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Renacer sangriento - Capítulo 9

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9: Remordimiento 9: Remordimiento El silencio volvió después de las palabras de Dilan.

Nadie dijo nada, nadie opino.

Está era la cruda realidad en la cual estamos viviendo.

Las barras de chocolate desaparecieron rápido, más por necesidad que por hambre.

El azúcar quemó un poco mi garganta seca, pero al menos devolvió algo de energía a los músculos cansados.

Afuera los gruñidos de las temibles bestias seguían sin cesar.

Angela seguía sentada sobre el mostrador, con el codo apoyado en la rodilla y el escudo casi roto apoyado a su lado.

Sus ojos se concentraban en la entrada del centro comercial como si esperara ver algo.

Ariel respiro hondo.

—”Vector siempre diría que quedarnos quietos sería, un error fatal”—.

Murmuro cansado.

Dilan levanto la cabeza lentamente, su mirada decía más que mil cosas.

Chasqueo su lengua, volviendo a bajarla.

Simplemente nombrar el nombre de vector nos hacia pensar que podíamos hacer algo más en aquella situación.

Para ser sinceros aquí estabamos vivos por pura suerte, el lo había dicho no?

Posiblemente alguien moriría, o todos lo haríamos…

Mi mirada se movió a la salida del local.

El pasillo del centro comercial estaba oscuro, lleno de vitrinas rotas y estructuras caídas.

Un lugar perfecto para esconderse.

También un lugar perfecto para morir.

—Tenemos que movernos—.

Angela bajo del mostrador con un pequeño salto.

—”¿escucharon eso?”—.

Todos nos quedamos quiero un pequeño escalofrío escaló hacia mi nuca.

Un sonido seco.

Cómo metal arrastrandose.

Luego lo acompaño otro, venía del piso superior.

Ariel levantó la mirada lentamente hacia el techo agrietado.

—”Eso…

No estaba antes”—.

susurro.

Un golpe más se escucho y polvo cayó desde arriba.

Coraline se puso de pie inmediato, tensando el cuerpo.

—”sea lo que sea, es grande”—.

Dilan se paró.

—”no me gusta esto”—.

—A mi tampoco—.

El tercer golpe hizo vibrar todo el edificio.

Algo pesado estaba caminando sobre el segundo nivel.

Las luces rotas del centro comercial tintinearon con el movimiento.

Ariel retrocedió un paso.

—”talvez deberíamos salir por otro lado”—.

Dijo mientras se quitaba el sudor de su frente.

Angela nego con la cabeza.

—”Demasiado tarde”—.

El techo crujió.

Una grieta larga atravesó el concreto.

Entonces algo atravesó el piso superior.

Un brazo gigante cubierto de placas de piedras mezcladas con carne oscura.

Los dedos se clavaron en el borde del agujero, rompiendo más concreto mientras la criatura comenzaba a arrastrase hacia abajo.

El polvo lleno el aire.

Ariel soltó una maldición.

—”¡¿QUE DEMONIOS ES ESO!?”—.

Grito fuertemente.

La cabeza de la criatura apareció después.

Era enorme su rostro estaba deformado, como si varias caras hubieran Sido aplastadas juntas bajo una capa de roca viva.

Entre las grietas brillaba una luz tenue, como brasas enterradas.

Nos estaba mirando o bueno quiero creer que hace eso.

Sentí mi pulso acelerarse.

Angela levantó el escudo.

—”¡Muevanse!”—.

grito.

La criatura dejo caer todo su peso.

El sueño tembló cuando aterrizó frente a nosotros, rompiendo vitrinas y pilares, su rugido hizo estremecer todo el lugar.

Y afuera los gruñidos respondieron, como si el ruido hubiera Sido una señal.

Apreté los dientes.

— genial ahora vienen todos—.

Ariel retrocedió hacia las escaleras mecánicas rotas.

—”¡Por ahí, al segundo nivel!”—.

Señalando las escaleras.

La criatura avanzó un paso, cada movimiento suyo hacia crujir el suelo.

Angela golpeó el escudo contra el suelo.

—”¡Ven por mi, pedazo de mierda!”—.

