Renacer sangriento - Capítulo 6
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6: Encuentro inesperado 6: Encuentro inesperado Mientras subíamos, empece a ver a los demás, tensados y cansados hasta mas no poder.
cada paso era cauteloso, no sabíamos que nos esperaría en los pisos superiores.
seguimos avanzando con terror mis piernas apenas las podía sentir, mi cuerpo estaba adolorido.
En los últimos pisos apenas estaba iluminado, cables regados por todas parte y un olor a sudor viejo que era notable en el ambiente.
—”Esperemos que logremos entrar en una habitación y encontrar comida”—.
Exclamo dante tocándose la barriga.
—”ya veremos”—.
Respondió Angela.
Apenas entramos, diez sobrevivientes nos apuntaron con sus armas.
todos nos tensamos en el instante, no esperábamos encontrar un grupo considerablemente grande, Angela se mantenía con el ceño fruncido, Dilan se veía muy cansado.
El grupo no estaba en su mejor estado, me compuse e intente mantener la situación, viendo lentamente como el bando contrario se echaba aun lado, dejándose ver un hombre enorme con barba muy anticuada, levantando el mentón y dijo: —”Mírenlos estas eran las ratas que hacían ruido abajo, vienen armados y junticos…
parecen un equipo completo”—.
dijo con una voz asquerosamente confiada mientras observaba como si fuéramos mercancía de primera clase.
Ariel me murmuro por lo bajo: —”Bro…
esto ya me dio mala espina”—.
nadie lo contradijo.
Hubo un largo silencio, gotas de sudor caían lentamente de mi rostro, miradas cruzadas, respiraciones tensas, como si el mínimo error que hiciéramos nos costaría la vida.
uno de los hombres del grupo rival se rio entre dientes, mirando descaradamente a coraline y Angela.
nosotros nos dimos cuenta para donde iba la cosa.
—”pues si cooperan, tal vez podamos…
negociar otra cosa”—.
dijo, dando un paso hacia ellas, con una sonrisa retorcida.
enseguida nos interpusimos en su camino, coraline dio un paso para atrás, mientras tanto Angela se quedo al lado de nosotros.
otros de los tipos murmuro: —”Hace rato que no vemos chicas tan hermosas, parecen hambrientos y débiles seré considerado”—.
Vector trago saliva y susurro: —”No, no y no…
esto si que no”—.
Dante apretó los puños temblando.
cuando uno de los hombres intento dirigirse, hacia las chicas, Angela reacciono antes que nosotros.
se movió rápidamente sin titubear, con una precisión brutal.
Le tomo el brazo, lo doblo en un angulo imposible y lo tiro al suelo con un crack que resonó por todo el lugar.
—”intenta tocarnos otra vez y te reviento el cuello”—.
gruño Angela, clavándole la rodilla en la espalda.
En ese preciso instante estallo el caos.
Tres hombres se abalanzaron hacia nosotros, otros nos apuntaron con sus armas a punto de dispararnos, una mujer con un machete grito algo que no logre escuchar, estaba muy desorientado no podía luchar, nadie estaba en su mejor etapa y menos enfrentarnos con un arma, era muy irónico habíamos luchado anteriormente hasta la muerte con criaturas desagradables pero ahora, somos como una hormiga cualquier cosa nos podía aplastar.
vi como Dilan lo sometían y Ariel estaba detrás de mi como si fuera una muralla.
—”¡mantelos menos a las chicas!”—.
grito alguien del bando contrario riéndose.
levante mi arma temblando, viendo cuantas posibilidades teníamos de escapar de esta situación.
Hice muchas simulaciones en esos segundos y todos terminaban en una cosa asesinados brutalmente, vi a Dilan como queriendo decirle que demos un ultimo esfuerzo para que pudiéramos crear una brecha y que los demás escaparan.
pero algo rompió la tensión una gran aura de intención asesina nos golpeo a todos, nos quedamos paralizados en ese mismo instante.
—”¡BASTA CARAJO!”—.
Un hombre realmente musculoso con una barba muy pronunciada con cicatrices en su rostro, se mostró.
Por su forma de mandar, enseguida supe que era el líder del grupo.
El líder respiro hondo, molesto, pero no por nosotros si no por su gente.
—”Suéltense todos”—.
dijo pasándose la mano por la cara, —”Aun no hemos perdido la humanidad, ¿o si?”—.
Angela que aun sostenía al hombre en el piso, nos miro y asintió levemente dejando que el hombre se fuera con su ego roto.
El líder nos señalo una esquina del piso.
