Renacer sangriento - Capítulo 2
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2: El cielo carmesí 2: El cielo carmesí Después de que el guardia nos dejará pasar, una gran luz roja tiñó el cielo de rojo y se volvió más intensa la luz.
Una luz carmesí baño todo el cielo de rojo.
Me detuve.
El aire se volvió muy pesado.
—¿Qué es eso?, por qué el cielo se tornó rojo—.exclamé un poco sorprendido por la situación, mientras veía al Vector.
En mi estado de incredulidad, aparecieron tres ojos muy colosales en el cielo, tan gigantes que me sentía como una hormiga.
Seguido de la aparición de los tres ojos colosales, en el cielo se escuchó un gran estruendo, similar a una gran bomba detonada.
—¡¿Q-que mierda es esa cosa?!-—.exclamé asustado.
Vi al vector y el se encontraba en el suelo temblando.
—”¿Es el castigo divino?”-—.dijo él, mientras me miraba temblando.
El cielo comenzó a retumbar, así que solo me quedé paralizado viendo directamente al gran ojo.
Una gran voz que parecía la mezcla de varios estruendos o similar a una gran tormenta se escuchó en cada rincón del mundo.
—”¡Qué espectáculo tan patético sois!
Peleáis entre vosotros, os devoráis como ratas en un pozo…
y aún os creéis dignos de existir.
¡Qué farsa!
Vuestra carne apesta a corrupción, vuestros rezos a mí son un insulto.
No sois más que juguetes rotos que me han aburrido.” El aire se volvió irrespirable.
Las montañas retumbaron como si temieran también escuchar esa voz.
—”Somos Ingenieros.
Yo diseño mundos, los moldeo, los destrozo…
y luego río mientras los rehago con nuevas razas.
No creo vida por amor, sino por diversión.
Y nada me divierte más que ver cómo imploran piedad antes de ser devorados.
¡Esa es la verdadera música del cosmos: el grito agónico de una especie que comprende demasiado tarde su inutilidad!” Las nubes carmesí se arremolinaron, y un coro de aullidos emergió desde las grietas que comenzaban a abrirse en la tierra.
—”Del abismo liberaré a mis bestias, engendros hambrientos que desgarrarán vuestra piel y beberán vuestra sangre.
Vuestras ciudades serán nidos de carroña, vuestros hijos alimento para mis monstruos.
¡Cada lamento vuestro será un banquete para mí!” La voz se alzó en un grito que hizo temblar la atmósfera misma: —”¡Este no es un juicio!
¡Es un festín!
Y yo, vuestro dios, me deleitaré con cada segundo de vuestra extinción.
¡Que la tierra se abra y os trague, que el cielo os queme, que la desesperación sea vuestro último aliento!” —¡EL JUICIO A LLEGADO!
¡EL CAOS SE DESATARA!
que los monstruos del abismo reclamen lo que les pertenece, y que la tierra se trague la última huella de su existencia” dijo la voz eufórica y resonando doble.
Quedé paralizado después de escuchar todas esas palabras, todas las dudas me invadieron en ese momento, preguntas que no serían respondidas…
—”todo está perdido…¿Que quedará de nosotros?
¿Qué quedará del mundo que conocemos?—.
Exclamó Vector sollozando.
—¡Oye Vector!
No es seguro estar acá afuera, entremos—.
exclamé asustado, mientras me sudaban las manos.
Entramos en el pasillo para darnos cuenta el caos, que había en cada aula, alumnos llorando, otros sentados, temblando y otros orando por sus vidas.
Me dirigí al aula, todos me miraron preocupados, otros estaban llamando a sus familias.
Me di cuenta que al poco tiempo, empezaron a enviar comunicados por medio del teléfono <<manténgase en sus casas, no salgan para nada ya las fuerzas armadas están haciendo su trabajo>>.
Vi de reojo mientras agarraba mi teléfono, a Coraline que quería salir del aula, por reflejó la tomé del brazo.
—¿Qué estás haciendo Caroline?
es peligroso salir—.
le dije preocupado.
—”déjame salir, necesito ver si mi familia se encuentra bien”—.
respondió ansiosa.
Me comenzaron a sudar las manos, (¿por qué la estoy reteniendo?, ¿simplemente la dejó ir?) Algo interrumpió todo el silencio, las detonaciones de afuera, pero lo que más nos aterrorizó fue las criaturas que estaban emergiendo del cielo y del suelo…
Me caí al suelo, sabía que con eso no se podía luchar ni en sueños.