La cosa respondiendo a su llamado, giro su cabeza.

Yo no dude.

—suban—.

Dilan tomo a Ariel del brazo y lo empujó hacia las escaleras rotas.

Coraline subió detrás de ellos, cojeando un poco.

La criatura rugio otra vez.

Angela retrocedió paso a paso, manteniendo el escudo frente a ella.

—”vamos dhavid”—.

La cosa levantó unos de sus brazos gigantes.

Lo bajo con fuerza.

El impacto rompió el suelo dónde estábamos parados un segundo antes.

Salte hacia las escaleras.

Angela subió detrás de mi justo cuando la criatura arrancaba un pedazo entero del piso inferior.

El centro comercial volvió a temblar y desde la entrada los gruñidos se volvieron más fuertes.

La horda estaba llegando.

Dilan miro hacia abajo desde el primer descanso de las escaleras.

—”Esto se va a poner feo”—.

—No nos detenemos—.

Porque si lo hacíamos íbamos a terminar como vector.

El silenció duro poco después de que subimos al segundo nivel.

El centro comercial crujia cómo un animal viejo a punto de rendirse.

Abajo, la criatura seguía golpeando pilares, moviéndose entre los escombros mientras su respiración pesada resonaba por todo el lugar.

Dilan miraba hacia abajo desde el borde del piso roto.

—”no se ha ido”—.

Murmuró.

Angela seguía con el escudo levantado, vigilando el pasillo largo que conectaba las tiendas del segundo nivel.

—”no se van a ir”—.

Respondio.

Coraline estaba apoyada contra una vitrina rota, respirando con dificultad.

Dante se había sentado en el suelo, con la espalda contra una columna, intentando recuperar energía después de usar su anomalia.

Ariel caminaba de un lado a otro.

—”esto no está funcionando”—.

dijo de repente.

Nadie respondió.

Pero todos lo escuchamos.

—”El plan…

No está funcionando”—.

Continuo, pasandose las manos por el cabello.

Angela lo miro con el ceño fruncido.

—”¿y ahora te das cuenta?”—.

Ariel se detuvo.

—”¡No me refiero a eso!”—.

Respondio, alterado.

—”Me refiero a que estamos caminando directo a nuestra muerte”—.

Dilan suspiró.

—”Ariel…”—.

—”¡No!”—.

Lo interrumpió.

—”¡Vector murio!

¡El maniático del líder ya debe de estar muerto y nosotros seguimos avanzando como si todo estuviera bajo control!”—.

El nombre de vector volvió a caer sobre nosotros , cayó como agua fría.

Angela apretó el puño.

—”baja la voz”—.

—”¿Para que?”—.

Respondio Ariel.

—”¿Para que las criaturas no nos oigan?

¡Ya saben que estamos aquí!”—.

Un golpe abajo hizo vibra el suelo.

La criatura seguía destruyendo todo.

—callense—.

Todos me miraron.

—Pelear entre nosotros no nos va a sacar de aquí—.

Ariel soltó una risa amarga.

—”¿Ah sí?

¿Y que nos va a sacar?”—.

Señalo hacia el exterior del edificio.

—”¿El tren?

¿Ese tren al que llevamos horas intentando llegar?”—.

Angela se levantó del mostrador roto dónde se había apoyado.

—”ese tren es la única salida que tenemos”—.

—”¿y si no funciona?

¿Si quieras sabes ponerlo en marcha?—.

Respondio Ariel.

Nadie hablo.

—”¿y si llegamos ahí y no arranca?”—.

Continuo.

—¿Y si está lleno de esas cosas?”—.

Dilan cerro los ojos un momento.

—”Entonces improvisamos”—.

—”¡eso no es un plan!”—.

Pensé en muchas cosas, todos estaban discutiendo, bueno al menos Dante estaba sentado.

¿y si no había dicho campamento?

pero, a decir verdad lo mejor sería salir de esta ciudad infestada.

Pensé en muchas cosas, el suelo tembló otra vez .

Pero esta vez el sonido fue diferente.

No venía de abajo, venía del pasillo, algo raspaba el suelo lentamente.

