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Renacer sangriento - Capítulo 12

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  3. Capítulo 12 - 12 Rumbo a la base militar
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12: Rumbo a la base militar 12: Rumbo a la base militar El dolor llegó antes que la conciencia.

Primero fue una presión insoportable en el pecho, luego un ardor que recorría todo mi cuerpo como si le estuvieran enterrando cuchillas bajo la piel.

Después llegaron los huesos, abrí los ojos lentamente y lo primero que sentí fue un dolor.

Un dolor tan brutal que mi visión se volvio blanca por un instante.

—..Ahg…—.

Un sonido quebrado escapó de mi garganta antes que pudiera detenerlo, intenté moverme pero fue completamente un error.

El dolor en mis brazos exploto de golpe, como si alguien hubiera prendido fuego dentro de ellos.

—”¡NO TE MUEVAS!”—.

Grito Dante que estaba cerca de mi.

Respire con dificultad.

Cada respiración era torpe e incompleta.

Sentía el pecho rígido, como si algo dentro de mi estuviera mal colocado.

Baje la mirada y vi que mis brazos estaban vendados, torcidos y deformes.

Incluso a través de las vendas podía notar que no estaban en el lugar correcto.

—…mierda…—.

murmuré con la voz seca.

Dante estaba frente a mi.

Tenía el rostro cansado, pálido, como si hubiera corrido durante horas sin parar.

—”No intentes moverlos”—.

Apreté los dientes.

—Siento mis músculos rotos—.

—”por eso no los muevas, te desgarraras”—.

Su respuesta fue directa, sin suavizar nada.

Dante miro alrededor del vagón.

Luego arranco dos barras de madera del respaldo de unos de los asientos del tren.

El ruido seco de la madera quebrándose me hizo tensar el cuerpo.

—”Esto va a doler”—.

Lo mire con nervios, pero saque una pequeña risa que salió más como un jadeo.

—¿Más?—.

No respondió, solo tomo mi brazo izquierdo, cuando empezó a alinearlos.

Mi mente se llenó de un intenso y agudo dolor.

El Hueso crujió.

—¡AAAAAAGH!—.

Grite de manera escalofriante.

Mi grito rebotó por todo el vagón.

Senti que algo se acomodaba dentro del brazo pero el dolor fue tan fuerte que por un momento pensé que me desmayaría otra vez.

—”Respira…”—.

Dijo Dante.

Continuo —”Respira”—.

Intenté hacerlo, inhalar y exhalar pero cada respiración me atravesaba las costillas.

Dante puso las tablas a ambos lados de mi brazo.

Luego empezó a apretarlos con vendas.

Las ajusto con fuerza.

—”Torniquete improvisado”—.

Después tomo mi otro brazo.

Está vez me prepare.

Cuando movió el hueso volví a sentir ese crujido horrible pero solo deje escapar un gemido.

—…maldita sea…—.

Solté algunas lágrimas de dolor insoportable que sentia.

Cuando terminó, mis brazos quedaron completamente inmóviles.

Dante reviso los vendajes.

—”No los muevas”—.

Cerré los ojos unos segundos.

Intenté controlar mi respiración, sentia el corazón golpeando fuerte en el pecho.

El tren vibraba bajo nosotros, el motor hacia un ruido grave, pesado pero constante seguiamos en movimiento.

Abrí los ojos otra vez y mire el vagón parecía un campo de batalla, las ventanas rotas, los asientos arrancados; había sangre por todos partes, marcas de garras que atravesaban el metal de las paredes y algunas partes del techo estaban dobladas.

Era increíble que el tren todavía siguiera funcionando, vi a Angela sentada contra una pared , su escudo estaba apoyado a su lado.

La pierna vendada respiraba lento, con los ojos medio cerrados.

Ariel estaba más adelante, su camisa estaba toda rasgada, las marcas del cienpies todavía se veian en su piel.

Dilan estaba sentado en el suelo con la espalda contra el vagón, la cabeza baja, cubierto de sangre seca.