Perdí toda esperanza.
—”¡Oye!
Dhavid escúchame debemos de ir a otro lugar”—.
dijo Caroline asustada.
—”muchachos hay que salir del salón, vamos al patio y de ahí escapar por la puerta trasera”—.
exclamó Vector, muy estresado.
—”mira el puto cielo y esas malditas cosas”— exclamó alguien del aula.
—”tranquilos, los militares se encargan de todo este problema”—.
respondió alguien con algo de esperanza.
—”si como no, ¡NO VES ESAS COSAS!—.
grito alguien furioso.
Vi como todos empezaron a correr, estresarse, ¿cómo no?
Estaba muerto de miedo yo también.
-Sonidos de alumnos gritando- —”¡Tengo miedo!”—.
gritó Caroline, su rostro estaba pálido.
—Yo presiento algo no quiero salir de aquí, creo que no es buena idea—.
Grité aturdido por la situación.
-Se escucha un gran golpe en el techo- —”¿Qué fue eso?”—.
murmuró Caroline.
—no lo sé, pero no es algo bueno—.
le respondí asustado.
Mientras veía de donde provenía el sonido.
De pronto el techo crujió y de él emergieron unos tentáculos viscosos, los cuales tenían unas dagas dentro de ellos, las dagas parecían muy afiladas.
—”¡corran ahora!”—.
Exclamó Vector, mientras temblaba.
—¿Qué es esa cosa?—.
Pregunté asustado.
En tanto mire a Vector y Coraline.
—Tenemos que salir de aquí cuanto antes—.
dije desesperado.
Mientras tanto, Caroline afirmaba con la cabeza.
Comenzamos a correr y nos refugiamos en otro salón, ya que los demás salieron despavoridos, se escuchaban gritos de desesperación y quejidos por todos lados.
—”¿pero qué era eso?
Al menos tuvimos la chance de escondernos aquí—.
exclamó Vector al mismo tiempo que nos miraba.
—no se, no se esto me está desesperando, ¿vieron eso?, es una máquina de matar!—.
les dije alterado intentando chusmear afuera de los pasillos.
-—”hay que conservar la calma, no debemos sucumbir a esto, mantengámonos unidos”—.
respondió Caroline determinada pero asustada.
De la nada algo nos sacó de nuestra conversación, era la voz de un estudiante.
—¡Ayuda!—.
mientras corría el estudiante sollozando.
—Rápido, ven corre—.
le dije para llamar su atención.
El estudiante me miró y comenzó a correr hacia donde estábamos, cuando ya casi llegaba algo le degolló la cabeza…
—Q-que…—.
dije en shock, mientras veía el cuerpo del compañero retorcerse a pocos metros cerca de mi.
Quedé paralizado, no me podía mover, después de ver al compañero en el suelo.
—”¡Dhavid!, ven rápido—.
Dijo Coraline, me agarró y me llevó para adentro de nuevo.
—Todo fue tan rápido, no pude hacer nada si desde un principio hubiera salido a ayudar probablemente él estaría a salvo—.
dije a la vez que mis lágrimas caían por mi rostro.
En mi estado de conmoción, Coraline me acarició la cabeza.
—”hiciste lo mejor que pudiste, yo te protegeré”—.
dijo con una voz muy serena.
—”Así es Dhavid levántate, aún tengo miedo, pero no es el momento para que estés en ese estado, te necesitamos bien, debemos de sobrevivir juntos”—.
dijo Vector.
En eso se escucha un ruido afuera, silencioso pero se lograba notar.
—”¿será el monstruo?”—.
susurró Vector, mientras ubicaba el sonido.
—”shh…silencio nos puede escuchar”—.
respondió Caroline, algo asustada.
Yo seguía recordando el momento en que ese chico fue degollado enfrente de mí, algo tan rápido que no pude notarlo.
Cuando me disponía a pararme y ver que hacíamos.
-Crack- la ventana se había partido en donde nos encontrábamos, cayendo una criatura peluda, con grandes ojos que parecían inyectados con sangre.
-—¡¿qué es esa maldita cosa?!—.
dije incrédulo a la vez que, veía algo para defenderme.
La criatura comenzó a gruñir y se abalanzó para morder a Coraline sin embargo, agarre una silla y le di fuertemente a la criatura.
