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Renacer sangriento - Capítulo 3

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  3. Capítulo 3 - 3 ¿Tranquilidad en medio de la tempestad
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3: ¿Tranquilidad en medio de la tempestad?

3: ¿Tranquilidad en medio de la tempestad?

Me senté en el piso, Coraline me sostenía atrás.

miramos al chico el cual le habían cortado el brazo, sin embargo, Dante ya lo había atendido cuando recién se lo cortaron, se encontraba aturdido.

—”Necesitaremos algunos medicamentos que prevengan infecciones en las heridas”—.

dijo Dante.

—”cómo sabes de todo eso, te ves muy menor todavía”—.

añadió Ángela un poco sorprendida.

—”Mi papá es un doctor muy excelente en su profesión el cual a menudo me enseñaba un par de cosas y yo…pues leía aparte algunos libros—.

respondió Dante, sonriendo levemente.

Frene su conversación con mis quejidos, el dolor era muy agudo, me sentía con escalofríos y respiraba pesadamente.

—creo que no durare mucho, sigan sin mi solo seré un peso muerto—.

dije mientras mis lágrimas se arrastraba en mi rostro mezclada con la sangre.

—”¡Qué tonterías estás diciendo cómo vas a decir eso!, nos salvastes a todos de ese terrible monstruo”—.

respondió Caroline enfadada, en el mismo instante que me ayudaba a levantarme con vector.

—”Necesitamos un plan para salir de este lugar y encontrar a nuestras familias”—.

comentó Ángela con un tono serio.

Algunos afirmaron y otros solo se quedaban en silencio dejando escuchar el caos en todo el alrededor, los gritos, detonaciones por todos lados, como los helicópteros pasaban de un lado a otro.

—”Seamos realistas, no creo que nuestra familia haya corrido con la suerte de nosotros”—.

refutó alguien cuyo nombre era Dilan.

—”¡No seas así de pesimista Dilan!”—.

respondió Ángela en el mismo momento que le lanzaba una mirada seria.

En ese mismo momento pensé, que Dilan tenía un buen punto, pero por otra parte tenía la esperanza que todos los familiares y amigos que conocemos estuvieran bien.

( Ese chico era el acompañante de Ángela cuando nos salvó de aquel monstruo).

El ánimo de todos decayó y comenzaron a discutir pero algo llamó nuestra atención era un helicóptero el cual estaba siendo atacado por una especie de ave más grande que él, haciéndole desestabilizar y cayendo crudamente al piso.

Eso nos asustó y salimos corriendo a escondernos en una oficina.

—”Que ave tan feroz pudo controlar ese helicóptero como un juguete”—.

exaltado murmullo vector.

—”no hablemos de eso, hay cosas más importantes, por ejemplo salir de aquí ilesos”—.

exclamó Ángela.

—”¿alguien sabe de un lugar seguro y lleno de alimentos?”—.

añadió Ángela.

Escuchaba como todos daban ideas, pero los lugares que decían estaba muy lejos de nuestro alcancé, hasta que alguien en concreto dio en el clavo.

—”Hay un pequeño centro comercial a unas 3 cuadras de acá, hay de todo ahí estamos cerca por lo tanto es nuestra única opción de momento”—.

exclamó alguien del grupo.

—”Buena idea Ariel, debemos de correr muy rápido para poder llegar a salvos todos, no sabemos que hay allá afuera, sin embargo podemos hacerlo”—.

respondió Ángela decidida —”Agarren cosas útiles y que les sirvan para defenderse”—.

añadió Caroline.

—”¡A-AHH!

¡nooo por favor,despierta despierta!”—.

interrumpió alguien que estaba cuidando al que le habían cortado el brazo, había fallecido.

Un gran silencio se extendió en todo el lugar, uno del grupo había fallecido de pronto por la pérdida de sangre.

—”¿Esto es un castigo de dios?”—.

exclamó uno con la voz entrecortada.

En el fondo se escuchaba autos estrellándose y rugidos que, a cualquiera que estuviera ahí se le pondría la sangre fría.

Mire a Dante, el cual se encontraba viendo al fallecido, con una cara de frustración, como si estuviera remordimiento consigo mismo.