Angela levantó el escudo.

—”¿Escucharon?”—.

Todos nos giramos.

El pasillo oscuro del segundo nivel estaba lleno de sombras y vitrinas rotas.

El sonido volvió.

Ras…Ras…Ras…

Algo arrastradose.

Dilan avanzó un paso.

—”no me gusta esto”—.

Una figura apareció desde la oscuridad.

Al principio parecía pequeña.

Demasiado delgada.

Demasiado larga.

Luego salió completamente a la luz roja que entraba por el techo roto.

Era una criatura diferente a las demás.

Su cuerpo era alto y encorvado, con piernas largas como columnas finas y brazos que casi tocaban el suelo, la piel era pálida, casi gris, cubierta de grietas negras como si estuviera seca.

Pero lo peor era su cabeza.

No tenía rostro.

Solo una abertura vertical que se abría y cerraba lentamente.

Cómo si respirara.

Dante retrocedió.

—”no…

Esa cosa no estaba antes”—.

La criatura inclino la cabeza, estaba escuchando.

Angela susurro: —”no hagan ruido…”—.

El piso inferior crujió cuando la criatura gigante volvió a golpear algo abajo, el sonido atravesó el piso del edificio.

La cosa del pasillo reaccióno, su cabeza se abrio más.

Un chillido agudo salió de su cuerpo.

Dilan maldijo.

—”¡Genial!”—.

La criatura se movió.

No camino.

Desapareció en un instante y reapareció varios metros más cerca.

Ariel grito —”¡¿Vieron eso?!”—.

—flash—.

La palabra salió de mi boca sin pensarlo, esto era muy mortal, recordando aquella criatura felina gigante.

Angela tenso el escudó.

—”esto es parecido como aquellos lobos”—.

La criatura volvió a desaparecer, reapareciendo encima de una vitrina rota.

Dilan se puso delante de Ariel.

—”tenemos que salir de Aquí”—.

Coraline miro el pasillo opuesto.

—”las escaleras de servicio deberían estar por este lado”—.

Dilan asintió.

—”si bajamos por ahí podemos salir a la calle trasera del centro comercial”—.

Ariel nego con la cabeza.

—”¿Y despues que?

¡La ciudad está llena de esas cosas!”—.

Angela lo miro con rabia.

—”tienes una mejor idea?”—.

Ariel abrió la boca pero no respondió.

La criatura reapareció a solo diez metros.

El chillido volvió a perforar el aire.

Abajo, la criatura gigante rugio y desde la entrada del centro comercial, la horda se acercaba.

Dilan respondió hondo.

—”nos estan rodeando”—.

—Entonces nos moveremos ahora—.

Todos se pusieron en posición.

—”todos juntos”—.

La criatura volvió a desaparecer y reapareció justo delante del pasillo que llevaba a las escaleras de servicio, bloqueandonos el paso.

Dante murmuró con voz quebrada: —”Estamos atrapados”—.

Mire a todos cansados, heridos mentalmente al borde de rompernos pero seguimos vivos y no podíamos pedir más.

La criatura abrió su cabeza de nuevo.

—No estamos atrapados—.

Dilan me miró.

—”¿Entonces?”—.

Mire la baranda rota del segundo nivel.

Abajo, el piso del centro comercial estaba lleno de escombros…

Pero había espacio suficiente.

—saltamos—.

Ariel me miro como si estuviera loco.

—”¿estás bromeando?”—.

—No—.

Angela sonrió apenas, una sonrisa cansada.

—”siempre odias los planes fáciles, ¿Verdad?”—.

La criatura chillo otra vez.

La horda ya estaba entrando al edificio.

Dilan se acercó a la baranda rota y miro hacia abajo.

Luego me miró.

—”va a doler”—.

—Pero vamos a seguir vivos—.

La criatura desapareció corriendo hacia nosotros.

Angela levantó el escudo.

—”¡Ahora!”—.

Y saltamos.

El impacto contra el suelo fue brutal.

El aire salió de mis pulmones en seco cuando rodé entre los escombros.

Polvo y vidrios se levantaron mientras intentaba recuperar el equilibrio.