—”Siéntense allí.
Vamos hablar adecuadamente”—.
dijo con un tono áspero en su voz.
Y así lo hicimos.
En una esquina fría, apoyándonos contra la pared, exhaustos pero sin bajar la guardia.
Ellos se quedaron del otro lado, observándonos como animales salvajes.
Coraline se cruzo de brazo, Angela no quitaba la vista de nadie, Vector analizaba cada movimiento, Dilan actuaba indiferente, Dante intentaba respirar hondo y Ariel parecía estar rezando mentalmente.
Yo me mantenía con los ojos muy abiertos.
El lider se sentó frente a nosotros, apoyando el arma a un lado.
—”Como deben de saber allá afuera es un total infierno si sales mueres, es una condena la cual no puedes escapar.
Las calles están llenas de criaturas de pesadillas, cada lugar que intentes ir puede ser tu perdición”—.
dijo el líder despreocupado.
lo mire y dije: —por eso están aquí, encerrados en este edificio—.
—”no precisamente, estábamos planeando tomar el control del tren de la ciudad una gran maquina se abrirá paso fácilmente…
aparte escuchamos una transmisión del ejercito, montaron una base afuera de la ciudad”—.
respondió seriamente.—”Por eso el tren es el mejor medio de transporte para llegar a esa base”—.
—No creo, se que has visto esas criaturas las armas de fuego no le hacen daño, menos las granadas, ¿¡como establecerían un maldito refugio!?—.
refute furiosamente.
mientras los demás parecían darme la razón.
—”Oh muchacho, no eres una rata miserable como creía, tienes agallas…
Sobrevivimos afuera por poco tiempo, hicimos sacrificios nos apuñalábamos en las espaldas para poder escapar de ese infierno, sabes muy bien que algunas personas tienen poderes anormales”—.
vocifero mientras me veía amenazante.
todos nosotros abrimos los ojos en par en par, ¿como sabia el de eso?, entonces es una ¿anomalía global podría ser?
pero la voz del líder nos saco de nuestro pensamientos.
—”Pero no todos presentan estos síntomas, ademas no es suficiente…”—.
nos miro y saco a relucir una gran hacha, en su mango tenia símbolos extraños, se veía rustica.
—”si logras matar a una criatura te sueltan ítems utiles o basura” —.
asentí con esa información cuando nos enfrentamos a los khaustleen, nos soltó un collar que nos salvo en ese momento Entonces coraline interrumpió y exclamo: —”Entonces..
¿que?
¿quieren que seamos acompañantes?
¿socios?
¿vecinos del apocalipsis?”—.
mientras lo veía disgustada.
El lider la ignoro completamente.
se inclino un poco hacia adelante, mirando a todos.
—”queremos salir.
pero no voy arriesgar a toda mi gente atravesando las calles.
ustedes se ven fuertes y capaces, sobrevivieron afuera siendo apenas adolescentes…
ya sobrevivieron bastante”—.
comento con un tono deliberadamente desagradable.
un silencio abrumo el pasillo.
—”Necesito que despejen el camino.
ustedes adelante y nosotros detrás” —.
anuncio mientras una pequeña sonrisa se dibujaba en su rostro.
—”Eso suena a que quieren escudos humanos”—.
exclamo con un atisbo de enojo.
—”!MALDITOS DESAGRADABLES!, no seremos señuelos de nadie”—.
añadió furiosamente Angela.
pensé lo mismo era una completa locura, seriamos exterminados rápidamente, no era factible aceptar esto, pero injustamente no teníamos otra opción.
el líder no negó nada a cambio dijo sinvergüenza: —”Exactamente”—.
apreté mis dientes como podía ser tan desagradable.
El silencio se volvió mas pesados, los otros se reían, nadie de nosotros quería decir nada, pero todos sabíamos la verdad.
No teníamos comidas, estábamos exhaustos, no teníamos agua suficiente y si salíamos afuera moriríamos.
Me desespere me mordí fuertemente el labio para poder concentrarme estábamos contra la espada y la pared.
—”Sean sabios, le brindaremos comida, agua y alojo.
nada en la vida es gratis a cambio serán nuestra carne de cañón”—.
dijo riéndose sin una pizca de remordimiento.
Ariel lo miro con el ceño fruncido, coraline respiro hondo viendo al lider, luego a nostros.
—”Odio admitirlo”—.
susurro débilmente.
Angela golpeo la pared, frustrada.
—”¿Que otra opción tenemos?
Afuera nos arrancan la cara en dos segundos”—.
murmureo entre dientes.