Se preguntó a sí mismo ¿Pude haber hecho más para salvarlo?…

Pero en su pensamiento algo interrumpió, una luz verde pero con poca intensidad que lo llamaba.

—”chicos lamento la pérdida pero debemos de seguir, no podemos quedarnos así por más tiempo”— vociferó fríamente Dilan, viendo a todos.

—”¡Como puedes decir eso maldito mi amigo a fallecido!”—.

respondió con rabia una persona cuyo nombre era Óscar, mientras se abalanzaba hacia él para golpearlo.

Pero Ángela intervino.

—”¡paren ya!, no es momento para pelear entre nosotros!”—.

exclamó Ángela enojada, en el mismo instante que le colocaba una manta al fallecido.

Yo solo me quedé callado y miraba a todos tristes, agarré la daga de mi enfrentamiento pasado y la coloque en mi bolsillo.

El dolor de mi hombro era muy pulsante e incómodo de soportar.

Todos empezaron a agarrar armas y cualquier objeto en la oficina.

Caroline se acercó a mí con un paño mojado y me lo pasó en la cara suavemente, limpiando la sangre que tenía en el rostro.

—gracias Caroline—.

murmure.

Meticulosamente todos se prepararon y Ariel se acercó a la puerta que conducía afuera.

—”guarden silencio”—.

murmuró Ariel, mientras abría la puerta suavemente.

Todos nos asomamos con cuidado para solo ver la cruda realidad, nos quedamos en silencio al ver la zona toda destruida y los cuerpos que yacían en el duro asfalto.

Nuestras esperanzas de poder sobrevivir se volvieron nulas al ver esas criaturas que parecían salir de nuestras peores pesadillas, masticando la carne de los cuerpos y mutilando fácilmente a los demás.

—”una de las criaturas parece un hombre lobo”—.

murmuró uno del grupo.

—”silencio eso no es importante”—.

respondió Ángela cuidadosamente.

Esperamos el momento y salimos afuera ubicamos la calle que nos llevaría al pequeño centro comercial y empezamos a correr con todas nuestras fuerzas, mi respiración era muy pesada y cada vez que corría me dolía todo mi cuerpo.

La calle que habíamos agarrado estaba vacía eso me parecía raro, solo había autos atravesados.

Pensé que era algo de suerte, pero todo eso se esfumó cuando vi algo de reojo, era una criatura que tenía similitudes a un tigre tenía 3 veces su tamaño, gran pelaje con 4 ojos, una cola muy larga y peluda con cuernos que se escondía en las sombras de los edificios.

Salto y de un zarpazo dividió en tres pedazos a uno del grupo, todos salimos corriendo más rápido.

—”¡Corran más rápido!”—.

grito Dilan.

Pero la bestia era demasiado veloz, no la podíamos detectar, simplemente era aterrador porque nadie la veía hasta que aniquilaba a uno de nosotros.

—¡Cómo es posible que un monstruo tan grande no lo podamos ver!—.

grite agitado.

No podíamos hacer nada, pensé en desviarnos y agarrar otro camino pero, era en vano esto nos mataría antes de agarrar otra ruta.

—”¡Eso no está aniquilando a todos!”—.

marcillo un estudiante del grupo antes de ser desgarrado por la bestia.

Era como un depredador invisible.

Solo se veía cuando atacaba y cada vez que lo hacía, alguien caía.

El caos se desató.

—”¡No estén juntos, separense un poco!”—.

gritó Ángela aturdida y aterrada.

En cuestión de minutos, cinco estudiantes fueron asesinados brutalmente, veía como la bestia movía la cola y se preparaba para saltar sin embargo, un pequeño pelotón de militares apareció atacando si no fuera por ellos, estuviéramos muertos.

—”¡Rápido, vengan con nosotros!”—.

gritó un soldado, mientras que los otros abrían fuego contra la bestia.

Los militares se enfrentaron a esa criatura, logrando distraer momentáneamente pero, yo sabía que esa cosa no se podía matar.

—Vámonos ahora, es momento de irnos—.

dije sobresaltado con el corazón en la mano.

Empezamos a correr, para después oír que decían que las balas no le hacían daño, uno a uno los militares fueron cayendo en cuestión de segundos, de último escuchamos una gran detonación.

Llegamos a nuestro objetivo y empezamos a cerrar la puerta del mini centro comercial, vimos si la bestia nos había seguido pero no, todo estaba vacío.

