la sangre llenaba su boca.
Su consciencia comenzaba a volver lentamente.
Dilan estaba tirado unos metros más allá, su cuerpo sangraba.
Las criaturas comenzaban a rodearlos los cienpiés, las ranas, los lobos rojos.
Dilan escupio sangre, intento levantarse sus piernas temblaban pero lo logro, camino tambaleándose hasta dhavid.
Lo agarro del pelo.
—”No…
te…
mueras…”—.
Y comenzó a arrastrarlo las criaturas se acercaban, unas de las ranas salto.
Dilan pateo una puerta abierta de un vagón.
Arrastró a dhavid a dentro y cerró la puerta metalica.
BOOM.
Una criatura golpeo el exterior, otra rasgo el metal con sus garras.
Los cienpies comenzaron a trepar por las paredes del vagón.
El metal crujia, las garras atravesaban la chapa.
Las criaturas estaban despedazando el vagón.
Dentro…
Dilan cayó de rodillas, respiraba con dificultad.
dhavid seguía gritando de dolor en el suelo.
Dentro del vagón El aire olía a sangre y metal caliente.
dhavid estaba tirado sobre el suelo.
Su pecho subía y bajaba de forma irregular.
—Hhh…uh…HHH..—.
Respiraba como si se estuviera ahogando.
Cada intento de tomar aire terminaba en un espasmo doloroso de su boca seguía saliendo sangre.
Sus brazos colgaban inútiles, las costillas rotas se movían bajo la piel cada vez que intentaba respirar.
—”No…te mueras…por favor”—.
Exclamó mientras las lágrimas recorrían su mejilla.
El vagón tembló.
CLANG.
Algo golpeo el exterior, luego otro golpe y otro.
Las criaturas estaban rodeandolos, las garras comenzaron a atravesar la chapa.
Pequeños agujeros aparecieron en las paredes, un cienpiés intento colarse por una grieta Dilan lo pateo con lo poco que le quedaba de fuerza.
—”mierda…”—.
Intentó levantar a dhavid con cuidado pero su cuerpo apenas respondía, sus piernas temblaban, su anomalía estaba al límite.
El hierro en su brazo aparecía y se desmoronaba como si ya no pudiera mantenerse.
Miro a dhavid, miro las ventanas.
Las criaturas empezaban a romper el vidrio.
—”tenemos que movernos…”—.
dhavid apenas pudo hablar.
—”No..puedo…”— mientras escupía sangre por la boca.
Dilan apretó los dientes, entonces tomo una decisión, se agachó agarro a dhavid por debajo de los brazos y comenzó a arrastrarlo.
—”te llevo…”—.
El vagón tembló otra vez.
CRASH.
Una ventana estallo, un lobo rojo se metió a dentro.
Dilan giro y lo golpeó con su puño.
El impacto lo lanzo contra la pared pero otro ya estaba entrando.
—”¡MALDITA SEA!”—.
Dilan siguió arrastrando a dhavid hacia la puerta.
La abrio y lo jalo hacia el siguiente vagón cerrandolo en el proceso.
BOOM.
Las criaturas chocaron contra la puerta, el metal vibró.
Dilan siguió arrastrando, respiraba con dificultades.
—”solo un poco más…”—.
Pasaron al siguiente vagón y luego al otro pero las criaturas ya estaban rompiendo las ventanas , las más pequeñas se colaban.
Cienpiés, bestias deformes, pequeños insectos se arrastraban por el suelo.
Uno mordió la pierna de Dilan.
Dilan grito y lo aplastó con el talón.
Siguió arrastrando a dhavid mientras se escuchaban sus quejidos de dolor.
—”Vamos…”—.
dhavid apenas podía mantener los ojos abiertos, pareciera que estuviera ahí pero a la vez no, su respiración era un silbido roto.
—Dilan…—.
—”cállate guarda energía no hables”—.
Otro vagón, otra puerta, otro golpe detrás de ellos.
Las criaturas rompían todo a su paso, las garras atravesaban las paredes, los vidrios explotaban.
Finalmente vieron la locomotora.
La luz debil del panel iluminaba el interior.
—”¡AQUI!”—.
Grito Dante.
Dilan empujó la puerta.