A mí lado cayó Coraline, cayó mal.

Su tobillo golpeó contra un trozo de concreto y la escuché contener un grito mientras trataba de levantarse.

Arriba, el chillido de la criatura atravesó el aire.

Dilan cayó pesado detrás de nosotros, golpeando el suelo con un gruñido.

—”¡levántese!”—.

Grito Angela desde arriba.

La criatura del segundo nivel ya estaba saltando —mierda—.

Coraline intentó apoyarse en la pierna herida.

Casi se desploma, la sostuve antes de que tocara el suelo.

—Apoyate en mi—.

—”No…

Puedo correr”—.

dijo desesperada mientras respiraba fuerte.

—corre, haz el intento, ¡rápido!—.

El impacto de la criatura contra el suelo hizo temblar todo el piso inferior.

Las vitrinas explotaron alrededor cuando aterrizó, doblando sus piernas largas como insecto antes de enderezarse.

Su cabeza se abrio.

El chillido fue peor de cerca.

Angela salto después, rodando y levantandose preparada para lo que viniera.

Dilan aterrizó justo detrás de ella.

—”¡Muevanse!”—.

Pero no alcanzamos, la criatura desapareció y reapareció frente a nosotros.

Demasiado rápido, Angela levantó el escudó semi roto justo cuando el brazo largo de la criatura se lanzo hacia nosotros.

El impacto la empujó varios pasos para atrás.

Dilan cargo contra la cosa, aunque temblaba.

Su anomalía tenso su cuerpo cuándo golpeó a la criatura en el torso.

El golpe la lanzó contra una columna rota.

Pero no cayó.

Su cuerpo se retorció…y volvió a desaparecer.

—”¡Maldita sea!”—.

Grito Dilan.

A nuestro alrededor, el ruido hacia que mi piel se erizara, sabía lo que se avecinaba…

Las criaturas de las hordas estaban entrando por las ventanas rotas.

Sus cuerpos delgados y deformes trepaban entre los restos de metal y vidrio.

Demasiadas.

Aunque eran débiles, cuando se agrupaban en un gran grupo eran letales.

Coraline se separó de mi.

—”puedo pelear”—.

—Quedate cerca—.

No podemos dejarnos acorralar no de nuevo.

Una criatura de la horda salto hacia nosotros, Coraline reacciono primero, su arma se movió rápido, clavándose en el pecho de la criatura antes de que pudiera alcanzarnos.

La empujo hacia atras con una patada, respirando fuerte.

—”Una menos”—.

Otra criatura apareció por la izquierda.

Le hundí el escudo en la cara antes de que llegara a tocarla.

Senti el cráneo romperse contra el metal.

El ruido de pelea explotó alrededor.

Angela bloqueaba como podía con el escudo mientras dos criaturas intentaban rodearla.

Cada impacto hacia vibrar el metal, pero ella respondía empujandolas hacia atrás.

—”no se separen”—.

Grito.

Dilan se movía más adelante, recibiendo ataques directos de la criatura del flash.

Cada vez que desaparecía, el se giraba intentando predecir dónde aparecería.

Apareció detrás de el.

Sus garras rasgaron su espalda antes de que pudiera girarse.

Dilan gruño, girando el cuerpo y golpeando con el codo.

El impacto alcanzó a la criatura y la lanzó contra el suelo.

Pero no la detuvo.

Volvió a desaparecer.

Ariel y Dante apenas se defendían, empujando a las criaturas menores que se acercaban demasiado.

—”son demasiadas”—.

El rugido de la criatura gigante de arriba sacudio el edificio.

El techo volvió a crujir.

Lo cual llamo la atención de todos hacia donde Provino el Ruido.

La cosa del flash apareció otra vez, esta vez frente a Coraline.

Me percaté rápidamente y no pensé.

Me lance contra ella.

El impacto del escudo chocó contra el cuerpo de la criatura justo cuando extendía sus garras hacia coraline.

La empuje como pude, pero sentí algo desgarrarse en mi brazo cuando su garra raspó la herida recién cerrada.

Rápidamente el dolor se extendió en todo mi brazo gritando de dolor.