Todos estábamos con el corazón en llamas, y el miedo en todo su esplendor, vector, Ángela y Ariel empujaron estantes y muebles hacían la entrada.

—”lo logramos”—.

susurro dilan, desplomándose junto a una pared.

—”por ahora..”—.

respondió vector, aún asustado por la anterior situación.

Yo solo me senté en una esquina con el corazón aún acelerado mientras sostenía mi hombro.

—verdaderamente creí que moriría—.

exclamé al mismo tiempo que veía a todos.

Todo se volvió silencioso, solo se escuchaban los jadeos de cansancio y lágrimas contenidas.

—”Los demás…”—.

susurro dilan, rompiendo en llanto, Ángela se le unió, seguidamente todos.

Nadie decía nada solo, expresar todo lo angustioso y doloroso que fue llegar hasta aquí.

Después de un rato todo se calmó.

Pasaron horas para que el grupo empezará hablar nuevamente.

El estrés dio paso a la aceptación.

Las emociones se compartieron en voz baja.

—”Mi sueño era ser el mejor médico de todos, como mi padre y por eso me esforcé lo suficiente para saber todo lo básico”—.

Murmuro Dante con una nostalgia en sus ojos.

—”Yo odio la violencia aunque soy alto y fuerte”—.

añadio dilan.

Yo estaba aún lado escuchando los sueños de los demás pero la Calma se rompió al oír un golpeteo en la puerta trasera, nos pusimos en guardia enseguida.

—Agarren sus armas y miremos para ver, no abran nada—.

exclamé seriamente.

Nos acercamos lentamente a la puerta, cuando vimos era un grupito de 3 supervivientes armados.

—”¿Quienes son?”—.

preguntó vector, con un tubo de hierro en la mano.

—”Venimos en paz, solo buscamos refugio déjenos entrar por favor”—.

dijo uno del grupo alzando las manos.

La desconfianza era total.

Dante estaba escuchando y buscando alguna señal de mentira y Coraline mantuvo su bate firme.

—”los dejaremos entrar pero, si intentan algo no dudaremos en atacarlos”—.dijo Ángela.

Aceptaron los supervivientes.

El mini centro comercial ahora era un refugio improvisado, lleno de miradas sospechosas, armas improvisadas y corazones lastimados.

El verdadero desafío no solo eran las criaturas de afuera…sino mantener la esperanza adentro.

Y la noche aún no había comenzado.

Durante los tres días siguientes, el mini centro comercial se convirtió en un refugio funcional.

Nosotros y los nuevos sobrevivientes colaboraron en todo.

Organizamos turnos de vigilancia, repartimos comida de forma justa.

La tensión inicial comenzó a diluirse.

—”Gracias por dejarnos entrar aquella vez, no todos lo hubieran hecho”—.

dijo Carla, una de las integrantes nuevas.

—”allá afuera nadie sobrevive solo”—.

respondió Caroline con sinceridad.

Cada día que pasaba, los lazos se fortalecían.

Dante enseñaba primeros auxilios básicos.

Dilan improvisó un pequeño aro de baloncesto con una caja y mantenía entretenido a los demás.

Ángela hacía ejercicio y yo me mantenía en cautela, no me sentía del todo recuperado de todas maneras tengo un agujero en el hombro.

pero no quiero ser una carga entonces, colaboró en lo que necesiten.

En el momento que estaba merodeando por el almacén me tope con Caroline.

—”¿ya como te sientes dhavid?”—.

preguntó Caroline mientras me veía el hombro —todavía siento dolor pero ya es poco—.

respondi mientras la veía.

—”eres muy fuerte, no podría soportar eso”—.

añadió Coraline en el Mismo instante que me daba un abrazo.

—lo tengo que ser, cada persona de aquí a pesar de sus dificultades son fuertes, no puedo estar triste, eso haría que decaiga la moral del grupo—.

respondí monótono.

Ella solo se quedó en silencio, queriendo decir que lo entendía con el abrazo que me estaba dando.

después de eso, Dilan se reunió conmigo.

—”oye que tal si hacemos una guerra de disfraces”—.

exclamó Dilan, mientras movía la ceja.