Entro la cerró y cayó de rodillas.
—”…Ya …”—.
Angela estaba apoyada contra una pared.
Su pierna estaba completamente desgarrada.
La sangre marchaba el suelo, coraline estaba peleando con una criatura pequeña pero otra apareció por detrás.
La mordió en la pierna.
—”¡AHHH!”—.
La criatura tiro de la, otra se sumo.
La estaba arrastrando hacia la puerta abierta del vagón hacia la marea de monstruos.
—”¡CORALINE!”—.
Ariel se lanzo primero, agarro su brazo pero otra criatura mordió el hombro de Ariel.
Dante corrió.
Se tiró sobre coraline, Angela levantó el escudo, golpeó a las criaturas.
—”SUELTENLA!”—.
Entre todos lograron jalarla.
Las criaturas fueron empujadas afuera.
Dante cerro la puerta con un golpe seco.
CLANG.
La respiración de todos era pesada.
Coraline estaba pálida, la mordida en su pierna sangraba mucho, Dante se arrodillo saco vendas improvisadas.
—”no se muevan…”—.
Vendo la pierna, luego el hombro de Arie, luego el pecho de Angela pero sus manos temblaban.
—”Esto…no es suficiente”—.
Las criaturas comenzaron a golpear a la locomotora.
BOOM…BOOM…BOOM.
Las paredes vibraban.
Uno de los supervivientes grito desde el panel.
—”¡Casi está!”—.
Otro respondió.
—”¡NO!
El sistema sigue bloqueado”—.
—”¡El arranque necesita presión hidráulica!”—.
—”¡Entonces liberala manualmente!”—.
—”¡lo intento!—.
Respondio.
El hombre giro una válvula.
Las luces del tren parpadearon otra vez.
VRRR..
El motor vibró pero volvió apagarse.
Dante golpeó la pared con frustración.
—”¡MALDITA SEA!”—.
Ariel apreto el arma en sus manos pero se dió cuenta de algo.
Los golpes apenas lastimaban a las criaturas.
—”…ya no les hace nada…”—.
Angela lo miro.
—”Lo se…”—.
Los golpes contra el tren se volvieron aun más fuertes, las garras atravesaban el metal.
Las criaturas eran cada vez más fuertes, coraline miro al suelo.
—”…no vamos a lograrlo…”—.
Nadie respondió.
El silencio fue peor que los gritos, Dilan estaba apoyado contra la pared, sangrando.
dhavid apenas respiraba en el suelo.
Dante estaba agotado, Ariel temblaba y el tren seguía sin arrancar.
Angela cerro los ojos.
—”No…”—.
Su mano comenzó a temblar, el escudo vibró.
—”No voy a morir así…”—.
Una energía volvió a surgir de su cuerpo.
Era débil, inestable pero estaba allí.
Su anomalía por última vez, la energía lo recorrió.
—”si vienen…”—.
Miro la puerta del vagón.
—”…los voy a detener”—.
Afuera las criaturas ya estaban rompiendo el metal.
La locomotora crujia por todos lados, las paredes estaban doblandose.
Las garras de las criaturas ya estaban atravesando el metal, los golpes eran más fuertes.
La puerta frontal empezó a hundirse hacia adentro, Angela se apoyó en el escudo, su pierna destrozada temblaba.
La sangre corría por el suelo, respiraba con dificultad.
—”…no queda mucho…”—.
Murmuró Dante.
Las criaturas rompieron finalmente una de las ventanas laterales, el vidrio explotó un cienpiés gigante se arrastró hacia adentro, detrás de el vinieron más y más Lobos rojos y criaturas deformes.
Coraline trató de pegarles con un tubo de hierro, pero apenas podía frenar a los monstruos.
Ariel grito mientras apuñalaba a uno con un hierro pero otro salto sobre el.
Dilan apenas podía mantenerse de pie.
—”¡Retrocedan”—.
Grito.
Pero ya no había espacio para retroceder estaba rodeados.
Angela miro el escudo, las marcas de su anomalía brillaban débilmente.
Sabía que era la última vez.
Apretó los dientes.
—”…háganse atrás…”—.
—”Angela”—.
Comento Coraline.
—”¡ATRAS!”—.