Coraline estaba cerca de una ventana, también su pierna vendada, miraba hacia afuera, el paisaje destruido pasaba lentamente frente al tren.

Trague saliva.

—Seguimos vivos—.

Murmuré.

Dilan respondió sin levantar la cabeza.

—”De milagro”—.

En ese momento dos hombres salieron desde la cabina.

Uno era joven, delgado.

El otro más alto, con barba corta.

—”El tren está estable”—.

Dijo el primero.

—”pero no sabemos cuánto tiempo”—.

Añadio el segundo.

Ariel levantó la mirada.

—”¿Quienes son ustedes?”—.

El joven respondió primero.

—”soy yesit”—.

Luego señalo al otro.

—”el es Noah”—.

Noah asintió ligeramente.

—”El hombre grande nos encontró mientras escapabamos”—.

Cuando menciono al líder sentí un ardor en el pecho.

Recordé su rostro, su transformación, la rabia en sus ojos.

Noah volvió a hablar.

—”¿Lo mataron?”—.

El vagón quedo en silenció.

Dilan tardo unos segundos en responder.

—”si”—.

Yesit frunció el ceño.

—”¿Cómo?”—.

Todos se quedaron expectantes a la respuesta de Dilan.

—”se convirtió en una criatura”—.

Angela levantó la mirada.

—”casi nos mata”—.

Dilan miro hacia mi.

—”dhavid dió el último golpe final…le rompió el cuello”—.

Todos me miraron.

Fruncí el ceño.

—No recuerdo eso—.

Coraline hablo desde la ventana.

—”Entraste en ese estado horrible”—.

Continúo —”Ese modo salvaje, como si no fueras tu, sino en esas criaturas”—.

Desvie la mirada, no me gustaba escuchar eso, no me gustaba pensar en lo que había hecho, mate a una persona…pero eso ya no era uno ¿Verdad?

Además se lo merecía.

¿Cierto?

Había sacrificado a mi mejor amigo, si se lo merecía.

El silenció volvió al vagón, pasaron unos minutos.

Entonces mi estómago rugio, fuerte.

Ariel me miro.

—”¿Tienes hambre?”—.

Parpadeé.

—Claro que si no hemos comido nada—.

Exclame con mi voz seca.

Angela dejo escapar una risa cansada.

—”Después de casi morir…¿Tienes hambre?”—.

Continuo —”claro es normal”—.

Noah saco una pequeña bolsa.

—”Teníamos algunas raciones, cuando escapabamos”—.

Yesit repartió pequeñas barras secas, nada especial pero suficiente.

Dilan tuvo que darme de comer la mía, mis brazos eran inútiles.

El sabor no era agradable pero era lo que había.

Mientras comiamos.

Le hable a Coraline.

—Coraline—.

Mi voz salió más baja de lo que esperaba.

Ella giro ligeramente La cabeza desde la ventana, la luz roja ilumina su atractivo y cansado rostro.

—”¿si?”—.

Durante unos segundos no dije nada, no porque no tuviera algo que decir, sino porque ni sabía cómo decirlo.

Mire el paisaje que pasaba lentamente afuera del tren.

Edificios rotos, calles vacías, sombras moviéndose entre las ruinas.

Respire hondo.

—Cuando crei que no íbamos a salir de esa estación…—.

Ella apoyo el hombro contra el metal del vagón.

—”Yo también lo pensé”—.

Añadio —”Pensé que era el final”—.

Solté una pequeña risa incómoda.

—Si…yo también—.

Hubo un momento de silencio, El tren seguía avanzando.

Las ruedas rechinaban sobre los rieles dañados, era un sonido constante, hipnótico.

Entonces noah hablo desde la cabina.

—”Cambio el cálculo”—.

Dilan levanto la cabeza.

—”¿Que paso?”—.

—”los rieles estan más dañados más adelante”—.

Respondió.

Yesit suspiró.

—”tendremos que ir más lento”—.

Noah miro el panel otra vez.

—”Tardaremos unas veinticuatro horas en llegar a la base”—.