—”encontré unos almacenes llenos de ropa, vamos ándale, yo sé que quieres”—.

añadió dilan, en el mismo instante que me empuja desde la espalda.

—bueno bueno, deja y le digo a vector que reúna a todos y hacemos la guerra de disfraces—.

respondí.

En el momento pensé que sería algo divertido, para despejar nuestras mentes por un momento y olvidarnos de lo que pasa afuera.

Fui directamente donde Ángela, la cual estaba practicando sus golpes.

—Angela habrá una fiesta de disfraces, ¿podrías acompañarnos?—.

exclamé suavemente recostado en la entrada.

—”MHm..

tendría que pensarlo, esas cosas no son de mi agrado”—.

respondió Ángela con un tono de voz áspero.

—oh está bien Ángela, si cambias de parecer estaremos en el segundo piso—.

respondí un poco desanimado.

Me aleje, seguí caminando por los pasillos oscuros del mini centro comercial, me pareció extraño que no hubiera personas o criaturas acá adentro pero, me sentí aliviado.

Di unos pasos más y me encontré a Dante que estaba junto ariel en unas sillas.

—Dante.

Ariel.

Estamos Armando una pequeña guerra de disfraces, ¿quieren venir?—.

les dije alegre.

—”claro, estábamos aburridos”—.

respondió Dante con una sonrisa.

—”¡Si¡ Ya verán quién será el amo de la fiesta”—.

añadió Ariel, mientras se dirigían a la fiesta.

Vi como dio dos pasos y se paró.

—”¿espera donde es?”—.

preguntó Ariel mientras se ponía la mano atrás de la cabeza, riéndose incómodamente.

Dante y yo, nos echamos a reír de Ariel por ser apresurado.

Nos dirigimos y note que estaba la mayoría, menos Angela.

Ya vector tenía todo preparado.

—”buenas noches familia, hoy haremos una pequeña fiesta, ya saben ¿cuál es la temática no?

Jajaj”—.

anunció vector alrededor de todos como una voz icónica.

—”bueno procederá así.

Tendrá que hacer parejas de dos personas, elijan a su libre decisión dentro de 20 minutos tendrá que recorrer el almacén y encontrar lo más gracioso o más elegante; el jurado serán Carla, Marco y Fabricio, el mejor se ganara la mejor comida de hoy”—.

añadió vector.

Mientras todos se emparejaban entre risas, aproveché para acercarme a Coraline.

Fingí que era casual, como si no lo hubiera planeado desde que Vector anunció el juego.

—¿Te molesta si hacemos equipo?—pregunté, rascándome la nuca con la mano buena.

Ella levantó una ceja, dudando apenas un segundo antes de responder: —”Está bien, pero el disfraz lo elijo yo”— Asentí sonriendo, aunque enseguida me apreté el hombro izquierdo.

Todavía sentía esa punzada sorda que aparecía de vez en cuando, recuerdo amargo de la última pelea.

Coraline lo notó, porque sus ojos bajaron un instante hacia mi hombro, pero no dijo nada.

Solo se giró hacia los pasillos oscuros, invitándome a seguirla.

Detrás de nosotros, la voz de Ariel retumbó como un trueno: —”¡Ya verán quién será el amo de la fiesta!”—.

Las risas de Dante y Dilan lo acompañaron, y el eco se fue perdiendo con sus pasos cuando el grupo tomó rumbo contrario.

Vector los seguía con aire solemne, como si realmente liderara una expedición de guerra.

Yo, en cambio, caminaba en silencio al lado de Coraline.

El aire estaba cargado de polvo, con ese olor a ropa nueva guardada.

Pasamos junto a unos maniquíes sin brazos ni cabezas que parecían observarnos desde la penumbra.

—”No pensé que fueras de los que se entretienen con estas cosas”—.

comentó Coraline mientras sacudía una tela cubierta de polvo.

—Tampoco yo.

Supongo que uno necesita reírse de vez en cuando—.

dije.

Ella no respondió de inmediato.

Sostenía un sombrero con plumas torcidas y lo miraba como si buscara en él algún recuerdo olvidado.

Luego me lo puso en la cabeza de golpe.

—”No está mal”—.

dijo con una sonrisa breve, apenas un destello, antes de volver a ponerse seria.

El sombrero me quedaba ridículo, torcido hacia un lado.