—”¡ahora hay que correr!”—.
grito vector.
No obstante el monstruo se hace bola y se impulsa pegandome fuertemente y, cayéndome en el proceso.
—¡AHh!
Mi brazo—.
grite adolorido, mientras me lo sostenía.
La criatura se abalanzó hacia mí, viéndome indefenso, pero de la nada recibe una patada de Caroline.
Me extiende su brazo.
—”vamos ponte de pie, ¿Te pego fuerte?”—.
dijo Caroline, preocupada.
—me duele un poco—.
le respondí.
Vector agarra una silla y rompe la otra ventana, para acortar camino.
—”salgamos de este lugar”—.
exclamó Vector.
Pero se vuelve a escuchar el gruñido, la criatura se hace bola y muerde a Vector.
—¡AAAGH!
Mierda—.
grito Vector, mientras intentaba quitarse la criatura.
En eso se escuchan pasos viniendo al salón.
—que no sea otro monstruo—.
dije preocupado, mientras temblaba y miraba la puerta.
Eran dos personas, las cuales batearon a la criatura.
Vector alzó la mirada y vio que era Ángela, sus ojos se llenaron de emoción.
La criatura cayó desangrándose.
—”¡Es Ángela!
La del club de MMA”—.
dijo vector emocionado.
—”¡Vengan chicos!
Llegó la ayuda”—.
exclamó Ángela con un tono de autoridad.
(En ese momento pensé que la había visto en algún lugar y recordé aquel club que visite antes y la vi practicar.
Y quién es la otra persona alta que la acompaña?).
—”salgamos de aquí”—.
declaró Angela, saliendo por la ventana en el proceso.
Cuando nos disponíamos a salir, escuchamos una risa irritante por nuestra retaguardia.
Era la criatura de las dagas.
—”¡Si no quieren morir, reúnanse en el patio todos, no intenten escapar, porque sólo encontrarán su muerte!”—.
declaró el monstruo, al mismo tiempo que soltaba una risa muy escalofriante.
—hay que ir—.
dije muy preocupado.
En el poco tiempo que el monstruo anunció el mensaje, los estudiantes restantes comenzaron a salir para reunirse en el patio.
—”H-hay 20 estudiantes, entonces murieron 110″—.
comentó Vector aterrado por esa deducción.
—”Ya que todos están aquí, soy daghnar el sonriente.
Jugaremos a un juego muy divertido…”—.
exclamó daghnar mientras desposaba una gran sonrisa tétrica con dientes afilados.
—”Si alguien me logra vencer todos se irán vivos y si no…”—.
añadió él con un tono burlesco.
Vi a mi alrededor, personas temblando de miedo, mirandose con preocupación, como si dijeran ¿qué pasará después?.
Vi a mis compañeros aterrados, cuando me disponía a hablar para calmarlos el monstruo comenzó a hablar nuevamente.
—”¡De tin, marín, de do…
PINGÜE!” —.
entonó Daghnar con un tono burlón, como si jugara.
Luego señaló a un chico, y en un parpadeo lo cortó en dos.
Me quedé estupefacto; fue tan rápido que apenas alcancé a ver el instante en que su cuerpo se partía.
Los demás intentaron escapar, pero estábamos rodeados de monstruos, sin escapatoria.
Cinco compañeros más fueron destrozados sin piedad.
Yo miraba impotente, atrapado en aquella escena macabra.
¿Será que hasta aquí llegaremos?
—”Qué aburrido…
nadie me hace frente —dijo Dagnhar, sonriendo mientras dirigía su mirada hacia Caroline tú serás la siguiente.
Luego, con voz calmada, agregó -¿Saben de dónde saqué ese jueguito?
Lo escuché en una guardería…
justo antes de que todos esos niños dejaran de cantar”.
—”fue tan fascinante los gritos que hacían cuando los despellejaba”—.
añadió mirándonos con una gran sonrisa.
Esa terrible declaración, me hizo temblar y hervir de rabia, mis piernas temblaban y mis manos sudaban.
el olor de la sangre en el ambiente era muy pesado.
—”vamos escoria seré muy rápido, no sentirás dolor”—.
declaró daghnar en el mismo momento en el que agitaba su tentáculo.
—¡Yo iré por ella!—.
refute con rabia, mientras lo miraba.