El líder sonrió un poco demasiado confiado para mi gusto.
Trague saliva, sintiendo la garganta seca.
mis manos temblaban y dije: —No tenemos otra maldita opción carajo—.
Dilan se propuso hablar.
—”No me gusta…pero si nos quedamos aqui vamos a poder sobrevivir un poco mas”—.
Dante estaba sentado con los brazos cruzados, mordiéndose una uña, temblando apenas.
—”Mi poder no sirve si me quedo sin energía…
no puedo sanar heridas letales, tampoco puedo ayudar a nadie si me desmayo seria peso muerto”—.
murmureo sin levantar la cabeza.
todos me miraron a mi, no porque yo sea una especie de lider.
sino que siempre esperan que de el paso final que nadie quiere dar.
Apreté mis manos y a regaña dientes dije: —Aceptamos…—.
la palabra salio áspera, como si aquella palabra hubiera rasgado mi garganta.
El líder asintió levemente, casi victorioso.
—”Bien.
sabia decisión, no son idiotas”—.
respondió burlonamente en el mismo momento que se paraba de la silla.
Angela chasqueo la lengua, disgustada.
—”¿Sabia?
sabia mis huevos”—.
murmuro apenas audible.
Coraline me miro con un gesto triste.
no por la decisión.
sino porque sabia cuanto nos jodía esto.
El líder se acerco un poco mas.
—”Dejaremos que pase un día para que descansen.
Ustedes adelante nosotros atrás, si todo sale bien todos llegaremos al tren”—.
vector lo observo atento con los ojos cansados.
—”¿y si no funciona?”—.
pregunto.
El líder sonrió con esos dientes amarillentos, que parecían una amenaza mas que una boca.
—”Entonces…al menos ustedes harán algo de tiempo para nosotros”—.
Entonces alguien añadió del grupo rival.
—”si sobreviven las chicas, y ustedes no tranquilos serán nuestra nueva forma de entretenimiento”—.
exclamo riéndose mientras, se sostenía el brazo roto que le había causado Angela.
mis ojos se agudizaron llenos de asco y furioso agarre fuertemente la daga y sin que nadie tuviera tiempo de reaccionar me abalance para asesinarlo.
Pero fui sostenido bruscamente por el cuello.
El líder me alzo con una fuerza de agarre no humana, me miro letalmente y me dijo: —”No lo arruines, ustedes son nuestros cerdos.
Vayan a esa habitación a su lado pronto se les entregara un poco de comida, no te mato porque te necesito bastardo, se presenta una acción así nuevamente y no seré compasivo con ustedes”—.
gruño soltándome y cayendo bruscamente en el suelo.
El líder dio la espalda, ordenando al grupo preparar mochilas, armas, comida y luz.
Mientras nosotros nos dirigimos a la habitación como animales en un corral.
nos sentamos levemente en el suelo, la habitación tenia una ventana al exterior que estaba sellada con papel periódico, y otros papeles.
Mientras me sostuve el cuello, me dolía mucho.
—”No vuelvas hacer eso dhavid, te pudieron haber matado sin nosotros reaccionar a tiempo”—.
exclamo coraline dejando caer algunas lagrimas de frustración.
—”Debemos de ser inteligentes, podemos escapar en la mínima oportunidad que se presente”—.
añadió vector con una pizca de enojo.
—”dhavid, no vuelvas hacer nada imprudentemente”—.
comento Angela.
—”Quien lo dice”—.
respondió Ariel, riéndose un poco.
claro lo hacia para mejorar un poco la moral del grupo, se veía totalmente abatido.
—”Veo que alguien necesita que le acomode las ideas de un puño”—.
añadió Angela con el ceño fruncido.
— “al maldito ese del grupo contrario lo matare al cerdo ese”—.
Dilan se acostó y dijo: —”No puedo activar por mucho tiempo la armadura de hierro corporal, supongo que con descanso mejorara, me sentí impotente al no poder hacer nada”—.
—”Es mejor así, nadie sabe de esto solo nosotros.
Puede ser nuestro as bajo la manga para sobrevivir”—.
dijo vector con una pizca de esperanza en sus ojos.
asentí teníamos una oportunidad, nuestra conversación se interrumpió.
Dos guardias con fusiles entraron con algunas pocas raciones y agua, en una bandeja la pusieron en el suelo como si fuéramos perros y cerraron la puerta.
rápidamente agarramos la comida y empezamos a devorarla rápidamente en unos cuantos minutos.
algunos estaban durmiendo un poco, me acerque con Angela a la ventana y rasgue un poco el periódico dejando pasar algunos rayos de luz rojos, el cielo seguía teñido de color carmesí.