Coraline reacciono, su arma bajo con fuerza sobre el cuello de la criatura, la hoja del cuchillo no le hizo nada pero, la hizo desaparecer.

Coraline respiraba agitada.

—”Gracias”—.

—No me agradezca todavía—.

En el Mismo instante que resistía el dolor del brazo.

Otra criatura de la horda se lanzo sobre nosotros.

Coraline la esquivo y la derribo con el arma.

Yo bloqueé otra con el escudo y la empuje contra el suelo.

A nuestro alrededor el caos seguía creciendo.

Angela estaba retrocediendo.

—”¡Nos estan cerrando el paso!”—.

Mire hacia la salida del centro comercial, más criaturas estaban entrando.

Dilan golpeó a otra con el puño, enviándola contra una pared.

—”¡Si nos quedamos aquí nos rodean!”—.

La criatura del flash reapareció otra vez.

Esta vez encima de una columna rota, nos observaba, como si estuviera esperando el momento oportuno para atacar.

Coraline apretó el arma com ambas manos.

—”Entonces abrimos camino”—.

Nos miramos y asentimos un último esfuerzo más, ya no éramos los chicos de antes.

Dilan respiro hondo, Ariel temblaba….pero seguía de pie y Dante estaba pálido.

La salida estaba a treinta metros, treinta metros llenos de criaturas….

—Vamos a romper esto—.

Rompimos la línea.

Angela fue la primera en avanzar, empujando con el escudo como una pared viva, sus músculosos se tensaban dejando ver una ilusión como si sus músculos crecieran un poco.

Cada golpe contra la carne de las criaturas abría un pequeño espacio en la marea de criaturas.

Dílan la seguía de cercaz embistiendo todo lo que se acercaba demasiado.

Coraline y yo cubríamos los lados como podíamos.

Las criaturas chillaban, golpeaban, intentaban aferrarse a nuestras piernas, a nuestras armas, a cualquier cosa que pudieran morder.

El aire estaba lleno de polvo, sangre y ese olor acido que parecía quedarse pegado en la garganta.

Ariel casi cae cuando una de ellas se lanzo desde el suelo.

La pateé antes de que lo acalzaran.

Las armas que teníamos eran inservibles, algunas criaturas débiles podíamos hacerle daño o incluso matarlas.

pero otras solo podíamos evadirlas y seguir.

—sigue—.

—”¡Lo intento!”—.

Respondió jadeando.

Dilan abrió paso con un golpe brutal que lanzo a dos criaturas contra una pared de vidrio roto.

—”¡por ahí!”—.

grito.

La salida está cerca, veinte metros.

Angela embistió otra vez con el escudo, empujando a tres criaturas débiles hacia atrás.

Coraline clavó su arma en una que intentaba rodearnos.

El chillido de la criatura del flash resonó detrás de nosotros.

Pero esta vez no nos detuvimos.

Dilan giro justo a tiempo para interceptarla cuando apareció.

El impacto lo lanzo contra una columna, pero la criatura también cayó al suelo.

Eso nos dió segundos.

Y esos segundos fueron suficientes.

Salimos.

El aire de la calle golpeo el rostro como una descarga caliente.

El cielo rojo seguía cubriendo todo, y la ciudad parecía aún más destruida desde afuera.

Pero lo más importante las vías estaban ahí.

El tren elevado cruzaba la avenida principal como una cicatriz de metal suspendida entre los edificios.

Ariel lo vio primero.

—”¡Ahi está!”—.

Angela no redujo la velocidad.

—”¡No se detengan!”—.

Coraline cojeaba, pero seguía corriendo.

Dilan venía detrás, respirando fuerte, con sangre baja dile por todos los lados y lleno de moretones.

Todos estábamos enfocados en una sola cosa, el tren.

La meta por tanto habíamos luchado.

Todo el caos, todo el dolor, todo lo que habíamos perdido…nos había traído hasta ahí.

Las escaleras de acceso a la estación elevada estaban a unos cien metros.

El ruido de las criaturas del centro comercial empezaban a salir a la calle.

No teníamos tiempo.