—”Oooh…
que conmovedor, casi me dan ganas de llorar”—.
vociferó Daghnar con una risa desquiciada.
En ese instante mis piernas se congelaron, mi corazón estaba muy acelerado.
El sentimiento de proteger a Coraline y el de salir corriendo me ahogaban cada segundo que pasaba.
El ambiente pesaba y yo trataba de apartar el miedo que me invadía para poder idear un plan y así acabar con aquel monstruo que a cualquier individuo que llegase a verlo le helaría la sangre.
Ese aspecto, esa fuerza y esa sed de sangre, parece tan irreal…¿Como un ser tan insignificante y tan débil como yo podría ganar contra eso?.
Si estuviera solo, ya estaría muerto…
pero ellos…
no.
Tengo que protegerlos, ella me da la fuerza del muerdo para querer seguir adelante.
Mi pecho latía como un martillo; la adrenalina me volvió veloz.
Dagnhar lanzó su daga.
La vi girar en el aire y, por un impulso que no supe de dónde salió, la esquivé.
Sonreí, desafiándolo.
—¿Por qué no me das una de tus armas?
¿O le tienes miedo a que una persona débil te gane?—.
—”¡Qué perspicaz eres, maldito ser inferior!”—.
gruñó Dagnhar, enfurecido-.
Agárralo.
Se quitó una daga de entre sus tentáculos y la dejó caer.
Intenté recogerla, pero en cuanto me agaché, sus tentáculos me rasgaron la piel en múltiples direcciones.
El dolor me arrancó un grito ahogado.
—¡Ahhh!
-grité, clavando la vista alrededor—.
Los monstruos estaban quietos, expectantes, como si esperaran la orden para devorarnos.
Dagnhar empezó a azotar las dagas con los tentáculos como látigos.
Esquivaba por instinto, pero uno de esos apéndices cortó de lleno el brazo de un compañero; el gritó del herido me atravesó el pecho.
Sin pensarlo, me lancé hacia él para sostenerlo, y en ese instante sentí una punzada aguda una estocada que me atravesó el hombro.
Quedé suspendido en el aire, sostenido por un tentáculo que me mantenía a medias entre vida y caída.
Escuché a Caroline gritar un ¡NOOOO!
en el fondo.
Vector miraba al monstruo con ojos de miedo absoluto.
Dagnhar, riéndose desquiciadamente.
—”¿No decías que me ibas a ganar?”—.
murmuró daghnar.
Sus tentáculos se enroscaron alrededor de mi cráneo con una fuerza monstruosa; la presión aumentaba, mi visión se comprimía y una sensación de que la cabeza me iba a explotar empezó a nublarse.
Me arrastró hacia él, acercando mi cara al abismo de su boca.
Entonces escuché a Ángela en el fondo.
—”¡Maldito cobarde!” y se lanzó sobre Dagnhar con todo lo que tenía.
Vi, apenas, una fisura en su concentración.
La sangre me nublaba la vista y mis manos temblaban, pero aún sujetaba la daga.
Con el último esfuerzo, la clavé en su cuello.
Noté cómo la hoja atravesaba la carne, cómo algo cálido y metálico empezó a bañarme la mano.
Dagnhar dejó de reír.
Empezó a vomitar sangre por la boca y el cuello; sus tentáculos aflojaron.
Me solté y caí al suelo entre polvo y sangré.
Lo único que alcancé a decir, con la voz rota y la sangre empapando mis dedos.
—Esto es por los niños…—.
Estaba ensangrentado, y dolorido cuando quise suspirar daghnar se volvió una masa de carne en la cual salió una gran boca afilada.
—”esta vez ganaste maldito me confíe, cuando te encuentre no tendrás la misma suerte”— gruñó y se sumergió entre las grietas del suelo.
Cuando dijo eso, las criaturas que estaban a nuestro alrededor huyeron.
No podía moverme, solo escuché un montón de pasos viniendo hacia a mi, la herida me empezó a doler demasiado y empecé a gritar ya no podía soportar ese dolor, mientras que mi sangre recorría el duro asfalto.
Escuché decir a Caroline un nombre.
—¡Dante, Dante!
Tu sabes de primeros auxilios—.
grito Coraline.
Solo ví un poco nublado como se quitaba la camisa, y como los demás me levantaban y me hacían un torniquete.
—chicos las criaturas que estaban en el alrededor se fueron, parece que no hay nada—.
exclamó vector aliviado.
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