Estábamos considerablemente elevados veía algunas pocas criaturas amorfas caminando sutilmente en la calle.
algo me saco en mi mar de dudas, una piel suave pero caliente pegada a mi brazo izquierdo era Angela quien me veía un poco sonrojada a mi parecer, cuando ella cayo repentinamente en mis brazos tenia una terrible fiebre.
mierda se enfermo justamente en esta situación.
La puse en el suelo con poca agua moje un pedazo de tela colocándosela en la frente suavemente.
Asustado porque no tenia medicina se me ilumino la mente ¡Dante!
camine donde estaba el y lo desperté.
—Dante, Angela se a enfermado, ¿puedes sanarla?—.
susurre.
—”ay dios, creo que puedo, ¿por que ahora?”—.
respondió preocupado dirigiéndose donde ella, colocando sus dos manos en su frente y dejando ver una pequeña luz tenue verde que poco a poco, se le iba desapareciendo a Angela lo sonrojada.
pronto ella estaba durmiendo profundamente, vi a Dante para ver si se encontraba cansado pero no solo se veía sudado.
—Muchas gracias Dante—.
le dije pensativamente.
—”No me agradezcas, son como mis hermanos”—.
respondió sutilmente.
—”¿No has estado pensando en lo que paso anteriormente verdad?”—.
añadió preocupado.
—no me puedo sacar la imagen de la chica agonizando, este mundo es el infierno.
Tu sabes todo lo que le hicieron a ese grupo de pobres muchachos, pudimos ser nosotros.
¡yo ni siquiera se como sobrevivimos en la situación pasada!
No se que esta pasando con mi cuerpo debería de estar muerto…—.
dije temblando en el mismo instante que mis labios me hormigueaban.
—”dhavid no te descontroles.
Mantén tu cabeza fría, esto se nos sale de las manos, se fuerte.
Todos aquí estamos luchando internamente, no estas solo estas con nosotros”—.
respondió con su voz entre cortada.
me senté a un lado viéndolos dormir, no debemos de bajar la guardia me repetí, mi mente ahora se encontraba descontrolada.
—”dormiré un poco.
Duerme también algo, necesitamos energía”—.
exclamo dante yendo al lado de Ariel.
La habitación se encontraba oscura, un silencio condenadamente estresante.
Aveces solo se escuchaba rugidos de las criaturas del exterior, mi corazón latía con fuerza.
Los malos pensamientos inundaban mi cabeza, que pasaba si moríamos todos, todo podría salir mal pero me mantuve cuerdo, cuando lentamente mis ojos se cerraban.
Una fría mano me despertó era Ariel, ya todos se encontraban de pie y ya se veían mejor que ayer.
Se abrió la puerta eran nuevamente los dos sobrevivientes armados.
—”Salgan el líder los quiere ver”—.
anuncio sin animo, sujetando el arma minuciosamente.
nos dirigimos hacia el líder, su presencia era muy diferente a las del resto.
Se encontraba sentado en el piso mientras sostenía una lata de comida, nos miro y nos lanzo 7 latas al suelo.
—”tómenlas las necesitaran para tener fuerza para mañana”—.
exclamo fríamente mientras pulía su gran hacha.
Las agarramos rápidamente, y cada uno de nosotros empezó a comer, en el mismo instante que lo veíamos.
—”los llame, para que sepan la estrategia y no salga nada mal”—.
exclamo soberbiamente El líder terminó de pulir el filo del hacha y la apoyó en el suelo.
El sonido metálico resonó incómodo en el pasillo.
—”El tren está en el centro de la ciudad”—.
comenzó, sin rodeos.
—”no es una caminata corta, ni limpia.
La zona está infestada”—.
Levantó la mirada, recorriéndonos uno por uno, como si nos estuviera midiendo el peso.
—”Las calles principales son un suicidio.
Las criaturas se concentran donde hay ruido, movimiento, luz.
Por eso iremos por los corredores secundarios…
callejones, estaciones derrumbadas, pasos subterráneos”—.
cuando dijo callejones me acorde de la bestia letal que se escondía en las sombras, mi ser tambaleo.
Vector frunció el ceño.
—”Eso no suena más seguro”—.
El líder sonrió apenas.
—”Nunca dije que lo fuera”—.
soltando una pequeña sonrisa Ángela apretó la lata con tanta fuerza que pensé que la iba a aplastar.