Sentí que debía decir algo ingenioso, pero me limité a aguantar la risa.

No quería romper el momento.

El silencio regresó, pesado.

Solo se escuchaba el crujir de los estantes cuando los movíamos y algún golpe lejano de las otras parejas.

Entonces, sin querer, me apoyé en un perchero con el brazo izquierdo y la punzada en el hombro me hizo chasquear los dientes.

—”¿Todavía duele?”—.

preguntó Coraline, sin mirarme.

—Un poco.

Nada que no pueda soportar—.

respondí sonriendo.

Asintió despacio, como si esperara esa respuesta.

Y por un instante me pareció que sus ojos tenían más brillo de lo normal.

Las voces del otro grupo retumbaban por los pasillos.

Aunque estaba con Coraline, era imposible no escuchar las carcajadas que se acercaban y se alejaban.

Me asomé entre los estantes y alcancé a verlos revolviendo cajas de cartón y percheros tirados.

Ariel fue el primero en salir, vistiendo una chaqueta dorada llena de lentejuelas, dos tallas más pequeña, que apenas podía abrocharse.

—”¡Mírenme, soy pura elegancia!

El amo de la fiesta está aquí”—.

gritó, girando como si estuviera en una pasarela.

Dante apareció detrás de él con un vestido verde de gala, desgarrado en la parte de abajo y con un velo cubriéndole medio rostro.

Caminaba lento, imitando los pasos de una novia.

—”Ariel, compórtate, la verdadera estrella soy yo”—.

dijo con una voz forzada, lo que hizo estallar a Dilan en risa.

Este último, por su parte, había encontrado un casco de motociclista con llamas pintadas en los costados y se lo puso sobre la cabeza, sacudiéndose como si fuera una guitarra.

—”¡Rock and roll, señores!”—.

exclamó, golpeando el aire con el puño.

Vector cerró la escena de manera solemne.

Había encontrado un saco negro con hombreras exageradas y un bastón que en realidad era un tubo de cortina.

Caminaba delante de ellos con porte de rey.

—”Caballeros, la realeza ha llegado.

Hagan espacio”—.

declaró con tono teatral, mientras Ariel y Dante fingían hacerle reverencias.

El grupo entero terminó riendo tan fuerte que pensé que todo el centro comercial se vendría abajo.

Por un instante, sentí que aquel ruido era necesario.

Como si esas risas absurdas tuvieran el poder de empujar la oscuridad un poco más lejos.

Al final Caroline y yo, a último momento cambiamos los atuendos por unos fantasmas, habíamos encontrado unas mantas y marcadores.

Cuando me disponía a salir con ella nos enredamos y caí al piso suavemente pero, en una postura bastante graciosa.

Mi cara pegada al suelo, mientras que mi retaguardia quedó apuntando hacia arriba.

Todos no dudaron en reírse, hasta yo mismo.

Los jurados dieron como decidido que Ariel y Dante habían ganado.

—”¡siii que les dije.

Venga para acá mi premio precioso!”—.

exclamó Ariel.

—”todo fue por mí”—.

añadió Dante yendo por el premio.

Todo culminó de manera efectiva, me disponía a ir a unos de mis lugares para dormir cuando vi una pequeña sombra recorriendo los pasillos, me asusté y me escondí en un lugar.

Creo que vi mal.

Cuando tomé valor ya no había nada, fui a mi lugar a descansar.

Sin embargo, escuché rasguños en una puerta y mi corazón se aceleró a mil.

Como un niño chiquito me cubrí de pie a cabeza y los rasguños cesaron.

En un cerrar de ojos, el amanecer llegó y Carla reunió al grupo.

—”Debemos de partir, mi esposo y yo…estamos buscando a nuestra hija.

Se perdió el día en que comenzaron los ataques.

Estaba al otro extremo de la ciudad en un posible refugio militar—.

El ambiente se tornó denso.

—”¿estan seguro de eso?, ¡es una locura salir!”—.

refutó el vector.

—”no podemos quedarnos sin intentarlo”—.

añadió Fabricio con ojos cansados.

—”yo los acompañare”—.

comentó Marco.

Escuché lo que decían y entendí profundamente lo que querían.