Angela soltó un suspiro largo.

—”Genial”—.

Continuo.

—”Un día entero en este tren roto”—.

Ariel apoyo la espalda contra un asiento.

—”Al menos sigue funcionando”—.

Exclamo soltando una sonrisa.

Dilan miro el exterior.

—”eso ya es bastante”—.

Volví a mirar a coraline.

—Un día entero…—.

Ella asintió lentamente.

—”Si”—.

Añadio.

—”Nos vendrá bien descansar”—.

Me acomode un poco contra la pared.

El movimiento hizo que mis costillas protestaran.

—”…Agh…”—.

Coraline lo noto.

—”¿Te duele mucho?”—.

—solo cuando respiro—.

Respondi.

Ella levantó una ceja.

—”Eso suena preocupante”—.

—Tambien cuando no respiro—.

Eso le arranco una pequeña sonrisa, no era una sonrisa grande, pero verla así después de todo lo que habíamos pasado…me hizo sentir algo extraño en el pecho nuevamente.

Mire sus vendas.

—Tu pierna…—.

añadi.

—¿Está muy mal?—.

Ella negó suavemente.

—”La mordida no fue profunda, Dante la limpio con suerte y no se infectara”—.

Asenti.

—Bien—.

Otro silenció cayó entre nosotros pero está vez no fue incómodo.

El tren seguía avanzado.

Volví a ver afuera.

A lo lejos ví un edificio derrumbado, recordé como era la ciudad antes, llena de gente, de ruido, de luces.

Ahora solo quedaban ruinas era un paisaje tétrico…

—¿Recuerdas la panadería cerca de la escuela?—.

Pregunté.

Coraline me miró con sorpresa.

—”El que tenía un tablero llamativo”—.

—si—.

Respondi.

Cómo olvidarlo si casi se me sale el corazón del susto, recuerdo cuando le hice el dibujo y todo fue un caos para mí.

Si pudiera me morderia el puño pero no puedo.

Pero ella soltó una pequeña risa.

—”Donde siempre pedías el mismo pan”—.

—Era muy bueno eh—.

—”Habia mejores, ese tenía un sabor raro”—.

—nada, ese era para mi el mejor—.

Dije mientras miraba la ventana.

Sonreí un poco a pesar del dolor que tenía.

—Aun así fue divertido—.

—”Claro como dibujar a las personas sin decirle”—.

Respondió ella sonriendo.

En ese momento me puse morado.

Caray pensé que se le había olvidado ya.

—”¿Recuerda que te pedí hacer un dibujo?

pero mira cómo pasó todo esto”—.

Exclamó mirandome.

—Claro que recuerdo, extraño esos días aunque fueran muy pocos—.

Dije tragando saliva.

—”si…era un lugar vivo”—.

Su voz bajo un poco al decir la última palabra.

—”vivo…”—.

Miramos nuevamente por la ventana, la ciudad ahora parecía un cadáver plagado de bacterias y gusanos.

—”Nunca pensé que terminaríamos así”— dijo Coraline.

—Yo tampoco—.

—”Un tren lleno de sangre, un grupo de personas heridas”—.

Siguió.

—” y un mundo lleno de monstruos de pesadillas, Parece una película”—.

Eso me hizo sonreír.

Pero al hacerlo sentí una punzada en las costillas.

—Maldita sea…—.

murmuré adolorido.

Coraline me miró con una mezcla de preocupación y tristeza.

—”Tal vez no deberías decirte”—.

—lo intentaré—.

Respondi.

Durante unos segundos no hablamos, solo escuchamos el sonido del tren.

—”¿Que sentiste?”—.

Fruncí el ceño.

—¿Que cosa?—.

Respondi curiosamente.

—”Cuando peleaste con el líder”—.

Mire mis manos vendadas.

—No lo recuerdo muy bien, solo fragmentos—.

Coraline se acomodo mejor contra la pared.

—”¿Cómo cuáles?”—.

La mire con un tono cansado.

—Rabia…hambre, ruido y sangre—.