—”Entonces dinos dónde entramos nosotros en tu bonito plan”—.
gruñó.
El hombre señaló el mapa improvisado que había dibujado en el suelo con carbón y sangre seca.
—”Aquí”—.
dijo, marcando una línea frontal —”ustedes van primero.
Siempre”—.
Sentí un nudo en el estómago.
—”Su trabajo será sencillo”— continuó.
—”avanzan, hacen ruido, obligan a las cosas a salir.
Si aparecen criaturas, las enfrentan.
Si se concentran…
nosotros rodeamos o aprovechamos la conmoción y escapamos”—.
—”¿Esperan a que nos maten?”—.
soltó Ariel, nervioso.
—”Esperamos a que limpien el camino”—.
corrigió sin pudor.
Dilan bajó la mirada.
—”Eso…
eso no es cooperación”—.
murmuró.
—”No”— aceptó el líder —”es supervivencia”—.
Yo miré el mapa, pero en realidad estaba mirando algo más profundo.
Cada línea era una sentencia.
Cada punto, una posible tumba.
—¿Y si las criaturas no salen?—.
pregunté sabiendo la respuesta.
El líder levantó la cabeza, como si hubiera estado esperando esa pregunta.
—”Salen”—.
dijo con seguridad —”siempre salen cuando hay miedo”—.
Sentí un escalofrío recorrerme la espalda.
—”Además”— añadió —”ustedes tienen algo que el resto no”—.
Vector alzó la vista.
—”¿Y qué sería eso?”—.
El hombre me miró directamente a los ojos.
—”Mala suerte”—.
El silencio se volvió espeso.
—”Iremos en tres bloques”—.
continuó, volviendo al mapa —”ustedes adelante.
A unos treinta metros, mi gente detrás, cubriendo ángulos.
El tercer bloque cerrando, por si algo intenta rodearnos”—.
Coraline habló por primera vez desde que empezó.
—”¿Y si cae alguno de nosotros?”—.
El líder se encogió de hombros.
—”Seguimos avanzando”—.
Ángela dio un paso al frente.
—”Si uno de los nuestros cae, se detiene la marcha”—.
dijo firme.
El hombre la observó, evaluándola.
—”No”— respondió —”si uno de ustedes cae…
los demás avanzan.
O los dejamos atrás a todos”—.
Apreté los dientes.
—¿Qué pasa cuando lleguemos al tren?—.
pregunté.
El líder chasqueó la lengua.
—”Primero aseguramos los vagones.
Ustedes entran, revisan.
Si algo se mueve, lo enfrentan.
Cuando esté limpio, subimos”—.
—”¿Y si no está limpio?”—.
murmuró Dante.
—”Entonces morirá alguien”—.
respondió sin emoción.
Ariel soltó una risa nerviosa.
—”Ah…
genial…
me encanta este plan”—.
—”No es un plan”— corrigió el líder —”es una criba.
Los fuertes pasan.
Los débiles se quedan”—.
Coraline me miró de reojo.
No hacía falta hablar.
Ambos sabíamos que éramos descartables.
—”Salimos al amanecer”— concluyó —”descansen.
Mañana harán lo que mejor saben hacer”—.
Ángela lo miró con odio puro.
—”¿Y qué se supone que sabemos hacer?”—.
El líder sonrió, lento, cruel.
—”Sobrevivir…
mientras otros se salvan”—.
Se levantó, tomó su hacha y se dio media vuelta.
—”Si intentan huir”— añadió sin mirar atrás —”los cazaremos.
Y créanme…
somos mejores cazando humanos que monstruos”—.
Cuando se fue, el pasillo quedó en silencio.
Nadie habló durante varios segundos.
Vector fue el primero.
—”Nos están llevando al matadero”—.
—”Lo sé”—.
respondí en voz baja.
Ángela golpeó la pared con rabia contenida.
—”Juro que si alguno de ellos toca a alguien más…
lo mato”—.
Dilan respiraba agitado.
—”No quiero que nadie muera”—.
dijo casi en un susurro.
Dante se sentó, agotado.
—”Tengo energía…
pero no para muchos”—.
Ariel se dejó caer a mi lado.
—”Oye…
si morimos…
al menos morimos juntos, ¿no?”—.
No respondí.
Miré el suelo, el mapa aún dibujado, la ruta marcada con carbón y sangre.
Y entendí algo con absoluta claridad: No éramos aliados.
solo somos piezas sacrificables para que puedan vivir ellos.
No se que piensan ellos, las armas no sirven, solo pode
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