—les daremos provisiones y si necesitan algo más lo pueden agarrar pero, sean muy cuidadosos y no crucen por la calle principal sino por donde vinieron— exclamé seriamente.

—”muchas gracias de verdad, por dejarnos quedarnos y por brindarnos está hospitalidad”—.

murmuró Ángela con ganas de llorar.

Coraline se dirigió a ella y la abrazó brevemente, Dante le entregó un pequeño botiquín; Ángela una linterna y un mapa de la ciudad que habían encontrado entre los estantes.

Los vimos partir por la puerta trasera.

Nadie dijo nada durante muchos minutos.

Solo el sonido lejano del viento.

Me hizo recordar a las aguas quietas que pueden ser engañosas.

A simple vista parecen tranquilas y pacíficas, pero debajo de ellas se esconden peligros ocultos.

—”creen que lo logren”—.

preguntó Ángela.

—”claro que sí, yo sé que podrán hacerlo”—.

comentó Coraline sollozando.

Apreté mis dientes, rezando que la suerte los acompañe en ese duro camino que debían de recorrer.

El almacén se tornó en silencio, me adelante y bloqueé la puerta trasera.

Me senté en un lugar, me puse a pensar y cerré mis ojos…

cuando me di cuenta había visto a daghnar.

—”débil, ¿crees que estás a salvo ?

Cuando te encuentre te despedazare”—.

exclamó, en el mismo instante que me atravesaba el pecho.

Abrí mis ojos desesperadamente, para ver qué solo fue un sueño, me sentí aliviado pero incómodo en el momento.

Mis piernas estaban temblando.

Me pare del sitio y me apoyé contra una pared confundido.

—”¿dhavid te encuentras bien?”—.

exclamó vector.

—un poco, tuve una pesadilla muy horrible—.

respondí con una sonrisa forzada.

—”te entiendo, nadie puede tener dulces sueños, en estos momentos”—.

comentó vector.

—”otra cosa, se están desapareciendo alimentos y apareciendo cosas regadas en los pisos”—.

añadió vector preocupado.

—tendremos que hacer guardia en la noche y ver lo que pasa—.

exclamé mientras lo veía.

—”eso, iré con Ariel y Dilan para comentarles sobre la guardia”—.

pronunciación calmadamente vector.

Vi como se marchaba.

me fui a la segunda planta, me crucé con Ángela la cual estaba tomando una soda.

Segui y me tope con una puerta.

Seguramente es para acceder a la azotea, subí por las escaleras lentamente hasta llegar afuera, me quedé observando el exterior me pareció muy deprimente el exterior como se encontraba, todo destruido y edificios llenos de humo, observe detalladamente cómo la vegetación se estaba apoderando de las calles.

Empecé a escuchar disparos nuevamente, ¿Todavía hay personas vivas en este lugar?

Si es así le deseo lo mejor.

Viendo cómo criaturas con morfología humana, de extremidades largas y grandes con un tono de piel gris, con violeta oscuro; encorvadas, con espinas en las columnas.

Yendo ferozmente dónde se escuchaba el sonido.

Me quedé viendo todo tipo de criaturas, afuera me parecía muy aterrador quedar atrapado en las garras de algunos de ellos, uno de ellos llamó mi atención, era una gran criatura con similitudes a un lobo muy grande, de pelaje muy oscuro, con ojos amarillos y patrones en su cuerpo, el cual parecía poder teletransportarse.

Me quedé helado por lo que ví, corrí rápidamente hacia adentro.

¿Qué es esta locura?

Por dios ten piedad sobre nosotros.

Espero ver visto mal, estaba muy lejos pero, era muy notable verlo desde esa distancia.

Salí del lugar viendo a todos reunidos con una sonrisa en sus rostros.

—”¿dhavid qué haces ahí parado?

Ven con nosotros”—.

exclamó Coraline mientras que movía su mano llamándome.

Me dirigí hacia ellos.

—”ya les conté sobre el problema”—.

exclamó el vector.

—”yo haré guardia con Ariel”—.

añadió Dilan.

—” JAJA ya verán, con quién se meten, Ariel el grande”—.

pronunció Ariel mientras movía las cejas coquetamente hacia Ángela.

—”ew, mejor nada.

Yo seré la siguiente que hará guardia”—.

añadió Ángela.