Me reserve la parte de la cosa que sale en mi mente, no quería parecer un loco o bueno nada de esto tiene sentido¿no?

Ella frunció el ceño.

—”Eso suena preocupante”—.

— Lo es—.

Dije pensativo.

Mire mis manos nuevamente.

—Senti una ira descontrolada, como un gran tigre queriendo salir de su jaula—.

Continue.

—Algo que no soy yo—.

Coraline me observó con atención.

—”Tal vez sea tu anomalia”—.

Dijo mirandome.

—Tal vez…

O tal vez es algo peor—.

Respondi pensado en el lider y en lo que se había convertido, ¿me convertiré en algo parecido?

Ella nego con la cabeza.

—”Sigues siendo tu, todavía estás aquí, eso es lo importante”—.

Exclamó mientras me desordenaba el cabello.

Sus palabras me hicieron sentir más tranquilo.

Un poco.

Angela hablo desde el otro lado del vagón.

—”Cuando lleguemos a la base…

¿Creen que habrá soldados?”—.

Noah respondió desde la cabina.

—”Eso esperamos”—.

Yesit añadio: —”Era un punto de evacuación militar, antes de que todo se fuera al infierno”—.

Ariel levantó la mirada.

—”¿Y si ya no queda nadie?”—.

El silenció respondió a su pregunta.

Dilan finalmente hablo.

—”Entonces nos seguiremos moviendonos, hasta encontrar un lugar relativamente seguro”—.

Exclamó agotado y mirando a lo lejos.

Volví a mirar a coraline.

—”Pensaba en recorrer el mundo”— dijo Coraline evitando la respuesta de Ariel.

—¿Oh…si?—.

—”Quería ver playas, montañas, ciudades antiguas, museos, todo eso”—.

Continuo.

—”no me imaginaba estar aquí”—.

La mire con tristeza los deseos y metas se habían acabado, nada volveria hacer igual nuevamente, todo lo sabíamos.

Ella apoyo la cabeza contra la pared.

—”Pero al menos todavía estamos aquí”—.

Dijo riéndose un poco.

Mire su perfil, la forma que el cabello caia sobre su rostro, como la luz se proyectaba en su figura esbelta.

Sus ojos se veían tranquilos era hipnótico verlos por tanto tiempo.

—Coraline…—.

—”¿Si?”—.

—Gracias—.

Ella frunció el ceño.

—”¿por qué?”—.

—por todo…

por quedarte, aunque no creas me has salvado de muchas cosas—.

Coraline bajo la mirada.

—”tu harías lo mismo”—.

—si…lo haría—.

—”Entonces no tienes que agradecer nada”—.exclamo coraline.

Aún así…senti que quería decir algo más pero me lo guarde.

Porque algunas cosas no necesitan palabras para entenderse.

Veinticuatro horas, un día entero antes de llegar a la base militar si todo salía bien.

Un día para descansar, ya era un lujo poder descansar y al mismo tiempo hablar tranquilamente.

Para pensar, mire otra vez por la ventana algunas criaturas se lograban ver, extrañadas de ver algo grande metálico moverse.

En ese momento sentí que tal vez aún quedaba un poco de esperanza al final del camino.

El tren avanzaba lentamente sobre los rieles dañados.

El sonido metálico.

Clank…clank…clank…

A veces el tren vibraba fuerte cuando pasaba sobre un tramo doblado o torcido, y todos levantaban la mirada por reflejo, como esperando que el vagón se partiera en dos.

Pero seguia.

Mire por la ventana rota, la ciudad seguía pasando lentamente, carros volcados, postes de luz caídos.

A veces se veían pequeñas hordas con criaturas muy horripilantes, algunas pequeñas y otras grandes.

—”Vi una”— dijo Ariel desde el otro vagon.

Angela levantó la mirada.

—”¿Cuál?”—.

Ariel señalo hacia atrás.

—”Parecía un perro…pero tenía tres cabezas”—.

Noah frunció el ceño desde la cabina.