Angela dió un paso adelante el escudo vibró.
Una energía oscura comenzó a concentrase en su superficie, más criaturas saltaron hacia ella.
Angela golpeo el suelo con el escudo.
Había utilizado su anomalía en el escudo tipo catalizador.
BOOM.
La anomalía explotó como una onda brutal.
El impacto recorrió todo el vagón, varias criaturas salieron disparadas contra las paredes, otras fueron aplastadas contra el techo, un cienpiés se partió en dos, los lobos rojos rodaron varios metros pero algunas criaturas…ni siquiera se movieron, las mas grandes resistieron el impacto.
Angela cayó de rodillas y el escudo perdió su brillo, su anomalía había desaparecido.
—”…ya…”—.
Respiro con dificultad.
—”…no tengo más…”—.
Las criaturas volvieron a levantarse, lentas pero inevitables, volvieron a avanzar, uno, dos, diez y la marea negra comenzó a rodearlos otra vez.
Dante bajo la cabeza.
—”…lo siento…”—.
Coraline apretó su arma aunque sabía que no servía para nada.
Ariel respiraba agitado, Dilan apenas podía mantenerse de pie, dhavid seguía inconsciente en el suelo.
Las criaturas saltaron y justo en ese momento.
VRRRRRRRRRRRRR.
El tren rugio, las luces se encendieron de golpe.
El suelo vibró violentamente, uno de los supervivientes grito desde el panel.
—”¡ARRANCÓ!”—.
Exclamó llorando de felicidad.
Las ruedas comenzaron a moverse lentamente primero un pequeño tirón, luego otro.
Las criaturas perdieron el equilibrio.
El tren empezó a avanzar, las bestias chocaban contra los vagones, otras intentaban trepar pero la locomotora empujaba la marea de monstruos como una avalancha de acero.
Desde la cabina del conductor varias criaturas golpeaban las ventanas.
CLANG, CLANG, CLANG.
Las grietas comenzaron a aparecer en el vidrio.
Ariel grito.
—”¡Se va a romper!”—.
Pero entonces el tren tomo velocidad, las criaturas que estaban pegadas a la cabina se soltaron.
Una por una fueron cayendo, sus cuerpos desaparecieron bajo las ruedas.
El tren salió finalmente de la estación.
Dejo atrás el mar de monstruos.
El ruido de los golpes desaparecieron poco a poco, solo quedaba el sonido del motor.
Y la respiración pesada del grupo, nadie hablo durante varios segundos, luego coraline miro al suelo y su rostro cambio.
—”¡DHAVID!”—.
Todos miraron, dhavid estaba peor de lo que recordaban mucho peor.
Su cuerpo estaba cubierto de sangre, sus brazos estaban torcidos en ángulos imposibles.
Las costillas deformaban su pecho, su respiración era débil, demasiado débil.
Angela palideció.
—”…se está muriendo…”—.
Dilan bajo la cabeza.
—”…lo se…”—.
Murmuró mientras se tapaba el rostro.
Dante cayó de rodillas a su lado, sus manos comenzaron a brillar con una energía verde tenue.
Su anomalía curativa, pero su rostro mostraba miedo.
—”Estoy muy agotado…”—.
Puso las manos sobre el pecho de dhavid, la energía empezó a fluir, las heridas menores comenzaron a cerrarse lentamente.
La respiración de dhavid mejoro un poco.
El pecho dejo de colapsar.
Dante empujó algunas costillas con cuidado un crujido se escucho, las alineó lo suficiente para que pudiera respirar.
dhavid inhaló aire con dificultad.
—Hhhh…—.
Dante sudaba.
—”No puedo hacer más…—.
La energía desapareció, se rescosto contra la pared.
—”sus brazos…”—.
Miro las fracturas.
—”…no puedo arreglar eso”—.
Exclamó triste mientras miraba a dhavid.
Respiro profundamente.
Coraline miro a dhavid, su rostro estaba pálido pero al menos respiraba.
Angela se dejó caer contra la pared.
—”…sobrevivimos…”—.
Ariel miro por la ventana.
El tren avanzaba lentamente entre la ciudad destruida pero, nadie celebro.
Porque todos sabían algo habían escapado del infierno pero el precio había sido demasiado alto.
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