—Casi llegamos—.

Ariel soltó una risa nerviosa.

—”Vector siempre llegamos a la meta…si había una salida en todo este caos”—.

El nombre cayó nuevamente, pesado.

El viento arrastró polvo por la avenida y entonces lo ví.

Al principio pensé que era una sombra o una criatura, algo moviéndose entre los restos de autos volcados al lado de la calle.

Me detuve un segundo.

El resto siguió avanzando unos pasos más antes de darse cuenta.

Angela se giro.

—”¿Que haces?

¡apúrate!”—.

Pero yo no escuché.

La figura estaba ahí, de pie entre los escombros.

Vector…

Mi estómago se hundió, su cuerpo estaba fatal, demasiado mal.

La ropa estaba rasgada, cubierta de sangre seca, su pecho estaba abierto en varios puntos, como si algo hubiera arrancado pedazos de carne.

Sus brazos colgaban en ángulos imposibles.

Y su rostro…

No tenía ojos, solo cavidades oscuras, profundas, de dónde bajaban líneas negras de sangre seca.

Pero aún así…

Me estaba mirando.

Angela dió un paso hacia mi.

—”dhavid…¿Que pasa?”—.

No respondí.

Vector dió un paso o bueno un intentó de uno.

Su cuerpo crujió al moverse.

—”dhavid…”—.

Su voz salió rota, húmeda.

Ariel frunció el ceño.

—”¿Con quién hablas?”—.

Vector levantó una mano, sus dedos estaban desgarrados.

—”Nos traicionaron…”—.

Sentí mi pecho comprimirse.

—”Nos dejaron morir…me dejaron morir”—.

Dilan miro alrededor, confundido.

—”¿Que demonios está pasando?”—.

Vector avanzó con otro paso.

Su cabeza se inclino de forma antinatural.

—”Vengame..”—.

El sonido salió como un susurró dentro de mi cabeza —”Vengame…”—.

La imagen de su cuerpo destrozado en el asfalto volvió a mi mente.

Los ojos arrancados, la sangre.

El silenció después.

—”dhavid…”—.

Angela agarro mi brazo.

—”¡HEY!

¡Mírame!”—.

Pero yo seguía mirando a vector.

—”Nos usaron…”—.

Murmuró la figura.

—” me sacrificaron…”—.

Su cuerpo empezó a temblar, La piel se abrió más, mostrando carne negra debajo.

—” ¡HAZLOS PAGAR!”—.

Chillo fuertemente.

—No—.

La palabra salió apenas de mi garganta, mi cuerpo temblaba mucho, demasiado.

Vector inclino la cabeza.

—”¿No?”—.

—N-no—.

Dió otro paso hacia a mi.

—”Dijiste que estaríamos juntos, me dejastes morir, me dejaste que muriera de una forma tan grotesca”—.

Continuo.

—”¿Éramos amigos?”—.

Comenzó a estremecerse vector.

—”matalo”—.

El líder apareció en mi mente, su espalda, su hacha, la batalla, como nos usaron como cebo.

Vector volvió a hablar.

—”Vengame”—.

Angela me agarró de la cabeza con fuerza.

—”¡dhavid!”—.

El mundo volvió de golpe, el ruido, las criaturas acercándose desde El centro comercial.

El tren.

Vector…

Ya no estaba.

Solo quedaba la calle vacía frente a mi, repite fuerte, mi corazón latía con mucha fuerza.

Dilan me miraba.

—”¿Que vistes?”—.

Mire las vias del tren, la estación estaba a unos metros.

Apreté los dientes.

—Nada—.

Angela no parecía convencida.

—”sea lo que sea…déjalo para después, te quedaste algunos segundos paralizado”—.

Asenti.

—vamos al tren—.

Teníamos que llegar allí y ver si realmente funcionaba o no, no sabía que nos depararía una vez que estuvieramos ahí.

pero realmente eso no me preocupaba, un ardor se sentía en mi cuerpo.

La imagen de vector muerto aparecia a cada rato.

Seguimos corriendo.

Todo lo que habíamos pasado…

No habría servido para nada si ese tren no funcionaba.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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