—”Es mejor no llamar su atención”—.

Yesit asintió.

—”Mientras el tren siga en movimiento no deberían perseguirnos”—.

Esperaba que tuviera razón, había nuevas criaturas que no había visto y sinceramente no quería ni cruzarmelas.

El tren entro en un túnel, la luz del exterior desapareció de golpe, todo quedó envuelto en oscuridad.

Durante unos segundos solo se escuchó el motor y nuestras respiraciones.

Luego Angela hablo.

—”Odio los túneles”—.

Ariel respondió.

—”Yo odio los monstruos, los tuneles vienen después”—.

Eso arranco algunas risas debiles parece que volvió a su estado de humor.

Incluso hasta Dilan sonrió, el tren salió del túnel.

La Luz roja volvió a llenar el vagón.

Dante estaba sentado cerca de mi, concentrado, sus manos emitían una luz verde tenue, no era fuerte era apenas un brillo suave, lo estaba haciendo a propósito curar demasiado rápido lo agotada demasiado.

Así que lo hacia poco a poco.

Primero Angela, la energía paso por su pierna, la herida se cerró un poco.

Angela suspiro.

—”Eso ayuda”—.

Dante asintió.

Luego se movió hacia Ariel, las marcas del cienpiés en su espalda y partes de su torso, se cerraron ligeramente.

—”No puedo curarlo todo”—.

Dijo Dante.

—”pero al menos evitare que empeore”—.

Añadio.

Se notaba su esfuerzo en su rostro pero era mucho menos que antes.

Estaba aprendiendo a controlar lentamente su anomalia.

Dilan observó en silencio.

—”Cuando todo esto empezó…”—.

—”Pensé que moriríamos el primer día”—.

Añadio.

Angela cruzó los brazos.

—”Yo también”—.

—”Ahora llevamos…

¿cuánto?”—.

Noah respondió desde la cabina.

—”posiblemente ya una semana o más es difícil de saberlo, ya que no se oscurece ni nada y los relojes fallan a veces”—.

Angela soltó un silbido.

—”Se sienten como meses”—.

Ariel apoyo la cabeza contra el Asiento.

—”Antes mi mayor problema era un examen de matemáticas”—.

Continuo.

—”Ahora son criaturas que quieren comernos”—.

Eso hizo que todos se rieran un poco.

Dilan miro sus manos.

—”Yo quería ser un basquetbolista profesional, quería aplicar a un equipo profesional”—.

Recordé que ya me lo había dicho en el centro comercial.

Angela sonrió.

—”Era bueno, lo ví varias veces jugar”—.

Dilan se encogió de hombros.

—”tenía oportunidades”—.

Miro el exterior.

—”supongo que ya no importa”—.

Angela lo miro.

—”Aún podrías jugar”—.

Dilan soltó una pequeña risa.

—”¿Contra quién?”—.

Añadio —”¿Contra un monstruo de tres cabezas?”—.

—”Tal vez”—.

Respondió Angela.

—”Sería un buen partido”—.

Añadio Dante.

Eso volvió a provocar algunas risas.

Luego Ariel miro a Angela.

—”¿Y tú?”—.

—”¿Que querías hacer?”—.

Angela se encogió de hombros.

—”Nada especial la verdad, pero me gustaban las MMA”—.

Ariel parpadeó.

—”¿En serio?”—.

—”Sabía cómo defenderme”—.

Y en mi cabeza vino un flashback de cuando la primera vez que la vi practicando en el club, de verdad fue aterrador.

Su expresión cambio un poco, más sería.

—”Mi padre bebia mucho, A veces…se volvía violento”—.

El vagón quedo en silencio.

Angela continúo.

—”Aprendí a pelear para proteger a mi madre”—.

Dilan bajo la mirada.

—”lo siento”—.

Angela negó.

—”No es algo de lo que me avergüence, gracias a eso sigo viva”—.

Dante termino de curar La pierna de Ariel, luego se sentó en el suelo.

—”Esto se está poniendo muy deprimente”—.