—Bueno y otro tema, las luces están fallando probablemente nos quedemos sin luz—.

comente preocupado.

—”ya ahí no se puede hacer nada, buscaremos todo lo que sirva para alumbrar y más importante que sirva con baterías; otro tema todavía hay agua en el fregadero, nos puede servir para ducharnos”—.

pronunció con voz neutra vector.

—Entonces…vector irá conmigo para hacer una ducha funcional—.

dije calmadamente.

—”¿ ustedes chicas pueden buscar más jabones y shampoo?”—.

añadi mientras las veía.

—”está bien, nosotras nos encargamos de eso”—.

murmuró Caroline.

Vector fue a un lavabo y conectó un tubo para hacer una pequeña ducha.

Lo pegamos con cinta aislante y más cinta hasta tapar algunas fugas.

—wao quedó espectacular que creativo—.

dije alegremente.

—”para que veas apa, pura inteligencia”—.

respondió vector en el mismo instante que se reía.

Hicimos los últimos preparativos y ya estaba todo listo, y fuimos uno por uno hasta terminar.

—”ahh..

que refrescante por dios”—exclamó Ángela.

—”¿verdad?

Se siente muy bien, parece hasta una buena recompensa.

Pareciera que me hubiera liberado del estrés acumulado—.

respondió serenamente Coraline.

—”concuerdo la verdad, ya lo necesitaba”—.

añadió Dilan, Sacudiendose el pelo.

—me alegra que todos hayan disfrutado de esto—.

exclamé riéndome.

—”En serio chicos los quiero mucho, somos familia”—.

pronunció vector.

—”waaaa…

no me hagas llorar”—añadio Ariel, mientras quería darle un abrazo Angela, en el mismo instante que Ángela le ponía distancia entre ellos.

Cuando ya me di cuenta ya era de noche, al final terminé haciendo turno fui yo.

Tch…

Pasaron las horas, eran las dos de la madrugada.

El lugar estaba en completo silencio pero, la tensión seguía en el aire como una nube invisible que no se disipaba.

La paz era momentánea, eso lo tenía presente cada vez habían más criaturas desconocidas acercándose.

Me acerque a la entrada del centro comercial, me senté en el suelo, mire a mí alrededor para estar más seguros…¿A quien engaño?

Tengo miedo que cada vez que estoy vigilando algo se acerque.

Por eso rezo para que no se acerque ninguna criatura.

En eso escuche unos pasos atrás de mi, voltee rápidamente viendo que era coraline.

—”¿cómo te va en la vigilancia?”—.

murmuró Coraline.

—bien nada fuera de lo común, vuelve a dormir, un cuerpo sano necesita sus 8 horas de sueño— le dije un poco acelerado.

—”yo debería de estar haciendo guardia, soy mayor que tú”—.

exclamó en voz baja coraline.

—”por eso digo que eres genial, eres fuerte”—.

dijo coraline con un tono suave.

La observé y le sonreí, ella aún no lo sabe pero, soy capaz de dar mi vida para protegerla, no se puede controlar los sentimientos, así somos los humanos…

Se me acelera mucho el corazón cuando estoy cerca de ella.

Levanté mi mirada, encontrándome con los ojos de ella.

El silencio era pleno, solo se escuchaba los susurros del viento.

El rostro de Coraline estaba iluminado con una mezcla de cansancio y alegría.

—Todo está muy tranquilo ¿no?—.

murmuré suavemente.

Siempre intentaba alejar a todos con mi silencio, y fría actitud.

Coraline se acercó más a mi y se sentó al lado de mi, nadie decía nada solo nuestros cálidos cuerpos pegados.

—”desde hace tiempo me pareces alguien muy gracioso, desde la primera vez que te vi, me sorprende la buena persona que eres, con todo este caos, es muy bonito”—.

dijo Caroline con una pequeña sonrisa.

—”no dejes que tus emociones te encierren en una habitación sin salida, cuando no puedas puedes contar conmigo y con los demás”—.

añadió ella.

—¿Enserio?—.

dije, llevando mi mano a la de ella, pero ella la retiró levemente, y la puso encima de la mía.

—gracias por este momento Coraline, lo necesitaba—.

exclame.

No me di cuenta y me quedé dormido mientras ella veía a las afueras.

Así pasando otra noche.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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