Angela levantó una ceja.

—”Tienes una mejor idea?”—.

Dante sonrió ligeramente.

—”Si, un juego”—.

Ariel se enderezó.

—”¿Un juego?”—.

—”Si”—.

Respondió.

Dante miro a todos.

—”Cada uno tiene que decir algo absurdo”—.

—”El más absurdo gana”—.

Dilan frunció el ceño.

—”Eso suena estúpido”—.

—”exacto, esa es la idea”—.

Respondió Dante.

Angela suspiro.

—”Está bien, empiezo yo”—.

Se aclaro la garganta.

—”Un monstruo abre una cafetería”—.

Ariel levantó la mano.

—” Un vampiro que tiene miedo a La sangre”—.

Dilan añadio.

—”Un hombre lobo alérgico al pelo”—.

Las risas empezaron a aparecer poco a poco.

Incluso Noah y Yesit participaron desde la cabina.

El Ambiente en el vagón cambió ligeramente, el peso que todos llevábamos encima se volvió un poco mas ligero.

Mientras ellos hablaban cerré los ojos por un momento y senti algo, ese lugar, mi anomalia.

Era como una puerta dentro de mi mente, cuándo me concentraban podía sentirla, cuando abrí los ojos ya no estaba en el vagón.

Volvi nuevamente a ese lugar oscuro, aguas negras cubrían El suelo hasta mis tobillos.

La primera vez que habia entrado aquí, pensé que estaba soñando pero ahora sabía que era real.

El agua moviéndose lentamente y una extraña brisa de mar y ahí ví algo en el fondo oscuro algo que me observaba, sentí un escalofrío y abrí los ojos de golpe.

El vagón volvió aparecer frente de mi, Angela seguia discutiendo con Ariel sobre quién habia dicho la cosa mas absurda.

Dilan estaba sonriendo, Dante parecía orgulloso de su juego, mire mis brazos vendados, ese lugar…

sentía que en cualquier momento podia volver ahí.

Pensando en muchas cosas, que era ese lugar, acaso todos teníamos algun lugar así ¿no?

Era de sentido común.

El juego de Dante siguió unos minutos más, no era nada especial, ni siquiera tenía reglas claras pero funcionaba por un momento el vagón dejo de sentirse como un campo de batalla.

Ariel levantó una mano dramáticamente.

—”un bebé pelón con bigote”—.

Ese si me saco de onda, Angela soltó una carcajada.

—”Ese si me atrapó”—.

Dilan añadio: —”Nada más falta que tenga un traje elegante para el bebé”—.

Eso provoco otra ronda de risas, incluso noah desde la cabina.

Las ruedas chocaron contra algo en los rieles.

CLANK.

Todos miraron por reflejos, pero el tren siguió avanzando.

—”Tranquilos dijo Yesit”—.

—”solo es un tramo dañado”—.

Respire más tranquilo, mire por la ventana, entre las calles una criatura enorme caminaba lentamente entre los restos de los autos, parecía un insecto gigante.

Sus patas largas se doblaban de manera antinatural.

—…hey…—.

murmure.

Angela miro hacia donde señalaba.

—”mierda”—.

Ariel también se acercó.

—”Esa cosa es enorme”—.

La criatura ni siquiera nos miro, solo siguió caminando entre las ruinas.

El tren paso junto a ella lentamente.

Durante unos segundos nadie hablo, luego desapareció detrás de los edificios.

Dilan soltó el aire.

—”prefiero ni pelear contra Algo así”—.

—”Ni siquiera tendríamos posibilidad”—.

El tren volvio a entrar en otro túnel, la oscuridad nos trago nuevamente.

Esta vez nadie bromeó, solo se escuchaba El motor y a veces algún otro sonido rechinando.

El tren salió del túnel y los muchachos estaban descansando un poco.

Solo coraline estaba mirando hacia afuera por un momento nuestras miradas se cruzaron y así nos quedamos un buen tiempo sin decirnos nada.

Todavía nos quedaban muchas horas antes de llegar a la base.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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